Domingo, 17 de abril de 2011
Alberto Buela nos dice: Toda teor?a pol?tica est? constituida sobre una concepci?n espec?fica del hombre, el mundo y sus problemas, la teor?a pol?tica hoy, no puede ser como anta?o s?lo una teor?a del poder, sino una teor?a de la autoridad leg?tima.
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Proped?utica a la teor?a pol?tica
Proped?utica a la teor?a pol?tica
Comencemos por los t?rminos. Teor?a, t?rmino que proviene del griego theor?in = contemplar, indica un conjunto de ideas que est?n sistem?ticamente relacionadas, y pertenece tanto a la filosof?a como a la ciencia. El fil?sofo se pregunta el porqu? de las cosas, mientras que el cient?fico se pregunta por el c?mo.

Toda teor?a pol?tica est? constituida sobre una concepci?n espec?fica del hombre, el mundo y sus problemas. Para avalar esta afirmaci?n obs?rvese simplemente que para los griegos el hombre es ?nthropos que etimol?gicamente significa "el que investiga lo que ha visto", "el que contempla". Mientras que para los romanos el hombre es homo, que proviene de humus, que significa "el que est? parado en la tierra", "el terr?queo". Si continuamos esta aproximaci?n etimol?gica nos podemos explicar el porqu? la filosof?a en los griegos y el derecho en los romanos son sus logros m?s genuinos y espec?ficos.

As? hemos tenido durante el siglo XX teor?as pol?ticas marxistas, liberales, fascistas, socialdem?cratas, y en nuestro medio, peronistas, radicales y conservadoras.

Esta disciplina se debe ocupar antes que nada de problemas pre-pol?ticos o metapol?ticos como son los del origen de la instalaci?n del hombre en el mundo, que desarrollaremos en dos puntos: a) el nomos de la tierra y b) sobre el poder.

Viene luego el objeto espec?fico de la pol?tica con sus tres finalidades: el bien com?n; la seguridad exterior y la concordia interior y prosperidad.

Para terminar con el tratamiento de los temas y problemas de lo p?blico, que son los que preocupan a la comunidad en su conjunto, tales como: Pueblo, Naci?n, Estado, partidos pol?ticos, sistemas partidistas, reg?menes pol?ticos y de gobierno, la comunidad internacional, las relaciones internacionales, diplomacia y organismos internacionales.

El nomos de la tierra

Nuestra idea de norma deriva del t?rmino n?mos que proviene del verbo griego n?mein que significa tres cosas: 1) recoger, tomar, recolectar o apropiar. 2) repartir, dividir, limitar o distribuir y 3) aprovechar, explotar, utilizar o asentar.

Este concepto de nomos de la tierra es instaurador y no derivado de un principio de orden anterior. El establece la relaci?n fundante del hombre con la naturaleza y los otros hombres. Nos est? indicando la pr?stina y primigenia relaci?n del hombre con la tierra. As? el hombre como recolector y cazador observa como la tierra contiene en s? misma una medida interna de la justicia: Da ante el esfuerzo de quien recoge y sabe cazar.

En un segundo momento el hombre como agricultor labra la tierra y fija los l?mites entre lo f?rtil y lo agreste. La tierra otorga una segunda medida de justicia: La cosecha para quien la trabaja.

Y en un tercer momento, el hombre deja su peregrinaje y se asienta, se apacienta sobre la tierra repartida y limitada para explotar y aprovechar regularmente sus frutos. Y es en este momento cuando nace la pol?tica, que no es otra cosa que la acci?n que permite organizar lo pol?tico. Todo nomos implica un poder.

Los rasgos t?picos que seg?n Plat?n - ya viejo y en su ?ltimo y breve di?logo Ep?nomis o Alrededor de las leyes - hac?an a los griegos superiores a los b?rbaros son: 1) la educaci?n o paid?ia. 2) que tienen el auxilio del or?culo de Delfos y 3) su fidelidad a la observancia de las leyes. Estos tres rasgos han hecho que los griegos hayan perfeccionado todo lo que han recibido de los b?rbaros. Estos tres elementos permitieron a los griegos inventar y tener pol?tica.

Lo pol?tico y la pol?tica

Afirma muy acertadamente el renombrado pensador griego contempor?neo Cornelius Castoriadis que: "los griegos no inventaron lo pol?tico en el sentido de la dimensi?n de poder expl?cito siempre presente en toda sociedad, inventaron, o mejor dicho crearon la pol?tica como la ciencia que organiza dicho poder"(1) . Esta distinci?n esencial nos pone sobre aviso acerca de la confusi?n que a?n perdura hoy entre lo pol?tico- dimensi?n del poder expl?cito- y la pol?tica - instituci?n conjunta de la sociedad -.

Nosotros queremos llamar la atenci?n que aun cuando "a partir de la d?cada del 70 comenz? a imponerse en las principales lenguas europeas un distinci?n que buena parte del siglo XX hab?a ignorado entre: lo pol?tico (Politisch, le politique, il politico, Political) y la pol?tica (Politik, la politique, la politica, Politics)" (2), en nuestro medio universitario, acad?mico y pol?tico se ignora, a veces, por completo. Producto, fundamentalmente, de una concepci?n funcionalista y sociologista de nuestros los cientistas pol?ticos.

As? lo pol?tico es lo permanente, se dirige a la esencia, pues la comprensi?n del problema corresponde al ser de la pol?tica. Como categor?a peculiar del ser lo pol?tico pertenece a la esfera de la naturaleza humana. Mientras que la pol?tica es lo perecedero, la actividad del hombre para organizar lo pol?tico. Pertenece al domino del hacer. Lo propio y espec?fico de la pol?tica es lo pol?tico cuyo dominio est? determinado por lo p?blico, el cual se caracteriza por la distinci?n entre amigo y enemigo, pero este enemigo no es el enemigo privado(inimicus) sino el enemigo p?blico(hostis) el que me hostiga o impugna (3).

Cuando en 1965 se llev? a cabo en la Sorbona la defensa de una tesis sobre este tema el profesor Jean Hyppolite, traductor de Hegel, y prestigioso catedr?tico impugn? la tesis diciendo: Yo hab?a cometido un error, pens? que nunca terminar?a Ud. su tesis. Pero si Ud. tuviera raz?n y la noci?n de enemigo es el punto central de lo pol?tico s?lo me restar?a cultivar mi jard?n. A lo que el postulante respondi?: Ud. no cometi? un error sino dos. El primero Ud. lo ha reconocido y no insistir? en ello, el segundo, es creer que es suficiente cultivar su jard?n para eliminar el enemigo. J. Hyppolite respondi?: Si Ud. persiste no me queda m?s que suicidarme. Ser? entonces su tercer error Profesor, respondi? el postulante, pues si Ud. se suicida su jard?n quedar? sin protecci?n, su mujer y sus hijos tambi?n y su enemigo habr? vencido".

Reiteramos que el enemigo no puede ser m?s que enemigo p?blico (hostis) porque todo lo que es relativo a la comunidad se vuelve por este solo hecho asunto p?blico. El conocido pasaje evang?lico se refiere al perd?n de enemigo privado cuando afirma: diligite inimicos vestros =Amad a vuestro enemigos (Mt. 5.44) y no diligite hostis vestros.

El pensamiento light, il pensiero debole, el pensamiento pol?ticamente correcto ha visto en esta distinci?n esencial una apelaci?n a la guerra m?s que a la convivencia y ha intentado diluir, incluso borrar, esta distinci?n para reemplazarla por la de adversarios o amigos con una visi?n opuesta, sin percatarse que el asunto no es una cuesti?n de nombres m?s o menos agradables al o?do, sino de esencias.

La idea de encontrar la paz entre los amigos es absurda, ya que por naturaleza la amistad es un estado de paz. Y es en realidad la noci?n de enemigo pol?tico (hostis) la necesaria para comprender acabadamente la idea de paz. As? podemos afirmar que quien reh?sa la idea de enemigo es un enemigo de la paz (incluso a pesar de ?l) pues hacer la paz, es hacerla con un enemigo.

Del poder: Legalidad y Legitimidad

A la distinci?n entre lo p?blico y privado y a la que existe entre amigo y enemigo debemos sumar ahora la tercera de las distinciones pol?ticas aquella entre el mando y la obediencia o dicho en t?rminos politol?gicos entre gobernantes y gobernados.

La naturaleza del poder exige dos condiciones indispensables: que no sea espor?dico sino estable, permanente y continuo, rasgos que en pol?tica lo define su mayor o menor institucionalizaci?n, y que sea colectivo, lo cual obliga al poder pol?tico ha ser forzosamente p?blico. Es leg?timo todo aquello que se encuentra fundado en el derecho, en la raz?n y en el valor. En el derecho, la legitimidad se vincula a la legalidad, en orden a la raz?n y a lo verdadero y en orden al valor a lo bueno.

La teor?a pol?tica hoy, no puede ser como anta?o s?lo una teor?a del poder, sino una teor?a de la autoridad leg?tima.

Se distinguen tres formas de legitimidad que acompa?an al ejercicio del dominio o gobierno: a) la tradicional, basada en la validez por siempre de las tradiciones. b) la carism?tica, basada en la sumisi?n en el valor ejemplar de una persona. c) la racional o legal, fundada en la creencia de la legalidad de los reglamentos y el derecho. Las dos primeras son conocidas tambi?n como legitimidades de ejercicio y la tercera como legitimidad de origen.

Ahora bien, estas legitimidades son simplemente formales, pues s?lo caracterizan ciertos rasgos de la legitimidad, pero los principios reales o metapol?ticos de la legitimidad son los fines a los cuales se consagran los distintos reg?menes pol?ticos. Considerados desde la teor?a pol?tica, disciplina sobre la que estamos hablando, estos fines te?ricos son tres: el bien com?n; la seguridad exterior y la concordia interior y prosperidad.

El objeto espec?fico de la pol?tica

La pol?tica la podemos definir no como el arte de lo posible seg?n afirm? Leibniz y repitieron luego hasta el hartazgo, sino m?s bien como el arte de hacer posible lo necesario, como la defini? Maurras, entendiendo por necesario aquellas carencias que el hombre tiene para realizar su esencia. Su objeto espec?fico est? constituido por el logro de los tres fines mencionados: el bien com?n; la seguridad exterior y la concordia interior y prosperidad.

De modo general todo lo que obra, y espec?ficamente el hombre, lo hace en busca de un inter?s o un bien de ah? que el bien tenga raz?n de causa final. As? el bien o fin final de la pol?tica es el logro del bien com?n. Que puede ser entendido bajos sus m?ltiples acepciones: eudaimon?a o felicidad en Arist?teles, salus populi en Hobbes, inter?s com?n en Rousseau, bien del Estado en Hegel, bien del pa?s en Toqueville o bien p?blico en Freund.

Ciertamente que ese bien com?n o bien del pueblo consiste en la seguridad, entendida como la protecci?n contra los enemigos exteriores, en la paz interior y en el desarrollo de la riqueza y prosperidad de sus habitantes. Vemos as? c?mo en un primer momento- el de la seguridad exterior- el presupuesto del bien com?n est? condicionado por la relaci?n amigo -enemigo, y en este sentido la tarea de la pol?tica consiste en superar esa enemistad y establecer la paz.

El logro de la vida buena, el famoso eu zen griego o la bona vita romana bajo el aspecto de pol?tica interior se llama concordia = cum cordis, significa compartir el coraz?n, sentir de la misma manera. As? como compa?ero viene de cum panis, que es compartir el pan. La concordia supone la superaci?n de la enemistad interna. Esa concordia interior se funda en la participaci?n en un proyecto com?n, dado por valores a realizar que en pol?tica se entienden como metas o fines.

Vemos c?mo la seguridad y la concordia constituyen los dos aspectos de un mismo bien, el fin de la pr?xis pol?tica, entendido como logro del bien com?n o bien del pueblo. Estos dos aspectos aseguran la paz. Pero como la felicidad supone un m?nimo de prosperidad no puede haber paz interior sin prosperidad (trabajo, salud, educaci?n, justicia). Vemos entonces, c?mo la pol?tica, un arte todo de ejecuci?n que intenta hacer posible lo necesario tiene la exigencia, adem?s, de ser eficaz.

Esta comunidad de miras e identidad de sentimientos expresados a trav?s de la concordia se concreta en las ideas de Patria y Pueblo, Naci?n y Estado, con lo que pasamos el tercero y ?ltimo de los puntos de esta proped?utica a la teor?a pol?tica.

Patria y Pueblo

La patria como pater = tierra de los padres, nos indica no s?lo el lugar de nacimiento, que no elegimos, sino adem?s el patrimonio y tradici?n com?n, cultural, ?tnico, ling??stico, religioso que nos signa desde el momento que caemos a la existencia y que nos distingue del resto de los mortales. A la patria est? vinculado el pa?s y ?ste est? enraizado con el paisaje, ese espacio geogr?fico e hist?rico que nos contiene. De ah? nace nuestro car?cter de paisanos.

As? los paisanos, los hijos del pa?s, constituimos un pueblo, esto es, una comunidad de hombres y mujeres unidos por una conciencia com?n de pertenencia a un mundo de valores (culturales, religiosos, ling??sticos, etc.) pero no necesariamente con una conciencia pol?tica com?n. Los pueblos no deciden c?mo quieren ser; simplemente son, existen. Cuando poseen una conciencia pol?tica de lo que quieren ser all? pasamos a la idea de Naci?n o a ser el pueblo de tal o cual Naci?n.

Naci?n y Estado

Brevemente podemos definir la Naci?n como proyecto de vida hist?rico que se da un pueblo cuando se transforma en una comunidad pol?tica. Es el pueblo cuando tiene un prop?sito pol?tico decidido.

La idea de proyecto (pro-iectum) significa, como su nombre lo indica, algo tirado, yecto delante, pero al mismo tiempo un proyecto pol?tico genuino exige un anclaje en el pasado, ?xtasis temporal que el pensamiento progresista rechaza de plano. Pues cuando ?l se vuelve sobre el pasado lo hace siempre como v?ctima. La idea de antiguo lo espanta, porque la vanguardia es su m?todo.

En la pol?tica hodierna, no s?lo hay una incomprensi?n hist?rica sino, por lo que acabamos de afirmar, existe una incomprensi?n funcional de la idea de proyecto. Pues todo proyecto se piensa genuinamente a partir de una tradici?n de pensamiento nacional, de lo contrario es un producto de la raz?n ilustrada con lo cual se transforma en una nada de proyecto o en un proyecto inveros?mil.

El fin de la pol?tica nacional como arquitect?nica de nuestra sociedad, tiene que partir de un fundamento metaf?sico que me dice que la realidad (el ente) es lo que es m?s, lo que puede ser. Es sobre ese poder ser donde debe actuar la pol?tica, si es tal y no s?lo apariencia. Y si act?a sobre lo que puede llegar a ser, debe actuar con pro-yectos y as? la pol?tica ser? el principal agente del cambio de la realidad econ?mica, social y cultural. De lo contrario seguir? convalidando y consolidando el statu quo vigente.

En cuanto al Estado definido como la naci?n jur?dicamente organizada, no tiene un ser en s? (Stato fine como pens? el fascismo) sino que existe en y a trav?s de sus aparatos. No es tampoco la m?quina para mantener la dominaci?n de una clase sobre otra (como pens? el marxismo-leninismo), sino que es el instrumento que sirve como gestor al gobierno para el logro del bien com?n, entendido como felicidad del pueblo y grandeza de la naci?n

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Alberto Buela

(1) Castoriadis, C: Le monde morcel?, Par?s, Seuil, 1990, p.125.- Retoma este autor la distinci?n entre la pol?tica y lo pol?tico formulada por el eminente polit?logo y jurista Carl Schmitt y desarrollada luego, pr?ximo a nuestros d?as, en la escuela del realismo pol?tico por autores como Julien Freund, Gianfranco Miglio o Michel Maffesoli..

(2) Molina Jer?nimo: Julien Freund: lo pol?tico y la pol?tica, Madrid, Sequitur, 2000, p.34

(3) Fue Carl Schmitt quien en un trabajo de 1932, El concepto de lo pol?tico, realiz? la primera caracterizaci?n de esta distinci?n pol?tica fundamental. As? sostiene inmediatamente ab initio: "La distinci?n propiamente pol?tica es la distinci?n entre amigo y enemigo. Ella da a los actos y a los motivos humanos sentido pol?tico. Este criterio no se deriva de ning?n otro, representa en lo pol?tico, lo mismo que la oposici?n relativamente aut?noma del bien y el mal en la moral, lo bello y lo feo en est?tica, lo ?til y lo da?oso en econom?a"

Publicado por mario.web @ 20:35
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