Lunes, 18 de abril de 2011

Juan 11, 45 -56. Cuaresma. La experiencia del conocimiento de Cristo se hace en la oraci?n, en la Eucarist?a y en la cruz de cada d?a.
Autor: Diego Calder?n | Fuente: Catholic.net
Evangelio


Lectura del santo Evangelio seg?n san Juan 11 45-57

Muchos de los jud?os que hab?an venido a casa de Mar?a, viendo lo que hab?a hecho, creyeron en ?l. Pero algunos de ellos fueron donde los fariseos y les contaron lo que hab?a hecho Jes?s. Entonces los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron consejo y dec?an: ??Qu? hacemos? Porque este hombre realiza muchas se?ales. Si le dejamos que siga as?, todos creer?n en ?l y vendr?n los romanos y destruir?n nuestro Lugar Santo y nuestra naci?n.? Pero uno de ellos, Caif?s, que era el Sumo Sacerdote de aquel a?o, les dijo: ?Vosotros no sab?is nada, ni ca?is en la cuenta que os conviene que muera uno solo por el pueblo y no perezca toda la naci?n.? Esto no lo dijo por su propia cuenta, sino que, como era Sumo Sacerdote aquel a?o, profetiz? que Jes?s iba a morir por la naci?n y no s?lo por la naci?n, sino tambi?n para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos. Desde este d?a, decidieron darle muerte. Por eso Jes?s no andaba ya en p?blico entre los jud?os, sino que se retir? de all? a la regi?n cercana al desierto, a una ciudad llamada Efra?m, y all? resid?a con sus disc?pulos. Estaba cerca la Pascua de los jud?os, y muchos del pa?s hab?an subido a Jerusal?n, antes de la Pascua para purificarse. Buscaban a Jes?s y se dec?an unos a otros estando en el Templo: ??Qu? os parece? ?Que no vendr? a la fiesta?? Los sumos sacerdotes y los fariseos hab?an dado ?rdenes de que, si alguno sab?a d?nde estaba, lo notificara para detenerle.

Oraci?n introductoria

Se?or, yo quiero acompa?arte con mi oraci?n en este per?odo de cuaresma. Abre mi inteligencia y mi coraz?n a la luz de tu gracia y de tu amor. Dame un coraz?n sencillo y humilde como el tuyo para no encerrarme en la soberbia y en el ego?smo. Dios m?o, yo te reconozco como el ?nico que da valor y sentido a mi vida. Te pido por cada uno de mis familiares y amigos para que les regales una fe viva, operante y luminosa.

Petici?n

Jesucristo ay?dame a ser manso y humilde de coraz?n y no permitas que el velo de la soberbia cubra mis ojos, como los fariseos.

Meditaci?n

?De hecho los fariseos y los saduceos conocieron a Jes?s en lo exterior, escucharon su ense?anza, muchos detalles de ?l, pero no lo conocieron en su verdad (...) La gente lo conoce, pero superficialmente; sabe algunas cosas de ?l, pero no lo ha conocido realmente. En cambio los Doce, gracias a la amistad, que implica tambi?n el coraz?n, al menos hab?an entendido en lo sustancial y comenzaban a saber qui?n era Jes?s. Tambi?n hoy existe esta forma distinta de conocer: hay personas doctas que conocen a Jes?s en muchos de sus detalles y personas sencillas que no conocen estos detalles, pero que lo conocen en su verdad: "El coraz?n habla al coraz?n"? (Benedicto XVI, Audiencia, 8 de octubre de 2008). Los fariseos no pod?an conocer a Jes?s y, mucho menos, considerarlo como el Mes?as porque en sus corazones anidaba la soberbia y el ego?smo. Para conocer a Jes?s es necesario ser humildes, es decir, dejar nuestras preferencias y nuestros gustos para permitirle a Cristo que reine en nuestros corazones y en nuestras vidas.

Reflexi?n apost?lica

El amor hacia Jesucristo llega a trav?s del conocimiento que tengamos de su persona. El conocimiento del Se?or no es algo te?rico sino experiencial. La experiencia de Cristo comienza en el reconocimiento de todo lo que ?l ha hecho por m?. Jesucristo me am? y se entreg? por m? en la cruz. Cristo me am? primero y ahora es mi turno de corresponder a su amor. La experiencia del conocimiento de Cristo se hace en la oraci?n, en la Eucarist?a y en la cruz de cada d?a cuando tengo la humildad para acercarme a ?l y pedirle su ayuda.

Prop?sito

Me acercar? a Jesucristo, con fe y humildad, en alguna visita que haga al Sagrario para dejar en sus manos toda mi vida.

Di?logo con Cristo

Jesucristo, Rey y Se?or de mi alma, dame la gracia de conocerte cada d?a m?s para poder amarte con mayor sinceridad. Te entrego mi coraz?n, muchas veces lleno de soberbia y ego?smo, para que lo modeles seg?n tu voluntad. Se?or, la soberbia y el ego?smo son actitudes contrarias al amor, pues tu mismo me has ense?ado que el amor es donaci?n y entrega. Ens??ame, pues a amarte como t? me has amado.

Jes?s vive ahora y habla ahora con nosotros y vive para nosotros. Esta es la verdadera forma de conocer a Jes?s y de acoger la tradici?n sobre ?l (Benedicto XVI, Audiencia, 8 de octubre de 2008)


Publicado por mario.web @ 1:20
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios