Lunes, 18 de abril de 2011

Juan 10, 31-42. Cuaresma. Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre. El Hijo de Dios se hizo carne para redimirnos de nuestros pecados.
Autor: Esteban Nicol?s Garc?a C?rdenas | Fuente: Catholic.net
Evangelio


Lectura del santo Evangelio seg?n san Juan 10, 31-42

Los jud?os tomaron piedras para apedrearlo. Entonces Jes?s dijo: ?Les hice ver muchas obras buenas que vienen del Padre; ?Por cu?l de ellas me quieren apedrear??. Los jud?os le respondieron: ?No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino porque blasfemas, ya que, siendo hombre, te haces Dios?. Jes?s les respondi?: ??No est? escrito en la Ley: "Yo dije: Ustedes son dioses"? Si la Ley llama dioses a los que Dios dirigi? su Palabra -y la Escritura no puede ser anulada- ?C?mo dicen: "T? blasfemas", a quien el Padre santific? y envi? al mundo, porque dijo: "Yo soy Hijo de Dios"? Si no hago las obras de mi Padre, no me crean; pero si las hago, crean en las obras, aunque no me crean a m?. As? reconocer?n y sabr?n que el Padre est? en m? y yo en el Padre?.
Ellos intentaron nuevamente detenerlo, pero el se les escap? de las manos. Jes?s volvi? a ir al otro lado del Jord?n, al lugar donde Juan hab?a bautizado, y se qued? all?. Muchos fueron a verlo, y la gente dec?a: ?Juan no ha hecho ning?n signo, pero todo lo que dijo de este hombre era verdad?. Y en ese lugar muchos creyeron en ?l.


Oraci?n introductoria

Se?or, dame la gracia de conocerte profundamente, ay?dame a sentirte de una manera m?s cercana en este per?odo de Cuaresma. Jes?s, que tome una mayor conciencia de mi condici?n de criatura y de tu grandeza como Creador.

Petici?n

Jesucristo, aumenta mi fe para reconocerte como Dios y Se?or ?nico de mi vida.

Meditaci?n

La reacci?n de los adversarios en este caso es violenta: ?De nuevo los jud?os trajeron piedras para apedrearlo?. Jes?s les pregunta por qu? obras provenientes del Padre y realizadas por ?l lo quieren apedrear, y ellos responden: ?Por la blasfemia, porque t?, siendo hombre, te haces Dios?. La respuesta de Jes?s es inequ?voca: ?Si no hago las obras de mi Padre no me cre?is; pero si las hago, ya que no me cre?is a m?, creed a la obras, para que sep?is y conozc?is que el Padre est? en m? y yo en el Padre? (cf. Jn 10, 31-38). Tengamos bien en cuenta el significado de este punto crucial de la vida y de la revelaci?n de Cristo. La verdad sobre el particular v?nculo, la particular unidad que existe entre el Hijo y el Padre, encuentra la oposici?n de los jud?os: Si t? eres el Hijo en el sentido que se deduce de tus palabras, entonces t?, siendo hombre, te haces Dios. En tal caso profieres la mayor blasfemia. Por lo tanto, los que lo escuchaban comprendieron el sentido de las palabras de Jes?s de Nazaret: como Hijo, ?l es ?Dios de Dios? -?de la misma naturaleza que el Padre?-, pero precisamente por eso no las aceptaron, sino que las rechazaron de la forma m?s absoluta, con toda firmeza. Aunque en el conflicto de ese momento no se llega a apedrearlo (cf. Jn 10, 39); sin embargo, al d?a siguiente de la oraci?n sacerdotal en el Cen?culo, Jes?s ser? sometido a muerte en la cruz. Y los jud?os presentes gritar?n: ?Si eres Hijo de Dios, baja de la cruz? (Mt 27, 40), y comentar?n con escarnio: ?Ha puesto su confianza en Dios; que ?l lo libre ahora, si es que lo quiere, puesto que ha dicho: soy el Hijo de Dios? (Mt 27, 42-43) (Juan Pablo II, Audiencia, 8 de julio de 1987)

Reflexi?n Apost?lica

Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre. El Hijo de Dios se hizo carne para redimirnos de nuestros pecados. De esta forma, Jesucristo nos ha mostrado el rostro del Padre, un rostro de amor y de misericordia. S?lo en el amor de Dios y en la persona de Cristo encontramos la clave de lectura de toda la Escritura. Es necesario acercarnos con fe y humildad a la oraci?n, a los sacramentos y a la escucha de la Palabra de Dios. Como cristianos estamos llamados a conocer las verdades de nuestra fe y a dar raz?n de nuestra esperanza.

Prop?sito

En este d?a rezar?, en alg?n momento, el credo para profesar y renovar mi fe en la Sant?sima Trinidad.

Di?logo con Cristo

Se?or, dame una fe sencilla para conocerte y amarte cada d?a m?s. Ay?dame a entender que por amor a m? te hiciste hombre y moriste en la cruz. No permitas que viva indiferente ante tu amor y tu gracia. S? t?, Dios m?o, la br?jula que dirija mi vida y conc?deme la gracia de permanecer fiel a mi fe hasta la muerte.


?El per?odo cuaresmal es el momento favorable para reconocer nuestra debilidad, acoger, con una sincera revisi?n de vida, la Gracia renovadora del Sacramento de la Penitencia y caminar con decisi?n hacia Cristo.? BENEDICTO XVI MENSAJE PARA LA CUARESMA 2011


Publicado por mario.web @ 1:25
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