Lunes, 18 de abril de 2011

Mateo 26, 14-27. 66. Domingo de Ramos. Aprendamos a abrazar la cruz, amando y siguiendo las huellas de nuestro Cristo Crucificado.
Autor: P . Sergio C?rdova LC | Fuente: Catholic.net
Mateo 26, 14-27, 66


Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue donde los sumos sacerdotes,
y les dijo: ??Qu? quer?is darme, y yo os lo entregar??? Ellos le asignaron treinta monedas de plata. Y desde ese momento andaba buscando una oportunidad para entregarle. El primer d?a de los Azimos, los disc?pulos se acercaron a Jes?s y le dijeron: ??D?nde quieres que te hagamos los preparativos para comer el cordero de Pascua?? El les dijo: ?Id a la ciudad, a casa de fulano, y decidle: ?El Maestro dice: Mi tiempo est? cerca; en tu casa voy a celebrar la Pascua con mis disc?pulos.?? Los disc?pulos hicieron lo que Jes?s les hab?a mandado, y prepararon la Pascua. Al atardecer, se puso a la mesa con los Doce. Y mientras com?an, dijo: ?Yo os aseguro que uno de vosotros me entregar?.? Muy entristecidos, se pusieron a decirle uno por uno: ??Acaso soy yo, Se?or?? El respondi?: ?El que ha mojado conmigo la mano en el plato, ?se me entregar?. El Hijo del hombre se va, como est? escrito de ?l, pero ?ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado! ?M?s le valdr?a a ese hombre no haber nacido!? Entonces pregunt? Judas, el que iba a entregarle: ??Soy yo acaso, Rabb??? D?cele: ?S?, t? lo has dicho.? Mientras estaban comiendo, tom? Jes?s pan y lo bendijo, lo parti? y, d?ndoselo a sus disc?pulos, dijo: ?Tomad, comed, ?ste es mi cuerpo.? Tom? luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo: ?Bebed de ella todos,?



Reflexi?n


Hoy es Domingo de Ramos porque celebramos la entrada triunfal de Jes?s en Jerusal?n. Pero entra como un rey humilde, pac?fico y manso.

No entra con tanques ni con metralletas para conquistar la ciudad. Tampoco entra en un caballo blanco al sonido de las trompetas, como lo hac?an anta?o los emperadores o los generales romanos despu?s de vencer a los enemigos. No. Jes?s entra montado en un burrito, signo de humildad y de mansedumbre.

Es aclamado por gente buena y sencilla, y una gran cantidad de sus disc?pulos son mujeres y ni?os. Lo proclaman rey no con el estruendo de las armas, sino con los gritos de j?bilo. Y no agitan bayonetas o pancartas, sino ramos de olivo y de laurel, signos de la paz. ??ste es Jes?s, nuestro Rey, el Rey de la paz y del amor verdadero, el que entra hoy triunfante a Jerusal?n!

Pero tambi?n hoy es Domingo de ?Pasi?n? porque iniciamos esta semana de dolor, que culminar? en la Cruz. Por eso en el Evangelio de la Misa de este d?a se proclama toda la pasi?n del Se?or. S?lo ocurre esto dos d?as en todo el a?o: hoy y el Viernes Santo. Pero la muerte de Cristo en el Calvario no es una derrota, sino el triunfo m?s rotundo y definitivo de Nuestro Se?or sobre los poderes del mal, del pecado y de Satan?s.

Estos d?as santos son, pues, para acompa?ar a Cristo en los sufrimientos de su Pasi?n y en su camino al Calvario: para unirnos a ?l a trav?s de la oraci?n, los sacramentos, la caridad, el apostolado y las obras buenas. ?T?ntas cosas podemos hacer en favor de los dem?s!, pero tal vez nos falta imaginaci?n o inventiva. O pensar m?s en los dem?s y menos en nosotros mismos.

Ser?a interesante recordar ahora, paso a paso, los diversos momentos de la Pasi?n de Cristo. Pero eso lo tiene que hacer cada uno en particular. Y no s?lo como quien recuerda una historia pasada, sino vivi?ndolo en primera persona. T? y yo somos protagonistas de esta historia, pues Cristo sufri? por nosotros, para darnos la salvaci?n, la vida eterna.

Una de los momentos que m?s impactan es la flagelaci?n. Realista y cruel por parte de los soldados.
Pero nos hace comprender y sentir la inocencia de Jes?s, su humildad y su mansedumbre infinita, su hero?smo ante el sufrimiento y su voluntad de oblaci?n a Dios por nosotros: ?Padre, mi coraz?n est? pronto?. Y enseguida la tortura: los latigazos que se hacen interminables y el brutal ensa?amiento de los verdugos romanos, s?dicos y ?vidos de sangre, que destrozan sin piedad el cuerpo de Jes?s y el coraz?n de su Madre sant?sima: ??C?mo, d?nde, hasta cu?ndo decidir?s poner fin a tanta tortura, Hijo m?o?? -balbucea Mar?a al contemplar a su Jes?s flagelado-. Las l?grimas y el tremendo dolor de aquella Madre taladran el propio coraz?n. Es dura. Y nuestro adorable Jes?s sufre hasta el paroxismo por amor a cada uno de nosotros. Es la Sangre preciosa del Cordero inmaculado, derramada por amor, para redimirnos del pecado. ?Es una escena impresionante!

El camino hacia el Calvario est? lleno de im?genes profundamente conmovedoras: el encuentro de Jes?s con Mar?a, el quebranto y la compasi?n amorosa de aquella Madre bendita traspasan de nuevo el coraz?n y conmueven muy hondamente. El gesto dulce y compasivo de la Ver?nica que enjuga el sant?simo rostro de nuestro Se?or. El human?simo comportamiento del Cireneo, sobre todo la transformaci?n interior de su alma al contacto con el Cristo sufriente. Renuente al principio, al ir compartiendo la cruz de Jes?s se va compadeciendo y compenetrando con aquel condenado a muerte.

Las ?ltimas palabras de Jes?s en la cruz son de una elevaci?n singular: la s?plica de perd?n para sus enemigos, la promesa del para?so al buen ladr?n, la sed, la entrega de su Madre a Juan, el misterioso abandono paterno, el informe de su misi?n, la entrega de su esp?ritu al Padre.

Hoy iniciamos la Semana Santa y la Pasi?n de Cristo es una experiencia espiritual que todos debemos hacer si queremos ser aut?nticos cristianos. S?lo en la Pasi?n logramos comprender y aceptar tantas cosas incomprensibles en nuestra vida y experimentamos en el fondo de nuestra alma el amor infinito de un Dios que se entreg?, hasta la locura, para salvarnos. ?Sus llagas nos han curado! Y por ti y por m? volver?a a repetirlo con tal de llevarnos al cielo. Ojal? tambi?n nosotros aprendamos a abrazar la cruz, amando y siguiendo las huellas de nuestro Cristo Crucificado. Eso significa ser cristiano.


Publicado por mario.web @ 1:26
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