Lunes, 18 de abril de 2011
Mensaje del Emmo. y Excmo. Sr. D. Antonio Mar?a Rouco Varela, cardenal arzobispo de Madrid con motivo del I Congreso Mundial de Televisiones Cat?licas, organizado por el Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales y por el Arzobispado de Madrid.
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La Televisi?n cat?lica: una necesidad pastoral urgente
La Televisi?n cat?lica: una necesidad pastoral urgente
Madrid, 7 de octubre de 2006
LA TELEVISI?N CAT?LICA
Una necesidad pastoral urgente



Mis queridos hermanos y amigos:


Nadie duda hoy despu?s de medio siglo de experiencias de la Televisi?n y con la Televisi?n como el medio de comunicaci?n social m?s caracter?stico de nuestro tiempo, que se trata de un instrumento de colosal influencia en la configuraci?n de las costumbres y valores de todo orden ?econ?micos, pol?ticos y culturales? que rigen la sociedad actual, y a la que no se escapa tampoco la determinaci?n de los principios y criterios personales m?s ?ntimos en las vidas de las personas, m?s a?n, de sus convicciones morales y religiosas, e, incluso, de su fe.

Si la Iglesia entr? de lleno en el campo de los modernos medios de comunicaci?n social desde los primeros albores de la prensa escrita ??cu?ntos no recordar?n todav?a las campa?as de ?la buena prensa? organizadas en la primera mitad del siglo pasado??, convencida de que en ese mundo nuevo, p?blica y globalmente intercomunicado, se ventilaban en grande y decisiva medida las posibilidades de la acogida de la fe y de la evangelizaci?n del hombre contempor?neo, ?c?mo no iba a entrar incluso con mayor inter?s e intensidad en ese espacio nuevo de la comunicaci?n de masas, extraordinariamente atractivo y fascinante, que se sirve no s?lo de la transmisi?n del sonido, sino tambi?n de la imagen? Todas las investigaciones sociol?gica, y los datos estad?sticos que arrojan, nos revelan que el seguimiento de la Televisi?n ocupa en la vida familiar y en el de las personas individuales un largo espacio de su jornada diaria. La sugesti?n que ejerce sobre los ni?os y los j?venes, en una etapa extraordinariamente delicada en la formaci?n de su personalidad humana y cristiana, es bien conocida de los que son responsables directos de su educaci?n integral: en la familia, en primer lugar, y, luego, en la escuela, y, por supuesto, en las comunidades parroquiales u otras realidades eclesiales a las que pertenecen.

La Iglesia se halla, por su parte, inmersa en un momento hist?rico de su vida, en el que la toma de conciencia de lo que constituye lo m?s esencial de su misi?n ?el anuncio de Jesucristo, la Evangelizaci?n? ha centrado sus mejores y m?s ricas energ?as. La llamada de Juan Pablo II a una Nueva Evangelizaci?n y el impulso luminoso y vigoroso de Benedicto XVI, en su primer a?o de Pontificado, para ofrecer al mundo la luz de la fe en el encuentro con la raz?n son los signos m?s relevantes de esa conciencia hist?rica, tan clarividente y tan din?mica apost?licamente. Una raz?n tan orgullosa hoy de sus ?xitos cient?ficos, tecnol?gicos y econ?micos, pero que posterga y olvida ?cuando no desprecia? la b?squeda de la verdad en toda su hondura y plenitud, es decir, la verdad que ilumina el camino de la salvaci?n para el hombre en el tiempo y en la eternidad.

La pregunta por el presente y el futuro pastoral de la Iglesia se presenta inesquivable: ?es viable ese urgente y apremiante objetivo de la Evangelizaci?n en el contexto social y cultural de nuestro tiempo sin los modernos medios de comunicaci?n social con su capacidad de llegar a la masa de la poblaci?n? ?M?s espec?ficamente, sin la televisi?n? Evidentemente, no. Nuestro III S?nodo Diocesano de Madrid, asimilando y aplicando la doctrina del Concilio Vaticano II y el magisterio pontificio ulterior, ense?aba en el significativo apartado dedicado a ?la participaci?n de todo el Pueblo de Dios en la vida y en la misi?n de la Iglesia?: que es preciso ?sostener y promover los medios de comunicaci?n en los que se reconoce una visi?n de la vida concorde o lo m?s abierta posible al Evangelio y a las orientaciones de la Iglesia?, y que, adem?s, se debe de ?impulsar la formaci?n de profesionales de la comunicaci?n que sean testigos de la fe, y apoyar a los que ya lo son?, tratando de ?formarlos en el uso de las nuevas tecnolog?as para difundir los contenidos evang?licos? (Const. 208).

El ?mbito y las modalidades de lo dispuesto sinodalmente para la acci?n pastoral diocesana y el compromiso de los cat?licos respecto a su presencia en la televisi?n han quedado claras: necesitamos urgentemente profesionales cat?licos de la comunicaci?n en el medio televisivo, sea cual sea su titularidad civil ?estatal o de iniciativa social? o eclesial, pero necesitamos, simult?neamente, medios televisivos propios de la Iglesia bajo la forma de titularidad jur?dico-can?nica que proceda. En una palabra: ?necesitamos la televisi?n cat?lica! Colocado actualmente el poderoso instrumento de comunicaci?n e influencia social, que significa la televisi?n, en el centro mismo del torbellino actual de los intereses del ?poder? ?del poder econ?mico, cultural, ideol?gico y pol?tico?, no le queda a la Iglesia otro espacio ?ntegro y suficiente de libertad para el ejercicio de su misi?n evangelizadora en el pluriforme y tantas veces perturbador mundo de las televisiones actuales que no sea el de un espacio televisivo propio: el que proporciona la Televisi?n Cat?lica.

Esta semana, en sus primeros d?as, Madrid acoger? el I Congreso Mundial de Televisiones Cat?licas, organizado por el Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales y por el Arzobispado de Madrid: ?una excelente ocasi?n y un foro de di?logo y de cooperaci?n pastoral sobresaliente para que los cat?licos espa?oles, y, singularmente, los madrile?os, comprendan y apoyen firme y generosamente el proyecto, cada vez m?s cuajado t?cnica y eclesialmente, de nuestra Televisi?n diocesana, TMT, asociado al gran proyecto com?n de la Iglesia en Espa?a, Popular Televisi?n! Proyecto que se destaca, dentro del panorama de las ofertas televisivas existentes, por sus programas informativos y formativos, de entretenimiento y diversi?n, en los que la positiva y clara propuesta de la visi?n de la vida inspirada y configurada por el Evangelio de Jesucristo, testimoniado y vivido en la Comuni?n de la Iglesia, constituye su criterio determinante.

A la Virgen de La Almudena encomendamos los frutos de este Congreso. ?Que podamos avanzar en ese gran proyecto de evangelizaci?n que es la Televisi?n Cat?lica en Espa?a! Y que la Archidi?cesis de Madrid avance en el empe?o de hacer realidad, a trav?s de los Medios de Comunicaci?n, el que fue el gran objetivo de su III S?nodo Diocesano: trasmitir la fe a los madrile?os, especialmente a los m?s j?venes.

Con todo afecto y mi bendici?n,

Publicado por mario.web @ 18:30
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