Lunes, 18 de abril de 2011
Jutta Burggraf nos dice: Somos libres para pensar por cuenta propia. Pero, ?tenemos el valor de hacerlo de verdad? ?O estamos m?s bien acostumbrados a repetir lo que dicen los peri?dicos y revistas, la televisi?n, la radio, lo que leemos en internet o lo
?
Atr?vete a pensar con libertad
Atr?vete a pensar con libertad
Somos libres para pensar por cuenta propia. Pero, ?tenemos el valor de hacerlo de verdad? ?O estamos m?s bien acostumbrados a repetir lo que dicen los peri?dicos y revistas, la televisi?n, la radio, lo que leemos en internet o lo aseverado por alguna persona, m?s o menos interesante, con la que nos cruzamos por la calle? ?Estamos dispuestos, en definitiva, a ser o llegar a ser ?fil?sofos?, a entusiasmarnos con la realidad y buscar el sentido ?ltimo de nuestra vida? El Papa Juan Pablo II afirma algo que parece atrevido a primera vista: ?Cada hombre es, en cierto modo, fil?sofo y posee concepciones filos?ficas con las cuales orienta su vida.?


?ndice

Introducci?n
I. La filosof?a comienza con la humanidad
II. Influencias negativas sobre la capacidad filos?fica
III. Actitudes b?sicas para la filosof?a
IV. Desaf?os y libertad
V. Una meta que abre nuevos horizontes



Introducci?n

?Los pensamientos son libres?, dice una canci?n popular alemana. Se puede comprender que fue prohibido cantarla en el tercer Reich. Pero el mandato de ?olvidarla?, propio de un r?gimen totalitario, condujo solamente a cantarla con m?s entusiasmo, en la clandestinidad o, al menos, por dentro, en el propio coraz?n, es decir, en aquel lugar ?ntimo que no alcanzan las ?rdenes, y donde ?los otros? no pueden entrar.

Somos libres para pensar por cuenta propia. Pero, ?tenemos el valor de hacerlo de verdad? ?O estamos m?s bien acostumbrados a repetir lo que dicen los peri?dicos y revistas, la televisi?n, la radio, lo que leemos en internet o lo aseverado por alguna persona, m?s o menos interesante, con la que nos cruzamos por la calle? Hoy en d?a, en muchos pa?ses parece que ha desaparecido la autoridad que dicta los pensamientos, la censura. Pero lo que hallamos en realidad, es que aquella autoridad ha cambiado su modo de obrar: no se vale de la coerci?n sino tan s?lo de una blanda persuasi?n. Se ha hecho invisible, an?nima, y se disfraza de normalidad, sentido com?n u opini?n p?blica. No pide otra cosa que hacer lo que todos hacen.

?Somos capaces de resistir a los tiroteos constantes de este ?enemigo invisible?? ?Hemos aprendido a ejercer nuestra facultad para discurrir y discernir? Pensar es, sin duda, una gran cosa; pero es ante todo una exigencia de la naturaleza humana: no debemos cerrar voluntariamente los ojos a la luz. ?Estamos dispuestos, en definitiva, a ser o llegar a ser ?fil?sofos?, a entusiasmarnos con la realidad y buscar el sentido ?ltimo de nuestra vida?

El Papa Juan Pablo II afirma algo que parece atrevido a primera vista: ?Cada hombre es, en cierto modo, fil?sofo y posee concepciones filos?ficas con las cuales orienta su vida.? "[1] ?Qu? quiere decir esto? Un profesor de qu?mica, un ama de casa, un taxista, una ministra, un campesino, una artista, un futbolista, ?todos ellos pueden ser fil?sofos?

I La filosof?a comienza con la humanidad

Es com?n reclamar un especialista siempre que se quiere tratar temas de medicina, f?sica, arquitectura o ingenier?a. Nadie puede considerarse capaz de contestar competentemente las preguntas que surgen en estos campos, si no tiene una formaci?n elemental en tales materias. Y ni siquiera intenta hablar de estos temas durante una barbacoa o una excursi?n. Pero ?se es precisamente el caso de la filosof?a: cualquiera se atreve a hablar de temas filos?ficos. Hasta en algunas tascas ?si el ruido lo permite? se escuchan conversaciones profundas sobre el mundo, el sentido de la vida o lo extra?o que es que el tiempo pase tan r?pido y no se pueda conservar el momento. Por cierto, ?cu?ntos no han estado esperando en una estaci?n delante de un reloj, y se han convertido en fil?sofos! Es verdaderamente impresionante pues fij?ndose un rato en la aguja, y observando c?mo se mueven el segundero, el minutero? nos preguntamos, casi sin darnos cuenta ?qu? es el instante? ?qu? significa el presente? ?no me estoy moviendo ya en el futuro? ?O a?n estoy en el pasado? ?Hoy ser? el ayer de ma?ana,? dice la gente; y tambi?n: ?Al ahora... pronto me referir? con las palabras hace poco.? Incluso San Agust?n afirm?: ?Yo s? lo que es el tiempo, siempre que no me lo preguntes.?

Es posible conversar sobre esta y otras muchas cuestiones casi en cualquier situaci?n, preferentemente en la naturaleza, en los montes o a la orilla del mar. En principio, todo hombre est? capacitado para reflexionar sobre las dimensiones m?s profundas de la vida. ?Significa esto que todos los hombres somos fil?sofos, en el sentido estricto de la palabra? ?Que no es necesario disponer de una formaci?n especial para ejercer esta ciencia? Nada de eso. Pero significa que la filosof?a es distinta a las dem?s ciencias, y que, en principio, todo hombre capaz de razonar puede ejercer de fil?sofo.

Todo ser humano, tarde o temprano, se plantea el por qu? y el para qu? de su existencia, se pregunta de d?nde viene y a d?nde va, qui?n es y lo que podr?a hacer de su vida. En esto se distingue de los animales. El animal vive de un d?a para otro: come, bebe, duerme, crece, corretea, se reproduce y muere. Una vida as? es buena y normal para un animal, pero no para una persona. Los fil?sofos de la Antig?edad llegaron a decir ?tal vez de una manera algo ruda? que si una persona no se plantea las preguntas fundamentales de la vida y solamente vive de un d?a para otro (de una comida a la otra, de un telediario al otro), habr? ?fracasado? en su existencia. En lo m?s profundo de su ser no habr? llegado a encontrarse a s? mismo; no se habr? ?convertido en hombre?. Dicho de manera tradicional: su existencia no habr? sido digna de ser la de un hombre.

?Cu?ndo comienza la filosof?a? Seg?n algunos expertos, con Tales de Mileto, en el siglo VI antes de Cristo; seg?n otros, nace con Homero en el siglo IX antes de Cristo; hay personas m?s radicales que se?alan que, antes de los griegos, los pueblos orientales de alguna manera ya filosofaban? Sin embargo, si es verdad que cada hombre es fil?sofo, la filosof?a debe comenzar con la humanidad. En las bibliotecas alemanas se puede encontrar una obra anticuada y cubierta de polvo, de varios tomos, escrita en el siglo XVIII, ?Historia de la Filosof?a ? desde los comienzos del mundo hasta nuestra ?poca?. La portada del primer tomo muestra un paisaje salvaje con un gran oso y tiene por t?tulo: ?La filosof?a prediluviana?. "[2] Sin embargo, es un rasgo caracter?stico de nuestro tiempo, que no pocas personas parecen carecer de inquietudes intelectuales. Hasta se muestran ?alegres? en un cierto nihilismo pr?ctico que no se preocupa del porqu? de la vida, ni se formula la mera pregunta por el sentido de la existencia. Nos encontramos frente al peligro de no vivir la vida, sino de ?dejarse llevar?. A veces, no disponemos de la suficiente calma interior para considerar los acontecimientos con cierta objetividad y tomar conciencia de la propia situaci?n existencial. No reflexionamos sobre el sentido y los objetivos del propio actuar; en definitiva: no ejercemos como fil?sofos, prescindiendo as? de una dimensi?n esencial de la vida humana.

Durante la segunda guerra mundial, un joven alem?n, miembro de la resistencia, que se encontraba en Rusia, escribi? en su diario un di?logo ficticio con uno de sus jefes: ?El hombre ha nacido para pensar?, ?para pensar, querido funcionario! Esta palabra se dirige directamente contra ti, contra ti y todo el sistema que hab?is montado. Eso te sorprende porque, seg?n dices, eres una persona que exalta el esp?ritu. Es un esp?ritu perverso al que est?s sirviendo en esta hora de desesperaci?n... Reflexionas sobre el perfeccionamiento de la ametralladora, pero la pregunta m?s rudimentaria, m?s fundamental e importante la acallaste ya en tu juventud: es la pregunta: ?por qu?? y ?a d?nde??."[3] En efecto, el simple plantearse estos interrogantes es ya una primera se?al de que una persona se rebela ante la perspectiva de vivir como un animal. Normalmente se puede filosofar, claro est?, cuando las necesidades b?sicas de la vida est?n al menos m?nimamente colmadas. Pero aunque este sea el caso, observamos una cierta ?apat?a?, una cierta ?abstenci?n de pensar?, justamente en las sociedades occidentales consumistas.

II Influencias negativas sobre la capacidad filos?fica

Nuestra vida se ha convertido, en muchos sentidos, en un ajetreo continuo. Muchas personas sufren las consecuencias del estr?s o de un cansancio cr?nico. La dureza de la vida profesional, y tambi?n las exigencias exageradas de la industria del ocio, traen consigo unas obligaciones excesivas, as? que lo ?nico que se desea por la noche es descansar, distraerse de los problemas cotidianos, y no esforzarse nada m?s. Todo esto puede llevar a una cierta ?enajenaci?n espiritual?, a la superficialidad de una persona que vive s?lo en el momento, para las cosas inmediatas. En nuestra sociedad de bienestar tan saciada, con frecuencia, resulta muy dif?cil detenernos a reflexionar.

A la vez, podemos observar frecuentemente una decadencia hacia lo instintivo, lo puramente sensual. Muchas pel?culas, revistas, talkshows y hasta no pocas p?ginas web del internet hablan un lenguaje claro. Pero una persona que se deja absorber por el materialismo y el sensualismo, se embota y se ciega frente a lo espiritual. Uno puede acostumbrarse a casi todo, incluso a no utilizar su entendimiento para realizar las cr?ticas m?s elementales y necesarias.

Un exceso de informaci?n tambi?n puede ser un impedimento. Vivimos en la era de los medios de comunicaci?n de masas. Recibimos una inmensa cantidad de informaci?n. Quien intenta acceder inmediatamente a toda la informaci?n de los cinco continentes, quien no se pierde ninguna tertulia televisiva ni ning?n comentario pol?tico, o suele ver una pel?cula tras otra, puede convertirse en una persona muy superficial. Con frecuencia no tenemos ni tiempo, ni fuerzas suficientes para asimilar toda la informaci?n recibida. Adem?s, absorbemos inconscientemente muchos miles de datos, cuando, por ejemplo, nos paseamos por el centro de una ciudad... Hace pensar una peque?a an?cdota que se cuenta de la escritora alemana Ida Friederike G?rres. Una vez, en los a?os cincuenta del siglo pasado, le preguntaron qu? hac?a para tener siempre ideas tan originales y saber juzgar con tanta claridad la situaci?n de la sociedad. Respondi?: ?No leo ning?n peri?dico. As? puedo concentrar mis fuerzas. De lo importante ya me enterar? de todas maneras.? Naturalmente, esta postura es muy discutible y, en mi opini?n, no es digna de imitaci?n. Pero s? puede invitarnos a reflexionar. Hoy, varias d?cadas m?s tarde, se ha multiplicado enormemente el volumen de la informaci?n que recibimos cada d?a, a la vez que se ha especializado. Ser? dif?cil para una persona convertirse en un fil?sofo sin una cierta ?actitud distante? con respecto a los medios de informaci?n. El escritor ruso Dostoievski afirma: ?Estar solo de vez en cuando, es m?s necesario para una persona normal que comer y beber.? "[4]

A lo largo de la historia, hubo grandes pensadores que se separaron voluntariamente del ajetreo de la sociedad. No quer?an distraerse con banalidades. Un ejemplo famoso de la Antig?edad es Di?genes, que viv?a feliz en un barril y no se dejaba molestar por nadie, seg?n cuenta la tradici?n. Un ejemplo de nuestro tiempo es el fil?sofo austr?aco Wittgenstein, hijo de un industrial, que regal? a sus hermanos los millones que hab?a heredado. Prefer?a la austeridad a las riquezas. Durante largo tiempo no com?a otra cosa que pan y queso; cuando le preguntaron por la raz?n, respondi? sencillamente: ?Me da igual lo que como; lo que importa es que siempre sea lo mismo?. "[5] Cuando muri? en 1951, sus ?ltimas palabras fueron: ?D?gales que tuve una vida maravillosa?. "[6]

III Actitudes b?sicas para la filosof?a

Como se ve, esta capacidad b?sica que tiene cada hombre de preguntarse por el sentido del mundo y de su propia existencia, puede desarrollarse a lo largo de la vida, o puede corromperse. Vamos a considerar las actitudes b?sicas que se exigen para que una persona se convierta en un fil?sofo.

1.- Desprenderse del mundo diario

Seg?n el fil?sofo alem?n Josef Pieper, ?filosofar es un acto que trasciende el mundo laboral?. "[7] El mundo laboral es aqu? sin?nimo del mundo en el que se ha de funcionar, rendir, competir. De vez en cuando conviene distanciarse de todo eso: no fijarse solamente en lo inmediato (y agobiarse con ello), sino mirar ?en otra direcci?n?.

Apartarse del mundo laboral es muy relajante. As? se puede descansar y sacar nuevas fuerzas para la vida diaria. No se logra s?lo cuando se ejerce la filosof?a. Tambi?n el poeta trasciende la cotidianidad; es capaz de olvidarse de todo, y de cometer locuras. Lo mismo hace el amante: su amor le impulsa a dejar atr?s todo c?lculo y no dejarse comprometer por un mundo utilitario. O sea, el fil?sofo se parece a un amante y a un poeta. ?l tambi?n es un amante: ama la verdad, la ans?a. Plat?n habla del ?eros filos?fico?. Dice que la filosof?a se asemeja a la locura, porque saca al hombre de su mundillo y lo conduce hacia las estrellas. Y todo el que sufre alguna conmoci?n, es invitado a transcender su mundo cotidiano. Es lo que ocurre cuando alguien se encuentra en una ?situaci?n l?mite?, por ejemplo cuando se enfrenta a la muerte, entonces surge frecuentemente un acto filos?fico ? o religioso.

La filosof?a, el arte, la religi?n y tambi?n el amor est?n relacionados en cierta manera. Se oponen al utilitarismo del mundo laboral. No se dejan ?comercializar? o utilizar para determinados objetivos. Al hacerlo, la filosof?a y la religi?n se transformar?an en ideolog?as, y el amor, en una industria del sexo.

En cierto sentido es verdad que el filosofar ?no sirve para nada?. Es, por decirlo as?, in?til. Y ahora el plato fuerte: ?ni puede ni debe servir para nada! Pues precisamente quiere superar el pensar utilitario. Martin Heidegger dice: ?Es completamente correcto y as? debe ser: "La filosof?a es in?til"?. "[8]

Con la filosof?a ?como en la poes?a? se trasciende lo cotidiano. Esto a veces es necesario para ?sobrevivir? en un mundo dif?cil, es un modo de mantener la serenidad, si el d?a a d?a es insoportable. Nietzsche dice que S?crates huy? hacia la filosof?a porque ten?a una mujer inaguantable, la famosa Xantipa, que le rega?aba sin parar. La tradici?n cuenta que una vez Xantipa ech? un cubo con agua sucia por la ventana, cay?ndole a S?crates que estaba abajo con sus amigos, conversando sobre temas filos?ficos. Los amigos se enfadaron, pero S?crates qued? impasible: ?En mi casa llueve cuando hay tormenta?. Y los amigos concluyeron: ?Como S?crates sabe tratar a Xantipa, sabe tratar a cualquier otra persona?. "[9]

Cuando una persona trasciende el mundo cotidiano, niega la ?exigencia totalitaria? del mundo laboral: expresa que la profesi?n, por importante que sea, no debe absorber completamente las facultades humanas, ni puede satisfacer todos los deseos de su coraz?n; hay algo m?s a lo que uno quiere dedicarse. En esto estuvieron de acuerdo todos los fil?sofos, poetas y amantes de todos los tiempos. El fil?sofo, pues, tiene mucho m?s en com?n con un poeta, por ejemplo, que con un empresario; lo que no quiere decir que tambi?n un empresario no pueda ni deba ejercer la filosof?a.

2.- Fomentar la admiraci?n

El fil?sofo medieval Tom?s de Aquino afirma: ?La raz?n por la que el fil?sofo se compara con el poeta es ?sta: ambos son capaces de admirarse.? "[10] Una persona que filosofa, reconoce y admite su propia falta de conocimientos; se abre a una verdad mayor y se deja fascinar por ella. La admiraci?n es, seg?n los antiguos, el comienzo de la filosof?a. Se cuenta que algunos grandes fil?sofos eran capaces de tal admiraci?n que, literalmente, olvidaron lo que pasaba en su alrededor. Tales de Mileto, por ejemplo, aun estando en una batalla, se qued? parado de repente al ocurr?rsele una idea, y no vio que el enemigo se acercaba... Y Tom?s de Aquino fue el ?nico que estaba callado durante un solemne banquete, al que el rey de Francia le hab?a invitado, mientras todos los dem?s estaban enfrascados en conversaciones cultas; de pronto peg? un pu?etazo a la mesa y grit?: ??Ya lo tengo!? Hab?a encontrado un argumento para razonar en contra de los maniqueos. "[11]

La filosof?a tiene un car?cter esencialmente no burgu?s. Pues admirarse no es de ?burgueses?: no es de aburguesados insensibles que lo dan todo por supuesto. S?lo son capaces de admirarse, cuando sucede algo muy extraordinario, como un esc?ndalo. Por eso la industria recreativa cada vez se vuelve m?s agresiva. La necesidad de hechos sensacionales para poder conmoverse y admirarse, es una se?al segura de que una persona no ejerce de fil?sofo.

El admirarse no s?lo es el principio de la filosof?a en el sentido de initium, de paso preliminar o comienzo. Es el principium, origen interior del filosofar. La admiraci?n no se pone entre par?ntesis, ni se deja de lado, por m?s avanzado que se encuentre el fil?sofo. Siempre que una persona filosofa, se admira; y en la medida en que crecen sus conocimientos, debe crecer su admiraci?n. Tom?s de Aquino define la admiraci?n como ?desiderium sciendi?, la a?oranza y el deseo de saber cada vez m?s. La persona que se admira es aquella que empieza a caminar, que desea saber m?s y m?s e intenta llegar al fondo de todas las cosas. Por eso afirma Goethe, el gran escritor alem?n: ?Lo m?ximo que un hombre puede alcanzar es la admiraci?n? "[12] .

El fil?sofo se admira. Descubre, en lo cotidiano y com?n, lo realmente extraordinario e ins?lito. Sabe entusiasmarse con una brizna o un diente de le?n, tal y como lo har?a un poeta, un amante o un ni?o. Tom?s de Aquino dijo que no pod?amos captar ni la esencia de un mosquito. Quiere decir que hasta es posible admirarse infinitamente ante un mosquito. (Un fil?sofo tambi?n es capaz de meditar profundamente ante situaciones familiares y sociales, ante problemas humanos de cualquier tipo...).

3.- No tener prejuicios


Filosofar significa abrir horizontes, dirigir la mirada hacia la totalidad del mundo; nuestro esp?ritu es, de alguna manera, una ?fuerza para lograr lo infinito?. "[13] Entonces, ?tendremos que hablar siempre de todo al filosofar? ?Por supuesto que no! No es posible; ?y el resultado s?lo podr?a ser un caos! ?Pero una persona tiene que estar dispuesta a hablar de todo! Nunca debe perder de vista a ?Dios y al mundo?. No debe pasar nada por alto arbitrariamente, si quiere llegar al fondo de las cosas.

El fil?sofo como tal tiene que estar dispuesto a enfrentarse con ?todo?, a prestarle atenci?n a ?todo?. Esto no significa, claro est?, que se ocupe de mil peque?eces. Como acabamos de ver, un exceso de informaci?n puede impedir la postura filos?fica. Pero se ha de estar dispuesto a no pasar por alto nada que en principio pueda ser esencial. Tener una postura cr?tica significa para el fil?sofo: preocuparse de no pasar por alto conscientemente nada. "[14]

Por supuesto, la ?totalidad? de la realidad no es id?ntica a una adici?n lograda por una suma que ahora contiene todo y cualquier cosa. Aquel que entiende mucho de biolog?a y de literatura y de recetas de cocina y de f?tbol y de pol?tica internacional y de la vida privada de todos los artistas y pr?ncipes, no es por eso un fil?sofo. La filosof?a trata de el todo, de una comprensi?n ?estructurada? del mundo que posee una jerarqu?a: lo esencial se reconoce como esencial, lo no esencial como no esencial.

Un fil?sofo aut?ntico trata simplemente de no excluir o sobrepasar nada intencionadamente. Tiene amplios horizontes: ?con ?l se puede hablar de todo! Para ?l no existen tab?es. Ni tampoco sistematizaciones precipitadas que ignoran todo aquello que no concuerde con el sistema, y que impidan cualquier nueva conversaci?n sobre ello. La filosof?a no acepta limitaciones arbitrarias, pues si lo hiciera, perder?a su propia identidad, convirti?ndose en ideolog?a. En este sentido, Goethe juzga muy negativamente a algunos fil?sofos de su tiempo, que pretenden ?dominar a Dios y al esp?ritu humano? y encierran todo el universo en diferentes sistemas. "[15]

El ?enfrentarse a todo? tiene m?s que ver con la profundidad que con la extensi?n. El fil?sofo no s?lo mira el m?s all?. No s?lo aparta la vista de la vida cotidiana, transcendiendo el mundo. Tambi?n sabe fijarse exactamente en las cosas que le rodean. Pregunta por las ?ltimas razones. No le interesa, por ejemplo, cu?l es la forma m?s r?pida de adquirir dinero, sino lo que es en s? el poder de la riqueza y lo que significa para el hombre.

Quien quiera tener una visi?n de ?toda la realidad?, pronto se da cuenta de que eso es apenas posible. El mundo es mucho mayor que nuestra capacidad de comprensi?n. El acto filos?fico no consiste, en primer t?rmino, en ?pensar mucho?, sino en contemplar la realidad, escuchar con atenci?n, en callar: ?escuchar tan plenamente que ese silencio atento no sea perturbado o interrumpido por nada, ni siquiera por una pregunta.? "[16] (La naturaleza de la pregunta encierra una determinada orientaci?n de la respuesta, y eso significa una limitaci?n). Pieper habla de la ?franqueza ilimitada? con la que se debe escuchar al mundo. El fil?sofo considera el mundo ?bajo cualquier aspecto concebible?, y no s?lo bajo alguno en concreto, tal y como lo hacen las ciencias particulares. "[17]

Se sobreentiende que este silencio no guarda ninguna relaci?n con una pasividad neutra, antes bien, supone un m?ximo compromiso. Pues de lo que se trata es, de no querer pasar nada por alto, de considerar todos los aspectos y no dejarse cegar por prejuicios. (En una disputa, hay que escuchar a todos los grupos, con igual atenci?n). Para un aut?ntico fil?sofo no hay ni temas que se hayan de excluir, ni ?temas sensacionales?, ni ?personas etiquetadas?. Pieper dice que el estar abierto al mundo es algo as? como el ?distintivo? del fil?sofo aut?ntico. "[18]

4.- Adquirir cierta independencia en los propios juicios y reflexiones

Una persona que quiere pensar por su cuenta, ha de estar dispuesta al inconformismo. Filosofar significa: distanciarse, no (siempre) de lo cotidiano, pero s? de las interpretaciones comunes, de la opini?n p?blica o publicada, del ?terror? que a veces pueden producir los medios de comunicaci?n. Los aut?nticos fil?sofos siempre han ido contra corriente. Son los que ven lo que todos ven, y se atreven a pensar lo que quiz? nadie de su entorno piensa. Los que actuaban de este modo, a veces hasta sufrieron la muerte por esta raz?n (S?crates), pero no dejaron de oponerse a todo tipo de reg?menes totalitarios.

La filosof?a reclama para s? la independencia. Tiene que poder desplegarse sin que ninguna normativa oficial lo impida. Pieper exige para cada comunidad humana un espacio libre en el que sea posible el debate sin trabas de cualquier cuesti?n que ocupe las mentes. "[19] Si esto no es posible, es se?al de que la sociedad tiene trazas totalitarias.

Sin embargo, m?s importante a?n que la libertad exterior es la libertad interior. Significa querer incondicionalmente la verdad, y no dejarse ni adormilar, ni manipular por nada. Las situaciones pueden estar en favor o en contra de la libertad; pueden ser la raz?n para que ?sta aumente o disminuya. Pero no intervienen esencialmente en el acto libre. As?, una persona est? condicionada, en cierto modo, por el pa?s, la sociedad, la familia en la que ha nacido, est? condicionada por la educaci?n y la cultura que ha recibido, por el propio cuerpo, por su c?digo gen?tico y su sistema nervioso, sus talentos y sus l?mites y todas las frustraciones recibidas ?pero a pesar de esto es libre: es libre para opinar sobre todas estas condiciones. Un hombre puede ser libre incluso en una c?rcel, como lo han mostrado Boecio, Santo Tom?s Moro, Bonhoeffer y otros muchos. ?Hay algo dentro de ti que no pueden alcanzar, que no te pueden quitar, es tuyo;? esto dice un preso a otro preso, en un di?logo impresionante, que sale en la pel?cula ?Sue?os de libertad.? Un hombre puede ser libre tambi?n en un sistema totalitario, aunque las amenazas y el miedo disminuyan la libertad. Puede mantener una creencia, un deseo o un amor en el interior del alma, aunque externamente se decrete su abolici?n absoluta. As?, Sajarov no s?lo fue grande como f?sico; sobre todo fue grande como hombre, como apasionado luchador por la libertad de cada persona humana. Pag? por ello el precio del sufrimiento, que le impuso el r?gimen comunista, cuya mendacidad e inhumanidad destap? ante los ojos del mundo. Otro disidente famoso confes? p?blicamente: ??Bendita prisi?n que me hace reflexionar, que me hace hombre!? (Alexander Solzhenitsin).

5.-Adquirir humildad intelectual

Con todo ello, no hay que sobreestimarse. Aunque una persona tenga una experiencia sumamente rica y una comprensi?n profunda de la vida humana, no debe perder el sentido de la realidad: el fil?sofo no es ?el sabio por antonomasia?, sino el que ama la verdad, el que siente a?oranza por comprender los ?ltimos porqu?s del mundo, el que se esfuerza en ver relaciones. Filosof?a significa amor a la sabidur?a, a la b?squeda de la sabidur?a que nunca se llega a poseer plenamente.

La persona que se admira es consciente de no saber nada. Es c?lebre la frase de S?crates en que admite: ?S?lo s? que no s?.? En cierta manera es aplicable a cualquier cient?fico. Hoy en d?a estamos muy sensibilizados respecto a que ninguna persona puede ?saberlo todo?, ni siquiera en una subdisciplina delimitada. Se comienza a estudiar algo, pero no se llega a un fin; constantemente se descubren m?s campos de investigaci?n. La especializaci?n ha avanzado mucho: un psiquiatra no sabe casi nada de oftalmolog?a, un historiador que conoce a fondo el siglo XVI apenas tiene idea del siglo XVII. Los bi?logos escriben tesis sobre el pico del petirrojo, y no conocen la cola. Todo esto no tiene importancia, pues tenemos una mente limitada. S?lo que hoy volvemos a ser conscientes de ello, o al menos mucho m?s conscientes que durante las ?ltimas d?cadas de fe ciega en la ciencia.

?Y S?crates es tan actual! No dijo s?lo: ?S?lo s? que no s? nada?, cosa que podemos comprender muy bien en nuestros tiempos. Tambi?n afirm?: ?Jam?s he sido el maestro de nadie.? Quer?a indicar con ello que no es posible dividir la humanidad en dos ?clases?: ?los que saben? y ?los que no saben?, el sabio y el necio. Todos estamos buscando la verdad, ninguno la posee completamente. Cada uno puede aprender de los dem?s.

Hoy en d?a tenemos una sensibilidad especial para estas relaciones. El que intente darse por alguien que lo sabe todo, queda realmente en rid?culo. Ya no puede impresionar a nadie. Nos hemos vuelto esc?pticos ante las construcciones sistem?ticas. Hemos visto c?mo se derrumbaron, de la noche a la ma?ana, sistemas ideol?gicos gigantescos. Al mismo tiempo presenciamos c?mo se tambalean un sinn?mero de tradiciones fundamentales de la cultura occidental. No hace falta deprimirse ante esta situaci?n. Sufrir de vez en cuando algunas conmociones fuertes, puede ser, incluso, beneficioso para una persona y para toda una sociedad. Una crisis no es una cat?strofe. Puede servir para volver a tomar conciencia de los propios fundamentos. Se trata de una oportunidad para transformarse m?s conscientemente en alguien que busca, que adopta la actitud filos?fica. Es probable que as? reconozcamos, cada vez m?s claramente, lo necesario que es cambiar de forma de pensar en determinados ?mbitos.

IV Desaf?os y libertad

Filosofar significa, en cierto modo, apartarse del mundo laboral. Este paso trascendente no s?lo es condicionado por el origen, sino ante todo por la meta que consiste en adquirir, en la mayor medida posible, conocimientos acerca del sentido de nuestro mundo. Se basa en la creencia de que la aut?ntica riqueza del hombre no est? en saciar sus necesidades cotidianas, ?sino en saber ver aquello que existe.?"[20]

En este sentido, la filosof?a no est? reservada a los especialistas. Se podr?a decir que es un don y una tarea para toda persona. Por consiguiente, tendr?a que ser lo m?s normal del mundo comenzar conversaciones filos?ficas, no s?lo en la Universidad, sino tambi?n en las calles y en pleno centro de la ciudad. Pero ah? nos damos cuenta de algo curioso que, por cierto, se puede observar en todas las ?pocas y en todas las sociedades: ?los fil?sofos, muy frecuentemente, son unos marginados! En este mundo del dinero y del ?xito puede ocurrir incluso que inspiren en los dem?s un sentimiento de pena o de incomprensi?n.

Hemos visto que la filosof?a, por su naturaleza, no es algo ?comercializable?; se opone al mundo laboral. Por eso, muchas veces, tiene el estigma de lo raro, de ser un mero lujo intelectual, que tal vez se pueda tolerar, pero que tambi?n es ridiculizado. Con frecuencia, el fil?sofo no tiene los pies sobre la tierra. Admira el cielo estrellado, el diente de le?n y el mosquito. A veces lo hace por necesidad, por no poder soportar el mundo de lo cotidiano. Xantipa hac?a que su hogar no fuera acogedor, y entonces S?crates se subi? al tejado de la casa, pues mirar el cielo estrellado era m?s atractivo? Pero si se mira al cielo, se puede llegar a andar por las nubes. Es, por decirlo de alguna manera, la ?enfermedad profesional? del fil?sofo.

Existe, realmente, una cierta problem?tica: el fil?sofo, con suficiente frecuencia, no ve el mundo cotidiano. Mira al cielo ??pero nadie puede vivir as? constantemente! No somos esp?ritus puros. Tenemos un cuerpo, y hemos de comer, beber y dormir. Necesitamos un techo y una seguridad social. Con otras palabras, no nos basta s?lo el ?cielo estrellado?, sino tambi?n se requiere un espacio protegido, un hogar. Tambi?n nos hace falta un entorno familiar, lo concreto, sentirnos acogidos y acompa?ados. Si todo el mundo se dedica a mirar el cielo estrellado, la vida se vuelve inh?spita. Cuando me duele la cabeza no quiero que nadie se quede mir?ndome, sin hacer m?s que admirarse y filosofar sobre ?el mal de la enfermedad?; ?deseo que me d? un analg?sico! Tambi?n es cierto que, sin la base material que hace posible la existencia f?sica, nadie puede filosofar. Es dif?cil meditar sobre el mundo en su totalidad, cuando se est? construyendo una casa, se tiene un pleito o se est?n preparando unos ex?menes importantes; y mucho menos, si se est? apremiado por el hambre o bajo los efectos de una enfermedad dolorosa.

La admiraci?n no concede habilidades ni aumenta el sentido pr?ctico, antes bien, admirarse significa ?conmoverse?. Pero nadie puede pasarse la vida en la pura contemplaci?n de la verdad. Pues el hombre no puede vivir, a la larga, tan s?lo del sentirse conmovido. De hecho, al encontrar la verdad, surge el deseo de transmitirla; as? puede nacer la figura del profesor de filosof?a o del escritor fil?sofo.

De los comienzos (conocidos) de la filosof?a occidental, nos es transmitida una an?cdota bastante significativa: como Tales de Mileto paseaba contemplando el cielo, en una ocasi?n se cay? en un pozo. Una criada que fue testigo del hecho, se ri? a carcajadas. Plat?n advierte al respecto: ?El fil?sofo suele ser siempre de nuevo motivo de risa, no s?lo para las criadas, sino para mucha gente, porque ?l, ajeno a las cosas del mundo, se cae en un pozo y se topa con muchos m?s apuros.? "[21] Este es el dilema del fil?sofo: vive en un mundo en el que sus coet?neos se orientan por aspectos pragm?ticos como el dinero y el ?xito; ?l, en cambio, se dedica a algo que se opone diametralmente a las ambiciones de estas personas, o al menos se puede decir que se dedica a algo que no es ??til?, no es ?pr?ctico?.

Lo que no es ??til?, no suele tomarse en serio. Pero esto s?lo es un aspecto (el negativo) de la imposibilidad de ser comercializado. El lado positivo es la libertad que supone. Por un lado, la filosof?a es in?til en el sentido de uso y aplicaci?n directos. Por el otro, la filosof?a se opone a ser utilizada, no est? disponible para objetivos que est?n fuera de ella misma. La filosof?a no es ?sabidur?a de funcionario?, sino ?como dijo John Henry Newman?, ?sabidur?a de caballero?; "[22] no es sabidur?a ?til, sino sabidur?a libre.

Muchos se r?en del fil?sofo, pero ?l es libre. Por supuesto, es consciente de su situaci?n, pero no le importa, ya que es independiente de lo que otros piensen de ?l. Plat?n, adem?s, da la vuelta a la tortilla: los dem?s (?los hombres del dinero?) tambi?n se exponen al rid?culo precisamente al perseguir unos objetivos tan poco nobles. Y cuando se trata de cuestiones esenciales, no saben qu? decir, y entonces es cuando les toca re?rse a los fil?sofos. "[23]

El concepto de libertad significa aqu?, como hemos visto, la no disponibilidad para objetivos concretos. El acto de filosofar es libre en la misma medida en que no se remite a algo que est? fuera de ?l. Es ?un quehacer lleno de sentido en s? mismo?. "[24] Se ve otra vez que el fil?sofo se parece al amante: tampoco es posible amar a una persona ?para conseguir algo! Necesitamos m?dicos para diagnosticar enfermedades, necesitamos alba?iles para construir casas, pero ?no necesitamos fil?sofos para nuestras necesidades inmediatas, y tampoco para justificar nuestras acciones! Si un estado necesita fil?sofos para avalar la propia pol?tica, entonces la filosof?a ser? destruida. Por el contrario, s?, los necesitamos para que nos ayuden a comprendernos a nosotros mismos, y a los dem?s.

Un fil?sofo, por tanto, suele vivir como un inconformista, a veces como un marginado, y puede ser considerado como un loco. Es alguien que no se deja engatusar, ni utilizar para unos objetivos estrechos, por ejemplo, para suministrar la ideolog?a adecuada a un r?gimen totalitario. A la vez, est? lleno de a?oranza por la verdad. Su meta es captar los fundamentos de la existencia, y sabe que s?lo lo conseguir? de manera muy imperfecta, aunque su esfuerzo sea muy grande. No es tanto una persona que ha conseguido con ?xito elaborarse un concepto del mundo bien redondeado; es m?s bien alguien que est? ocupado en conservar viva cierta pregunta, la que se refiere al ?ltimo porqu? de el todo de la realidad."[25] Sin duda se podr?n encontrar una serie de respuestas provisorias a esta pregunta, pero nunca se podr? encontrar la respuesta definitiva. Es por esto por lo que debemos estar dispuestos a plantearnos esta pregunta constantemente y durante toda una vida. Darse por vencido, resignarse, porque nunca se va a encontrar la verdad en su totalidad, darse por satisfecho con cualquier soluci?n que s?lo puede ser provisional, y desistir de seguir preguntando, es se?al de haberse convertido en un aburguesado. Filosofar significa precisamente la experiencia de que nuestra vida cotidiana, condicionada por objetivos existenciales directos, por supuesto es importante y necesaria, pero no basta: se puede y se debe conmocionar de vez en cuando por la pregunta inquietante por el sentido del todo.

V Una meta que abre nuevos horizontes

La capacidad de admirarse forma parte de las m?ximas posibilidades de nuestra naturaleza. Nos ayuda a darnos cuenta de que el mundo es m?s profundo, extenso, misterioso, bello y diverso de lo que le parece al entendimiento cotidiano. De la admiraci?n nace la alegr?a, "[26] afirma Arist?teles. Esto expresa tambi?n el dicho castizo ?tomarse las cosas con filosof?a?: no significa tomarse las cosas con resignaci?n, ni con gravedad, sino tom?rselas alegremente. Pieper habla de la ?intr?nseca esperanza de la admiraci?n? "[27] .

La persona que se admira no se queda encerrada en su peque?o mundo. Boecio escribi? en la c?rcel, y en aras de la muerte, su c?lebre libro ?Consolaci?n de la filosof?a?. El enfoque interior de la admiraci?n mantiene vivo el conocimiento de que la existencia es incomprensible y misteriosa, pero que tambi?n est? llena de sentido. Y en la medida en la que se descubre el sentido de la propia existencia, puede experimentarse una felicidad profunda.

Cuando uno se dedica a la filosof?a, se va acercando a la iluminaci?n de la realidad. Y, aunque se alcance la verdad sobre la existencia, el hombre y el mundo, siempre se podr? profundizar m?s, ?porque el saber cerrado y la filosof?a se excluyen! (No se dan ?recetas? en filosof?a). Pues mientras m?s profunda y extensa se hace la comprensi?n, m?s aplasta la visi?n del campo inmenso de lo que a?n queda por comprender. Por eso, el comienzo y el final de la filosof?a est?n caracterizadas por el escuchar a la realidad, el silencio, la ?contemplaci?n?. El fil?sofo griego Anax?goras respondi? a la pregunta de para qu? estaba en la tierra con estas palabras: ?Estoy en la tierra para la contemplaci?n del cielo y del orden del universo?. "[28] Se puede considerar como una respuesta religiosa.

Finalmente, la filosof?a prepara y libera al hombre para la experiencia de Dios. Le hace capaz de ?trascender? nuevamente. Desemboca en una verdad mayor, en la teolog?a. Arist?teles no dud? en calificar la filosof?a como ?ciencia divina?. "[29] Y Wittgenstein, que ten?a una cierta visi?n m?stica acerca del sentido de la vida, pudo afirmar: ?El fil?sofo pregunta por el sentido. S?lo si se cree en Dios, se descubre que la vida de hecho tiene sentido.? "[30] Se puede descubrir un mundo cada vez m?s extenso y profundo. Pero tampoco entonces se encuentran ?soluciones f?ciles? o ?soluciones hechas? para las grandes preguntas de la vida y, menos a?n, sistematizaciones. Cuanto m?s se conoce el mundo, tanto m?s se percibe su car?cter misterioso.

La filosof?a, pues, se encuentra camino de una meta que nunca alcanzar? por sus propios medios. ?Sentimos que, aunque todas las preguntas cient?ficas estuvieran contestadas, a?n no habr?amos tocado nuestros problemas existenciales,? "[31] dice Wittgenstein. Si comparamos la filosof?a con la teolog?a, aqu?lla s?lo puede llegar a un conocimiento muy limitado. ?Pero este poco que se gana con ella, no obstante pesa m?s que todo lo dem?s que se conoce por las ciencias? "[32] , afirma Tom?s de Aquino. Por lo tanto, s?lo se puede invitar a toda persona de buena voluntad a ser un fil?sofo, a?n ante el peligro de ser considerado por nuestra sociedad consumista como un extra?o, un inconformista o ?loco?. Al fin, nos pueden animar las palabras de un autor contempor?neo: ?Quien jam?s tuvo un ataque filos?fico, pasa por la vida como si estuviera encerrado en una c?rcel: encerrado por prejuicios, las opiniones de su ?poca y de su naci?n.? "[33] Quien no piensa por su propia cuenta, no es libre.

-----------------------------

Notas:

[1]. JUAN PABLO II: Enc?clica Fides et Ratio, n.30.

[2]. Cf. Jakob BRUCKER: Kritische Geschichte der Philosophie, von der Wiege der Welt an bis zu unserem Zeitalter, cit. en Wilhelm WEISCHEDEL: Die philosophische Hintertreppe, 25? ed., M?nchen 1995, p.11.

[3]. Hans SCHOLL: Diario de Rusia, inscripci?n del 22.8.1942.

[4]. Feodor M. DOSTOIEVSKI, cit. en Anselm GR?N: 50 Engel f?r das Jahr, Freiburg?Basel?Wien 2000, p.53.

[5]. Ludwig WITTGENSTEIN, cit. en Wilhelm WEISCHEDEL: Die philosophische Hintertreppe,cit., p. 293.

[6]. Ludwig WITTGENSTEIN, cit. en Wilhelm WEISCHEDEL: Die philosophische Hintertreppe, cit., p.294.

[7]. Josef PIEPER: Was heisst philosophieren? 4? ed., M?nchen 1959, p. 12.

[8]. Martin HEIDEGGER: Einf?hrung in die Metaphysik, Frankfurt/M. 1983, p. 9. A la vez, la filosof?a es sumamente ??til? para ayudarnos a comprender el mundo.

[9]. Wilhelm WEISCHEDEL: Die philosophische Hintertreppe, cit., p.29.

[10]. TOM?S DE AQUINO, cit. en Josef PIEPER: Was heisst philosophieren? cit.

[11]. Cf. Wilhelm WEISCHEDEL: Die philosophische Hintertreppe, cit., p.13 y 90.

[12]. Johann Wolfgang von GOETHE: Gespr?che mit Eckermann, 18?II?1829.

[13]. TOM?S DE AQUINO: Summa theologiae I, q.76 a.5 ad 4.

[14]. Cf. Josef PIEPER: Verteidigungsrede f?r die Philosophie, M?nchen 1966, p. 97.

[15]. Johann Wolfgang von GOETHE: Brief an Zelter, 27.10.1827.

[16]. Josef PIEPER: Verteidigungsrede f?r die Philosophie, cit., p. 52.

[17]. Cf. ibid. p.53.

[18]. ibid., p. 54.

[19]. Cf. ibid., p.48.

[20]. Josef PIEPER: Was heisst philosophieren? cit., p. 33.

[21]. PLAT?N: Theaitetos, 174.

[22]. John Henry NEWMAN: The Idea of a University. Discourse V,5.

[23]. Cf. Wilhelm WEISCHEDEL: Die philosophische Hintertreppe, cit., p.14.

[24]. Josef PIEPER: Verteidigungsrede f?r die Philosophie, cit., p. 46.

[25]. Cf. Josef PIEPER: Philosophie. Kontemplation. Weisheit, Einsiedeln?Freiburg 1991, p. 54.

[26]. Cf. ARIST?TELES: Ret?rica 1,2.

[27]. Josef PIEPER: Was heisst philosophieren? cit., p. 73.

[28]. Cf. ARIST?TELES: ?tica eud?mica 1,5; 1216a 15.

[29]. ARIST?TELES: Metaf?sica, 983a.

[30]. Ludwig WITTGENSTEIN, cit. en Wilhelm WEISCHEDEL: Die philosophische Hintertreppe, cit., p.296.

[31]. Ludwig WITTGENSTEIN, cit. en Wilhelm WEISCHEDEL: Die philosophische Hintertreppe, cit., p.296.

[32]. TOM?S DE AQUINO: Comentario a la Metaf?sica 1,3.

[33]. Bertrand RUSSELL, cit. en Wilhelm WEISCHEDEL: Die philosophische Hintertreppe, cit., p.287.

Publicado por mario.web @ 18:32
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios