Lunes, 18 de abril de 2011
Juan Francisco Lecaros, Presidente del Directorio de la Corporaci?n Sim?n de Cirene, Colaborador de USEC nos expone un caso de ?tica y buenos negocios.
?
Cuando no se puede hacer empresa sin coimear
Cuando no se puede hacer empresa sin coimear
Conoc? a un empresario que se desenvolv?a en uno de esos ambientes en los que ?no se puede hacer empresa sin coimear?. Pero esta situaci?n no le aquietaba la conciencia. Era una persona preocupada por el tema y se autoimpuso una regla. Quiso hacer un distingo. Discern?a con gruesas pinceladas entre propinas, regalos y coimas, pero recuerdo en particular una de sus disquisiciones. Dec?a: es distinto coimear para obtener algo que no me corresponde, a coimear para que me den lo que me corresponde. Sin ser yo un moralista me parece que es v?lida su reflexi?n. O al menos es v?lida su noble preocupaci?n por no dejarse arrastrar por aquel racionamiento tan nuestro: ?si todos lo hacen, por qu? yo no?.

?Qu? se hace cuando los c?digos ocultos e il?citos de una sociedad, o de una empresa, se transforman en norma aceptada?

Para esta persona no se trataba de una discusi?n te?rica o de la fr?a aplicaci?n de la casu?stica. Hac?a un esfuerzo verdadero por hacer las cosas bien. A mi juicio, ?l era un hombre virtuoso.

El hombre y la mujer de empresa son gente de acci?n. Aman los haceres. Tienen un maravilloso don, que es el don de acometer; de embestir las adversidades y transformarlas en un ?buen negocio?.

?Y la ?tica? La ?tica puede parecer un freno a su deseo de acometer. Parecido es lo que ocurre con la religi?n, en donde sus aspectos normativos conllevan el peligro de desvirtuar completamente el amor del Padre. Una ?tica precedida por el ?no? provoca dos reacciones fatales para la acci?n humana. O bien se la desde?a por ser ?imposible para el mundo moderno?, o bien se sostiene que para permanecer ?tico m?s vale no hacer nada. Acometer, como vivir, como relacionarse con otro, lleva impl?cito el riesgo de caer, de la falta.

Los principios no vuelan por el aire para ser discutidos en el pizarr?n o en el bar. Ellos adquieren su espesor y su grandeza cuando se encarnan y se ejercitan en el d?a a d?a del hombre com?n. Siempre he preferido la virtud al valor. M?s que hablar de justicia me conmueve el hombre justo. El que logra ser justo en el mundo. M?s que hablar de libertad, admiro al hombre libre. Se puede hablar de la libertad hasta el hartazgo, pero cu?ntos hombres libres conocemos?
La ?tica es para el hombre de acci?n. La ?tica es aquella elecci?n que me permite ser libre, o al menos aspirar a mayores porciones de libertad. Nada da tanta libertad como hacer el bien. (De all? que los santos nos sorprendan por su audacia!).

La ?tica que descansa en una visi?n cristiana no debe olvidar que nuestra religi?n naci? ?al calor de una joven mujer? -una quincea?era, en realidad - y no de un texto legal. La ?tica es una gu?a para personas de carne y hueso. Personas que viven circunstancias mucho m?s ricas y complejas que las elucubraciones fr?as del moralista. El papa Juan Pablo II dec?a que antes que hablar del deber ser deb?amos revisar la antropolog?a. El pasado mes de Agosto, mes del padre Hurtado, fue bueno recordar la premisa que ?l ten?a ante los hechos concretos que le tocaba vivir: no se preguntaba acerca de cu?l era su deber, si no, ?que har?a Cristo en mi lugar?. Lo mismo puede preguntarse aquel que vive o trabaja en un ambiente en donde nada se puede hacer sin coimear.

Juan Francisco Lecaros
Presidente del Directorio de la Corporaci?n Sim?n de Cirene
Colaborador de USEC

Publicado por mario.web @ 18:39
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios