Lunes, 18 de abril de 2011


Fuente: Catholic net
Autor: Wenceslao Renovales

La ignorancia afirma o niega rotundamente; la ciencia duda.
Voltaire

He querido comenzar ?sta breve reflexi?n con la c?lebre frase yo solo se que no se nada e invito a mis antagonistas a hacer lo propio. Cuando S?crates ?quiz? el m?s grande pensador de su tiempo- asumi? esta actitud ante los l?mites del conocimiento de su ?poca, fij? la pauta de la epistemolog?a tal como la conocemos en nuestros d?as. Sostengo que hoy, como hace 2500 a?os, esta es la ?nica actitud plausible ante la ciencia y ante toda afirmaci?n o conclusi?n derivada de ella. En el mismo sentido se expresa Carl Sagan en su libro El mundo y sus demonios:?los humanos podemos desear la verdad absoluta, aspirar a ella, pretender que la hemos logrado. Pero la historia de la ciencia nos ense?a que lo m?ximo a lo que podemos aspirar es, a trav?s de una mejora sucesiva de nuestra comprensi?n, aprendiendo de nuestros errores, tener un enfoque asint?tico del universo, pero con la seguridad de que la certeza absoluta siempre se nos escapar?

Es por todos sabido que desde hace algunos a?os se ha intensificado el debate cient?fico en torno a la naturaleza del embri?n humano, la cuesti?n estriba en si es o no persona. Las posturas son hasta ahora irreconciliables. Por una parte se niega la calidad de individuo humano al embri?n en tanto no se haya desarrollado el tejido nervioso. Por otra parte, se concede personalidad al embri?n desde la concepci?n, se?alando que en ese momento comienza un proceso biol?gico sin interrupciones en el que se definen caracter?sticas fundamentales del ser humano, por lo que desde ese momento puede hablarse ya de un individuo de la especie humana.

En esta necesaria ?si bien constante e infinita- b?squeda de la verdad, invito igualmente a mis antagonistas a someterse a estas simples reglas de ?tica racional, propuestas por Karl Popper (1902-1994), a quien dif?cilmente podr?n calificar de irracional, oscurantista o reaccionario:

?los principios que constituyen la base de toda discusi?n racional, es decir de toda discusi?n emprendida en b?squeda de la verdad, constituyen los principios ?ticos esenciales, Me gustar?a enuncias aqu? tres de estos principios:

1. El principio de la falibilidad: quiz?s yo estoy equivocado y quiz?s tu tienes la raz?n, pero es f?cil que ambos estemos equivocados.
2. El principio de discusi?n racional: intentamos sopesar de forma tan impersonal como sea posible, las razones en pro y en contra de una teor?a.
3. El principio de la aproximaci?n a la verdad: en una discusi?n que evite los ataques personales, casi siempre podemos acercarnos a la verdad.

La Suprema Corte de Justicia se encuentra en el momento hist?rico de resolver sobre la constitucionalidad o inconstitucionalidad de las recientes reformas al C?digo Penal del Distrito Federal, respecto a la tipificaci?n del aborto y los abundantes argumentos que se han esgrimido a favor de ambas posturas, son en esencia de naturaleza cient?fica, es decir, basados en ?conocimientos cient?ficos?.

Sin embargo, y citando de nuevo a Popper, ?no podemos aspirar razonablemente a la certeza: tan pronto constatamos que el conocimiento humano es falible; tambi?n constatamos que nunca estamos totalmente seguros?

?Qu? puede hacer nuestro m?ximo tribunal ante esta disyuntiva??Qu? actitud debe tomar ante la falibilidad humana, los limites del conocimiento y perfectibilidad de la ciencia?

Ciertamente hemos pasado el tiempo de las disquisiciones filos?ficas y debemos concentrarnos en lo estrictamente jur?dico, por tanto la cuesti?n es qu? postura tomar ante esta encrucijada, desde el punto de vista constitucional. Creo no equivocarme si sugiero aplicar el principio pro homine, seg?n el cual el legislador puede ampliar pero no restringir los derechos fundamentales y el principio in dubio pro reo (pro operario o pro minor) seg?n la cual en caso de duda ?como es el caso- deber? tomarse postura a favor del mas d?bil. Ambos principios han sido consistentemente sostenidos tanto por nuestro m?ximo tribunal como por los tribunales internacionales, y por los tratados internacionales que nuestro pa?s ha suscrito.
Conscientes pues de que nuestro conocimiento es limitado y la ciencia perfectible, hemos de emprender el largo camino de una discusi?n racional; mientras tanto y hasta entonces no hayamos llegado a conclusiones firmes, no debemos sino aplicar el principio pro homine en su vertiente favor debilis.
No quisiera terminar, sin citar una recomendaci?n de Kant, que debiera gobernar todas y cada una de nuestras decisiones morales:

?Para saber lo que he de hacer para que mi querer sea moralmente bueno, no necesito ir a buscar muy lejos una penetraci?n especial? b?stame preguntar: ?puedes creer que tu m?xima se convierta en ley universal? Si no, es una m?xima reprobable?.

Ciudad de M?xico, Abril del 2008.


Publicado por mario.web @ 18:39
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