Lunes, 18 de abril de 2011

Fuente: El Observador
Autor: Dr Rodrigo Guerra L?pez

1. El art?culo primero Constitucional ofrece garant?as plenas a todo individuo humano en la Rep?blica Mexicana y proh?be diversas formas de discriminaci?n. El embri?n humano desde el momento de la fecundaci?n es un organismo individual de especie humana y por lo tanto existen motivos fundados para respetarlo plenamente como sujeto titular de derechos y para no discriminarlo bajo ning?n motivo.

2. Los art?culos 1o., 14, 17 y 22 constitucionales le?dos e interpretados en conjunto, y los tratados internacionales firmados y ratificados por M?xico, nos permiten entender que el producto de la concepci?n tiene derecho a la vida. La Suprema Corte de hecho ya ha emitido una tesis jurisprudencial a este respecto que no puede ser omitida al momento de volver a considerar estas cuestiones: ?El producto de la concepci?n se encuentra protegido desde ese momento y puede ser designado como heredero o donatario, se concluye que la protecci?n delderecho a la vida del producto de la concepci?n, deriva tanto de la Constituci?n Pol?tica de los Estados Unidos Mexicanos, como de los tratados internacionales y las leyes federales y locales?.

3. El primer derecho humano sin el cual no se puede gozar de ning?n otro derecho es el que se refiere a la vida. Una sociedad que no lo reconoce plenamente y sin reservas mina las bases del Estado de Derecho, de la democracia, del bien com?n, de la justicia social y del desarrollo de una cultura aut?nticamente humana.

4. El embri?n humano es un organismo con genotipo propio, metabolismo propio, sistema inmunol?gico propio y proceso de desarrollo orientado hacia un fin preciso. Si bien es sumamente fr?gil y dependiente del vientre materno, el embri?n humano es biol?gicamente identificable como un individuo diverso al cuerpo de su madre.

5. Todo ser humano tiene pleno derecho a preservar la integridad de su propio cuerpo. El embri?n humano tambi?n posee este derecho aunque posea capacidades diferentes a las de un adulto desarrollado. Por ello, el cuerpo de la mujer no puede considerarse superior en dignidad al cuerpo del ser humano reci?n concebido. Las capacidades diferentes del embri?n humano no pueden ser motivo de discriminaci?n y menos de supresi?n. Ambos, madre e hijo poseen la misma dignidad y merecen el mismo respeto.

6. Una sociedad mide su grado de humanidad en la medida en que promueve y defiende el derecho de sus integrantes m?s d?biles, m?s pobres, m?s vulnerables, m?s excluidos. La opci?n preferencial por los pobres y excluidos pasa por la opci?n a favor de la vida humana naciente.

7. La autonom?a de decisi?n de la mujer supone el ejercicio del derecho a la vida. En nombre de la autonom?a de decisi?n no puede suprimirse jam?s la propia vida ni la de nadie. La libertad no debe ir contra aquello que es su fundamento. Cuando la libertad de alguien aplasta la vida, comienza el despotismo autoritario que ha conducido a los peores reg?menes de derecha y de izquierda por igual en la historia reciente.

8. La falta de actividad mental en el embri?n debido al modesto grado de desarrollo de su sistema nervioso central no puede ser usada como argumento a favor de la despenalizaci?n del aborto. La vida mental supone la vida humana, no viceversa. Los seres humanos poseemos dignidad independientemente del grado de ?xito con el que manifestemos nuestra racionalidad, nuestra libertad o cualesquier otra capacidad.

9. La discusi?n biol?gico-filos?fica sobre el estatuto del embri?n humano es muy intensa en los foros acad?micos. Es preciso entender que cuando existe una disputa de este tipo los Ministros de la Suprema Corte han de privilegiar a la parte m?s d?bil. La parte m?s d?bil es la m?s vulnerable e indefensa. Por ello, si existiera duda respecto de la condici?n humana del embri?n, habr? que resolver a favor de la vida de este, para as? no abrir ni siquiera una lejana posibilidad de cometer un crimen bajo el amparo de la ley.

10. Tan lamentables son los esfuerzos que pretenden defender la vida del embri?n humano sacrificando la de la mujer o ignorando sus leg?timos derechos, como los de aquellos que defendiendo estos ?ltimos terminan aplastando los primeros: una soluci?n justa al drama del aborto debe ser racional, razonable e incluyente. Es preciso luchar a favor de los derechos de la madre y de su hijo por igual. Ambos son igualmente valiosos. Ambos merecen nuestra m?xima solidaridad y nuestro m?s radical compromiso.


Publicado por mario.web @ 18:40
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