Lunes, 18 de abril de 2011

Hace un tiempo mi sitio cat?lico favorito CATHOLIC NET coloc? todo el catecismo de la Iglesia Cat?lica en internet para que pueda ser conocido, excelente!!!

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Catholic.net pone a disposici?n de sus visitantes la edici?n completa del Catecismo de la Iglesia para que pueda ser conocido y divulgado por todos los fieles.
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Catecismo de la Iglesia Cat?lica
Catecismo de la Iglesia Cat?lica
Catholic.net pone a disposici?n de sus visitantes la edici?n completa del Catecismo de la Iglesia para que pueda ser conocido y divulgado por todos los fieles.


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PR?LOGO

"PADRE, esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el ?nico Dios verdadero y a tu enviado Jesucristo" (Jn 17,3). "Dios, nuestro Salvador... quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad" (1 Tim 2,3-4). "No hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos" (Hch 4,12), sino el nombre de JESUS.



I. La vida del hombre: conocer y amar a Dios
1 Dios, infinitamente Perfecto y Bienaventurado en s? mismo, en un designio de pura bondad ha creado libremente al hombre para que tenga parte en su vida bienaventurada. Por eso, en todo tiempo y en todo lugar, est? cerca del hombre. Le llama y le ayuda a buscarlo, a conocerle y a amarle con todas sus fuerzas. Convoca a todos los hombres, que el pecado dispers?, a la unidad de su familia, la Iglesia. Lo hace mediante su Hijo que envi? como Redentor y Salvador al llegar la plenitud de los tiempos. En ?l y por ?l, llama a los hombres a ser, en el Esp?ritu Santo, sus hijos de adopci?n, y por tanto los herederos de su vida bienaventurada.

2 Para que esta llamada resuene en toda la tierra, Cristo envi? a los ap?stoles que hab?a escogido, d?ndoles el mandato de anunciar el evangelio: "Id, pues, y haced disc?pulos a todas las gentes bautiz?ndolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp?ritu Santo, y ense??ndoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los d?as hasta el fin del mundo" (Mt 28,19-20). Fortalecidos con esta misi?n, los ap?stoles "salieron a predicar por todas partes, colaborando el Se?or con ellos y confirmando la Palabra con las se?ales que la acompa?aban" (Mc 16,20).

3 Quienes con la ayuda de Dios han acogido el llamamiento de Cristo y han respondido libremente a ella, se sienten por su parte urgidos por el amor de Cristo a anunciar por todas partes en el mundo la Buena Nueva. Este tesoro recibido de los ap?stoles ha sido guardado fielmente por sus sucesores. Todos los fieles de Cristo son llamados a transmitirlo de generaci?n en generaci?n, anunciando la fe, vivi?ndola en la comuni?n fraterna y celebr?ndola en la liturgia y en la oraci?n (cf. Hch 2,42).



II Transmitir la fe: la catequesis
4 Muy pronto se llam? catequesis al conjunto de los esfuerzos realizados en la Iglesia para hacer disc?pulos, para ayudar a los hombres a creer que Jes?s es el Hijo de Dios a fin de que, por la fe, tengan la vida en su nombre, y para educarlos e instruirlos en esta vida y construir as? el Cuerpo de Cristo (cf. Juan Pablo II, CT 1,2).

5 En un sentido m?s espec?fico, "globalmente, se puede considerar aqu? que la catequesis es una educaci?n en la fe de los ni?os, de los j?venes y adultos que comprende especialmente una ense?anza de la doctrina cristiana, dada generalmente de modo org?nico y sistem?tico con miras a iniciarlos en la plenitud de la vida cristiana" (CT 18).

6 Sin confundirse con ellos, la catequesis se articula dentro de un cierto n?mero de elementos de la misi?n pastoral de la Iglesia, que tienen un aspecto catequ?tico, que preparan para la catequesis o que derivan de ella: primer anuncio del Evangelio o predicaci?n misionera para suscitar la fe; b?squeda de razones para creer; experiencia de vida cristiana: celebraci?n de los sacramentos; integraci?n en la comunidad eclesial; testimonio apost?lico y misionero (cf. CT 18).

7 "La catequesis est? unida ?ntimamente a toda la vida de la Iglesia. No s?lo la extensi?n geogr?fica y el aumento num?rico de la Iglesia, sino tambi?n y m?s a?n su crecimiento interior, su correspondencia con el designio de Dios dependen esencialmente de ella" (CT 13).

8 Los periodos de renovaci?n de la Iglesia son tambi?n tiempos fuertes de la catequesis. As?, en la gran ?poca de los Padres de la Iglesia, vemos a santos obispos consagrar una parte importante de su ministerio a la catequesis. Es la ?poca de S. Cirilo de Jerusal?n y de S. Juan Cris?stomo, de S. Ambrosio y de S. Agust?n, y de muchos otros Padres cuyas obras catequ?ticas siguen siendo modelos.

9 El ministerio de la catequesis saca energ?as siempre nuevas de los Concilios. El Concilio de Trento constituye a este respecto un ejemplo digno de ser destacado: dio a la catequesis una prioridad en sus constituciones y sus decretos; de ?l naci? el Catecismo Romano que lleva tambi?n su nombre y que constituye una obra de primer orden como resumen de la doctrina cristiana; este Concilio suscit? en la Iglesia una organizaci?n notable de la catequesis; promovi?, gracias a santos obispos y te?logos como S. Pedro Canisio, S. Carlos Borromeo, S. Toribio de Mogrovejo, S. Roberto Belarmino, la publicaci?n de numerosos catecismos.

10 No es extra?o, por ello, que, en el dinamismo del Concilio Vaticano segundo (que el Papa Pablo VI consideraba como el gran catecismo de los tiempos modernos), la catequesis de la Iglesia haya atra?do de nuevo la atenci?n. El "Directorio general de la catequesis" de 1971, las sesiones del S?nodo de los Obispos consagradas a la evangelizaci?n (1974) y a la catequesis (1977), las exhortaciones apost?licas correspondientes, "Evangelii nuntiandi" (1975) y "Catechesi tradendae" (1979), dan testimonio de ello. La sesi?n extraordinaria del S?nodo de los Obispos de 1985 pidi? "que sea redactado un catecismo o compendio de toda la doctrina cat?lica tanto sobre la fe como sobre la moral" (Relaci?n final II B A 4). El santo Padre, Juan Pablo II, hizo suyo este deseo emitido por el S?nodo de los Obispos reconociendo que "responde totalmente a una verdadera necesidad de la Iglesia universal y de las Iglesias particulares" (Discurso del 7 de Diciembre de 1985). El Papa dispuso todo lo necesario para que se realizara la petici?n de los padres sinodales.


III Fin y destinatarios de este Catecismo
11 Este catecismo tiene por fin presentar una exposici?n org?nica y sint?tica de los contenidos esenciales y fundamentales de la doctrina cat?lica tanto sobre la fe como sobre la moral, a la luz del Concilio Vaticano II y del conjunto de la Tradici?n de la Iglesia. Sus fuentes principales son la Sagrada Escritura, los Santos Padres, la Liturgia y el Magisterio de la Iglesia. Est? destinado a servir "como un punto de referencia para los catecismos o compendios que sean compuestos en los diversos pa?ses" (S?nodo de los Obispos 1985. Relaci?n final II B A 4).

12 Este catecismo est? destinado principalmente a los responsables de la catequesis: en primer lugar a los Obispos, en cuanto doctores de la fe y pastores de la Iglesia. Les es ofrecido como instrumento en la realizaci?n de su tarea de ense?ar al Pueblo de Dios. A trav?s de los obispos se dirige a los redactores de catecismos, a los sacerdotes y a los catequistas. Ser? tambi?n de ?til lectura para todos los dem?s fieles cristianos.



IV La estructura de este Catecismo
13 El plan de este catecismo se inspira en la gran tradici?n de los catecismos los cuales articulan la catequesis en torno a cuatro "pilares": la profesi?n de la fe bautismal (el S?mbolo), los Sacramentos de la fe, la vida de fe (los Mandamientos), la oraci?n del creyente (el Padre Nuestro).

Laetamur Magnopere, aprobaci?n del CIC

B. Fidei Depositum, para la publicaci?n del CIC

Primera parte: La profesi?n de la fe
14 Los que por la fe y el Bautismo pertenecen a Cristo deben confesar su fe bautismal delante de los hombres (cf. Mt 10,32; Rom 10,9). Para esto, el Catecismo expone en primer lugar en qu? consiste la Revelaci?n por la que Dios se dirige y se da al hombre, y la fe, por la cual el hombre responde a Dios (Secci?n primera). El S?mbolo de la fe resume los dones que Dios hace al hombre como Autor de todo bien, como Redentor, como Santificador y los articula en torno a los "tres cap?tulos" de nuestro Bautismo -la fe en un solo Dios: el Padre Todopoderoso, el Creador; y Jesucristo, su Hijo, nuestro Se?or y Salvador; y el Esp?ritu Santo, en la Santa Iglesia (Secci?n segunda).

Segunda parte: Los sacramentos de la fe
15 La segunda parte del catecismo expone c?mo la salvaci?n de Dios, realizada una vez por todas por Cristo Jes?s y por el Esp?ritu Santo, se hace presente en las acciones sagradas de la liturgia de la Iglesia (Secci?n primera), particularmente en los siete sacramentos (Secci?n segunda).

Tercera parte: La vida de fe
16 La tercera parte del catecismo presenta el fin ?ltimo del hombre, creado a imagen de Dios: la bienaventuranza, y los caminos para llegar a ella: mediante un obrar recto y libre, con la ayuda de la ley y de la gracia de Dios (Secci?n primera); mediante un obrar que realiza el doblemandamiento de la caridad, desarrollado en los diez Mandamientos de Dios (Secci?n segunda).

Cuarta parte: La oraci?n en la vida de la fe
17 La ?ltima parte del Catecismo trata del sentido y la importancia de la oraci?n en la vida de los creyentes (Secci?n primera). Se cierra con un breve comentario de las siete peticiones de la oraci?n del Se?or (Secci?n segunda). En ellas, en efecto, encontramos la suma de los bienes que debemos esperar y que nuestro Padre celestial quiere concedernos.



V Indicaciones pr?cticas para el uso de este Catecismo
18 Este Catecismo est? concebido como una exposici?n org?nica de toda la fe cat?lica. Es preciso, por tanto, leerlo como una unidad. Numerosas referencias en el interior del texto y el ?ndice anal?tico al final del volumen permiten ver cada tema en su vinculaci?n con el conjunto de la fe.

19 Con frecuencia, los textos de la Sagrada Escritura no son citados literalmente, sino indicando s?lo la referencia (mediante cf ). Para una inteligencia m?s profunda de esos pasajes, es preciso recurrir a los textos mismos. Estas referencias b?blicas son un instrumento de trabajo para la catequesis.

20 Cuando, en ciertos pasajes, se emplea letra peque?a , con ello se indica que se trata de puntualizaciones de tipo hist?rico, apolog?tico o de exposiciones doctrinales complementarias.

21 Las citas , en letra peque?a, de fuentes patr?sticas, lit?rgicas, magisteriales o hagiogr?ficas tienen como fin enriquecer la exposici?n doctrinal. Con frecuencia estos textos han sido escogidos con miras a un uso directamente catequ?tico.

22 Al final de cada unidad tem?tica, una serie de textos breves resumen en f?rmulas condensadas lo esencial de la ense?anza. Estos "res?menes" tienen como finalidad ofrecer sugerencias para f?rmulas sint?ticas y memorizables en la catequesis de cada lugar.



VI Las adaptaciones necesarias
23 El acento de este Catecismo se pone en la exposici?n doctrinal. Quiere, en efecto, ayudar a profundizar el conocimiento de la fe. Por lo mismo est? orientado a la maduraci?n de esta fe, su enraizamiento en la vida y su irradiaci?n en el testimonio (cf. CT 20-22; 25).

24 Por su misma finalidad, este Catecismo no se propone dar una respuesta adaptada, tanto en el contenido cuanto en el m?todo, a las exigencias que dimanan de las diferentes culturas, de edades, de la vida espiritual, de situaciones sociales y eclesiales de aquellos a quienes se dirige la catequesis. Estas indispensables adaptaciones corresponden a catecismos propios de cada lugar, y m?s a?n a aquellos que toman a su cargo instruir a los fieles:

El que ense?a debe "hacerse todo a todos" (1 Cor 9,22), para ganarlos a todos para Jesucristo...?Sobre todo que no se imagine que le ha sido confiada una sola clase de almas, y que, por consiguiente, le es l ?cito ense?ar y formar igualmente a todos los fieles en la verdadera piedad, con un ?nico m?todo y siempre el mismo! Que sepa bien que unos son, en Jesucristo, como ni?os reci?n nacidos, otros como adolescentes, otros finalmente como poseedores ya de todas sus fuerzas... Los que son llamados al ministerio de la predicaci?n deben, al transmitir la ense?anza del misterio de la fe y de las reglas de las costumbres, acomodar sus palabras al esp?ritu y a la inteligencia de sus oyentes (Catech. R., Prefacio, 11).

25 Por encima de todo, la Caridad . Para concluir esta presentaci?n es oportuno recordar el principio pastoral que enuncia el Catecismo Romano:

Toda la finalidad de la doctrina y de la ense?anza debe ser puesta en el amor que no acaba. Porque se puede muy bien exponer lo que es preciso creer, esperar o hacer; pero sobre todo se debe siempre hacer aparecer el Amor de Nuestro Se?or a fin de que cada uno comprenda que todo acto de virtud perfectamente cristiano no tiene otro origen que el Amor, ni otro t?rmino que el Amor (Catech. R., Prefacio, 10).


Publicado por mario.web @ 18:55
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