Lunes, 18 de abril de 2011

Fuente: www.revistaecclesia.com
Autor: Jes?s de las Heras Muela - Director de ECCLESIA

Al igual que la Iglesia vive de y para la Eucarist?a, la Iglesia -es decir, el conjunto de los disc?pulos y seguidores de Jesucristo- vive de y para la Palabra. Escrib?a hace medio siglo el Papa beato Juan XXIII -entonces cardenal Roncali, patriarca de Venecia- que el Libro y el C?liz son el alfa y la omega de toda la vida cristiana.

El Libro -la Biblia es el Libro de los Libros- nos lleva y nos descubre la Eucarist?a porque solo la Palabra nos muestra al verdadero Jes?s, al Jes?s Eucarist?a. De hecho, en la estructura lit?rgica de la Eucarist?a, parte fundamental de la misma es la llamada liturgia de la Palabra: la proclamaci?n de los textos b?blicos y su adecuada e incisiva predicaci?n.

La Biblia es un texto aut?ntico, capaz de presentar valores importantes, dif?ciles, pero alcanzables. Las p?ginas b?blicas no son hermosas pero abstractas, sino concretas y realizables. La lectura de la Palabra de Dios -si se hace correctamente- se convierte en camino espiritual que lleva a la conversi?n y a la plegaria. La Palabra de Dios es la fuente primera e insustituible de la oraci?n y del apostolado. Luego su lectura ha de hacerse en clave orante, en apertura del alma y de la mente para que la Palabra nos transforme. A ello ayuda notablemente la praxis de la llamada "lectio divina" (la lectura espiritual de la Biblia, iluminada por el testimonio de los Santos Padres y de los grandes conocedores de la Escritura) y las Escuelas B?blicas y del Evangelio. Si se ha escrito y con raz?n que debe ser el alma de la Teolog?a, la Escritura debe ser tambi?n el alma de toda la vida y actividad cristiana.

Escrib?a en 1959 el citado Juan XXIII: "si es verdad que todos los desvelos del ministerio pastoral ocupan nuestro coraz?n y lo apremian, sentimos tambi?n el deber de fomentar por encima de todo y con continuidad de acci?n el entusiasmo por toda manifestaci?n del Libro Divino, hecho para alumbrar el camino de la vida desde la infancia hasta la edad m?s madura".

Si siempre ha sido igualmente necesario, hoy m?s que nunca urge proponer y desarrollar una verdadera y nueva "devotio": la devoci?n b?blica, la devoci?n a las Sagradas Escrituras con el fin de que se conviertan, en la pr?ctica, en el libro de todos y cada uno de los cristianos. Cada cristiano debe tener "su" propia Biblia, para que le acompa?e por doquier. De este modo, la Biblia se convertir? en el Libro del futuro, en el libro de cabecera que nos ayude a todos a acercarnos m?s a Dios y a servir desde El mejor al pr?jimo.

Recordadlo, amigos, hemos de hacer de la Biblia el Libro del futuro, el libro de cabecera.


Publicado por mario.web @ 19:19
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