Lunes, 18 de abril de 2011

Fuente: www.reinadelcielo.org
Autor: Oscar Schmidt

La sangre se arremolina en las sienes, las quijadas se aprietan con crispados nervios como queriendo morder algo que no est? en la boca, las manos se comprimen formando dos pu?os escondidos de la vista de miradas indiscretas, como queriendo golpear lo que no tienen al alcance del brazo. Si, estoy enojado, la injusticia es demasiado burda como para ignorarla, como para simplemente dejar pasar el hecho y voltear la p?gina.

Muchas veces vivimos momentos de extremo enojo, frente a traiciones, abusos de autoridad, hipocres?as, maldades o mentiras. Pero el enojo no se va, se instala orondo en nuestro interior y nos acompa?a por el resto del d?a, no dejando que la paz y el equilibrio interior vuelvan a ser el norte que gu?a nuestro caminar. Y en esos momentos, ?que injustos podemos ser con los que nos rodean! Cuanto dolor podemos provocar en los que con absoluta inocencia se acercan a nosotros para ayudarnos o simplemente compartir un momento laboral, de familia, o de amistad.

Las m?s de las veces descargamos nuestras impotencias con aquellos que menos lo merecen. Esas buenas personas que nada tienen que ver con nuestro enojo son victimas de nuestros desahogos y culminan siendo el eslab?n final de la cadena de frustraciones que nos llev? al estallido. ?Que injustos que somos, que poco amor por esas sencillas almas que s?lo quieren compartir y acompa?arnos en los momentos malos que nos prodiga la vida!

En muchas oportunidades las victimas son las esposas cuando llega el marido a la casa, o viceversa. En otros casos son los empleados que sufren a sus jefes frustrados por problemas con sus superiores. O simplemente ese amigo que te acerca su hombro y le respondes con una ?cida respuesta. Es curioso, pero las m?s de las veces nos desahogamos de nuestro enojo con los m?s d?biles, los que no tienen la capacidad de responder a nuestra agresi?n, quiz?s nuestros propios peque?os hijos.

La palabra que resuena en mi mente es cobard?a. ?C?mo podemos ser tan poco cristianos como para desahogarnos de nuestros enojos descargando ataques de ira contra los que nada tienen que ver con nuestros problemas? Es una cadena de agresi?n, que s?lo genera m?s y m?s malos sentimientos, cadena que s?lo puede ser interrumpida por los lazos invisibles del amor.

Cuando tenemos esos momentos de enojo, necesitamos desahogarnos, necesitamos liberar esa presi?n interior que nos oprime y ensombrece. Sin demora alguna liberemos ese volc?n que amenaza estallar en nuestro pecho, pero hag?moslo con amor, derramando gotas de ternura, sonrisas, comprensi?n. Nuestros malos sentimientos se derretir?n como nieve junto al calor del hogar, no resistir?n la sonrisa que nos prodiga esa alma buena que se acerca a nosotros con las manos abiertas. Luego podremos comprender qu? tontos que somos cuando respondemos mal con mal, cuando alimentamos los c?rculos conc?ntricos que nos alejan del amor.

Es una virtud heroica la de aquellos que son capaces de responder al mal con bien, la de los que son capaces de frenar sus propios sentimientos de enojo y tornarlos en suaves sonrisas que derriten el mal. Virtudes heroicas las de los que derraman miel sobre un mundo con rostro de lim?n. La acidez de esta sociedad pide a gritos que almas heroicas la llenen de dulzura. H?roes que ser?n vistos como d?biles quiz?s, pero qu? bienvenidas son esas hermosas almas que iluminan el mundo, le dan un sentido puro, bueno, frente a los r?os de ego?smo e hipocres?a que corren por nuestras calles.

?Virtudes heroicas para una causa noble, la de honrar al Amor de los Amores uniendo nuestra voluntad a la Suya!


Publicado por mario.web @ 19:29
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