Mi?rcoles, 20 de abril de 2011
"Amar realmente no es desear a alguien, sino desear el bien para alguien, hacerle feliz, darle lo que necesita en cada momento. Las personas s?lo son felices cuando experimentan el amor, pero un amor que prioritariamente es dar. S?lo una larga depuraci?
?
El amor en el cine
El amor en el cine
EL AMOR DE BENEVOLENCIA EN EL CINE

El cine se ha convertido hoy en una formidable medio de transmisi?n cultural. Valores, modelos de conducta, personajes, historias o simplemente im?genes, iconos m?s o menos significativos, van constituyendo hoy ?como hiciera en otra ?poca la literatura? nuestra ?imagen del mundo?. Por eso resulta siempre interesante pararse a reflexionar sobre ?l. Resulta curioso observar c?mo, por encima de crisis de todo tipo, emergen en la pantalla una y otra vez los grandes valores del humanismo cristiano.

Amar es hacer feliz a alguien.

C?digo desconocido (Haneke, 2000) nos plantea varias historias que se entrecruzan a ra?z de un incidente ocurrido en un boulevard de Par?s. Una de esas historias, quiz? la principal, nos muestra la relaci?n entre un fot?grafo-corresponsal de guerra y una joven actriz, Anne (Juliette Binoche). Como ocurre con el resto, las vidas de estos dos j?venes ?que luchan duramente por salir adelante en lo profesional? es m?s bien doliente y llena de carencias. Sus vidas de ven rodeadas por una sociedad inclemente, que parece querer contagiar su dureza a todos los que la habitan. Un buen d?a ...... escucha el llanto de la hija de unos vecinos y sospecha que se est?n dando malos tratos a la ni?ita, como luego se confirmar?. Se plantea una duda moral ?debe hacer algo?

En una antol?gica secuencia, mientras recorre un supermercado acompa?ada de su novio, le plantea esta inquietud. El novio le contesta que no es su problema y ella, muy alterada, le reprocha su actitud ego?sta. En el calor de la discusi?n ella le pregunta a ?l si ha hecho feliz a alguien alguna vez:

? ?a qui?n has hecho feliz? Cont?stame: ?has hecho feliz a alguien?

La pregunta es contundente y ?aunque en forma de reproche? va al n?cleo del problema, porque lo que falta en las relaciones que nos va planteando el film, unas relaciones que parecen absurdas, como si estuvieran cifradas en un ?c?digo desconocido?, es precisamente el amor. Quiz? ese joven fot?grafo pensaba que amaba a su novia porque la deseaba, deseaba su compa??a, su presencia f?sica tras largas ausencias obligadas, pero nunca se hab?a planteado que amar realmente no es desear a alguien, sino desear el bien para alguien, hacerle feliz, darle lo que necesita en cada momento. Las personas s?lo son felices cuando experimentan el amor, pero un amor que prioritariamente es dar. S?lo una larga depuraci?n del ego?smo, una perseverante apertura a los dem?s, a sus problemas e inquietudes, una generosa disposici?n de entrega, puede hacer real una amor que hasta entonces no era m?s que un c?digo desconocido.

Amar es dar

En La habitaci?n de Marvin (Zaks, 1997) se nos ofrece una aguda reflexi?n sobre la vida familiar y el sacrificio por los seres queridos. Marvin es un hombre mayor, enfermo; obligado a estar postrado, e incapaz de hablar; respira gracias a la botella de ox?geno. Tiene dos hijas: Bessie (Diane Keaton), que dedica su vida a cuidar con abnegaci?n de su padre y de su anciana t?a Ruth; y Lee (Meryl Streep) que se fue de casa, en parte porque le parec?a in?til esa vida dedicada a un enfermo incurable. Las dos hermanas han ido distanci?ndose. Bessie no ha tenido tiempo ni para enamorarse, ni formar su hogar. Lee no ha llegado a triunfar. Al cabo de veinte a?os de separaci?n a Bessie le han detectado leucemia, y la ?nica posibilidad de curaci?n es por un trasplante de m?dula de un pariente pr?ximo. Por ese motivo, decide acudir a su hermana.

Si la habitaci?n de Marvin fue el lugar donde se puso de manifiesto el amor de una hija, la enfermedad de Bessie debe cumplir la misma funci?n con el resto de la familia. Una conmovedora conversaci?n entre las dos hermanas nos plantea una de las dimensiones m?s importantes del amor:

BESSIE: He tenido tanta suerte de tener a pap? y a Ruth. He tenido tanto amor en mi vida...
LEE: Ellos te quieren mucho...
BESSIE: No. No quiero decir eso, no... Me refiero al amor que yo he tenido por ellos, he tenido tanta suerte de haber podido amar a alguien...

Toda persona conoce ese intercambio de bienes que llamamos amor, pero pocas veces se nos plantea tan directamente la importancia de ?dar?. La dignidad de la persona se pone de relieve al recibir amor, pero en este caso se nos revela algo importante: hay m?s dignidad, y felicidad en dar que en recibir. El encuentro con el dolor es siempre una prueba importante para la persona, una oportunidad de acrecentar el temple ?tico. El dolor es un callej?n oscuro que reclama una luz que de sentido. Adem?s, la persona que sufre, no s?lo sufre en presente; tiene memoria y tiene capacidad de anticipaci?n; es la ?nica criatura que sufre por adelantado. Pero la persona, con su capacidad de amar, puede convertir el sin-sentido del sufrimiento en algo con sentido. Puede decir en medio del sufrimiento: he tenido tanta suerte de haber podido amar a alguien...

Amar es perdonar

La trama de Una historia verdadera (Lynch, 1999) se desarrolla en la d?cada de los noventa. Se trata de otra pel?cula importante de aqu?l director que, en los a?os 80 nos sorprendi? con ese morboso canto a la humanidad que es El hombre elefante. Alvin Straigh, un anciano de 73 a?os, vive en Laurens (Iowa), con una hija suya, Rose muy buena, que oculta un doloroso pasado. Rose ha perdido la custodia de sus hijos tras un incendio dom?stico. Una ca?da, con ruptura de cadera, y otros males propios de la vejez, retienen a Alvin en casa, haciendo una vida m?s o menos rutinaria.

Tiene un hermano, Lylle, que vive en Wisconsin, con el que no se habla desde hace diez a?os. Recibe la noticia de que est? enfermo, y decide visitarle y hacer las paces antes de que sea demasiado tarde. La reconciliaci?n con su hermano va a resultar costosa. Como no tiene dinero, ni tampoco le permiten tener carnet de conducir se anima a realizar el trayecto en un peque?o tractor cortac?sped. As? recorrer? 560 Km, a una velocidad de 10 Km./hora. La pel?cula es la realizaci?n de este recorrido, en el que Alvin va adentr?ndose en diferentes paisajes naturales y humanos, reconociendo lugares y personas, descubriendo otros, solucionando peque?os problemas, y arregl?ndoselas para solucionar los diversos y peque?os imprevistos de su tractor y de su salud f?sica.

Llegar? a ver a su hermano y, sin necesidad de explicaciones, el uno junto al otro, en la terraza de la casa ponen punto final a esta pel?cula. Nos quedar? la luz y la sensibilidad de una trama, de una historia verdadera, que bien podr?a ser la nuestra, porque a todos nos puede costar olvidar afrentas pasadas. El protagonista parece olvidar sus a?os, sus achaques, los problemas familiares, las dificultades naturales de un viaje en solitario, los problemas t?cnicos de su medio de transporte, su soledad. Y va esencialmente a d?nde se ha propuesto, consiguiendo iluminar con el amor fraterno un rinc?n oscuro de su vida. Esta ins?lita road movie relata en realidad lo que bien podr?amos llamar un verdadero y l?cido itinerario moral y existencial que conducir? a Alvin a redimirse de su pasado y a reconciliarse con la vida justo en el ocaso de sus d?as.

T? haces que yo quiera ser mejor

En Mejor imposible (Brooks, 1997) Jack Nicholson encarna a Melvin, un solitario y rico escritor de novelas rom?nticas, sumamente ego?sta y neur?tico, esquizofr?nico y obsesivo; ofende a todo el mundo de manera cruel resultando una persona francamente insoportable. Ofende a su vecino de lujoso apartamento, un joven pintor (Greg Kinnear), descaradamente homosexual. Molesta a los clientes y al servicio del restaurante al que diariamente va: s?lo Carol (Helen Hunt), la sencilla camarera ?madre soltera? que le atiende, y no quiere en absoluto otra, sabe pararle los pies. As? las cosas, entre estos tres personajes ?interpretados de modo sobresaliente? y sus respectivos mundos, se van a crear unas relaciones de amistad y amor que, dentro de lo que cabe, har?n de ellos mejores personas.

Poco a poco Melvin ir? descubriendo que se ha enamorado de Carol, pero su proverbial torpeza sentimental dificulta enormemente la relaci?n. Un d?a la invita a cenar en un restaurante y tras una serie de desafortunadas intervenciones consigue enfadarla de tal modo que Carol le amenaza con marcharse si Melvin no es capaz de decirle un cumplido inmediatamente:

Melvin. ?Ver?s. Tengo una dolencia. Mi m?dico, un psiquiatra al que sol?a ir continuamente, dice que, en el cincuenta o sesenta por ciento de los casos una pastilla ayuda mucho. Yo las odio. Son muy peligrosas. Odio. Aqu? utilizo la palabra odio para referirme a las pastillas, Y mi cumplido hacia ti es que aquella noche cuando viniste a mi casa y me dijiste... vale, bien, ya sabes lo que dijiste. Bien, mi cumplido para ti es que por la ma?ana empec? a tomar las pastillas.
Carol. ? No logro captar por qu? es un cumplido para mi.
Melvin. ? T? haces que yo quiera ser mejor persona.
Carol. ? Puede que sea el mejor cumplido de toda mi vida.

Ciertamente es dif?cil expresar mejor ese aspecto nuclear y misterioso del amor, que nos lleva a sacar de dentro lo mejor de nosotros mismos. Algo de esto podemos ver tambi?n en la reciente pel?cula Mi vida sin m? (Coixet, 2003). Ann (Sarah Polley) es una joven madre de familia que vive en una precaria situaci?n laboral y es madre de dos ni?as. De repente un diagn?stico m?dico que le da pocos meses de vida cambiar? todos sus planes, llev?ndole a replantearse muchas cosas. La pregunta acerca de lo que es verdaderamente importante est? impl?cita en toda la historia. Ann lo descubre cuando su vida se le escapa entre las manos, y entonces siente que le falta el tiempo para decir a sus hijas lo mucho que les quiere, para preparar el futuro a su familia o para visitar a su padre en la c?rcel.

Ann no tiene mucha formaci?n, no siempre acierta en el modo de plantearse las cosas, comete errores, pero tiene un gran coraz?n e intuye que amar es el camino. Su joven esposo, a quien oculta su enfermedad, va descubriendo esa luz que irradia del bondadoso amor de Ann, y llega a confesar en un momento de intimidad que desear?a ?ser mejor para ella?. Una vez m?s, el amor de benevolencia es bellamente puesto en im?genes de manera convincente y real en este caso con el hero?smo de una joven que siente la apremiante necesidad de dar amor a quienes le rodean. Una vez m?s ese amor es el catalizador que despierta en otros el af?n de sacar de dentro lo mejor de uno mismo.

Tener fe en las personas

Terminamos este breve recorrido con una forma peculiar de benevolencia que es la que se da entre educador y educando. Un ejemplo cl?sico lo tenemos en El club de los poetas muertos (Weir, 1989). Recordemos brevemente el tema que trata. El protagonista de la pel?cula es John Keating, a quien encarna con una magn?fica interpretaci?n de Robin Williams, antiguo alumno de la Academia Walton, una estricta y prestigiosa escuela privada situada en Vermont (Nueva Inglaterra). A ella vuelve en 1959, esta vez como profesor de Literatura en el curso de preparaci?n para la Universidad. La educaci?n que imparte este colegio de ?lite se basa en cuatro pilares: "Tradici?n, honor, disciplina, grandeza", pero Keating parece dispuesto a romper, con sus peculiares m?todos pedag?gicos, estos principios: quiere inculcar en sus alumnos el amor por la libertad y la b?squeda de la belleza como pautas fundamentales en el camino que conduce a la realizaci?n del ser humano.

Keating vive con intensidad y dedicaci?n su trabajo como educador, pero sobre todo quiere a sus alumnos. No impone las cosas, sino que estimula la libertad, corriendo con ello importantes riesgos y alcanzando tambi?n satisfactorios logros. Recordemos una de las secuencias en la que se muestra una clase pr?ctica sobre la poes?a. Se trata ?sta de una de las secuencias m?s memorables de la pel?cula. Los alumnos deben componer y recitar en p?blico un poema original. Todo transcurre con normalidad hasta que le toca el turno al alumno t?mido, que primero es invitado a vencer los respetos humanos lanzando desde la tarima un b?rbaro ga?ido y despu?s ser? "invitado" ?casi obligado a viva fuerza? a recitar su poema delante de toda la clase. La secuencia muestra con gran plasticidad lo que es la esencia de toda labor educativa: ayudar a sacar de uno mismo las mejores cualidades. Para conseguir esta meta ser? necesario tener fe en la persona (yo creo que lleva algo dentro de usted de gran valor, dice en un determinado momento el profesor Keating) y no ahorrar esfuerzo ni sacrificio tanto por parte del educador como del educando.

El profesor Keating nos va a dejar una lecci?n imborrable de optimismo y de fe en las personas, condici?n indispensable para ayudar a crecer a los dem?s. Queda bien sintetizada en la cita de Whitman que ?l mismo hace en la pel?cula:



"Oh mi yo, oh vida de sus preguntas
que vuelven del desfile interminable de los desleales,
de las ciudades llenas de necios
?qu? hay de bueno en estas cosas?"

Respuesta: "Que t? est?s aqu?,
que existe la vida y la identidad,
que prosigue el poderoso drama
y que t? puedes contribuir con un verso...
?QUE PROSIGUE EL PODEROSO DRAMA
Y QUE T? PUEDES CONTRIBUIR CON UN VERSO!"

Publicado por mario.web @ 9:11
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios