Mi?rcoles, 20 de abril de 2011


Fuente: www.reinadelcielo.org
Autor: Oscar Schmidt

Tuve que ir a mi diccionario para encontrar el significado de la palabra cribar. Significa filtrar, clasificar, purificar, depurar, separar lo bueno de lo malo, lo ?til de lo in?til. Y es realmente una criba lo que Dios hace en Sus Vi?as de cuando en cuando, para asegurar que la Obra avance s?lo con aquello que est? adherido del modo correcto; con aquello que est? fuerte y sinceramente prendido del tronco del que brota la Gracia verdadera. Y tambi?n para forzar a que se desprendan las plantas par?sitas que solo intentan robar de aquello que no les corresponde, de lo ajeno.

Dejen que trate de explicarme con un pasaje ocurrido en las cercan?as del Mar de Genezaret, dos mil a?os atr?s. Cuando Jes?s aliment? milagrosamente a la multitud en Galilea, y les habl? con Palabras de amor y consuelo, todos se sintieron protegidos y seguros. Jes?s baj? entonces a predicar a la sinagoga de Cafarna?n, mientras la multitud lo sigui?, esperando m?s comida gratuita y palabras consoladoras para el alma, m?s caricias. En Su Pr?dica, Jes?s fue duro. Present? Su mirada profunda de lo que abrigaban los corazones de muchos, la intenci?n de recibir, no de dar. Les puso una carga en sus espaldas: la de trabajar, la de ser buenos, la de amar, la de ser humildes y aceptar el ?ltimo lugar, la de servir y no ser servidos. Puso en carne viva las miserias que hab?a que extirpar de los corazones, para que surja el nuevo y definitivo Pueblo de Dios, la nueva iglesia que deb?a nacer.

Casi todos se la tomaron a mal con Jes?s, El tuvo que huir pr?cticamente bajo una lluvia de insultos y acusaciones, de gritos y amenazas. Los Doce, frustrados y enojados, le dijeron: ?por qu? los espantaste, si cost? tanto trabajo juntarlos? Jes?s les dijo entonces: ?es que ustedes tambi?n me van a dejar? Los Ap?stoles comprendieron que no importaba la multitud para Jes?s, o que los que lo sigan sean muchos o pocos, sino que sean aquellos que est?n dispuestos a hacer la Voluntad del Padre, y no simplemente estar para recibir algo, material o espiritual. Comprendieron la necesidad de poner a prueba a los seguidores, de someter a la criba, a la purificaci?n, a los que se acercaban a Dios hecho Hombre.

Como ocurri? en aquellos tiempos, Dios nos atrae en alg?n momento de nuestra vida de un modo impactante, relevador. Se puede decir que en ese momento El nos golpea con un llamado de Amor, con una alegr?a interior incontenible que nos produce un deseo de trabajar para El, de hacer algo por los dem?s, de hacer brillar nuestro car?cter de cristianos con una alegr?a chispeante, contagiosa. ?Un deseo de seguirlo! Puede ocurrir durante nuestra ni?ez, adolescencia, o en cualquier momento de nuestra vida. La decisi?n de cuando es el momento indicado va por cuenta de El, exclusivamente. Incluso, Jes?s puede hacerlo m?s de una vez en nuestra vida, si es que eso hace sentido a Su Plan de Salvaci?n. En esos momentos nos sentimos felices, llenos de la alegr?a de ser hijos de Dios ?Qu? m?s podemos pedir?

Sin embargo, siempre Dios nos pone en el camino la hora de la prueba, para asegurarse de que comprendimos sinceramente el sentido del llamado. En la criba, aquellos que se acercaron a Su obra por inter?s material, se encuentran expuestos ante los dem?s en esa miseria insostenible que es la de mezclar el dinero con el esp?ritu. Aquellos otros que llegaron por vanidad y deseo de protagonismo y figurar bajo el halo de los reflectores, no soportan el ser enviados al ?ltimo lugar y estallan de envidia y celos. Los que buscan dar l?stima y ser siempre consolados por los dem?s, sin deseo alguno de dar, muestran su descontento y enojo cuando fallan a la hora de trabajar desinteresadamente por amor a los hermanos. Los que se aproximaron arrastr?ndose falsamente dando imagen de amigos, con la sola intenci?n de destruir, son expuestos a su miserable verdad cuando no resisten su falsa actitud y sale a la luz su verdadero rostro.

Estas y muchas otras miserias son expuestas en la hora de la criba. Duele y mucho, porque quienes conducen las obras del Se?or y Su Madre los vieron acercarse con enorme esperanza, alegr?a y deseo de que su intento de conversi?n sea duradero, sincero. Sin embargo, es inevitable que una cantidad de ellos caigan pesadamente en la hora de la prueba. Duele, pero as? debe ser. Lo m?s triste es que casi nunca se van en silencio, sino que se alejan con una actitud de destrucci?n, de negaci?n de la Presencia del Amor de Dios all?. Y suelen entonces unirse en un grupo, donde se alimentan mutuamente de palabras de critica y juicios del todo humanos. Lo hacen as? para justificarse, ya que su conciencia les grita por el pecado cometido. Quieren que quede claro ante los dem?s que ellos hacen lo correcto, pero olvidan que para Dios nada puede ocultarse, no hay lugar para el enga?o. Pueden enga?ar a algunos hombres, o a muchos, pero no a Dios ?Qu? El se apiade de sus almas!

Como en Cafarna?n, en la hora de la criba Jes?s se queda rodeado de unos pocos. Pero son los que siguen adelante con humildad y sinceridad, y terminan pasando las muchas pruebas que Dios pone en su camino, alimentando a la Iglesia con su sangre, sangre de m?rtires. En aquella ?poca eran m?rtires carnales, reales, porque eran muertos por el testimonio que daban. En esta ?poca son m?rtires sociales, porque son asesinados socialmente ante los dem?s. M?rtires en los dos casos, pocos pero valiosos, son quienes siguen inflamando las venas de la iglesia, son la sangre espiritual del Cuerpo M?stico de Jes?s.


Publicado por mario.web @ 9:25
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