Mi?rcoles, 20 de abril de 2011
La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protecci?n de la sociedad y del Estado: contenido exacto del art?culo 16 de la Declaraci?n Universal de Derechos Humanos de 1948
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Este familiar relativismo
Este familiar relativismo

Alejandro Gonz?lez-Varas es profesor de Derecho
Eclesi?stico de la Universidad de Zaragoza


?La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protecci?n de la sociedad y del Estado?. ?Qui?n ha podido pronunciar esta frase? La respuesta es la siguiente: es el contenido exacto del art?culo 16 de la Declaraci?n Universal de Derechos Humanos de 1948. Como puede apreciarse f?cilmente, no hace falta acudir a posicionamientos extremos para sostener esta idea.

Desde las Naciones Unidas se nos advierte que la familia es una instituci?n natural y que el Estado y la sociedad deben, sencillamente, protegerla. Abst?nganse de trocearla, eliminar propiedades, o incorporar aditivos que desfiguran la receta con la que se ha alimentado la sociedad durante siglos. Quiz? esta sea una recomendaci?n demasiado intransigente para el demiurgo relativista que crea, modifica y destruye cuanto le place, como ya tuve ocasi?n de comentar en un art?culo pasado, con cuya publicaci?n me honr? este semanario.

Como muestra de este poder creador, en los ?ltimos tiempos se desarrolla un ingente material legislativo que unas veces parece proteger a la familia y otras, en cambio, la transforma. Se trata de interesantes ejercicios de ingenier?a familiar. Como afirma D?Agostino, con esta actividad se impulsa la ?ley del doble frenes??. Es uno de los parad?jicos teoremas relativistas aplicados, en este caso, a la familia. Consiste en que esas normas tienen dos efectos. Por una parte, la instituci?n familiar se ?privatiza? con el fin de salvaguardar los comportamientos individuales incluso dentro de ella. Pero, al mismo tiempo, se hace cada vez m?s p?blica porque es objeto de mayores regulaciones que inciden sobre sus elementos esenciales traslad?ndola a un mundo de confusos confines. Como dec?a en este caso Bergson: ?cuanto m?s se dilata la normativa en esta materia, tanto m?s, parad?jicamente, se difunde la idea irrefutable de la disoluci?n de la familia, como sistema de relaciones interpersonales de sus componentes, y como instituci?n jur?dica?.

El legislador concluye por elevar al rango de familia a otro tipo de situaciones de convivencia de personas que poco tienen que ver con su idea primigenia ?o natural-. Quiz? el caso m?s reciente es el de ?familias? constituidas por uniones de homosexuales que pueden adoptar hijos, cuando no crearlos artificialmente. Si cualquier convivencia es apta como familia, estamos desdibujando este concepto. Pero no lo olvidemos: para el relativismo no hay conceptos universalmente aceptables. Cualquier instituci?n puede cambiar de contenido si as? lo decidimos.

Es cierto que el hombre tambi?n puede desarrollar su vida en otros tipos de unidades de convivencia de ?reciente creaci?n?. Responder?n a los intereses privados de sus componentes. Estas pretensiones podr?n ser m?s o menos leg?timas, pero es dudoso que merezcan una tutela p?blica equiparable a la de la familia. As? lo indican motivos, simplemente, antropol?gicos. En efecto, es en la familia tradicionalmente concebida donde se desarrollan en su plenitud las funciones esenciales que definen la identidad de la persona, como son la paternidad, la maternidad, o el crecimiento equilibrado de los hijos. Por eso, como dicen las Naciones Unidas, la familia es un elemento natural y fundamental de la sociedad.

En definitiva, no hace falta complicar las cosas que son tan sencillas como la propia naturaleza humana. Si la sociedad ha tenido siempre una c?lula b?sica en que se ha sustentado con resultados probados, optemos por proteger f?rmula.

Publicado por mario.web @ 9:26
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