Mi?rcoles, 20 de abril de 2011
Compilaci?n, an?lisis y reflexi?n elaborada por la Asociaci?n Cristiana de Diregentes de Empresa, Uruguay
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Textos olvidados de la Doctrina Social de la Iglesia
Textos olvidados de la Doctrina Social de la Iglesia
Sumario


1. "La econom?a actual... plagada de vicios grav?simos" (QA 28)
2. Nuestro sistema econ?mico
3. Algunas consecuencias del sistema
4. Las relaciones laborales
5. La intervenci?n del Estado
6. Las relaciones internacionales
7. Problemas concretos
8. El compromiso de la Iglesia
9. Conclusi?n

Siglas y contextualizaci?n de los documentos
RN: Rerum novarum (1891) - Le?n XIII - Primera palabra de la Iglesia despu?s de la primera Revoluci?n Industrial
QA: Quadrag?simo anno (1931) - P?o XI - ?poca de los fascismos, corporativismo y colectivismo
Sol: La solemnit? (1941) - P?o XII - En plena Segunda Guerra mundial, llama a la justicia y la paz
MM: Mater et Magistra (1961) - Juan XXIII
PT: Pacem in Terris (1963) - Juan XXIII - Apertura a nuevos problemas sociales, derechos humanos y paz "obra de la justicia"
GS: Gaudium et spes (1965) - Concilio Vaticano II - La nueva presencia de la Iglesia en el mundo
PVI: Discurso a los empresarios (1964) - Pablo VI
PP: Populorum Progressio (1967) - Pablo VI
OA: Octog?sima adveniens (1971) - Pablo VI - La solidaridad mundial en el desarrollo. D?cada del desarrollo, Vaticano II y mayo del 68
LE: Laborem exercens (1981) - Juan Pablo II
SRS: Sollicitudo rei socialis (1987) - Juan Pablo II
CA: Centesimus annus (1991) - Juan Pablo II - En la crisis del desarrollo, prioridad de la persona sobre el capital.

El t?rmino "doctrina social de la Iglesia" (DSI) fue creado por P?o XII. Luego se ha preferido hablar de diversas "ense?anzas sociales" de la Iglesia, para evitar que se las entienda de una manera fijista, perdiendo de vista su car?cter din?mico.

Es un dato conocido que la primera enc?clica social (demasiado tard?a) fue publicada por Le?n XIII en 1891 y que, desde 1941, apenas ning?n papa ha dejado pasar los aniversarios de aquella fecha, para alguna nueva declaraci?n social. A pesar de todo, hemos tenido inter?s en no dejar textos de las primeras enc?clicas sociales que hoy siguen resultando llamativos, hasta el extremo de que alguien haya lanzado la pregunta ret?rica: "ca?do el Este ?ha llegado la hora de la DSI?".

Se podr? decir que esta selecci?n es incompleta, que faltan textos esenciales. No dese?bamos en un Cuaderno tan breve ser exhaustivos, ni eruditos.

Intent?bamos confeccionar como una especie de trailer que subrayara textos originales y animara a descubrir su valor prof?tico en medio de una sociedad dormida. Los trailers pueden resultar sesgados, llamativos, provocadores o descontextualizar las escenas.

Tal vez hayamos ca?do en eso. Pero nosotros tem?amos m?s bien resultar aburridos. Por eso avisamos que no es ?ste un Cuaderno para ser le?do de un tir?n: bastar?a leer (y reflexionar) un texto o grupo de ellos por d?a. A otros les parecer? que no se dan soluciones concretas ante un problema tan grave y dif?cil; la Iglesia no pretende dar soluciones t?cnicas, pero quiere recordar que cualquier soluci?n t?cnica ha de poner al hombre por encima del dinero.

Ante la posible sospecha de unilateralidad que pueda tener el lector de nuestra selecci?n, quisi?ramos decir, ante todo, que la selecci?n es verdadera: todos los p?rrafos citados han sido firmados por los papas y pertenecen a las ense?anzas sociales de la Iglesia.


En segundo lugar, quisi?ramos a?adir que:
a) Algunos de estos textos son de los m?s ocultados y por eso conviene ponerlos de relieve.

La DSI no se ha limitado a decir que el comunismo era malo o a generalidades de titular de peri?dico (vg: la DSI condena por igual a capitalismo y socialismo; pretende o no pretende ser una v?a media; la propiedad es leg?tima...), sino que ha dicho cosas bien concretas e interpelantes. (Otra cuesti?n ser? si la misma Iglesia ha tenido luego valor y audacia para cumplir y aplicarse a s? misma lo que ella ense?aba).

b) Estos textos forman parte de los textos m?s prof?ticos, de los que menos actualidad han perdido y m?s vigencia mantienen en la inevitable decantaci?n que el avance hist?rico produce sobre todos los caminos morales que buscamos los seres humanos. La misma Biblia tiene ense?anzas morales superadas, porque Dios se ha manifestado a una humanidad en desarrollo hist?rico. Pues bien: ser?a il?cito que esa Iglesia que aplica con raz?n una hermen?utica hist?rica a la Escritura, no permitiera aplicarla a sus propias ense?anzas, como si ?stas tuvieran m?s consistencia que la Palabra de Dios. ?Tambi?n la ense?anza de la Iglesia tiene sus "antiguos testamentos"!
Cada cu?l es libre de aceptar la respuesta que prefiera: que son los textos m?s olvidados, o que son m?s valiosos. Nosotros s?lo podemos indicar nuevamente que las inevitables reducidas dimensiones de un Cuaderno como ?ste, nos han impuesto otra selecci?n que es muchas veces aleatoria y que obliga a dejar fuera otros textos que hubi?ramos querido mantener. M?s de una vez el texto que citamos podr?a ir acompa?ado por otros varios muy similares. Por esto nos permitimos remitir al lector a dos libros: J. RENAU, Interpelados por la realidad (Sal Terrae, 1994) e I. CAMACHO, Doctrina Social de la Iglesia, aproximaci?n hist?rica, (Paulinas, 1994, 2? ed.), el primero de talante m?s divulgativo, el segundo, un manual completo.

Cristianisme i Just?cia
marzo 1996

1. "HEMOS EXAMINADO LA ECONOM?A ACTUAL Y LA HEMOS ENCONTRADO PLAGADA DE VICIOS GRAV?SIMOS" (QA 28)


Elegimos como t?tulo una frase de Pio XI. Se puede pensar que "econom?a actual" se refiere s?lo a la de los a?os 30-40 y que luego fue corregida (estado del bienestar, etc.). Se puede pensar tambi?n que precisamente la mundializaci?n de la econom?a actual, con muchos pa?ses en proceso de industrializaci?n (y con dur?simas condiciones sociales que los vuelven m?s competitivos que los pa?ses ya industrializados, p.e. el caso de los "tigres") vuelve m?s actuales que nunca las palabras de Pio XI. En cualquier hip?tesis transcribimos seguidamente algunos juicios de otros dos papas.


1. En algunas... naciones, frente a la extrema pobreza de la mayor?a, la abundancia y el lujo desenfrenado de unos pocos contrastan de manera abierta e insolente con la situaci?n de los necesitados; en otras se grava a la actual generaci?n con cargas excesivas para aumentar la productividad de la econom?a nacional de acuerdo con ritmos acelerados que sobrepasan por entero los l?mites que la justicia y la equidad imponen; finalmente, en otras naciones un elevado tanto por ciento de la renta nacional se gasta en robustecer m?s de lo justo el prestigio nacional o se destinan presupuestos enormes a la carrera de armamentos (MM 69).

Son intolerables las diferencias existentes. Se va demasiado deprisa, pero no para reducir la carencia de los pobres, sino para aumentar la sobreabundancia de los que pueden pagar. Se gasta intolerablemente en armas. ?C?mo no ha de ser ?sta una econom?a plagada de "vicios grav?simos"?
2. No s?lo la contrataci?n de trabajo, sino tambi?n las relaciones comerciales de toda ?ndole se hallan sometidas al poder de unos pocos, hasta el extremo de que un n?mero sumamente reducido de opulentos y adinerados ha impuesto poco menos que el yugo de la esclavitud a una muchedumbre infinita de proletarios... La crueldad de los ambiciosos... abusa de las personas sin moderaci?n, como si fueran cosas para su medro personal (RN 2 y 31).

Le?n XIII se atrevi? a comparar la situaci?n econ?mica - social de su ?poca con la de la esclavitud que la Modernidad se gloriaba de haber abolido. Pero, naturalmente, todas estas pinceladas s?lo podr?n ser calificadas como males o vicios, desde un presupuesto que ya no es econ?mico sino previo a la econom?a. Es lo que aclara el texto siguiente:

3. El desarrollo econ?mico y el progreso social deben ir juntos y acomodarse mutuamente, de forma que todas las categor?as sociales tengan participaci?n adecuada en el aumento de la riqueza de la naci?n. En orden a lo cual hay que vigilar y procurar, por todos los medios posibles, que las discrepancias que existen entre las clases sociales por la desigualdad de la riqueza no aumenten, sino que, por el contrario, se aten?en lo m?s posible (MM 73).

La econom?a es una ciencia que no se cultiva s?lo para producir m?s (esperando que luego el azar ya distribuir? bien lo producido) sino para distribuir. En la frase subrayada, la palabra "participaci?n" aparece como una finalidad m?s primaria que la palabra "aumento de riqueza" la cual, por necesaria que sea, aparece s?lo como presupuesto o finalidad secundaria respecto a la anterior. De estos presupuestos ha de brotar un an?lisis y un juicio ?ticos sobre nuestro sistema econ?mico.


2. NUESTRO SISTEMA ECON?MICO
1. Descripci?n

4. Sobre estas nuevas condiciones de la sociedad ha sido construido un sistema que considera el provecho como motor esencial del progreso econ?mico la concurrencia como ley suprema de la econom?a, la propiedad privada de los medios de producci?n c?mo un derecho absoluto, sin l?mites ni obligaciones sociales correspondientes. Este liberalismo sin freno, que conduce a la dictadura, justamente fue denunciado por P?o XI como generador de "el imperialismo internacional del dinero".... Ser?a injusto que se atribuyera a la industrializaci?n misma los males que son debidos al nefasto sistema que la acompa?a (PP 26).

- Este p?rrafo es tan espl?ndido que basta con atender a las palabras subrayadas que dan algunos de los rasgos principales sin necesidad de ning?n otro comentario.


2. Valoraci?n
5. Salta a los ojos de todos... que en nuestro tiempo no s?lo se acumulan riquezas, sino que tambi?n se acumula una descomunal y tir?nica potencia econ?mica en manos de unos pocos que, la mayor parte de las veces no son due?os, sino s?lo custodios y administradores de una riqueza en dep?sito, que ellos manejan a su voluntad y arbitrio. Un dominio ejercido de la manera m?s tir?nica por aquellos que, teniendo en sus manos el dinero y dominando sobre ?l, se apoderan tambi?n de las finanzas y se?orean sobre el cr?dito y, por esta raz?n, se dir?a que administran la sangre de que vive toda la econom?a y parecen tener en sus manos el alma de la misma, de modo que nadie puede ni respirar contra su voluntad.

Esta acumulaci?n de recursos y de poder "nota casi caracter?stica de la econom?a contempor?nea"-, es el fruto natural de la ilimitada libertad de los competidores, de la que han sobrevivido s?lo los m?s poderosos, lo que con frecuencia equivale a decir: los m?s violentos y los m?s desprovistos de conciencia.

Ultimas consecuencias... son: la libre concurrencia se destruye a s? misma; la dictadura econ?mica se adue?a del mercado libre; al deseo de lucro ha sucedido la ambici?n desenfrenada de poder; toda la econom?a se ha hecho horrendamente dura, cruel y atroz...; p?rdida del prestigio del Estado que, (aunque deber?a ocupar el puesto de rector y ?rbitro supremo de las cosas libre de todo inter?s de partes y atento exclusivamente al bien com?n y a la justicia), se hace por el contrario esclavo, entregado y vendido a la pasi?n y a las ambiciones humanas... (QA 105-109).
- Estremece pensar que estos p?rrafos no son de 1996, sino de 1931. ?Cu?ntos ricos "cristianos o no" aceptar?an hoy que no son due?os sino administradores de una riqueza en dep?sito y que no pueden manejarla a su voluntad? P?o XI no tiene inconveniente en usar las palabras "tiran?a" y "dictadura" donde nosotros s?lo hablamos de democracia (porque sin democracia econ?mica no puede haber democracia pol?tica). En una tiran?a el triunfo no es se?al de m?s capacidad sino de m?s violencia y de menos conciencia. El resultado es que los mismos valores ideales del sistema "se destruyen a s? mismos" (p?rrafo tercero).

6. Si la Iglesia condena los reg?menes marxistas actuales, no puede dejar de advertir que el obrero, en su esfuerzo por mejorar su condici?n, tropieza con un sistema social que lejos de estar de acuerdo con la naturaleza, se opone al orden establecido por Dios y a la finalidad que El asign? a los bienes de la tierra" (P?o XII, el 7 de sept. de 1947) (Texto tomado de la Nueva Historia de la Iglesia de ediciones Cristiandad, vol V, p. 513).

7. El sistema econ?mico - social, creado por el liberalismo manchesteriano y que todav?a perdura en el criterio de la unilateralidad de la posesi?n de los medios de producci?n, de la econom?a encaminada a un provecho privado prevalente, no trae la perfecci?n, no trae la paz, no trae la justicia, si contin?a dividiendo a los hombres en clases irreductiblemente enemigas, y caracteriza a la sociedad por el malestar profundo y lacerante que la atormenta, apenas contenido por la legalidad y la tregua moment?nea de algunos acuerdos en la lucha sistem?tica e implacable, que deber?a llevarla a la opresi?n de una clase contra la otra.

Muchas desgracias consecuentes a la b?squeda del bienestar humano, fundado exclusiva y prevalentemente en los bienes econ?micos y en la felicidad temporal, nacen precisamente de esta estructuraci?n materialista de la vida, imputable no solamente a aquellos que del viejo materialismo dial?ctico hacen el dogma fundamental de una triste sociolog?a, sino tambi?n a todos cuantos colocan el becerro de oro en el puesto que le corresponde al Dios del cielo y de la tierra. Hab?is comprendido que para vosotros la aceptaci?n del mensaje cristiano es un sacrificio: mientras que para las clases carentes de bienes es un mensaje de bienaventuranza y esperanza, para vosotros es un mensaje de responsabilidad, de renuncia y de temor (PVI).

- Seg?n el duro texto de P?o XII el sistema es antinatural. Pablo VI aclara este adjetivo: el sistema no es de justicia y paz sino de injusticia y guerra (p?rrafo 1?). Y lo es porque se asienta sobre un materialismo [no ateo sino] id?latra (p?rrafo 2?). Un ejemplo de esa lucha de clases, concebida como hecho consecuente al sistema y no como medio para su superaci?n, es esta interpelaci?n personal del mismo documento de Pablo VI, (dirigido, recu?rdese, a empresarios):
8. Vosotros mismos ?no experiment?is este extra?o resultado en vuestros esfuerzos?...en la aversi?n que surge contra vosotros precisamente en aquellos mismos a quienes hab?is ofrecido... trabajo? Vuestras empresas, maravillosos frutos de vuestros esfuerzos ?no son acaso motivo de disgustos y ataques? Las estructuras mec?nicas y burocr?ticas funcionan perfectamente, pero las estructuras humanas no. La empresa... ?no es acaso todav?a hoy una fricci?n de esp?ritus e intereses? ?No se la considera a veces como argumento contra quien la ha constituido, la dirige y la administra? ?No se dice de vosotros que sois capitalistas y los ?nicos culpables?... Ha de tener alg?n vicio profundo, una radical insuficiencia este sistema, si desde sus comienzos cuenta con semejantes reacciones sociales.

- Estas palabras fueron consideradas en su d?a, como de las m?s importantes que haya dicho nunca un papa. Y lo siguen siendo. Su valor est? precisamente en que el papa no culpabiliza en absoluto a sus destinatarios. M?s bien, al lamentar la hostilidad que surge contra ellos, los lleva a descubrir alguna insuficiencia profunda del sistema. Y esa insuficiencia consiste en la radical primac?a de las estructuras econ?micas sobre las estructuras humanas.


3. Elementos para su correcci?n

9. Prioridad del trabajo humano sobre... el capital... El trabajo es siempre una causa eficiente primaria, mientras que el capital... es s?lo un instrumento... El conjunto de medios es fruto del patrimonio hist?rico del trabajo humano.... Intr?nsecamente verdadero y a su vez moralmente leg?timo puede ser aquel sistema que, en su ra?z, supera la antinomia entre trabajo y capital, tratando de estructurarse seg?n el principio expuesto m?s arriba de la sustancial y efectiva prioridad del trabajo.

Desde esta perspectiva, sigue siendo inaceptable la postura del "r?gido" capitalismo, que defiende el derecho exclusivo a la propiedad privada de los medios de producci?n, como un "dogma" intocable en la vida econ?mica. El principio del respeto del trabajo, exige que este derecho se someta a una revisi?n constructiva en la teor?a y en la pr?ctica. En efecto, si es verdad que el capital, al igual que el conjunto de los medios de producci?n, constituye a su vez el producto del trabajo de generaciones, entonces no es menos verdad que ese capital se crea incesantemente gracias al trabajo llevado a cabo con la ayuda de ese mismo conjunto de medios de producci?n... (LE 12.13.14).

- Quiz? sea bueno recordar que estas l?neas son rigurosamente contempor?neas del comienzo de la "era Reagan" (aunque el atentado al Papa retras? unos meses su publicaci?n). En ellas hay un principio fundamental que significa a la vez la cr?tica y la v?a de superaci?n del sistema: la primac?a del trabajo sobre el capital, fundamentado en que el capital (y los medios de producci?n) son s?lo instrumento, mientras que el trabajo es causa de la riqueza. De ah? se sigue, entre otras consecuencias, una desabsolutizaci?n de la propiedad privada de los medios por parte del capital, dado que, en buena parte al menos, son obra del trabajo. (V?ase tambi?n el texto de QA 54 que citaremos al hablar del salario).


4. Balance final

10. Queda demostrado cu?n inaceptable es la afirmaci?n de que la derrota del socialismo deje al capitalismo como ?nico modelo de organizaci?n econ?mica. Hay que romper las barreras y los monopolios, que dejan a tantos pueblos al margen del desarrollo, y asegurar a todos "individuos y naciones" las condiciones b?sicas que permitan participar en dicho desarrollo (CA 35).
- El capitalismo no es pues ni el modelo victorioso, ni el mejor modelo, ni siquiera el ?nico posible. Aunque sea el ?nico de que disponemos ahora. Pero, una vez en ?l, hay que ser muy conscientes sobre algunas de sus consecuencias que son nefastas no ya para sus v?ctimas sino para todos. Y hay que intentar salvar el m?ximo de justicia en las relaciones laborales. A eso van los dos cap?tulos siguientes.


3. ALGUNAS CONSECUENCIAS DEL SISTEMA


1. El consumismo como antiecolog?a personal y ambiental

11. A trav?s de las opciones de producci?n y de consumo, se pone de manifiesto una determinada cultura como concepci?n global de la vida. De ah? nace el fen?meno del consumismo. Al descubrir nuevas necesidades y nuevas modalidades para su satisfacci?n, es necesario dejarse guiar por una imagen integral del hombre que respete todas las dimensiones de su ser y que subordine las materiales e instintivas a las interiores y espirituales. Por el contrario, al dirigirse directamente a sus instintos, prescindiendo en uno u otro modo de su realidad personal, consciente y libre, se pueden crear h?bitos de consumo y estilo de vida objetivamente il?citos y con frecuencia incluso perjudiciales para su salud f?sica y espiritual.

El sistema econ?mico no posee en s? mismo criterios que permitan distinguir correctamente las nuevas y m?s elevadas formas de satisfacci?n de las nuevas necesidades humanas, que son un obst?culo para la formaci?n de una personalidad madura (SRS 36).

12. Por eso es necesario esforzarse por implantar estilos de vida, a tenor de los cuales los elementos que determinen las opciones del consumo, de los ahorros y de las inversiones sean la b?squeda de la verdad, de la belleza y del bien com?n, as? como la comuni?n con los dem?s hombres... A este respecto, no puedo limitarme a recordar el deber de la caridad, esto es, el deber de ayudar con lo propio "superfluo" y, a veces, incluso con lo propio "necesario" para dar al pobre lo indispensable para vivir. Me refiero al hecho de que tambi?n la opci?n de invertir en un lugar y no en otro, en un sector productivo en vez de en otro, es siempre una opci?n moral y cultural (CA 36).

13. Es asimismo preocupante, junto con el problema del consumismo y estrictamente vinculado con ?l, la cuesti?n ecol?gica. El hombre, impulsado por el deseo de tener y gozar, m?s que de ser y de crecer, consume de manera excesiva y desordenada los recursos de la tierra y su misma vida. En la ra?z de la insensata destrucci?n del ambiente natural hay un error antropol?gico, por desgracia muy difundido en nuestro tiempo (CA 37).

-El sistema econ?mico no tiene criterios para decidir qu? es lo que hace m?s hombres a los hombres ni m?s hogare?a a la tierra. S?lo tiene criterios para saber qui?nes pueden pagar, y c?mo inducir a pagar, aun a aquellos que pueden menos (vg. produciendo armas).


2. La deuda externa como expolio perpetuo
14. Habiendo cambiado las circunstancias, tanto en los pa?ses endeudados como en el mercado internacional financiador, el instrumento elegido para dar una ayuda al desarrollo se ha transformado en un mecanismo contraproducente... Los pa?ses endeudados, para satisfacer los compromisos de la deuda, se ven obligados a exportar los capitales que ser?an necesarios para aumentar o, incluso, para mantener su nivel de vida... por la misma raz?n, no pueden obtener nuevas fuentes de financiaci?n indispensables (SRS 19).

Es ciertamente justo el principio de que las deudas deben ser pagadas. No es l?cito, en cambio, exigir o pretender su pago cuando ?ste vendr?a a imponer de hecho opciones pol?ticas tales que llevar?an al hambre y a la desesperaci?n a poblaciones enteras. No se puede pretender que las deudas contra?das sean pagadas con sacrificios insoportables. En estos casos es necesario encontrar modalidades de reducci?n, demora o extinci?n de la deuda, compatibles con el derecho fundamental de los pueblos a la subsistencia y al progreso (SRS 35).

-No parece que estas palabras necesiten mucho comentario, lo que requieren es voluntad para aceptarlas. Quiz? s? conviene a?adir que la SRS es de 1987, y que, desde entonces se han encontrado algunas modalidades (el "plan Brady" de 1988) que, si no han hecho la deuda del todo compatible "con el derecho fundamental de los pueblos" s? que han servido para suavizarla en muchos casos.


3. La amenaza armamentista

15. La justicia, la recta raz?n y el sentido de la dignidad humana exigen urgentemente que cese ya la carrera de armamentos: que de un lado y de otro las naciones reduzcan simult?neamente los armamentos que poseen; que las armas nucleares queden proscritas, que, por fin, todos convengan en un pacto de desarme gradual, con mutuas y eficaces garant?as. No se puede permitir que la calamidad de una guerra mundial, con sus estragos econ?micos y sociales y sus cr?menes y perturbaciones morales, se ensa?e por tercera vez sobre la humanidad (PT 106).

16. Si la producci?n de armas es un grave desorden que reina en el mundo actual respecto a las verdaderas necesidades de los hombres y al uso de los medios adecuados para satisfacerlas, no lo es menos el comercio de las mismas. M?s a?n: a prop?sito de esto es preciso a?adir que el juicio moral es todav?a m?s severo (SRS 24).

17. A pesar de que las guerras recientes han tra?do a nuestro mundo da?os grav?simos materiales y morales, todav?a a diario en algunas zonas del mundo, la guerra contin?a sus devastaciones. Es m?s, al emplear en la guerra armas cient?ficas de todo g?nero, su crueldad intr?nseca amenaza llevar a los que luchan a tal barbarie, que supera enormemente la de los tiempos pasados. La complejidad de la situaci?n actual y el laberinto de las relaciones internacionales permiten prolongar guerras disfrazadas con nuevos m?todos insidiosos y subversivos. En muchos casos se admite como nuevo sistema de guerra el uso de los m?todos del terrorismo (GS 79).

18. Las consecuencias de este estado de cosas se manifiestan en el acentuarse de una plaga t?pica y reveladora de los desequilibrios y conflictos del mundo contempor?neo: los millones de refugiados, a quienes las guerras, calamidades naturales, persecuciones y discriminaciones de todo tipo han hecho perder casa, trabajo, familia y patria. La tragedia de estas multitudes se refleja en el rostro descompuesto de hombres, mujeres y ni?os que, en un mundo dividido e inh?spito, no consiguen encontrar ya un hogar (SRS 24).

-?Qu? prof?ticas resultan las palabras de los dos ?ltimos p?rrafos le?das en 1996! Ojal? no lo resulten las palabras finales del primero de estos cuatro textos. En cualquier caso, ah? queda el juicio del Vaticano II de que la barbarie de nuestro mundo "civilizado" puede competir con la de ?pocas anteriores. Pero ocurre que p. ej. las minas ?son tan lucrativas! Si el sistema conlleva esas amenazas intr?nsecas es l?gico que se busquen los mecanismos para su superaci?n. En el texto 9 se hablaba de prioridad del trabajo sobre el capital y desabsolutizaci?n de la propiedad privada de los medios de riqueza. Esto nos lleva a los dos cap?tulos siguientes: las relaciones laborales y la intervenci?n del estado en la econom?a.


Publicado por mario.web @ 9:32
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