Mi?rcoles, 20 de abril de 2011
No se trata de empujar, sino de conducir suavemente, respetando la libertad de las almas?
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Naturaleza de la direcci?n espiritual
Naturaleza de la direcci?n espiritual

En sentido amplio, la direcci?n espiritual se inserta en el ?mbito de la educaci?n; concretamente en el ?rea que busca el perfeccionamiento ?tico y religioso de la persona mediante la labor de orientaci?n.

En sentido estricto, la direcci?n espiritual se concibe como una relaci?n estable entre una persona experimentada en la vida espiritual (orientador espiritual, orientador moral, maestro del esp?ritu, consejero, etc.) y otra que busca doctrina, consejo y aliento para progresar en su camino de vida espiritual, humana y apost?lica. Para llegar a este fin, quien busca consejo manifiesta sinceramente sus disposiciones interiores (conciencia) y sigue d?cilmente las indicaciones recibidas del orientador espiritual.
?Ese camino debe recorrerlo el alma ? indudablemente -, pero incumbe al orientador trazarle la ruta que deber? seguir en cada momento de su vida espiritual. No se trata de empujar, sino de conducir suavemente, respetando la libertad de las almas?. (Royo Mar?n, Teolog?a de la Perfecci?n Cristiana, B.A.C. 6? ed, Madrid, 1988. n. 671, p. 808).

Esto nos lleva de paso a una cuesti?n que hoy d?a se plantea en el campo de la direcci?n espiritual. Esta es, se dice, una relaci?n interpersonal que se inserta en las estructuras de la comunicaci?n humana, cuyo presupuesto fundamental es el respeto de la libertad de la persona. Por lo mismo, la direcci?n espiritual habr?a de ser no-directiva, es decir, no tendr?a que imponer una gu?a, consejo o soluci?n determinada para respetar dicha libertad.

Consecuentemente, muchos autores preferir?an no hablar de relaci?n director-dirigido, sino de relaci?n consultor - consultante, como la que se desarrolla en el ?mbito del "counseling", de la asistencia social y aun de la psicolog?a, es decir, una relaci?n ben?vola, neutra y no impositiva. ?Qu? hemos de responder? Ante todo hay que disipar un equ?voco de fondo: una cosa es suplantar a quien ha de tomar una decisi?n, imponiendo una direcci?n determinada y presionando para que la siga, y otra el inhibirse por completo de toda ayuda que se nos pide en la b?squeda y seguimiento del plan de Dios en la vida.

Comprendamos lo que entendemos aqu? por ?direcci?n espiritual?. El nombre de esta pr?ctica, tal como se ha recogido en la tradici?n de la Iglesia, no debe llevarnos a una inteligencia err?nea de su sentido genuino. Podr?amos hablar en su lugar de ?di?logo espiritual?, ?encuentro personal de formaci?n?, ?orientaci?n espiritual?, etc. El nombre es secundario. Lo importante ser? entender bien que se trata de una colaboraci?n que un miembro preparado dispensa a otro para ayudarle a caminar en su propia vocaci?n. El orientador espiritual, ciertamente, no est? ah? para ?dirigir? al otro como se dirige una carreta, sino para ayudarle a ?encontrar la direcci?n?, y motivarle a seguirla libremente.

No se trata de imponerle la direcci?n que ?l como persona experimentada y prudente, cree m?s conveniente, sino de ayudarle a descubrir lo que Dios quiere en cada momento.

En realidad, el orientador espiritual, como todo formador, colabora con el dirigido en la medida en que colabora tambi?n con el Esp?ritu Santo. Nos ayudar? el recordarlo antes de dar o recibir la direcci?n espiritual, o bien durante la misma y al concluirla, pidiendo luz al Esp?ritu Santificador, protagonista principal e insustituible en la direcci?n espiritual.


Publicado por mario.web @ 9:46
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