Mi?rcoles, 20 de abril de 2011
Somos una peque?a comunidad de carmelitas descalzas que formamos parte de la Orden de la Bienaventurada Virgen Mar?a del Monte Carmelo
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Carmelitas Descalzas de Cadiz
Carmelitas Descalzas de Cadiz
QUI?NES S?MOS

Somos una peque?a comunidad de carmelitas descalzas que formamos parte de la Orden de la Bienaventurada Virgen Mar?a del Monte Carmelo. Una gran familia religiosa cuyo origen se remonta hasta el s.XIII en las mismas tierras de Palestina, con el fin de vivir en obsequio de Jesucristo imitando a la Virgen Mar?a.

Nuestra comunidad vive el esp?ritu y estilo de vida de nuestra Madre fundadora, Santa Teresa de Jes?s (1515-1581). Ella, sinti?ndose llamada por Dios a renovar el Carmelo, dese? vivir la Regla primitiva que nuestros hermanos ermita?os del Monte Carmelo hab?an observado en los or?genes de la Orden. Y as?, en 1562 fund? el primer convento reformado de carmelitas descalzas, comprometidas a vivir los consejos evang?licos seg?n la Regla primitiva, en una peque?a comunidad fraterna, fundada en soledad, oraci?n y pobreza.

Santa Teresa de Jes?s, nuestra madre, recibi? especialmente los acontecimientos acaecidos por entonces, como la reforma protestante en Francia, las profanaciones de la Eucarist?a y del sacerdocio. De tal manera se sinti? conmovida por tales hechos, que imprime en este estilo de vida de las primeras carmelitas descalzas, sus hijas, un sentido apost?lico, orientando la oraci?n, el retiro y la vida entera al servicio de la Iglesia.


?PORQU? ESTE ESTILO DE VIDA?
Pues porque desde muy joven sent?a una fuerte atracci?n hacia las cosas de Dios. Tuve la oportunidad de experimentar lo que es la oraci?n en unos d?as de ejercicios espirituales, y fue all? cuando sent? la llamada de Dios, que le perteneciera. Desde aquel momento ese fue mi deseo m?s profundo.

En el Carmelo encontr? la manera de hacerlo realidad. Aqu? mi alma encuentra el ambiente apropiado para esa vida de oraci?n, que es la uni?n del alma con Dios. Es una vida ?ntima con Dios.

Cuando Jes?s llam? a sus disc?pulos los escogi? porque quiso y para que estuvieran con ?l. Este ?estar con ?l? constituye todas mis delicias. Esta es mi vida de carmelita porque ?sto es la oraci?n. Cuando est?s con una persona, te comunicas con ella; es una relaci?n mutua de amistad. Pues esto mismo es mi vida en el Carmelo, y lo que me hace feliz. Dios es la aspiraci?n de mi alma; es esa agua que refrigera mi coraz?n. Dios me ama porque ?l es amor y adem?s quiere comunicarse conmigo. Esta es la gran realidad de mi vida que llena mi alma. Por eso necesito de la soledad y del silencio, y vivir desprendida de cosas que no necesito.

Por otro lado, la alegr?a de las hermanas es algo que siempre me llam? la atenci?n. Comprend?a que era consecuencia de su vida entregada a Dios, que las hac?a alegres y sencillas. Y al contrario de lo que muchas veces o?a a la gente, las hermanas se preocupaban no s?lo de rezar por la Iglesia sino tambi?n de lo que ocurr?a en el mundo, y de los problemas concretos de las personas que a ellas se acercaban. El vivir para Dios no las separaba de los dem?s hombres. Este sentido solidario de intercesi?n a trav?s de la plegaria ha sido y es uno de los aspectos m?s importantes y estimulantes de mi vida de carmelita descalza. De tal manera que no pocas veces me hace recordar aquella frase de santa Teresa de Jes?s que dice:

?Cuando vuestras oraciones y deseos y ayunos no se emplearen por esto que he dicho, pensad que no hac?is ni cumpl?s el fin para que aqu? os junt? el Se?or? (C.P. 3,10)

+ Hna. Inmaculada del Esp?ritu Santo

Publicado por mario.web @ 9:47
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