Mi?rcoles, 20 de abril de 2011

Fuente: Catholic.net
Autor: Manuel P?rez

Se puede afirmar que una familia es cristiana cuando alguno de sus miembros hace presente a Cristo en ella.

Supongamos una familia muy deteriorada, con graves problemas de diverso tipo. Si en ella uno de sus miembros quiere hacer presente a Cristo en ella, y persevera en este esfuerzo, la ir? transformando por la Comuni?n de los Santos.

Ese miembro de la familia sabe que por s? solo, nada puede. Pero que unido a Cristo, todo lo puede alcanzar. Y que la v?a para ser otro Cristo es practicar la oraci?n personal y frecuentar los sacramentos, especialmente la Confesi?n y la Eucarist?a.

Un cristiano que reza, que quiz? a imitaci?n de Cristo se levanta a primera hora de la ma?ana y dedica un tiempo a hablar con Jesucristo de su vida, de su familia, es un foco de evangelizaci?n de su familia. Un cat?lico que busca tener una cada vez m?s intense vida eucar?stica ?asistiendo a la Santa Misa, si es posible a diario, acompa?ando al Se?or en sagrario f?sicamente o con el coraz?n, o diciendo comuniones espirituales en su interior?, por fuerza santifica su familia. Porque la lucha por ser santo, siempre es una oraci?n a Dios por los que le rodean: su esposo, sus hijos.

Pero el cristianismo no termina en la pr?ctica de la oraci?n y de los sacramentos. Lleva a conocer la doctrina cristiana, a asimilarla, a ponerla en pr?ctica. A vivir todas y cada una de las virtudes humanas (la sinceridad, la generosidad, la laboriosidad, la alegr?a y otras muchas), las virtudes morales (la prudencia, que es la principal, y tambi?n la justicia, la fortaleza y la templanza), y las virtudes teologales (fe, esperanza y caridad), entre las cuales destaca la virtud m?s perfecta, que es la caridad.

Hacer presente a Cristo en la vida familiar es vivir la caridad de muchos modos, la mayor parte de los cuales pasan desapercibidos a los ojos de los hombres. Pero a los ojos de Jesucristo, la caridad despierta en ?l una sonrisa. Una alegr?a profunda porque ve el amor que se pone en esas cosas peque?as.

El modelo de familia: La Sagrada Familia

De un modo consciente o no, quien se esfuerza por hacer presente a Cristo en su familia, tiene como modelo a la Sagrada Familia.

Jes?s es el centro de la familia, porque es el Ni?o-Dios. Todo a su alrededor se contagia del fin amoroso de la Encarnaci?n. La Virgen es Corredentora, y San Jos? se une a los planes divinos.

La casa de Nazaret es un remanso de paz. Reina la alegr?a. Una sonrisa de Jes?s ilumina la vida y todo est? al servicio del plan redentor. La Virgen realiza su trabajo con diligencia ?que es amor?, y realiza los trabajos humildes del hogar. Es la ?nica criatura perfecta de la creaci?n y pone toda su inteligencia ?la m?s alta imaginable?, todo su coraz?n ?un amor grande y perfecto como no podemos imaginar? en servir a Jes?s.

La Virgen trabaja en tutelar, lava la ropa, cultiva el jard?n, prepara la comida. Ve en cada flor una caricia de amor de Dios Padre hacia ella, y adorna con esas flores su hogar. Se respira sosiego.

San Jos? es laborioso. Gana con su trabajo el sustento de su familia. Y, cuando puede, realiza un trabajo extra para comprar una manzana al Ni?o-Dios, o adquiere una oveja para que juegue con sus primos.

Jes?s aprende pronto el trabajo de Jos?. ?ste acrecienta su vida interior en el trabajo y el trato con Jes?s hasta convertirse as? en ?maestro de vida interior?.

Tanto amor en la Sagrada Familia tiene su origen en una intensa vida de oraci?n. La Sagrada Familia es una familia donde se reza mucho, donde se reza con las Sagradas Escrituras, donde se procura ser delicadamente fiel a la tradici?n jud?a.

Una caracter?stica de la Sagrada Familia es el verdadero y casto amor esponsal entre Mar?a y Jos?. En la mirada de Mar?a se advierte de mil maneras su amor vigilante por Jos?. El cuidado de sus vestidos, hacer el plato que a ?l le gusta, realizar sin que lo advierta el trabajo m?s costoso y un sinf?n de detalles m?s. Jos? emplea su habilidad manual en los mil detalles de la casa o del jard?n, sabe prolongar un trabajo para adquirir algunos ingresos m?s, y a pesar de ser el cabeza de familia, se sabe el ultimo y servidor de todos.

Realmente la Sagrada Familia es un modelo admirable.

La oraci?n en la familia

Un cristiano que verdaderamente lo es, reza. Reserva para hablar con Dios el mejor momento del d?a y evita toda posible distracci?n. ?Cu?nto debe rezar? Eso depender?, pero se ha dicho que lo m?nimo deber?a ser lo que uno tarda en despachar a una persona con la que no desea hablar. Pongamos que un m?nimo de quince minutos.

Una persona que no se aisla de todo al menos quince minutos para orar, quiz? es que no sea verdaderamente cristiana. Y por eso hay que ser fiel a ese momento previsto, pues en la puntualidad y en el esfuerzo, se demuestra el amor.

Un miembro de la familia que reza, es un tesoro. Cuando un hijo o el esposo no rezan, hay que rezar por ?l con mayor empe?o.

La fuerza de la oraci?n es tan grande, que ha hecho grandes santos, tambi?n en la familia. Santa M?nica, con sus l?grimas y oraciones, logr? la conversi?n de Agust?n, que llegar?a a ser un gran santo en la Iglesia.

Ese rato de oraci?n personal se ha considerado muchas veces como ?la caldera? de la vida interior. Cuando una casa de un pa?s fr?o, funciona, el hogar est? caldeado y da gusto. En cambio, si permanece apagada, reina el fr?o. En la vida interior ocurre algo similar. Si dedicamos buenos ratos de oraci?n, la vida interior sube de temperatura, y bastar?n otras pr?cticas de piedad ?la Santa Misa, el Santo Rosario, etc. ? para estar vibrantes y convertirse cada uno en un foco de evangelizaci?n.

?Una familia que reza unida, permanece unida?, se ha dicho muchas veces y con gran sabidur?a. Porque se unen as? a Cristo. Por eso es conveniente rezar el Santo Rosario. Y bendecir la mesa para agradecer todo alimento, pues viene de Dios. Y, siempre que sea posible, acudir a Misa los domingos toda la familia. Y as?, cuando el amor se hace grande, de descubren mil modos de rezar juntos. Por ejemplo, cuando hay una contrariedad o un pariente enfermo, o los padres cuando saben afrontar sobrenaturalmente las dificultades de un hijo acudiendo al Se?or.

Rezar juntos es amar. Y a una familia que ama, Dios no la abandona.

Cristo presente en la Biblia

Muchas familias tienen una especial presencia de Dios en ellas de muchos modos. Algunas colocan en alg?n lugar destacado una imagen del Sagrado Coraz?n de Jes?s. Otras han puesto la imagen de la Divina Misericordia de un modo visible. O una imagen de la Virgen como protectora de la familia.

Pero hay otro modo de una cierta presencia de Cristo en nuestros hogares que es tener una buena edici?n de la Biblia. Este es un libro cuyo autor es el mismo Dios, quien se ha servido de los hombres para ofrecernos este libro sagrado, maravilloso, que debemos tener en mucho.

Ocurre, sin embargo, que este libro de origen divino ha pasado por las manos de los hombres, y nosotros lo hemos desdibujado con malas traducciones o comentarios que desfiguran su originario sentido. Por eso es bueno asesorarse bien y tener una Biblia bien traducida, que sea agradable utilizar. Esa es una de las mejores inversions que puede hacer una familia.

Se ha dicho muchas veces que la Biblia es la Palabra de Dios. Y sabemos que Jesucristo es la Palabra, el Verbo Encarnado. Y en Dios la Palabra solo es una, de modo que la Palabra de Dios de alg?n modo supone la presencia de Dios en nuestras vidas. Un cristiano debe amar la Biblia, tener en mucho las Sagradas Escrituras, meditarlas y hacerlas vida propia.

Dentro de la Biblia, conviene muy especialmente meditar el Nuevo Testamento. Si hace veinte siglos hubiera existido la posibilidad de grabar im?genes de Jesucristo, hoy las guardar?amos con gran cari?o y las ver?amos una y otra vez. Pero no las hab?a. En cambio, varios testigos directos ?o indirectos, como San Lucas? nos cuentan lo que vieron, y lo que nos han escrito es verdadero. Por eso hemos de meditar vida de Jes?s y aprender de Cristo mil detalles.

De igual modo que quien ama contempla con amor la fotograf?a de quien ama, un cristiano debe estimar en mucho el Nuevo Testamento, pues Cristo es el modelo de nuestra vida.


Publicado por mario.web @ 9:52
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