Mi?rcoles, 20 de abril de 2011

Fuente: Zenit.org
Autor: Jes?s Colina

Si bien la relaci?n entre los movimientos y los obispos en ocasiones puede ser dif?cil, la paciencia, el di?logo y sobre todo el amor a la Iglesia permitir?n superar las dificultades y llevar?n a una unidad y a un nuevo impulso apost?lico, considera el padre ?lvaro Corcuera, L.C.

El padre Corcudera es director general del movimiento Regnum Christi, realidad eclesial reconocida por la Santa Sede con cerca de 70.000 miembros, j?venes y adultos, di?conos y sacerdotes, en m?s de 30 pa?ses. Es tambi?n director general de la congregaci?n religiosa de los Legionarios de Cristo.

--Recientemente el Papa ha exhortado a los obispos a acoger "con mucho amor" a los distintos movimientos eclesiales que han surgido en el seno de la Iglesia en las ?ltimas d?cadas (Cf. Discurso a obispos participantes en un encuentro organizado por el Consejo Pontificio para los Laicos). ?C?mo cree que deben interpretar los movimientos estas palabras?

--P. Corcuera: Es preciso agradecer estas palabras del Papa Benedicto XVI. Nos reafirman en la convicci?n de que los movimientos eclesiales, que el Esp?ritu Santo ha hecho surgir en el seno de la Iglesia, no son un problema, sino un don. Y, por lo mismo, todos debemos acogerlos con gratitud y caridad pastoral, de manera que, con su estilo de vida y su caracter?stico empuje apost?lico, los nuevos movimientos eclesiales contribuyan eficaz y ordenadamente a la com?n tarea de predicar el Evangelio al hombre de hoy. Acoger los movimientos con amor significa ayudarles a ser fieles a la Iglesia, ir al paso de la Iglesia, ni adelante ni detr?s. Encontrar un coraz?n abierto en los pastores que Cristo ha puesto al frente de su Iglesia ayudar? a los miembros de los movimientos eclesiales a injertarse serenamente en el tejido de las iglesias particulares con el propio carisma.

-- ?C?mo puede entenderse que sea compatible la existencia de movimientos eclesiales con la unidad de la Iglesia?

--P. Corcuera: El que haya diversidad de dones espirituales es un signo m?s de la riqueza y variedad con que el Esp?ritu Santo quiere embellecer la ?nica Iglesia de Cristo. La unidad no est? re?ida con la variedad de carismas, antes bien pone de manifiesto que en el Cuerpo M?stico de Cristo cada miembro tiene una funci?n espec?fica, y con ella contribuye al bien de todo el cuerpo.

Adem?s, la Iglesia es la gran familia que Dios Padre ha formado con cuantos creen en Cristo y han recibido su Esp?ritu. Y como en toda familia, los diversos miembros que la componen tienen diversas misiones, diversas sensibilidades, diversas cualidades. Pero nadie es mejor o peor. Sencillamente todos forman la familia de Dios. En la Iglesia el Esp?ritu Santo obra con sabidur?a y amor y, dado que cada hombre y mujer son irrepetibles, a cada uno lo conduce por un sendero espiritual diverso, hacia su plenitud en Cristo. Los movimientos tienen, ciertamente, su propio estilo espiritual y atraen a personas de diversas sensibilidades. Pero esa diversidad, vivida con humildad y sincero amor a la Iglesia, lejos de romper la unidad, hace que la Esposa de Cristo pueda predicar el Evangelio a los hombres de todas las culturas y sensibilidades.

--Si el Papa ha planteado las cuestiones de la unidad y de la acogida es porque a veces se dan incomprensiones y desajustes en la relaci?n de estos movimientos con las Iglesias locales. ?C?mo cree que se deba responder en estas situaciones?

--Padre Corcuera: Lo primero que me viene a la mente es que las incomprensiones y desajustes que se pueden presentar entre los movimientos y las Iglesias locales no nos deben desalentar. M?s bien son la oportunidad para reflexionar y ejercer las virtudes que sean necesarias para lograr la complementariedad en armon?a y labor conjunta.

Profundizando un poco m?s, veo que la historia de la Iglesia muestra la maravillosa presencia de la Providencia. Al estudiar la historia, uno descubre maravillado c?mo Dios lleva a su Iglesia de la mano para conducirla a plenitud, y c?mo no ha dejado de suscitar los carismas que ha considerado necesarios en cada momento para salir al encuentro de sus hijos, y para que el anuncio de la buena noticia del Evangelio sea la comunicaci?n "performativa", "que comporta hechos y cambia la vida", como dice Benedicto XVI en su enc?clica sobre la Esperanza. El Evangelio nos compromete a ejercer actitudes y conductas que construyan la unidad necesaria. "Porque el pan es uno -nos recuerda san Pablo-, somos un solo cuerpo, a?n siendo muchos, pues todos participamos de ese ?nico pan" (1 Co 10, 17). El fruto de esta verdad del cuerpo m?stico de Cristo es la comuni?n en el amor, que es nuestra vocaci?n definitiva. Y el amor nos lleva a todos a aceptar lo que cada uno ha recibido, para juntos cumplir la misi?n de anunciar el Evangelio a todas las personas y naciones.

Como record? el Papa Juan Pablo II en su mensaje al Congreso Mundial de los Movimientos Eclesiales de 1998, "los movimientos fueron suscitados por el Esp?ritu de Cristo para dar un nuevo impulso apost?lico a toda la comunidad eclesial". Esto los movimientos lo asumen con sentido de responsabilidad buscando crecer para poder servir m?s y mejor. Pero crecer no por crecer, sino como respuesta de amor a la Persona Amada.

--?C?mo ve la experiencia de los movimientos eclesiales en su relaci?n con los obispos y las di?cesis a lo largo de los ?ltimos a?os?

--P. Corcuera: En general, especialmente despu?s del gran encuentro de los movimientos con el Papa Juan Pablo II en el 1998, se puede hablar de una experiencia positiva. Se ha logrado una buena integraci?n de los movimientos eclesiales en numerosas di?cesis. En algunos casos sigue habiendo dificultades e incomprensiones humanas que, sin embargo, se pueden superar con paciencia, mucho di?logo y, sobre todo, amor a la Iglesia y a su misi?n. Tambi?n el intercambio y la colaboraci?n entre los diversos movimientos eclesiales han aumentado notablemente y este hecho es de gran importancia para poder prestar un servicio eficaz a las Iglesias locales y a sus pastores.

A casi un a?o de distancia, recuerdo el mensaje que nos ofreci? el prefecto de la Congregaci?n para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apost?lica, el cardenal Franc Rod?, C.M. Fue en julio del a?o pasado, en el marco de un Encuentro de Juventud y Familia, promovido por el Regnum Christi en Atlanta (Estados Unidos). Nos dijo que donde hay un miembro del Regnum Christi - y lo mismo debe valer para los miembros de cualquier movimiento eclesial - hay profunda comuni?n con el Vicario de Cristo y con los dem?s pastores, que la comuni?n con el Papa y con la Iglesia es nuestra garant?a de fecundidad apost?lica. Nos anim? a seguir as?, trabajando mucho en las Iglesias locales , cooperando con los obispos, con los p?rrocos y con los religiosos. Nos record? que la Iglesia es nuestra casa y nuestro hogar, y nos invit? a que siga siendo siempre el ambiente de nuestro trabajo, de nuestra entrega.

No creo que pueda yo explicar mejor que el cardenal lo que pretendemos que sea nuestro amor a la Iglesia y nuestra obediencia a los obispos y a los pastores. Estamos comprometidos en hacer vida este llamado poniendo todo nuestro coraz?n y fuerzas en ello. Para ello, sabemos que el mejor medio es ayudarles a formarse en un profundo esp?ritu de oraci?n, en la recepci?n viva, gozosa y transformadora de los sacramentos, en una vivencia s?lida de las virtudes teologales, lo que presupone formar un coraz?n manso y humilde como Cristo.

--?Qu? est? haciendo el Regnum Christi para fomentar la unidad y profundizar en el trabajo en el seno de la Iglesia local?

--P. Corcuera: Lo primero de todo, seguir fomentando, como ha sido desde los d?as de nuestra fundaci?n, que los legionarios de Cristo y los miembros del Regnum Christi tengan una verdadera experiencia de amor a Cristo, a la Iglesia, al Papa y a los obispos; que sea un amor apasionado y fiel, obediente y motivado, pronto y alegre. Que ?se sea el verdadero motor y sentido de cualquier acci?n.

Y, por supuesto, buscamos que los miembros del Regnum Christi se injerten plenamente en su Iglesia local. Formar parte del movimiento Regnum Christi comporta un compromiso de autenticidad en la vida cristiana en todos los ambientes -familia, trabajo, amigos-, y no menos en el parroquial y diocesano. Lejos de distanciar a los miembros de la vida diocesana y parroquial, su pertenencia al Regnum Christi los compromete a una participaci?n m?s activa, poniendo al servicio de los pastores sus talentos personales as? como la riqueza del mismo carisma del Movimiento. Y los compromete a ser fieles activos en sus parroquias, ap?stoles que conocen a sus pastores, oran por ellos, acogen sus ense?anzas, conocen sus necesidades y apoyan sus planes pastorales.

Como movimiento, buscamos cooperar en los planes pastorales de las di?cesis y parroquias aportando nuestra espiritualidad y estilo apost?lico. Buscamos asimismo informar regularmente a los obispos de la actividad que deseamos realizar en sus di?cesis, y de manera especial buscamos obedecerles siempre con actitud de servicio.

No podemos olvidar tampoco que la primera forma de servir a la Iglesia es la fidelidad al propio carisma, porque es don y es responsabilidad. En ese sentido, vivir la caridad y atender especialmente a las prioridades y urgencias de la Iglesia es un modo espec?fico que tiene el Regnum Christi de servir a la Iglesia local.

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Publicado por mario.web @ 10:17
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