Mi?rcoles, 20 de abril de 2011

Fuente: Catholic.net
Autor: Salvador I. Reding Vida?a

Entre la ciencia y creer en Dios

?Es Dios un invento del hombre, producto de su ignorancia, su miedo a las fuerzas de la naturaleza y a lo desconocido? Esto y cosas semejantes dicen ateos, no creyentes (a algunos gusta esta diferenciaci?n) y los enemigos de la religi?n.

Preguntemos de otra manera, ?por qu? la gente de las diversas culturas humanas cree en la existencia de una o m?s deidades todopoderosas? ?Por qu? no se conforma con ir descubriendo las leyes de la naturaleza? Si la gente "inventa" o realmente descubre sistem?ticamente un Dios, un ser todopoderoso, omnipresente, no es por miedo, sino al rev?s. La gente deduce la existencia de un ser semejante porque su conocimiento heredado y adquirido, no le dan ninguna otra explicaci?n del mundo y de su ser humano espiritual.

Reconocer la existencia de Dios es producto de la raz?n, resultado de un proceso deductivo, es de estricta l?gica y no de la imaginaci?n, o de la ignorancia cient?fica o de debilidades y miedos humanos. Por muchas razones tambi?n, el hombre descubre la trascendencia an?mica sobre su muerte.

El hombre encuentra la respuesta a sus preguntas sobre el universo y la mente humana en la religi?n, despu?s de que su conocimiento general y del llamado cient?fico, no le dan respuesta a la existencia de ambas cosas. No la dan porque no la tienen. Las ciencias llamadas exactas, naturales, nos dan conocimiento de la realidad f?sica y de las leyes que gobiernan al universo, pero no explican su origen o su por qu?; no pueden, en cambio creer en Dios s? da esa respuesta.

La ciencia, as? en general, -como usan el t?rmino quienes oponen el conocimiento cient?fico a creer en Dios-, no es solamente limitada, sino que a trav?s de los tiempos va cambiando sus ense?anzas, seg?n se descubren tanto nuevas cosas como los errores en que hab?an ca?do sus creadores.

As?, la ciencia griega ense?? que hab?a cuatro elementos: agua, tierra, aire y fuego; pero los cient?ficos llegaron a descubrir muchos elementos de la materia, que el cient?fico ruso Mendelejeff encuadr? en su "tabla peri?dica de los elementos". Pero la misma ha sido enriquecida al descubrirse nuevos elementos.

La ciencia ense?? que la tierra es plana, que el sol gira alrededor de ella; hasta que nuevos cient?ficos dedujeron que era al rev?s, como ahora sabemos "a ciencia cierta". Los cient?ficos del siglo XIX afirmaban que hab?a generaci?n espont?nea, pero Louis Pasteur, un cient?fico creyente, demostr? lo contrario. La ciencia ense?? que el ?tomo es indivisible -significado exacto del t?rmino. Ahora conocemos m?s y m?s elementos subat?micos.

La ciencia dice que la velocidad "terminal" es la de la luz, que nada puede moverse m?s r?pido, pero otros lo ponen en duda; quiz? en algunos a?os sepamos una nueva "verdad" cient?fica al respecto. La duda es lo que ha llevado al hombre a adquirir nuevos conocimientos, cuando los de su entorno no responden a su raciocinio, y as? descubre verdades antes ignoradas y/o rechazadas.

Tambi?n el conocimiento m?gico es superado por la racionalidad. La magia intenta explicar lo que no se entiende, pero sus intentos no son racionales, sino emocionales, y son tentativas (muy fruct?feras, por cierto) de controlar voluntades ajenas, de crearse el mago, hechicero o brujo un halo de superioridad que infunde temor, respeto, veneraci?n y dominio.

Cuando la ciencia, la magia y otros intentos de conocer la verdad del universo y de su origen, no responden a la sed de saber del hombre, de entender su entorno y sobre todo su propia persona, su ser, entonces, por racionamiento, deduce que debe haber alguien, un ser que tenga el poder de crear esa naturaleza, esas leyes que la humanidad aprende. Es entonces cuando deduce que Dios existe. S?, creer en un Dios todopoderoso, omnipresente y creador, es producto de la deducci?n, no del miedo o debilidad mental. La gente temerosa prefiere no creer en nada, o saberse comprometida en responsabilidades con un Dios juzgador y exigente.

El gran centro de la creencia en Dios est? en dos cosas b?sicamente: el origen del universo y el del esp?ritu humano, con toda su superioridad inmensa sobre otros seres vivientes. La ciencia ense?a la realidad, pero no su origen, no puede, est? fuera de sus fronteras; la teolog?a s?, porque es su campo de conocimiento: Dios.

La ciencia no explica el esp?ritu humano, su inteligencia, su conciencia que distingue el bien del mal. Con la tecnolog?a actual las ciencias: la anatom?a, la fisiolog?a, y otras, nos informan qu? sucede en el cerebro humano cuando piensa, o tiene emociones, pero no nos dicen nada sobre la actividad inmaterial de la mente, s?lo la del cerebro, la del sistema nervioso, es decir de las manifestaciones f?sicas de los procesos del sentir afectivo o del pensar, pero no sobre ?stos en s?.

El ingenio humano, su creatividad, hacer poes?a o m?sica, y el arte en general, est?n fuera del ?mbito cient?fico; no son actos materiales, aunque para llevarlos a cabo el hombre utilice su cuerpo, son mentales. La afectividad humana no se comparte con los animales, cuyos "afectos" son instintivos; pero el hombre sobrepasa con creces sus instintos, como los de protecci?n a la descendencia.

Las ciencias de la conducta intentan conocer las funciones de la mente humana, pero no explican el por qu? de su existencia, s?lo investigan su realidad, es todo. La mente humana, el esp?ritu del hombre, que est?n por encima del resto de los seres vivos, solamente tienen explicaci?n cuando se deduce que fueron creados por "alguien", con ese poder y esa voluntad.

La ciencia es limitada, pero creer en Dios supera y resuelve muchas preguntas del hombre. As?, creer en ?l no es resultado ni del miedo, ni de debilidades, sino de la raz?n. Ciencia y religi?n no se oponen, se complementan en el ser humano, y por eso las gentes de diversos tiempos y culturas encuentran en la existencia de la deidad todopoderosa la respuesta a sus preguntas; la respuesta: Dios existe.


Publicado por mario.web @ 10:20
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