Mi?rcoles, 20 de abril de 2011

Quiz? todos pasamos por la misma experiencia. Somos ni?os y llega a casa visita de la t?a Mar?a, de la comadre sabelotodo o de la tierna abuelita. Y si bien nos va nos dan gran posibilidad en la pregunta que suelen hacer: ?Miguel: ?t? qu? quieres ser de grande??? Por que hay otras ocasiones en las que la pregunta, con un tono un poco m?s vivaz, va por el estilo: ??Miguel, verdad que cuando seas grande quieres ser f?sico-qu?mico-matem?tico como tu pap?? ? Pues parece que permanecemos en las eras antiguas. Las huellas del pap? siempre marcaban el camino. Y a los ni?os casi se les corta la respiraci?n?

La pregunta es la de siempre. ?Uf! Sin embargo, cosa amena, en los ni?os florece una gran variedad de insondables respuestas. Encontramos desde el deportista que infl?ndose de orgullo y exhibiendo sus dotes atl?ticos con estruendosa voz replica: ??Torero, corredor o futbolista! ?, mientras que las cejas de los padres se levantan. Nos topamos con los cerebrales quienes a sus cumplidos once a?os, bajan la cabeza, meditan profundamente la cuesti?n, respiran profundo, miran a trav?s de sus intelectuales gafas y con aire solemne, majestuoso, responden: "ingeniero electr?nico o en su defecto licenciado en sistemas computacionales?" y la noticia casi la publican en el peri?dico. Encontramos a los m?s altruistas quienes sonr?en con una cara de p?caros y entre algo de divino responden: sacerdote o astronauta? - y ante la perplejidad de la asamblea, les basta replicar: "es s?lo para estar m?s cerca de Dios." Pero los m?s pr?cticos y astutos, fruncen las cejas, buscan el modo de escapar ante el interrogante y viendo que el reloj se hace tarde para salir a buscar a los amigos les es suficiente con articular un escueto ?no s?, y asunto arreglado. La pregunta se aplazar? para otro d?a y otra ocasi?n. Y eso les basta pero en definitiva, lo que de verdad quieren reflejar detr?s de cada respuesta es sacar a la luz tantos valores que les hayan ense?ado sus padres y familiares.

A nosotros los adultos siempre nos da alegr?a saber qu? cosa ser?n los ni?os del ma?ana. Tenemos una semilla de curiosidad. Nos alegramos viendo como esos peque?ines que un d?a observamos corriendo detr?s de un bal?n, jugando a las escondidas, paseando a las mu?ecas y haciendo de las suyas ?porque para eso no les hace falta el tiempo- se preparan sin saber, para el d?a de ma?ana. Porque tambi?n nosotros fuimos ni?os hace alg?n tiempo. Crecimos y llegamos a ser adultos, porque la ni?ez jam?s ha sido eterna.

?Qu? ser? de nuestros ni?os de ma?ana? Parece una pregunta sencilla y f?cil que requiere, sin embargo, una reflexi?n profunda.

Cuando somos ni?os queremos llegar a ser adultos. Y cuando somos adultos, nos sosegamos contemplando a los ni?os. Siendo ni?os vamos al kinder. Usamos pantaloncillo corto, shorts. So?amos con aquel d?a en que pasaremos a llevar los pantalones largos. Nos entusiasmamos cuando nuestros padres nos llevan a eventos importantes vestidos con nuestro traje de ejecutivo, sin arruga ni doblez. Y nos vemos en el espejo. ?Me parezco cada vez m?s a mi pap?.? Las ni?as comienzan a dejar de lado a las mu?ecas y las comiditas. Se meten de verdad a la cocina y como por instinto les vienen las ideas de pedir a mam? que les ense?e a hacer tartas de manzana. Van al espejo y se quieren peinar como la mam?.

Los ni?os nunca olvidan el ejemplo de sus padres. La mayor alegr?a que reciben los padres llega inesperada un cierto d?a. Los ojos de los peque?ines se clavan en la mirada de sus pap?s y aunque no articulen palabra desde el interior lo han dicho todo: ?Cuando sea grande quiero ser como t?.? Quiz? tambi?n alg?n d?a nosotros lo dijimos. Imitan la firma, el tono de voz y hasta la manera de tomar el tel?fono.

Los ni?os del ma?ana ser?n, en buena parte, lo que seamos los padres de hoy. Esta historia tiene tanto de verdad como de historia. Cierta ma?ana un labrador se levant? muy temprano abri? las ventanas, y viendo en el valle su esp?ritu se exalt?. Y grit?: ?Campo, ?qu? me dar?s en este a?o?? Su eco llen? toda la colina y una suave brisa desde la lejan?a acarici? su rostro. N?tida y suavemente escuch? clara la respuesta. ?Lo que t? me des. Si me das trigo, trigo; si ma?z, ma?z te dar酔 Lo que nosotros les demos a los ni?os hoy, eso lo ser?n ma?ana.

Por ello los adultos tenemos la gran responsabilidad de saber orientar a los peque?os. Los ni?os son como esas figuras de barro o plastilina. Se comienzan a moldear poco a poco. Se puede lograr con ellos grandes cosas: figuras y personajes de renombre. Poco importa lo que ellos deseen ser cuando crezcan, lo que importa es dejar sembrado en ellos una semilla que sola, con el pasar del tiempo, comenzar? a germinar.

Los ni?os lo recuerdan todo. Y sobre todo hay tres cosas que nunca olvidan. Lo primero que retienen en su memoria es la fuente de cari?o que se les dio en casa. Recuerdan los d?a en que mam? los recib?a con la sopa caliente. Aquella sonrisa en el rostro. Es verdad, con mil preocupaciones, pero jam?s sin esa sonrisa. Porque cuando hay amor en el hogar nunca falta la alegr?a.

Lo segundo que conservan es el ejemplo de esfuerzo. Todas aquellas ma?anas de idas al colegio. No s?lo por lo que les cuesta levantarse, sino por el ejemplo de pap? y la mam? que les prepararon el desayuno, les alinearon el uniforme, les dieron una palabra de aliento y se despidieron con un beso antes de dejarlos en la escuela. Este tipo de hechos valen m?s que mil palabras.

Lo tercero se refleja en ese aire de valores que los ni?os aprenden en su primera escuela que es el hogar: a rezar por la ma?ana, a ayudar a las personas m?s necesitadas, y sobre todo esa fuerza que tildar?an de casi sobre humana en los momentos m?s dif?ciles. Porque, cre?moslo o no, a los ni?os se les grava ver la luz encendida del despacho de pap? a las altas horas de la noche; un acto de honestidad con alg?n cliente; ver como su familia hace un acto de caridad con el limosnero de la calle.

Dice un viejo refr?n: ?De tal palo, tal astilla.? Es algo que cada d?a comprobamos. Por ello cuando nos preguntamos que ser? de nuestros ni?os el d?a de ma?ana nos alegramos, porque sabemos que la respuesta definitiva est?, de manera importante, en nuestras manos.


Publicado por mario.web @ 10:21
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