Mi?rcoles, 20 de abril de 2011

Fuente: Herramientas para Padres
Autor: Pilar Varela, Mayra Novelo

Sesi?n 6


La Formaci?n del Coraz?n y la Virtud de la Caridad




Caridad virtud reina del cristianismo



Autoan?lisis

Responde las siguientes preguntas y anota la calificaci?n que consideras tener en relaci?n con la formaci?n de tus hijos y alumnos. La notaci?n ser? del 1 al 10.
1.?C?mo clasificar?a el coraz?n de cada uno de mis hijos y de cada uno de mis alumnos?

a)Ego?sta
b)Susceptible
c)Magn?nimo
d)Rencoroso
e)Caritativo
f)Misericordioso

Calificaci?n que me doy como formador (a) de estos corazones:

2.?Su caridad es universal (abarca a todas las personas) o por lo general, establecen diferencias entre las personas?

Calificaci?n que me doy como formador (a) de estos corazones:

3.Marca con una x las caracter?sticas con las cuales crees se identifican m?s tus hijos y tus alumnos:
-Un coraz?n puro
-Un coraz?n sincero
-Un coraz?n generoso
-Un coraz?n fiel
-Un coraz?n que busca el bien para todos
-Un coraz?n celoso
-Un coraz?n inseguro
-Un coraz?n amargado
-Un coraz?n con preferencias
-Un coraz?n ego?sta

Calificaci?n que me doy como formador (a) de estos corazones:

4.Su relaci?n y trato con los dem?s, ?es reflejo de su amor a Cristo?

Calificaci?n que me doy como formador (a) de estos corazones:

5.?Tratan a los dem?s como les gustar?a que los trataran a ellos?
Calificaci?n que me doy como formador (a) de estos corazones:


El Coraz?n

El coraz?n es la fuente y gu?a de nuestro amor, el motor de nuestra entrega. M?s de una vez nos hemos descubierto sintiendo cari?o, simpat?a o rechazo hacia alguna persona sin conocer el motivo. Esos sentimientos determinan nuestro trato hacia ella; a veces quisieramos cambiar, pero sentimos que el coraz?n nos maneja. Si Dios nos da un coraz?n para amar, ?por qu? nos cuesta tanto hacerlo? Principalmente, porque no conocemos nuestro coraz?n. Y puedes estar seguro de que tus alumnos, tus hijos o las personas que te rodean, tampoco conocen el suyo.

Para que este coraz?n arranque y funcione plenamente, es necesario conocerlo; al igual que sus cualidades y defectos para saber c?mo formarlo. El coraz?n debe dedicarse a su labor fundamental: amar. Un coraz?n que sabe amar se desarrolla de manera normal y logra la felicidad, se realiza plenamente.

El coraz?n es el lugar donde brota el amor. Cuando hablamos de coraz?n, generalmente nos referimos a todo lo que sentimos y queremos en relaci?n con las personas.
Vamos a ver c?mo podemos ayudar a nuestro coraz?n para que se dedique a esta funci?n fundamental, y c?mo hacemos para que el coraz?n de tus alumnos e hijos, lata a este mismo ritmo.

Caracter?sticas del coraz?n de Jesucristo

Veamos el coraz?n de Cristo para descubrir qu? hay en ?l, qu? no hay en el nuestro y en el de los alumnos e hijos, y as? buscar conquistarlo.

-Un coraz?n puro. Cristo en Bel?n nos ense?a la pureza, nos dice que s?lo los ojos limpios pueden ver a Dios.
-
- Un coraz?n manso y humilde: Jesucristo mismo nos lo dijo: ?Aprended de m? que soy manso y humilde de coraz?n?
- Un coraz?n libre: Cristo ten?a un coraz?n sin fronteras para amar.
- Un coraz?n sincero: Cristo ama desinteresadamente.
- Un coraz?n apost?lico: el amor de Cristo sale a buscar a los hombres porque quiere salvarlos a todos.
- Un coraz?n misericordioso: perdona siempre y a todos.
- Un coraz?n profundo.
- Un coraz?n generoso: no calcula su entrega.
- Un coraz?n fiel.

Formaci?n del coraz?n

Un coraz?n sano mantiene un ritmo y una frecuencia en par?metros normales, se adapta a situaciones de estr?s con facilidad. Espiritualmente, un coraz?n normal ama espont?nea y equilibradamente, busca el bien del otro y se entrega a ?l, se alegra amando y sirviendo; su amor se hace entrega.

Formar el coraz?n significa, por lo tanto, hacerlo grande. Entonces, ?c?mo formar el coraz?n de mis alumnos e hijos para que sea como el de Cristo?

?Conocerlos y ayudarlos a conocerse: ense?arles a hacer un examen de conciencia, a reconocer sus cualidades y defectos, sus intereses e intenciones; y compararlos con los del coraz?n de Cristo.
?Dominio personal: ayudarles a formar sus sentimientos y emociones (en el pr?ximo tema lo trataremos a fondo) de acuerdo con los de Cristo, buscando llenar su coraz?n con los sentimientos e intereses de Cristo. Hacerles analizar su manera de pensar, de sentir y actuar.
?Cultivar un creciente amor a Cristo
?Que hagan continuos actos de caridad
?Formar su voluntad
?Que siempre perdonen
?Ayudarles a optar por el bien mejor: para ello deben ejercitarse en la renuncia personal, que es magn?fica para forjar y ensanchar el coraz?n.
?Ense?arles a respetar a los dem?s.
?Rezar con ellos a Dios por todas las personas, pero especialmente por aquellas con quienes tienen alguna dificultad.
Un coraz?n mal formado va a deformar necesariamente nuestras relaciones con Dios y con los dem?s, incluso con nosotros mismos. ?Qu? pasa cuando el coraz?n no est? bien formado?

?Coarta la libertad, nos hace esclavos de nuestros gustos y caprichos.
?Afecta considerablemente la capacidad de atenci?n y dedicaci?n al trabajo, a los deberes diarios.
?Un coraz?n disperso no se puede centrar en lo que le corresponde cada momento.
?Nos hace juzgar err?neamente a las personas.
?Nos hace destruir nuestra relaci?n con las dem?s personas.
?Provoca descontento continuo con uno mismo y con nuestros semejantes.
?Envenena a la persona, con el resentimiento y el desprecio.

Y, ?c?mo es un coraz?n que sabe amar? Puro en sus intenciones, busca darse m?s que recibir, con un amor generoso, no posesivo como lo hace el ego?smo. ?Cu?ntos modelos tenemos de esos gigantes en el amor, de esos corazones grandes que nos conquistan con su bondad, su caridad, su alegr?a, su entrega!

Muchas veces creemos que amar significa luchar para que la persona amada piense, haga y diga lo que nosotros estimamos conveniente. Esto es contrario al verdadero amor que busca siempre el bien para los dem?s. Del coraz?n brotan las buenas y malas acciones. Todos debemos esforzarnos por fomentar en nuestra vida la bondad de coraz?n que nos lleve a pensar y hablar siempre bien de los dem?s y sobre todo un coraz?n que regale constantemente el don del perd?n.

se?ales de Peligro

?Hacer y consentir distinciones con las personas (?sta s?, ?sta no).
?Favoritismos o preferencias
?B?squeda exagerada del aprecio, la estima y el apoyo de los dem?s.
?La inseguridad: personas que viven con el temor constante de ser agredidas, ignoradas o rechazadas por los dem?s.
?Pesimismo en relaci?n a los otros: no me quieren, no me valoran, no me hacen caso
?Maledicencia: hablar constantemente mal del otro y justificando nuestra conducta al hacerlo.
?Tendencia a la cr?tica y desprecio hacia personas o instituciones
?Envidias y celos
?Frialdad e indiferencia hacia los dem?s
?Cuando el trato con los dem?s esta gobernado por lo que siento en el momento (sentimentalismo) o lo que me imagino que es esa persona (complico interiormente las acciones, palabras o gestos del otro, sin conocer realmente como es)
?Cuando me siento con mucha facilidad, ofendido o herido sin motivo fuertes y veo a esa persona que me ofendi? con desprecio, con recelo, con resentimiento.
?Cuando me siento herido ante un comentario cr?tico, una llamada de atenci?n, una mirada de indiferencia o de desprecio, un determinado tono de voz, una iron?a.
?Cuando ante una omisi?n de los dem?s: no me felicitaron el d?a de mi cumplea?os, porque alguien no me saludo, no me dio las gracias o no me invit? a la fiesta; parece que el mundo se viene encima y me siento sumamente agredido (a), triste y lleno de amargura.
?Cuando vivo con inseguridad y con el temor constante de sentirme agredida, ignorada o rechazada por los dem?s.
?Cuando suelo decir ?perdono pero no olvido? y me condeno a vivir con el veneno del rencor y del odio dentro.


Formar el coraz?n significa desarrollar el don m?s grande que Dios nuestro Se?or ha querido compartir con nosotros, el don del amor. Un coraz?n bien formado llega a la santidad fin de toda vida cristiana.

Virtud de la Caridad

Caridad es la virtud teologal que consiste en amar a Dios sobre todas las cosas y amar a los dem?s como a nosotros mismos. Sus caracter?sticas principales son el perd?n, la delicadeza y la universalidad (porque trata bien a todos).

Hay muchos aspectos implicados en un coraz?n caritativo. San Pablo nos recuerda algunos: ?La caridad es paciente, es servicial, no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engr?e; es decorosa, no busca su inter?s; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de las injusticias; se alegra con la verdad?. I Col 13, 4-6

La autenticidad de Toda virtud tiene su base en la caridad; sin embargo, vivimos en un mundo donde el valor principal no es la caridad sino el ego?smo: que yo me divierta, que yo est? bien, que yo est? c?modo, que yo me sienta bien,? aunque con ello da?e al otro.

A los hombres se les mide por el coraz?n, por el amor; por eso la grandeza de un hombre se observa en la manera de tratar al pr?jimo.

Se trata de un mandamiento nuevo, el m?s importante que Cristo nos ha regalado como su testamento y distintivo de sus seguidores. Es el sello del aut?ntico y fecundo testimonio cristiano que lleva a servir a todos los hombres, especialmente a los m?s necesitados, para ayudarles a encontrar en Cristo el sentido de su vida y la salvaci?n. Todo cristiano debe ser para los que le rodean un signo visible del amor de Dios a los hombres.

La caridad tiene que ser ante todo positiva, haciendo el bien a los dem?s, brindando apoyo, estima sincera y fraterna y sirvi?ndoles en lo que sea posible. Debemos aprender a sobrellevar las cargas del pr?jimo, a silenciar sus errores y ponderar sus cualidades y virtudes, a compartir sus ?xitos y fracasos, a reconocer sinceramente su competencia en el campo respectivo y, si es necesario, defenderlo con prudencia, nobleza y decisi?n.

La vivencia de la caridad ha de tener su primera expresi?n en el hogar, por ser en ?l donde la convivencia serena y arm?nica puede encontrase m?s amenazada, dada la cercan?a y la frecuencia de las relaciones interpersonales.

Para ello recomendamos:

?Crear en el interior del marco familiar, un ambiente de confianza, comprensi?n, alegr?a, intereses compartidos, perd?n, disponibilidad y apertura, de tal manera que tanto las relaciones de los esposos entre s?, como la de ?stos con sus hijos, la de los hijos con sus padres y la de los hijos entre s?, est?n impregnadas del amor mutuo. Hablar de esto con los padres de familia de nuestros alumnos.
?Sensibilizar a los hijos y alumnos a comprender y ayudar a sus padres, preocup?ndose por ellos.
?Tratar de solucionar los problemas y diferencias por medio del di?logo constructivo, en el que todos est?n abiertos a los puntos de vista de los dem?s, consider?ndolos desapasionadamente y haciendo el esfuerzo de armonizar los intereses personales con los de la familia, sabiendo renunciar generosamente a s? mismos en el bien de los dem?s.
?Disculpar y perdonar siempre.


Elementos del amor

Alguna vez habr?s escuchado la frase ?El arte de amar?; veamos cuales son los elementos distintivos de este arte:

1.Ser el primero en amar
2.Amar a todos
3.Amar al enemigo
4.Amar dando la propia vida, d?ndose a uno mismo.
5.Amar sirviendo

Hace falta un gran coraz?n para vivir la caridad madura, en paz y armon?a. Implica salir de uno mismo, romper las propias barreras, pensar en los dem?s antes que en uno mismo.

Claves para lograr el ?xito en la virtud

Caridad interna
?Bondad de coraz?n: aceptar a cualquier persona independientemente de lo que yo sienta por ella, silenciar sus errores, ponderar sus cualidades y virtudes. Alegrarme por sus ?xitos.
?Pensar bien de los dem?s: contrarrestar la tendencia natural del dicho popular ?piensa mal y acertar?s? con una actitud cristiana, es decir, ?cree todo el bien que se oye, no creer sino el mal que se ve y aun ese mal, saber disculparlo?.
?Donaci?n universal y delicada

Caridad externa
?Benedicencia: hablar siempre bien de los dem?s, descubrir y alabar lo bueno y disculpar lo malo
?Evitar la cr?tica, la murmuraci?n y la burla.
?Servir desinteresadamente
?Colaborar generosamente
?Dar sin medida, sin buscar recompensa
?Tratar bien a todos: con aprecio, respeto, bondad y sencillez.

Todo esto se logra cuando el coraz?n vive el don del perd?n. Y ?c?mo se vive este don?

?Disculpar y perdonar: si camino por la calle y me tropiezo perdiendo el equilibrio e involuntariamente arrojo al suelo a la persona que est? cercana a m?, lo que procede es pedir disculpa. Si esa persona se da cuenta que mi acci?n fue involuntaria, me disculpar?. En cambio si esa persona, al llegar a su casa, insulta a su esposa, no basta que solicite ser ?disculpada?: deber? pedir perd?n, porque ha sido culpable de la ofensa cometida. Por lo tanto, se disculpa al inocente y se perdona al culpable.

En la vida ordinaria es frecuente que muchas acciones aparentemente ofensivas se interpretan como agresiones culpables, cuando en realidad no lo son, porque carecen de intencionalidad.

?Perdonar: El perd?n No es un sentimiento, perdonar No equivale a dejar de sentir (dolor, odio, venganza). El perd?n es un acto de voluntad y un don de la misericordia de Dios. Es un acto de voluntad porque consiste en una decisi?n. Al perdonar opto por CANCELAR la deuda (herida, mal, ignorancia, cr?tica) que el otro ha contra?do conmigo al ofenderme y, por tanto, lo libero como deudor. No es suprimir la ofensa cometida y vivir como si nunca existi? porque carecemos de ese poder. Perdonar es un don de la misericordia de Dios, por lo que debemos pedir a Dios esta gracia, s?lo as? la ofensa es aniquilada.

?Al negarse a perdonar a nuestros hermanos y hermanas, el coraz?n se cierra, su dureza lo hace impermeable al amor misericordioso del Padre? CIC N? 2840

Dios respeta nuestra libertad. Condiciona intervenir para darnos este don a nuestra libre apertura para recibir su ayuda. Y la llave que abre el coraz?n para que el perd?n divino pueda entrar, es el arte de perdonar libremente a quien nos ha ofendido, no s?lo alguna vez, sino incluso de manera reiterativa.

Perdonar es la manifestaci?n m?s alta del amor y en consecuencia lo que m?s transforma el coraz?n humano. Aqu? el valor de la confesi?n sacramental, quien se ha sentido perdonado est? m?s dispuesto a perdonar. ?Nada nos asemeja tanto a Dios como estar dispuestos a perdonar? San Juan Cris?foro.



Como formar a mis hijos y alumnos en esta virtud

?No hablar nunca mal de nadie delante de tus hijos o alumnos
?Acostumbrarlos a pedir disculpas y disculpar siempre las ofensas de los dem?s
?Agradecer siempre y hacer que agradezcan siempre, hasta los m?nimos detalles, que los dem?s hacen por ti y por ellos.
?Fomentar la actitud de servicio, siempre ayudar en lo que sea posible sin esperar nada a cambio
?Cuando se hable de alguna persona, valorar las cualidades y capacidades personales, aunque se traten de defectos?
?Estar abiertos a todos, tanto miembros de la familia como compa?eros de clase.
?Tratar a todos bien, independientemente de lo que sienta por ellos
?Fortalecer el car?cter, haciendo retos que exijan vencimiento personal (ver formaci?n de la voluntad)
?Vivir para los dem?s con objetivos claros de servicio y de este modo conseguir el olvido propio, el no pensar demasiado en uno mismo.
?Cuando una ofensa supere la capacidad humana del perd?n, con la ayuda de Dios, se puede llegar a perdonar hasta lo humanamente imposible?

Ejercicios para esta sesi?n

1.Te presentamos una serie de prop?sitos para trabajar con tus hijos y alumnos.

Primera semana: Har? todos los d?as un acto de servicio sin buscar que me lo agradezcan y especialmente a las personas que no me son muy simp?ticas.

Segunda semana: Hablar? bien de los dem?s.

Tercera semana: Todos los d?as pensar? en una cualidad de la persona con la que me encuentre y en especial a aquella a la cual me sorprenda critic?ndola.

Cuarta semana: Pedir? disculpas, cuando note que he ofendido voluntaria o involuntariamente a alguien. Perdonar? a quien todav?a no he perdonado.


2.A ti formador te proponemos el siguiente ejercicio:

Revisar interiormente si hay alguna persona a la cual, no he perdonado y cancelar la deuda con una decisi?n de perd?n sincero.


Publicado por mario.web @ 10:29
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