Mi?rcoles, 20 de abril de 2011
Discurso del Santo Padre Juan Pablo I a los Representantes de la prensa y de los medios audiovisuales, 1 de septiembre de 1978 en el que nos dice: conocemos la meta ideal hacia la que cada uno de vosotros, a pesar de las dificultades y desilusiones, orien
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Discurso a los Representantes de la prensa y de los medios audiovisuales
Discurso a los Representantes de la prensa y de los medios audiovisuales
DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO I
A LOS REPRESENTANTES DE LA PRENSA
Y DE LOS MEDIOS AUDIOVISUALES

Viernes 1 de septiembre de 1978



Egregios se?ores y queridos hijos:


Nos alegramos de poder recibir ya en la primera semana de nuestro pontificado una representaci?n tan calificada y numerosa del ?mundo? de las comunicaciones sociales, reunida en Roma con ocasi?n de dos acontecimientos, que han tenido un profundo significado para la Iglesia cat?lica y para el mundo entero: la muerte de nuestro llorado predecesor Pablo VI y el reciente c?nclave, en el cual ha sido colocado sobre nuestros humildes y fr?giles hombros el peso formidable del servicio eclesial de Sumo Pastor.

Este grato encuentro nos permite agradeceros los sacrificios y fatigas que hab?is afrontado durante el mes de agosto para servir a la opini?n p?blica mundial ?tambi?n el vuestro es un servicio y muy importante?, ofreciendo a vuestros lectores, oyentes y telespectadores, con la rapidez y prontitud que requiere vuestra responsable y delicada profesi?n, la posibilidad de participar en estos hist?ricos acontecimientos, en su dimensi?n religiosa y en su profunda conexi?n con los valores humanos y las esperanzas de la sociedad de hoy.

Queremos expresaros en particular nuestra gratitud por el empe?o que hab?is puesto estos d?as, para dar a conocer mejor a la opini?n p?blica la figura, las ense?anzas, la obra y el ejemplo de Pablo VI, y por la sensibilidad y esmero con que hab?is tratado de captar y dar a conocer en vuestros amplios comentarios, como tambi?n en la multitud de im?genes que hab?is transmitido desde Roma, la expectaci?n reinante en esta ciudad, en la Iglesia Cat?lica y en todo el mundo, de un nuevo Pastor que asegurase la continuidad de la misi?n de Pedro.

La sagrada herencia que nos han dejado el Concilio Vaticano II y nuestros predecesores Juan XXIII y Pablo VI, de querida y santa memoria, nos exige la promesa de una atenci?n especial, de una colaboraci?n franca, honesta y eficaz con los instrumentos de comunicaci?n social, que vosotros represent?is aqu? dignamente. Es una promesa que os hacemos con mucho gusto, consciente como somos de la funci?n cada vez m?s importante que los medios de comunicaci?n social han ido asumiendo en la vida del hombre moderno.

No nos pasan inadvertidos los riesgos de masificaci?n y de despersonalizaci?n, que dichos medios comportan, con las consiguientes amenazas para la interioridad del individuo, para su capacidad de reflexi?n personal y para su objetividad de juicio. Pero conocemos tambi?n las posibilidades nuevas y felices que los citados medios ofrecen al hombre de hoy, para conocer mejor y acercarse a los propios semejantes, para percibir m?s de cerca el ansia de justicia, de paz, de fraternidad, para instaurar con ellos v?nculos m?s profundos de participaci?n, de comprensi?n, de solidaridad en orden a un mundo m?s justo y humano. En una palabra, conocemos la meta ideal hacia la que cada uno de vosotros, a pesar de las dificultades y desilusiones, orienta el propio esfuerzo: la de llegar a trav?s de la ?comunicaci?n? a una m?s aut?ntica y plena ?comuni?n? Es la meta hacia la que aspira tambi?n, como bien pod?is comprender, el coraz?n del Vicario de Aquel, que nos ha ense?ado a invocar a Dios como Padre ?nico y amoroso de todo ser humana.

Antes de dar a cada uno de vosotros y a vuestras familias mi bendici?n especial, que quisiera extender a todos los colaboradores de los ?rganos de informaci?n que represent?is, agencias, peri?dicos, radios y televisiones, quiero aseguraros el aprecio que siento hacia vuestra profesi?n y el cuidado que tendr? de facilitar vuestra noble y dif?cil misi?n en el esp?ritu de las indicaciones del Decreto Conciliar Inter mirifica y la Instrucci?n Pastoral Communio et progressio.

Con ocasi?n de acontecimientos de mayor relieve o de la publicaci?n de documentos importantes de la Santa Sede, tendr?is que presentar frecuentemente a la Iglesia, hablar de la Iglesia, tendr?is que comentar, a veces, nuestro humilde ministerio. Estamos seguro de que lo har?is con amor a la verdad y con respeto de la dignidad humana, porque tal es la finalidad de toda comunicaci?n social.

Os pedimos que trat?is de contribuir tambi?n vosotros a salvaguardar en la sociedad de hoy, aquella profunda estima de las cosas de Dios y de la misteriosa relaci?n entre Dios y cada uno de nosotros, que constituye la dimensi?n sagrada de la realidad humana.

Tratad de comprender las razones profundas por las que el Papa, la Iglesia y sus Pastores deben pedir a veces, en el ejercicio de su servicio apost?lico, esp?ritu de sacrificio, de generosidad, de renuncia para edificar un mundo de justicia, de amor y de paz.

Con la seguridad de conservar tambi?n en el futuro el lazo espiritual iniciado con este encuentro, os concedemos de todo coraz?n nuestra bendici?n apost?lica.

Publicado por mario.web @ 14:04
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