Mi?rcoles, 20 de abril de 2011
Discurso del Santo Padre, Juan Pablo II a diversos grupos de obreros italianos, 9 de diciembre de 1978. En el que dijo: ?Sabed que el Papa os ama, os sigue en vuestras f?bricas y en vuestros talleres, os lleva en el coraz?n! ?Mantened en alto el nombre "c
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Discurso a diversos grupos de obreros italianos
Discurso a diversos grupos de obreros italianos

S?bado 9 de diciembre de 1978



Queridos hermanos y hermanas, trabajadores y trabajadoras de la Montedison, de la Sociedad Alfa-Romeo, de la Pirelli, del Corriere dalla Sera, y de otras Sociedades m?s, pertenecientes a los ?Grupos de compromiso y presencia cristiana?. ?Sed bienvenidos a la casa del Padre com?n!

1. S? que, desde hace tiempo, esperabais esta audiencia del Papa. Quer?ais ya encontraros con el Papa Juan Pablo I, de venerada memoria, que ?seg?n me dicen? era un poco de casa en la gran f?brica de Porto Marghera. El Se?or lo ha llamado despu?s de un pontificado tan breve, pero tan intenso que ha producido inmensa conmoci?n en el mundo. Y aqu? ten?is al nuevo Papa, que est? muy contento de recibir hoy a esta nutrida representaci?n de la industria italiana tan importante y bien conocida en el mundo entero. Os saludo a todos de coraz?n y os agradezco la alegr?a que me proporcion?is con vuestra visita.

2. Como sab?is, yo tambi?n fui obrero: durante un breve per?odo de mi vida, durante la ?ltima guerra mundial, tambi?n yo tuve experiencia directa del trabajo en una f?brica. Conozco, pues, lo que significa la obligaci?n de la fatiga cotidiana dependiendo de otros; conozco su pesadez y monoton?a; conozco las necesidades de los trabajadores y sus justas exigencias y leg?timas aspiraciones. Y s? cu?nta necesidad hay de que el trabajo no sea jam?s alienante ni cause frustraci?n, sino que corresponda siempre a la superior dignidad espiritual del hombre.

3. Sab?is, adem?s, c?mo la Iglesia. siguiendo el ejemplo del divino Maestro, siempre ha estimado, protegido y defendido al hombre y a su trabajo, desde la condenaci?n de la esclavitud, hasta la exposici?n sistem?tica de la ?Doctrina social cristiana?, desde la ense?anza de la caridad evang?lica como precepto supremo, hasta las grandes Enc?clicas sociales, como la Rerum novarum de Le?n XIII, la Quadragesimo Anno de P?o XI, la Mater et Magistra de Juan XXIII, la Populorum progressio de Pablo VI. La Iglesia, en relaci?n a los trabajos penosos y a las tribulaciones de la historia humana, en el proceso dram?tico de la sistemaci?n social y pol?tica de los pueblos, ha defendido siempre al trabajador, propugnando la urgencia de una aut?ntica justicia social, unida a la caridad cristiana, en un clima de libertad, de respeto rec?proco, de fraternidad. A este prop?sito, s?lo quer?a recordar el radiomensaje del Papa Juan XXIII a los obreros polacos, el 26 de mayo de 1963, pocos d?as antes de morir: ?No ahorraremos fatiga, mientras vivamos, para que se tenga solicitud y cuidado de vosotros. Tened confianza en el amor de la Iglesia, y confiaos a ella tranquilos, en la certeza de que sus pensamientos son pensamientos de paz y no de aflicci?n?.

4. Y ahora, ?qu? os dir? yo a vosotros, trabajadores cristianos, qu? os dir? en particular que pueda serviros como recuerdo de nuestro encuentro?

Lo primero de todo, deseo vivamente que el trabajo sea un derecho real para cada persona humana. La situaci?n nacional e internacional es hoy tan dif?cil y complicada, que no podemos ser simplistas. Pero, porque sabemos que el trabajo es vida, serenidad, compromiso, inter?s, signo, debemos desearlo para todos.

Quien tiene trabajo se siente ?til, v?lido, comprometido en algo que da valor a su propia vida. No tener trabajo es sicol?gicamente negativo y peligroso, tanto m?s para los j?venes y para quien ha de mantener una familia. Por tanto, mientras debemos dar gracias al Se?or, si tenemos trabajo, debemos sentir tambi?n la pena y la angustia de los desocupados y, en cuanto nos sea posible, esforzarnos para solucionar estas situaciones dolorosas. ?No bastan las palabras! ?Hay que ayudar concretamente, cristianamente! Mientras hago una llamada a los responsables de la sociedad, me dirijo tambi?n a cada uno de vosotros directamente: ?Comprometeos tambi?n vosotros para que todos puedan tener trabajo!

En segundo lugar, exhorto a la actualizaci?n de la justicia social. Tambi?n aqu? son muchos los problemas, son enormes; pero apelo a la conciencia de todos, a los que dan trabajo y a los trabajadores. Los derechos y los deberes son de ambas partes y, para que la sociedad pueda mantenerse en el equilibrio de la paz y del bienestar com?n, es necesario el compromiso de todos para combatir y vencer al ego?smo. Empresa dif?cil, ciertamente, pero el cristiano debe procurar escrupulosamente ser justo en todo y con todos, ya en remunerar y proteger el trabajo, ya en emplear sus propias fuerzas. Debe ser, en efecto, un testigo de Cristo en todas partes, y por eso tambi?n en el trabajo.

Finalmente os invito a la santificaci?n del trabajo. No siempre es f?cil, agradable y satisfactorio el trabajo; alguna vez puede ser molesto, no valorado, no bien retribuido. y hasta peligroso. Es necesario enton?ces recordar qu? lodo trabajo es una colaboraci?n con Dios para perfeccionar la naturaleza creada por El, y es un servicio a los hermanos. ?Por eso, hay que trabajar con amor y por amor! Entonces estar?is siem?pre contentos y serenos y, aunque el trabajo cansa, se toma la cruz juntamente con Jesucristo y se soporta la fatiga con ?nimo.

?Queridos trabajadores y trabajadoras!

?Sabed que el Papa os ama, os sigue en vuestras f?bricas y en vuestros talleres, os lleva en el coraz?n! ?Mantened en alto el nombre "cristiano" en los lugares de vuestro trabajo, juntamente con el de vuestra, mejor dicho, nuestra Italia!

Con mi bendici?n apost?lica.

Publicado por mario.web @ 20:49
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