Mi?rcoles, 20 de abril de 2011
Antonio Arosemena, de la Asociaci?n Cristiana de Empresarios, Guayaquil, Ecuador (ACE), nos presenta una referencia b?sica al principio de subsidiaridad en los documentos de la DSI.
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La subsidiaridad en la Doctrina Social de la Iglesia
La subsidiaridad en la Doctrina Social de la Iglesia
Este principio nace del reconocimiento de la preexistencia de los organismos sociales menores, como la familia, los grupos para actividades en conjunto (cacer?a, agricultura, miner?a, etc.), el barrio, la ciudad y tantos otros cuya existencia es anterior a la del Estado.

?Es imposible promover la dignidad de las personas si no se cuidan: la familia, los grupos, las asociaciones, las realidades territoriales locales, en definitiva aquellas expresiones agregativas de tipo econ?mico, social, cultural, deportivo, recreativo, profesional, pol?tico, a los que las personas dan vida espont?neamente y que hacen posible su efectivo crecimiento social? (DSI N? 185).

?La experiencia constata que la negaci?n de la subsidiaridad, o su limitaci?n en nombre de una pretendida democratizaci?n o igualdad de todos en la sociedad, limita y a veces tambi?n anula el esp?ritu de libertad e iniciativa? (DSI N? 187).

Se me ocurre compararlo con el cuerpo humano, sin pretender que el ejemplo sea perfecto, porque no lo es. En el cuerpo cada ?rgano tiene su funci?n, propia en cada caso, que operando en conjunto sostienen la vida. Tiene el organismo tambi?n partes menores que cumplen su funci?n. Ninguno de los ?rganos es prescindible sin afectar la actividad del cuerpo y aun aquellos que se podr?an considerar de mayor importancia pueden cumplir su funci?n o hacerlo a cabalidad sin no se conjuga con la acci?n de los dem?s.

Esta caracter?stica incluye al cerebro, en cuya ausencia no es posible la vida, el cual sin comunicaci?n de dos v?as con cada una de las partes del organismo, no solo no sirve para nada, sino que ni siquiera podr?a sobrevivir.

Con relaci?n directa al ejemplo propuesto, no debemos perder de vista que el mismo se refiere al organismo de un solo individuo, y en cambio, el conjunto de personas infiere m?ltiples sujetos, familias, grupos de trabajo, etc., con caracter?sticas similares en ciertos casos, pero con marcadas diferencias en otros, sin que a nadie le asista la capacidad o el derecho a discriminar.

El principal obst?culo a este principio radica en el ego, tan humano por cierto, que con tanta frecuencia lleva a aquellos que no lo comprenden, a creer que son los ??nicos capaces? o tal vez los ?mejores?, o que consideran que la ?nica forma de hacer bien las cosas es seguir su muy personal criterio, como si el mundo girara a su alrededor. Limitando las acciones de conjunto.

La recomendaci?n que nos da la Doctrina Social de la Iglesia, resumida en: 1) Bien com?n; 2) Destino universal de los bienes; 3) Subsidiaridad; 4) Participaci?n; 5) Solidaridad; 6) Valores fundamentales de la vida social y 7) La v?a de la caridad, constituyen un todo rec?procamente ligado. ?La atenci?n a cada uno de los principios en su especificidad no debe conducir a su utilizaci?n parcial y err?nea, como ocurrir?a si se invocare como un elemento desarticulado y desconectado con respecto a los dem?s? (DSI N? 162).

Publicado por mario.web @ 20:49
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