Mi?rcoles, 20 de abril de 2011
En la sociedad moderna llama mucho la atenci?n la progresiva forma de divertirse que va teniendo casi toda la gente. Un pueblo que no sabe divertirse es un pueblo enfermo y triste.
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La diversi?n, una forma de comunicarse
La diversi?n, una forma de comunicarse

En la sociedad moderna llama mucho la atenci?n la progresiva forma de divertirse que va teniendo casi toda la gente. Un pueblo que no sabe divertirse es un pueblo enfermo y triste.

Pio XI, en su enc?clica "Vigilanti cura", junio de 1936), dec?a entre otras muchas cosas: La recreaci?n, en sus m?ltiples formas, se ha convertido en una necesidad para la gente que se cansa de las ocupaciones de al vida diaria; pero la diversi?n debe ser digna de una ser razonable y, por lo tanto, sana y moral; se debe considerar como un factor positivo del bien y suscitadora de nobles sentimientos.

Un pueblo que en sus momentos de descanso se dedica a la diversiones que ofenden el recto sentido del decoro, del honor, de la moral...se encuentra en grave peligro de perder su grandeza y la misma ?ndole nacional.

Las ideas del Papa valen tanto ayer como hoy y ma?ana. La gente necesita saber divertirse. hacerlo consistir en tomar copas o en pasar la noche entera fuera de casa, lleva consigo m?s cansancio del que se ten?a al final de la semana.

Pablo VI, al hablar de este tema, dec?a: No se puede minusvalorar la aspiraci?n del hombre moderno a la diversi?n y a la distracci?n, al descanso para recuperar fuerzas y equilibrio ps?quico, puesto a prueba en la vida laborar y en el estr?s que crea en muchos.

Es una deseo leg?timo que se abre, adem?s, a perspectivas espirituales, entre las cuales no hay que descuidar la problem?tica religiosa y moral. Los cristianos saben que esta problem?tica, bajo el impulso del Esp?ritu Santo, lleva al hombre a la plenitud del destino supremo.

El propio cardenal Roger Mahony, arzobispo de Los Angeles afirma en su carta pastoral Di?logos con Hollywood, que la diversi?n es un valor humano. Los hijos de Dios necesitan re?r, llorar y jugar.

A la luz de estas palabras, cada cual piense en su forma de divertirse. Si los momentos de evasi?n se deshumanizan, no existe tal diversi?n. Esta es tan connatural al hombre que no puede ni debe abandonarla. Pero, claro est?, dentro de los par?metros que enriquezcan su salud f?sica, mental, moral y religiosa. Los que piensan que la Iglesia es aburrida y que lo prohibe todo, no est?n en lo cierto.

Con dos mil a?os de historia a sus espaldas conoce muy bien al ser humano. San Juan Bosco dec?a a los alumnos: La santidad consiste en estar alegres.Y, de hecho, entre sus alumnos hay algunos santos. Y nada de aburridos.


Publicado por mario.web @ 21:11
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