Mi?rcoles, 20 de abril de 2011
Texto de Monse?or Fernando Sabogal Viana en el que reflexiona sobre la pobreza tomando como punto de partida la Enc?clica ?Populorum Progressio?.
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Unir desarrollo econ?mico con justicia social
Unir desarrollo econ?mico con justicia social
La situaci?n de pobreza fue aprovechada pol?ticamente por candidatos al poder en todos sus niveles que captaban votos de las mayor?as empobrecidas de nuestro pa?s a cambio de promesas de algunas ventajas econ?micas para el desarrollo de un municipio o provincia.

Este a?o recordamos los cuarenta a?os de la Enc?clica ?Populorum Progressio? con ?nfasis en: ?El Desarrollo es el nuevo nombre de la Paz?, todav?a vigente en sus orientaciones y que sirvi? de marco te?rico a la Conferencia de Medell?n.

Este ideal de la vida democr?tica sobre el desarrollo es muy f?cil de definir, pero muy dif?cil de realizar. En primer lugar porque el desarrollo econ?mico de nuestro pa?s se encuentra situado en marcos diferentes al pasado.

El tema de la pobreza es prioritario en nuestro pa?s donde los ?ndices de pobreza son muy elevados y persistentes.

La situaci?n de pobreza fue aprovechada
pol?ticamente por candidatos al poder en todos sus niveles que captaban votos de las mayor?as empobrecidas de nuestro pa?s a cambio de promesas de algunas ventajas econ?micas para el desarrollo de un municipio o provincia. Con demasiada frecuencia se trataba solo de campa?as electorales sin ning?n prop?sito serio de cumplir lo prometido. Este largo abuso de la confianza popular generaba el descontento de los pobres y en algunos pa?ses donde el voto no es obligatorio se expresaba con alt?simo porcentaje de no participaci?n en las elecciones. Era una forma m?nima de presencia pol?tica: expresar la desilusi?n y el desenga?o ante una democracia que funciona con enga?os; pero en forma peligrosa lo que permit?a a los partidos y grupos interesados en el poder combinar sus estrategias para ganar las elecciones, que en realidad no constitu?an manifestaci?n del sentir popular sino de una parte de ?l.

La pobreza no puede ser un tema pol?tico para ganar elecciones. Es un problema demasiado extenso y que marca notablemente el ser de la persona misma, las posibilidades de una familia para educar a los hijos y dar asistencia a los ancianos. La pobreza afecta no solo a la disponibilidad de las personas en relaci?n con los bienes econ?micos, sino a la persona misma, la disminuye en su sentido de dignidad. Esta es una de las razones por las que el magisterio social de la Iglesia ha defendido la necesidad de la propiedad ya que ella ?contribuye a la expresi?n de la persona y le ofrece ocasi?n de ejercer su funci?n responsable en la sociedad y en la econom?a?. M?s a?n, ?la propiedad privada o un cierto dominio sobre los bienes externos aseguran a cada cual una zona absolutamente necesaria para la autonom?a personal y familiar y deben ser considerados como ampliaci?n de la libertad humana? (Gaudium et Spes, 71). En otras palabras hay una ?ntima relaci?n entre ?ser? y ?tener? y en no tener bien, sea por exceso o por defecto, contribuye necesariamente a la no realizaci?n del ser humano.

La pobreza, sin embargo es ambigua. Constituye un serio obst?culo para el crecimiento de la vida personal y colectiva, pero tambi?n crea un clima donde existen valores muy humanos que se pierden en una sociedad de abundancia y de consumo. Por eso el papel de los pol?ticos ante la pobreza es doble: acabar con los efectos deshumanizantes de la pobreza, pero estar atentos tambi?n para recuperar las ra?ces de humanismo, de solidaridad, de gratuidad en las relaciones humanas, que los pobres viven entre s?. En otras palabras, los dirigentes pol?ticos no deben preocuparse solo de resolver problemas materiales, sino aprender la vida del pueblo, con todas sus riquezas y sus mensajes.

Hay formas de imponer el progreso en forma eficaz e inmediata que desarraigan al pueblo de su conciencia de ser agente de su propio desarrollo.

El problema de la pobreza para las decisiones pol?ticas es pues complejo, y su recta soluci?n se encuentra en considerarlo no meramente como un problema t?cnico sino como un problema humano. La pobreza limita las posibilidades de vida humana pero no mata algunas ra?ces de humanidad que son m?s vigorosas y fuertes entre los pobres que en otras clases sociales.

A esto llamamos ?vocaci?n pol?tica de servicio a los pobres?. Y esto es novedad frente a las directrices de la globalizaci?n que atiende en forma exclusiva a los productos y resultados y su valor en el mercado, y no a los procesos de humanizaci?n o deshumanizaci?n con los que ?stos productos han sido elaborados y cuyos efectos no est?n en las cosas que se venden en el mercado, sino en las personas que viven o no su dignidad, su sentido de participaci?n en las empresas, en la vida pol?tica.

Pasar de situaciones inhumanas a situaciones m?s humanas dec?a Pablo VI en ?Populorum Progressio?.

Monse?or Fernando Sabogal Viana, Director, 24 de junio de 2008

Publicado por mario.web @ 21:14
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