Mi?rcoles, 20 de abril de 2011
Una instituci?n empresarial en la que sus miembros no puedan encontrarse en cierto modo como en casa es una mala instituci?n, es inhumana, y, por ello, acabar? fracasando con seguridad, a medio o largo plazo.
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La casa y la tarea
La casa y la tarea
Empresa y sociedad civil

Dos son las dimensiones en las que vivimos: la casa y la tarea. Una vez alcanzada la mayor?a de edad sabemos que debemos procurarnos un hogar y una tarea. Es perfectamente posible que el hogar sea tarea (que se trabaje en el hogar), como les sucede a tantas amas de casa y profesionales del servicio dom?stico. Es menos factible que la tarea sea hogar, pero se dan casos; sobre todo en los tiempos recientes no han sido infrecuentes los casos de personas sin hogar familiar que han convertido su trabajo profesional en una especie de hogar espi ritual. Sin embargo, consideramos hoy sumamente extra?o que alguien tenga materialmente por casa su lugar de trabajo. Sin duda sucede (m?dicos, odont?logos, juristas, asesores, etc.), pero entonces se procura distinguir y separar bien las zonas de la casa dedicadas al desempe?o profesional y las que son refugio particular, hogar.

Todo esto nos muestra la peculiaridad de la econom?a moderna ?no era as? tradicionalmente?, en la que dedicaci?n al trabajo "pro ductivo" y vida familiar est?n muy desacoplados. Esto presenta, sin duda, posibles dificultades para la familia: la lejan?a, la separaci?n f?sica, la dispersi?n de intereses, puede amenazar la vida familiar. Con todo, si se saben administrar bien los tiempos y los intereses, esas cir cunstancias pueden ser ben?ficas: permiten diversificar y aumentar ingresos, facilitan un cambio y apertura en el ambiente de vida que aligeran el peso de una continuidad y fijaci?n excesivas, propician riqueza de conversaci?n al moverse los miembros de la familia en medios distintos, etc.

Por tanto, as? como la econom?a no necesita ser materialmente familiar, pero toda econom?a correcta ha de tener referencia formal a la familia, la casa y la tarea no tienen porqu? estar materialmente unidas, pero han de referirse formalmente la una a la otra, si no que remos destruir la vida de las personas y de la sociedad en su conjun to.

La tarea productiva ha de llevarse a cabo con un cierto esp?ritu familiar, y la vida familiar ha de comprenderse como una cierta empresa, pero no empresa en sentido institucional, sino como un "emprender?:

Una instituci?n empresarial en la que sus miembros no puedan encontrarse en cierto modo como en casa es una mala instituci?n, es inhumana, y, por ello, acabar? fracasando con seguridad, a medio o largo plazo. El ser humano s?lo trabaja bien en lo que ama, y el amor es el constituyente del hogar.

Pero, de otro lado, un hogar en el que no se emprende algo inte resante en com?n est? condenado tambi?n al fracaso. La duraci?n y la solidez de un hogar dependen del valor objetivo y del inter?s sub jetivo de aquello que sus miembros persiguen en com?n. Si lo que persiguen es divertirse, se mantendr? mientras lo logren; si es buscar dinero, suceder? lo mismo; e igual si se busca posici?n social o tran quilidad hogare?a; etc. La grandeza del emprender familiar viene medida por la grandeza objetiva y subjetiva de los fines ?como queda dicho?, pero lo relevante aqu? es que todo amor verdadero emprende en com?n. Desde este punto de vista, una buena casa es un lugar de paz, pero no de puro descanso, sino m?s bien de grandes empe?os humanos.

Desconocer estas ideas simples ha llevado no pocas veces a orga nizar instituciones empresariales que a?n suponiendo que tengan buenos fines ?lo que no siempre sucede? rinden muy por debajo de sus posibilidades, porque sin felicidad personal no hay rendimiento humano adecuado. Y ha llevado, de otro lado, a muchas familias al fracaso, a la ruptura y, al final, igualmente ala infelicidad.

Estas consideraciones sirven para encuadrar el tema. Efectivamente, no hay sociedad civil posible si la instituci?n familiar no est? s?lidamente constituida. Es en ella donde el ser humano aprende lo que es un hogar y lo que es emprender. Merecer?a un tra bajo de investigaci?n el an?lisis conceptual y emp?rico de esta tesis. La falta de ?nimo empresarial en muchas personas ?sobre todo, en muchos j?venes, cuya edad y psicolog?a les deber?a empujar a lo con trario?, o el miedo con que muchos empresarios manejan su empre sa ?otro tema que merecer?a un estudio? provienen a veces del car?c ter, otras de las circunstancias, pero probablemente, en lo fundamental, de la educaci?n familiar recibida. Ese miedo es el que

les impide actuar con confianza: desconf?an. Y as? es imposible que las personas se sientan como en su casa.

Las dos f?rmulas m?s caracter?sticas de interpretar la democracia actual son la liberal y la socialista. Me parece que ambas tienen inten ciones de favorecer la libertad y la igualdad, aunque entienden de diferentes maneras el modo de realizarlas. Pero tambi?n ambas tienen un riesgo com?n, y es el de no tomar suficientemente en cuenta la libertad para construir la sociedad, pues se fijan m?s bien en la pri mera o la segunda parte de la f?rmula. Y, sin embargo, es el ejercicio de esa libertad cuyas acciones se encaminan al bien com?n lo que constituye la dignidad del hombre. S?lo sobre esa f?rmula se puede construir una verdadera sociedad civil.

Sin ella no puede florecer una buena econom?a, a no ser m?s que a corto plazo y malamente, ni un derecho fiable, ni una pol?tica con fiable.
La conexi?n entre empresa y sociedad civil es, por tanto, algo m?s que un enlace meramente externo. Se trata de que no hay verdadera empresa sin sociedad civil y viceversa. La verdad de esta aserci?n se puede observar en m?ltiples detalles, de filosof?a, de organizaci?n y de funcionamiento.


* Revista NUEVAS TENDENCIAS
Instituto Empresa y Humanismo, n? 59, junio 2005
pp. 15-17
Universidad de Navarra
Pamplona - Espa?a

Publicado por mario.web @ 21:16
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