Mi?rcoles, 20 de abril de 2011
Mensaje de Juan Pablo II en el que proclama a Internet como un foro que podr?a ser empleado para proclamar el mensaje evang?lico y desafiar as?, la cultura de la muerte.
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Internet: un nuevo foro para la proclamaci?n  del Evangelio
Internet: un nuevo foro para la proclamaci?n del Evangelio


PONTIFICIUM CONSILIUM DE COMMUNICATIONIBUS SOCIALIBUS?

MENSAJE DEL SANTO PADRE?
PARA LA XXXVI JORNADA MUNDIAL?
DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES ??


TEMA: "Internet: un nuevo foro para la proclamaci?n del Evangelio"???


12 de mayo de 2002???

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Queridos hermanos y hermanas:??

1. La Iglesia prosigue en todas las ?pocas la tarea comenzada el d?a de Pentecost?s, cuando los Ap?stoles, con el poder del Esp?ritu Santo, salieron a las calles de Jerusal?n a anunciar el Evangelio de Jesucristo en diversas lenguas (cf. Hch 2, 5-11). A lo largo de los siglos sucesivos, esta misi?n evangelizadora se extendi? a todos los rincones de la tierra, a medida que el cristianismo?arraigaba en muchos lugares y aprend?a a hablar las diferentes lenguas del mundo, obedeciendo siempre al mandato de Cristo de anunciar el Evangelio a todas las naciones (cf. Mt 28,?19-20).

Pero la historia de la evangelizaci?n no es s?lo una cuesti?n de expansi?n geogr?fica, ya que la Iglesia tambi?n ha tenido que cruzar muchos umbrales culturales, cada uno de los cuales requiere nuevas energ?as e imaginaci?n para proclamar el ?nico Evangelio de Jesucristo. La era de los grandes descubrimientos, el Renacimiento y la invenci?n de la imprenta, la Revoluci?n industrial y el nacimiento del mundo moderno: estos fueron tambi?n momentos cr?ticos, que exigieron nuevas formas de evangelizaci?n.

Ahora, con la revoluci?n de las comunicaciones y la informaci?n en plena transformaci?n, la Iglesia se encuentra indudablemente ante otro camino decisivo. Por tanto, es conveniente que en esta Jornada mundial de las comunicaciones de 2002 reflexionemos en el tema: ?Internet: un nuevo foro para la proclamaci?n del Evangelio?.

2. Internet es ciertamente un nuevo ?foro?, entendido en el antiguo sentido romano de lugar p?blico donde se trataba de pol?tica y negocios, se cumpl?an los deberes religiosos, se desarrollaba gran parte de la vida social de la ciudad, y se manifestaba lo mejor y lo peor de la naturaleza humana. Era un lugar de la ciudad muy concurrido y animado, que no s?lo reflejaba la cultura del ambiente, sino que tambi?n creaba una cultura propia.

Esto mismo sucede con el ciberespacio, que es, por decirlo as?, una nueva frontera que se abre al inicio de este nuevo milenio. Como en las nuevas fronteras de otros tiempos, ?sta entra?a tambi?n peligros y promesas,?con el mismo sentido de aventura que caracteriz? otros grandes per?odos de cambio. Para la Iglesia, el nuevo mundo del ciberespacio es una llamada a la gran aventura de usar su potencial para proclamar el mensaje evang?lico. Este desaf?o est? en el centro de lo que significa, al comienzo del milenio, seguir el mandato del Se?or de ?remar mar adentro?: ?Duc in altum? (Lc 5, 4).?

3. La Iglesia?afronta este nuevo medio con realismo y confianza. Como otros medios de comunicaci?n, se trata de un medio, no de un fin en s? mismo. Internet puede ofrecer magn?ficas oportunidades para la evangelizaci?n si se usa con competencia y con una clara conciencia de sus fuerzas y sus debilidades.

Sobre todo, al proporcionar informaci?n y suscitar inter?s, hace posible un encuentro inicial con el mensaje cristiano, especialmente entre los j?venes, que se dirigen cada vez m?s al mundo del ciberespacio como una ventana abierta al mundo. Por esta raz?n, es importante?que las comunidades cristianas piensen en medios muy pr?cticos de ayudar a los que se ponen en contacto por primera vez a trav?s de Internet, para pasar del mundo virtual del ciberespacio al mundo real de la comunidad cristiana.?

En una etapa posterior, Internet tambi?n puede facilitar el tipo de seguimiento que requiere la evangelizaci?n. Especialmente en una cultura que carece de bases firmes, la vida cristiana requiere una instrucci?n y una catequesis continuas, y esta es tal vez el ?rea en que Internet puede brindar una excelente ayuda. Ya existen en la red innumerables fuentes de informaci?n, documentaci?n y educaci?n sobre la Iglesia, su historia y su tradici?n, su doctrina y su compromiso en todos los campos en todas las partes del mundo.

Por tanto,?es evidente que aunque Internet no puede suplir nunca la profunda experiencia de Dios que s?lo puede brindar la vida lit?rgica y sacramental de la Iglesia, s? puede proporcionar un suplemento y un apoyo ?nicos para preparar el encuentro con Cristo en la comunidad y sostener a los nuevos creyentes en el camino de fe que comienza entonces.??

4. Sin embargo, hay ciertas cuestiones necesarias, incluso obvias, que se plantean al usar Internet para la causa de la evangelizaci?n. De hecho, la esencia de Internet consiste en suministrar un flujo casi continuo de informaci?n, gran parte de la cual pasa en un momento. En una cultura que se alimenta de lo ef?mero puede existir f?cilmente?el riesgo de considerar?que lo que importa son los datos, m?s que los valores.

Internet ofrece amplios conocimientos, pero no ense?a valores; y cuando se descuidan los valores, se degrada nuestra misma humanidad, y el hombre con facilidad pierde de vista su dignidad trascendente. A pesar de su enorme potencial ben?fico, ya resultan evidentes para todos algunos modos degradantes y perjudiciales de usar Internet, y las autoridades p?blicas tienen seguramente la responsabilidad de garantizar que este maravilloso instrumento contribuya al bien com?n y no se convierta en una fuente de da?o.?

Adem?s, Internet redefine radicalmente la relaci?n psicol?gica de la persona con el tiempo y el espacio. La atenci?n se concentra en lo que es tangible, ?til e inmediatamente asequible;?puede faltar el est?mulo a profundizar m?s el pensamiento y la reflexi?n. Pero los seres humanos tienen necesidad?vital de tiempo y serenidad interior para ponderar y examinar la vida y sus misterios, y para llegar gradualmente a un dominio?maduro de s? mismos y del mundo que los rodea.

El entendimiento y la sabidur?a son?fruto de una mirada contemplativa sobre el mundo, y no derivan de una mera acumulaci?n de datos, por interesantes que sean. Son el resultado de una visi?n que penetra el significado m?s profundo de las cosas en su relaci?n rec?proca y con la totalidad de la realidad. Adem?s, como foro en el que pr?cticamente?todo se acepta y casi nada perdura, Internet favorece un medio relativista de pensar y a veces fomenta la evasi?n de la responsabilidad y del compromiso personales.??

En este contexto, ?c?mo hemos de cultivar la sabidur?a que no viene precisamente de la informaci?n, sino de la visi?n profunda, la sabidur?a que comprende la diferencia entre lo correcto y lo incorrecto, y sostiene la escala de valores que surge de esta diferencia??

5. El hecho de que a trav?s de Internet la gente multiplique sus contactos de modos hasta ahora impensables abre maravillosas posibilidades de difundir el Evangelio. Pero tambi?n es verdad que las relaciones establecidas mediante la electr?nica jam?s pueden tomar el lugar de los contactos humanos directos, necesarios para una aut?ntica evangelizaci?n, pues la evangelizaci?n?depende siempre del testimonio personal del que ha sido enviado a evangelizar (cf. Rm 10, 14-15).

?C?mo gu?a la Iglesia, desde el tipo de contacto que permite Internet, a la comunicaci?n m?s profunda que exige el anuncio cristiano? ?C?mo entablamos el primer contacto y el intercambio de informaci?n que permite Internet??

No cabe duda de que?la revoluci?n electr?nica entra?a la promesa de grandes y positivos avances con vistas al desarrollo mundial; pero existe tambi?n la posibilidad de que agrave efectivamente las desigualdades existentes al ensanchar la brecha de la informaci?n y las comunicaciones.

?C?mo podemos asegurar que la revoluci?n de la informaci?n y las comunicaciones, que tiene en Internet?su primer motor, promueva la globalizaci?n del desarrollo y de la solidaridad del hombre, objetivos vinculados ?ntimamente con la misi?n evangelizadora de la Iglesia??

Por ?ltimo, en estos tiempos tan agitados, permitidme preguntar: ?c?mo podemos garantizar que este magn?fico instrumento, concebido primero en el ?mbito de operaciones militares, contribuya ahora a la causa de la paz? ?Puede fomentar la cultura del di?logo, de la participaci?n, de la solidaridad y de la reconciliaci?n, sin la cual la paz no puede florecer? La Iglesia cree que s?; y para lograr que esto suceda, est? decidida a entrar en este nuevo foro, armada con el Evangelio de Cristo, el Pr?ncipe de la paz.?

6. Internet produce un n?mero incalculable de im?genes que aparecen en millones de pantallas de ordenadores en todo el planeta. En esta galaxia de im?genes y sonidos, ?aparecer? el rostro de Cristo y se oir? su voz? Porque s?lo cuando se vea su rostro y se oiga su voz el mundo conocer? la buena nueva de nuestra redenci?n.

Esta es la finalidad de la evangelizaci?n.?Y esto es lo que convertir? Internet en un espacio aut?nticamente humano, puesto que si no hay lugar para Cristo, tampoco hay lugar para el hombre. Por tanto, en esta Jornada mundial de las comunicaciones, quiero exhortar a toda la Iglesia a cruzar intr?pidamente este nuevo umbral, para entrar en lo m?s profundo de la red, de modo que ahora, como en el pasado, el gran compromiso del Evangelio y la cultura muestre al mundo ?la gloria de Dios que est? en la faz de Cristo? ( 2 Co 4, 6). Que el Se?or bendiga a todos lo que trabajan con este prop?sito.??

Vaticano, 24 de enero de 2002, fiesta de San Francisco de Sales


JOANNES PAULUS II


Publicado por mario.web @ 21:23
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