Mi?rcoles, 20 de abril de 2011
?Por qu? la justicia moderna tiene alergia al pasado?
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Justicia anamn?tica
Justicia anamn?tica
09/07/2008

El concepto de justicia anamn?tica supone una profunda transformaci?n del concepto antiguo, medieval y moderno de justicia.

Seg?n los antiguos, la justicia era algo material y ten?a al otro como referente. Ten?a que ver con los talentos, las cosas, y el sujeto de justicia era quien hab?a sufrido la injusticia, a saber, el otro.

La justicia, tal como la entend?a santo Tom?s de Aquino, por ejemplo, consist?a en el hecho de que se restituyese al otro lo que era suyo, y lo de menos era si quien ten?a que restituirlo estaba o no de acuerdo a hacerlo.

La virtud de la justicia no ten?a nada que ver con el sentimiento o la voluntad del deudor, sino con la reparaci?n del mal causado.

Desde la perspectiva de los autores modernos, en cambio, el sujeto de la justicia no es el otro, sino nosotros. Nosotros o, como dir? J?rgen Habermas, la comunidad ideal de di?logo es la que establece qu? es lo que es justo y qu? es lo que es injusto, el bien y el mal.

Y el contenido de esta operaci?n es la libertad: lo que permite que una decisi?n sea justa es que quienes deciden lo hagan con el m?ximo grado de libertad.

El objetivo de la justicia no es la respuesta al mal causado, sino la imparcialidad del procedimiento de decisi?n. Este enfoque se acostumbra a presentar como un progreso, pero en cambio, comporta una grave p?rdida, porque ahora resulta que no podemos hablar de injusticia hasta que no hayamos decidido entre todos qu? es justicia.

La humanidad no hubo de esperar a la definici?n de justicia para saber lo que era la injusticia. La injusticia es una experiencia de sufrimiento y la justicia es la respuesta a esta experiencia. El hecho m?s significativo de la justicia moderna es la alergia al pasado.

A. McIntyre, por ejemplo, llega a decir a prop?sito de John Rawls que la justicia es un asunto de modelos presentes de distribuci?n para los que el pasado es irrelevante.

Lo que es justo lo decide la teor?a de la justicia y antes de la teor?a no hay justicia ni, por tanto, tampoco injusticia.

Otros, valorando la condici?n temporal en la reflexi?n te?rica, intuyen que bajo el manto de la memoria se puede camuflar el veneno del resentimiento. ?ste es el caso de Todorov.

Se abusa, en efecto, de la memoria cuando se recuerda para mantener vivo el odio ancestral, como les ocurri? a los serbios en la confrontaci?n con los otros pueblos de la ex Yugoslavia.

El car?cter amn?sico de la justicia no es coyuntural, ni obedece a los peligros de la memoria, sino que se insiere en el mismo coraz?n de la modernidad.

Cuando Michel Foucault dice que el pensamiento es de presente y cuando Habermas subraya el car?cter posttradicional de la modernidad, est?n tocando el nervio vertebrador del gran mito moderno: la utop?a de la igualdad.

La clave de una justicia que declare la vigencia de la injusticia pasada es la memoria y de aqu? nace, precisamente, el concepto de justicia anamn?tica.

Auschwitz, como topos del mal radical, tiene un papel clave en la configuraci?n de este concepto. Cuando Marek Edelman, el dirigente superviviente de la rebeli?n del gueto de Varsovia, escribe en el postfacio a sus memorias dirigi?ndose a sus contempor?neos que ?indiferencia y crimen son lo mismo?, apunta a la misma responsabilidad del testimonio y del oyente del testimonio.

Cuando hablamos de v?ctimas, en el contexto de Auschwitz, no hablamos s?lo de violaciones, sino de muerte, es decir, de la v?ctima inocente reducida al m?ximo grado de impotencia.

Seg?n Reyes Mate, la idea de la justicia anamn?tica est? ya presente en la obra de Max Horkheimer.

Horkheimer lo expresa de una forma que deja traslucir todo el dramatismo de este planteamiento:

?El crimen que cometo y el sufrimiento que causo a otro s?lo sobreviven, una vez han sido perpetrados, dentro de la conciencia humana que les recuerda, y se extinguen con el olvido. Entonces ya no tiene sentido decir que a?n son verdad. Ya no son, ya no son verdaderos: ambas cosas son lo mismo?.

Si resulta que la memoria es lo que permite que una injusticia pasada siga vigente, tomarse seriamente la justicia significa recordarlo todo.

Ahora bien, ?Qui?n puede recordarlo todo si no es una memoria divina? ?se pregunta Horkheimer.

El problema que se plantea a la memoria humana es que, o bien recurre a la memoria divina para poder seguir hablando de justicia, o bien renuncia a la justicia. He aqu? el gran dilema de la filosof?a seg?n Horkheimer.

La responsabilidad de la memoria consiste en que sin ella no hay justicia en este mundo, porque perdemos la noci?n de las injusticias realmente vigentes.

As? pues, la memoria que se reivindica en la justicia anamn?tica no es la conmemoraci?n de una efem?rides pasada, sino la que hace presente una felicidad que fue posible mientras el criminal no intervino.

La memoria nos lleva del tiempo presente a aquella injusticia pasada y declara que sigue vigente. Pero entonces o nuestra memoria es proporcional al mal causado por el hombre en el mundo o no hay justicia que valga.

Publicado por mario.web @ 21:34
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