Mi?rcoles, 20 de abril de 2011
Palabras del Santo Padre Juan Pablo II a un grupo de Dirigentes de la Empresa AGIP, 4 de mayo de 2000. En ?l habla de la actividad profesional debe estar en armon?a con la vida espiritual y familiar. El creyente debe vivir el trabajo como acci?n de gracia
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A los Dirigentes de la empresa AGIP
A los Dirigentes de la empresa AGIP

PALABRAS DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
A UN GRUPO DE DIRIGENTES DE LA EMPRESA AGIP


Jueves 4 de mayo de 2000


1. Me alegra dirigiros un saludo particular a vosotros, gestores de las instalaciones de distribuci?n de carburantes de la Empresa general italiana de petr?leo (AGIP), que hab?is venido a Roma, junto con vuestros familiares, con ocasi?n del gran jubileo.

Doy las gracias al se?or cardenal Virgilio No?, que se ha hecho int?rprete de vuestros sentimientos y ha introducido nuestro encuentro. La Empresa nacional de hidrocarburos (ENI), de la que forma parte la AGIP, ha realizado la gran obra de restauraci?n de la fachada de la bas?lica de San Pedro, y en esta circunstancia me agrada renovar mi gratitud a quienes dirigieron ese minucioso trabajo, cuyo resultado es objeto de un?nime admiraci?n por parte de peregrinos y visitantes.

2. Hab?is venido para realizar vuestra peregrinaci?n jubilar y visitar al Sucesor de Pedro. Al mismo tiempo que os acojo con alegr?a, deseo recordar brevemente el sentido de la peregrinaci?n jubilar, que expresa y favorece el camino de conversi?n, aut?ntico objetivo del A?o santo. Convertirse significa realizar un cambio de mentalidad: de la "del mundo" a la de Dios, que Cristo nos ha revelado y comunicado. Cruzar la Puerta santa expresa precisamente nuestra fe en Cristo y nuestra voluntad de seguirlo a ?l, que, con su muerte y su resurrecci?n, nos ha hecho pasar del pecado a la gracia, de un modo de vivir dominado por intereses ego?stas a otro fundado en el Evangelio, o sea, inspirado en el amor a Dios y al pr?jimo.

Vuestra visita tiene lugar, por una feliz coincidencia, inmediatamente despu?s del jubileo de los trabajadores. Por tanto, es natural expresaros tambi?n a vosotros el deseo que formul? el pasado 1 de mayo a todo el mundo del trabajo, es decir, que vuestra actividad profesional, con la parte de fatiga que comporta inevitablemente, se armonice bien con vuestra vida espiritual y familiar, para corresponder al designio del Creador.

3. El creyente debe vivir todas las actividades humanas, y tambi?n el trabajo, como acci?n de gracias a Dios. Esta acci?n de gracias, con una antigua palabra griega que se ha convertido en sagrada para los cristianos, se llama "eucarist?a". Al altar de la santa misa llevamos tambi?n las alegr?as y la fatiga del trabajo diario, para que el sacerdote las ofrezca junto con el pan y el vino. Con este gesto la persona humana expresa su vocaci?n de imagen de Dios y la act?a plenamente en el d?a del Se?or, cuando participa en la celebraci?n dominical y se dedica con m?s libertad a la familia, al descanso y a las relaciones fraternas. Ojal? que las leg?timas exigencias de vuestra profesi?n no os impidan vivir de este modo el domingo como el d?a del Se?or.

Poner en pr?ctica el esp?ritu del jubileo significa dar justa cabida a estos valores fundamentales, que no quitan nada a la actividad laboral, sino que la sit?an en la dimensi?n que le corresponde, confiri?ndole su significado m?s aut?ntico.

Os deseo de coraz?n que esta peregrinaci?n refuerce vuestro compromiso cristiano y, a la vez que os aseguro un constante recuerdo ante el Se?or, os imparto a todos una especial bendici?n apost?lica.


Publicado por mario.web @ 21:36
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