Mi?rcoles, 20 de abril de 2011
No pocas veces, los comentarios referidos a la situaci?n econ?mica, dejan confusos al hombre contempor?neo. Se dice que la econom?a marcha bien, o muy bien, y ante la p?blica sorpresa, se concede que hay una suerte de ?sensaci?n t?rmica? que parece indica
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Hacia una econom?a humana
Hacia una econom?a humana


1.? No pocas veces, los comentarios referidos a la situaci?n econ?mica, dejan confusos al hombre contempor?neo. Se dice que la econom?a marcha bien, o muy bien, y ante la p?blica sorpresa, se concede que hay una suerte de ?sensaci?n t?rmica? que parece indicar lo contrario.


Quienes argumentan con optimismo, habitualmente tienden a considerar la evoluci?n de determinados indicadores econ?micos, esgrimidos como el fundamento cuantitativo a tener en cuenta. As? la evoluci?n del producto bruto interno, o baja inflaci?n, o el ajustado cierre de las cuentas p?blicas, o la estabilidad en el tipo de cambio, los inducen a suponer que la actividad se desenvuelve razonablemente bien, pese a llegar a admitir la existencia de algunos problemas que, confiadamente esperan, ser?n resueltos mientras se prosiga el modelo vigente.

2.? Ese modelo privilegia la l?gica del libre mercado, lo m?s alejado de posibles restricciones e interferencias; la menor influencia, intervenci?n y participaci?n del Estado; la b?squeda de la eficiencia y la productividad; los bajos costos de producci?n; el aliento al consumo y la primac?a de la demanda, entre otros aspectos destacables.

Naturalmente en ?se proceso competitivo, habr? ganadores que recoger?n sus beneficios, y perdedores que quedar?n excluidos de participar. Las crisis recurrentes que se originen en su desenvolvimiento, invitar?n a reconsiderar los precios y los modos a los que se puede participar. Cada qui?n, buscando su propio beneficio individual, contribuir? al bienestar colectivo, en un proceso cuasi mec?nico, donde el resultado ser? el desarrollo general de la sociedad, que adem?s podr? cuantificarse con indicadores como los mencionados m?s arriba.

Visi?n que responde a una concepci?n de la econom?a, seg?n la cual las insatisfacciones humanas, mueven a procurar saciar sus necesidades, aplicando los recursos escasos a la obtenci?n de bienes ?tiles.

3.? Diversos autores, a?n adscribiendo a esta l?nea de pensamiento, se?alan algunas ?fallas? en la operatoria del mercado. As? sostienen que:

* La competencia suele no ser perfecta, existiendo permanentes tendencias al monopolio u oligopolio.

* El mercado no suele ser id?neo para el suministro de los bienes p?blicos, y a veces tambi?n es insuficiente la provisi?n de los bienes y servicios que elabora el sector privado.

* Hay tendencias al retaceo de informaci?n a los consumidores.

* Los mercados no son capaces de generar pleno empleo por s? solos.

* Los mercados competitivos pueden generar una distribuci?n de las rentas en forma muy desigual, entre otros efectos indeseables para la sociedad en su conjunto, que debieran ser corregidos.

4.? No obstante, estas apreciaciones y enmiendas, padecen alguna limitaci?n especial, en la medida que se les ?escapa? el hombre, autor, principio y fin de toda la vida econ?mico?social.

En realidad, la econom?a no puede separarse de lo humano, pues es propia de ?l, en cuanto ser individual y social.

Por eso, una econom?a humana, sin desconocer ni las caracter?sticas ni la importancia de una econom?a de mercado, y de los indicadores utilizados, se detiene especialmente adem?s en los niveles de actividad, empleo y desocupaci?n, los niveles de ingreso de la poblaci?n, los niveles de pobreza, sanitarios y de educaci?n, el cuidado del medio ambiente, las cargas impuestas a las generaciones futuras, las pir?mides de poblaci?n, y en fin, en todo lo que implique la promoci?n de la vida humana presente y futura.

5.? Pero la econom?a humana no es s?lo ni principalmente una visi?n m?s amplia y enriquecedora.

Conociendo el sistema econ?mico como un circuito integral e integrado, desentra?a el principio y el fin del mismo. Y ?ste no es sino el propio hombre, o m?s perfectamente la familia, en cuanto es la c?lula b?sica de la sociedad.

A diferencia de otros an?lisis que privilegian el resultado de las cuentas p?blicas, el balance de pagos o el PBI, como indicadores de una gesti?n econ?mica, algunos an?lisis contempor?neos hacen hincapi? en el ?ndice de Desarrollo Humano, que como en el caso del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) combinan la evoluci?n de los ingresos de la poblaci?n, la educaci?n y la esperanza de vida al nacer.

Pero una visi?n m?s acabada, porque se apoya en el orden natural, aconseja asimismo incluir el conjunto de condiciones de la vida social que hagan posible a sus miembros un desarrollo pleno, esto es con capacidad de acceder al bien com?n. Por eso ser? conveniente considerar adem?s ese acceso a los alimentos, al vestido, a la vivienda, a fundar una familia, al trabajo digno, y a todo lo que contribuya al crecimiento cultural, espiritual y hasta religioso de las personas.

6.? A partir de esta visi?n se aclaran varios puntos que hacen a la cuesti?n social. La primac?a de la persona sobre el capital, el valor del trabajo humano, la retribuci?n al mismo (no considerando solamente su aporte objetivo, sino tambi?n la dignidad y responsabilidad de quien lo hace), los costos macroecon?micos del desempleo, los derechos que le corresponden en cuanto jefe de una familia, los derechos de ?sta a ser retribuida en cuanto formadora del ?capital humano? que va a enriquecer a la sociedad, contribuir?n a un desarrollo sustentable, esto es con menores ciclos cr?ticos producto de desiguales repartos de las riquezas.

La promoci?n de la persona implica igualmente su mayor participaci?n en las decisiones econ?micas, brindando su aporte, y favoreciendo que las libres iniciativas privadas se coordinen con las decisiones p?blicas.

As?, las fallas y limitaciones del mercado, no implican su anulaci?n, sino brindarle un marco de desenvolvimiento y un fin que al mismo tiempo que lo trasciende, lo instrumentaliza hacia un objetivo superior.

7.? Precisamente porque es una visi?n humana de la econom?a, conoce su naturaleza y sabe que en ella conviven intereses. Y que no pocas veces los intereses de algunos poderosos, exultan a trav?s de diversos medios de comunicaci?n por el libre mercado que favorece a pocos en perjuicio de muchos. De modo que la discusi?n econ?mica, con frecuencia no responde a posturas en favor de la verdad y de la ciencia, sino de conveniencia de grupos econ?micos.

Por eso al tiempo que sostiene la libre iniciativa econ?mica, busca facilitar el acceso a la propiedad y a la participaci?n de los integrantes, promoviendo las asociaciones de trabajadores, de empresarios y otras intermedias para que act?en en defensa y promoci?n de sus intereses comunes.

De all? tambi?n, la primac?a de la ?tica, como gu?a orientadora y calificadora de la conducta.
Este enfoque humano, es el que evitar? las confusiones iniciales entre las evaluaciones t?cnicas y las sensaciones de la gente. M?s a?n, al decir de los consultores del PNUD ?el desarrollo humano no es s?lo un imperativo ?tico, sino tambi?n un buen negocio?.


Buenos Aires, 26 de octubre de 2000






Bibliograf?a consultada:


+ Informe sobre Desarrollo Humano, del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) a?os 1994, 1996 y 1997.
+ Informe Argentino sobre Desarrollo Humano 1996, del Programa Argentino de Desarrollo Humano, Honorable Senado de la Naci?n.
+ Constituci?n Pastoral Gaudium et Spes, Concilio Vaticano II.
+ Econom?a, Mochon y Becker, Mc. Graw Hill.
+ Enc. Centesimus Annus, Juan Pablo II.


Publicado por mario.web @ 21:40
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