Mi?rcoles, 20 de abril de 2011
Un estudio de la Universidad Pompeu Fabra revela que un tercio de los separados y divorciados en Barcelona acaban en la indigencia relativa
?
Las rupturas familiares, nueva causa de pobreza
Las rupturas familiares, nueva causa de pobreza


Un estudio de la Universidad Pompeu Fabra revela que un tercio de los separados y divorciados en Barcelona acaban en la indigencia relativa


En el actual contexto social, la transgresi?n de los valores tradicionales suele ser percibida como algo positivo, divertido, pol?ticamente correcto y muchas veces necesario por la mayor?a de pol?ticos a la caza del voto, por los medios de comunicaci?n y por una gran parte de la sociedad en general. Transgredir est? de moda y ya hace a?os que esta actitud se ve reflejada en la estructura familiar, entre otros ?mbitos. La tendencia a la precariedad en las relaciones de pareja conduce a que cada 4 minutos se rompa un matrimonio en Espa?a, seg?n un informe realizado por el Instituto de Pol?tica Familiar. Por otra parte, es de todos conocido que las separaciones y divorcios son motivo de sufrimiento para ambas partes, pero sobre todo suelen causar problemas psicol?gicos a largo plazo a los hijos afectados. A todos estos datos, viene a sumarse ahora uno nuevo: Un estudio de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona revela que una tercera parte de los separados y divorciados en la capital catalana acaban sufriendo una situaci?n de pobreza y precariedad econ?mica.

Seg?n el estudio de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), las rupturas familiares son la causa de un nuevo modelo de pobreza que afecta, sobretodo, a la mujer. Los divorcios y las separaciones matrimoniales conllevan un riesgo a?adido que favorece una emergente situaci?n de precariedad econ?mica, en la que tambi?n influyen otros factores de edad y g?nero. Sebasti?n Sarasa, profesor de la citada universidad, ha presentado un informe sobre la pobreza y la exclusi?n en Barcelona que llega a esta conclusi?n, entre otras relacionadas con la mendicidad, cruzando y comparando diversos indicadores sociales y econ?micos entre los a?os 1996 y 2000. El estudio sit?a entre un 10 y un 12 por ciento los barceloneses que viven en una situaci?n de pobreza relativa, con menos de 320 euros mensuales, mientras otro 10 por ciento se encuentran en condiciones precarias, con unos ingresos que oscilan entre un 50 y un 70 por ciento de la renta media catalana. Otros datos del trabajo realizado por la UPF indican que un 10 por ciento de la poblaci?n de Barcelona m?s adinerada acumula entre un 22 y un 25 por ciento de la renta total de la ciudad, mientras que un 10 por ciento de los m?s pobres tan s?lo reciben un 2 por ciento.

Por otro lado, el informe Evoluci?n de la familia en Espa?a 2003, que ha llevado a cabo el Instituto de Pol?tica Familiar (IPF), revela que un 52 por ciento de los matrimonios espa?oles no llega a los diez a?os de vida en com?n. En 2002 las rupturas conyugales aumentaron un 11 por ciento con respecto al a?o anterior, y se produjeron 73.500 separaciones y 41.500 divorcios. El IPF ha dado la voz de alarma al constatar que, desde 1992 hasta hoy, el incremento de matrimonios rotos se ha disparado espectacularmente. Estamos hablando de un incremento del 72 por ciento, frente al estancamiento en todos estos a?os de la cifra de enlaces matrimoniales, que rondan las 200.000 parejas anuales. "La situaci?n es tal que las rupturas matrimoniales est?n creciendo a ritmos m?s acelerados que la creaci?n de nuevos matrimonios", se?ala Eduardo Hertfelder, presidente del IPF.

Los ni?os, los grandes perdedores

Las causas de este fen?meno sociol?gico, seg?n se?ala la psic?loga Patricia Mart?nez, que ha participado en el estudio del Instituto de Pol?tica Familiar, hay que buscarlas "en la precariedad de las relaciones de pareja, generada sobre todo por el cambio cultural, la p?rdida de valores religiosos y morales, la incorporaci?n de la mujer al trabajo y la falta de colaboraci?n de los varones en las tareas dom?sticas". Desde que entr? en vigor la Ley del Divorcio en 1981, 4 millones de espa?oles se han visto afectados por los cerca de 1,5 millones de rupturas matrimoniales. Y el informe hace hincapi? en que, de esta cifra, "m?s de un mill?n de afectados son ni?os, una situaci?n que puede calificarse como dram?tica en t?rminos de trastornos de la personalidad, fracaso escolar, etc?tera", seg?n afirma Hertfelder.

Los ni?os, al igual que ocurre en los casos de maltratos y en las guerras, son las v?ctimas sin voz ni voto en las decisiones de los adultos, en este caso en lo concerniente a la ruptura del n?cleo familiar. Cabe a?adir que, en el caso de las separaciones, la precariedad de las relaciones de la pareja a la que hac?amos referencia lleva en ocasiones a uno de los dos c?nyuges a buscar refugio en una tercera persona, lo que se traduce en que uno de cada cinco ni?os proviene de una relaci?n extramatrimonial. Los ni?os, adem?s, se enfrentan a situaciones inestables, sin los referentes definidos de un padre y una madre que aporten la necesaria sensaci?n de seguridad que garantiza un matrimonio estable.

Ante esta situaci?n, el Instituto de Pol?tica Familiar propone que el Gobierno reoriente su pol?tica familiar y se destine una partida presupuestaria, "a cargo de las subvenciones del Impuesto sobre la Renta de las Personas F?sicas (IRPF), para aquellas asociaciones que desarrollen servicios de orientaci?n familiar, con especialistas que act?en de forma preventiva para ayudar a los matrimonios a superar estas crisis y profundizar en pol?ticas de conciliaci?n entre la vida familiar y laboral, as? como una pol?tica de vivienda adecuada". Y concluye Hertfelder: "La administraci?n estatal, auton?mica y local no puede ser ajena a la crisis familiar y debe concienciarse de que, en el momento en que una familia necesita m?s ayuda -como es el caso de las crisis matrimoniales-, es cuando m?s ayuda debe tener por parte de las administraciones, y no al rev?s. Y es que, cuando una familia se rompe, toda la sociedad se rompe". El IPF formula, pues, unos objetivos que tambi?n se contemplan en el Pacto por la Vida y la Dignidad , al que nos hemos referido en anteriores art?culos. ( Ver aqu? )

Para corroborar hasta qu? extremo pueden afectar las separaciones a los hijos, una investigaci?n publicada en el JOURNAL OF FAMILY STUDIES ha demostrado que la mayor?a de beb?s y ni?os que se ven sometidos a los cambios propios de vivir con padres divorciados, alternando su vida diaria en los hogares de ambos, desarrollan problemas psicol?gicos a largo plazo. Seg?n esta investigaci?n, alternar la convivencia entre padres separados ocasiona "problemas de relaci?n" en el 60 por ciento de los ni?os menores de 18 meses. A largo plazo, estos ni?os crecen con "niveles alarmantes de inseguridad emocional y una baja capacidad para regular emociones fuertes" durante su juventud y la posterior etapa de adultos.

Feminizaci?n de la pobreza

El estudio presentado por Sebasti?n Sarasa, relativo a la pobreza derivada de las separaciones y divorcios, pone tambi?n de manifiesto una caracter?stica propia de este nuevo fen?meno emergente: la llamada feminizaci?n de la pobreza. Cuando se produce una ruptura matrimonial, tanto el hombre como la mujer suelen padecer trastornos emocionales, ps?quicos o econ?micos, pero es ella la que se suele llevar la peor parte. La feminizaci?n de la pobreza queda confirmada por indicadores que revelan que un 37 por ciento de las mujeres que s?lo tienen estudios primarios est?n en una clara situaci?n de carest?a econ?mica y representan un 62 por ciento de los perceptores de la renta m?nima de inserci?n, establecida en 295 euros mensuales.

La feminizaci?n de la pobreza viene a establecer que hombres y mujeres experimentan una realidad de escasez econ?mica de forma muy diferente. A la mujer le resulta mucho m?s complicado salir de esa situaci?n debido a la cantidad de estereotipos y discriminaciones a las que est? sometida. La desigualdad de oportunidades en el acceso al empleo, la exclusi?n de que es v?ctima por lo que muchas empresas consideran "las obligaciones dom?sticas" (entre las que se incluye el hacerse cargo de los hijos peque?os, que las lleva a acceder a puestos de trabajo peor considerados y retribuidos que los de los hombres) y la precariedad laboral, que incide m?s en las mujeres y las hace m?s presentes en la econom?a sumergida, son s?lo algunos de los ejemplos que conducen a la feminizaci?n de la pobreza. A todo ello, cabe a?adir la responsabilidad que tienen sobre los hijos, sobretodo en el caso de los m?s peque?os, dado que normalmente son las mujeres las que cargan con esa tarea afectiva, formativa y de manutenci?n. Asumir el doble rol de trabajadora y madre de familia, sin la colaboraci?n y presencia del padre, no es tarea f?cil, especialmente si la situaci?n econ?mica es precaria.

En numerosas ocasiones nos hemos referido a las negativas consecuencias que acarrea para la sociedad, actualmente y de cara al futuro, una educaci?n exenta de valores tradicionales y basada en buena medida en la transgresi?n y en una visi?n hedonista y materialista de la realidad que nos rodea. El sustento de esos valores se perfila como algo imprescindible en el caso de las rupturas familiares, que afectan principalmente, como hemos dicho, a los ni?os. La Santa Sede ha recordado recientemente, ante las Naciones Unidas, que la mejor manera de mejorar la dram?tica condici?n de la infancia es apoyar a la familia. "Al promover el bienestar de los ni?os, la familia, en cuanto unidad fundamental de la sociedad y del ambiente natural para el crecimiento y desarrollo de los ni?os, deber?a recibir toda la protecci?n y asistencia necesarias", ha manifestado el arzobispo Celestino Migliore, observador permanente de la Santa Sede ante la asamblea general de la ONU. Ojal? se tenga en cuenta esta observaci?n y que tomen buena nota de ello las diferentes administraciones.


Publicado por mario.web @ 21:42
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios