Viernes, 22 de abril de 2011
?Conoces comunicador qu? dice el Catecismo sobre la libertad y qu? responsabilidades tienes? Fragmentos del Catecismo que hablan sobre la libertad humana y sus amenazas; incluyen la de opini?n.
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?Qu? dice el Catecismo sobre la Libertad y la responsabilidad?
?Qu? dice el Catecismo sobre la Libertad y la responsabilidad?
ART?CULO 3
LA LIBERTAD DEL HOMBRE


1730 Dios ha creado al hombre racional confiri?ndole la dignidad de una persona dotada de la iniciativa y del dominio de sus actos. ?Quiso Dios ?dejar al hombre en manos de su propia decisi?n? (Si 15,14.), de modo que busque a su Creador sin coacciones y, adhiri?ndose a El, llegue libremente a la plena y feliz perfecci?n?(GS 17):


El hombre es racional, y por ello semejante a Dios; fue creado libre y due?o de sus actos. (S. Ireneo, haer. 4, 4, 3).

I Libertad y responsabilidad

1731 La libertad es el poder, radicado en la raz?n y en la voluntad, de obrar o de no obrar, de hacer esto o aquello, de ejecutar as? por s? mismo acciones deliberadas. Por el libre arbitrio cada uno dispone de s? mismo. La libertad es en el hombre una fuerza de crecimiento y de maduraci?n en la verdad y la bondad. La libertad alcanza su perfecci?n cuando est? ordenada a Dios, nuestra bienaventuranza.

1732 Hasta que no llega a encontrarse definitivamente con su bien ?ltimo que es Dios, la libertad implica la posibilidad de elegir entre el bien y el mal, y por tanto, de crecer en perfecci?n o de flaquear y pecar. La libertad caracteriza los actos propiamente humanos. Se convierte en fuente de alabanza o de reproche, de m?rito o de dem?rito.

1733 En la medida en que el hombre hace m?s el bien, se va haciendo tambi?n m?s libre. No hay verdadera libertad sino en el servicio del bien y de la justicia. La elecci?n de la desobediencia y del mal es un abuso de la libertad y conduce a ?la esclavitud del pecado?(cf Rm 6, 17).

1734 La libertad hace al hombre responsable de sus actos en la medida en que ?stos son voluntarios. El progreso en la virtud, el conocimiento del bien, y la ascesis acrecientan el dominio de la voluntad sobre los propios actos.

1735 La imputabilidad y la responsabilidad de una acci?n pueden quedar disminuidas e incluso suprimidas a causa de la ignorancia, la inadvertencia, la violencia, el temor, los h?bitos, los afectos desordenados y otros factores ps?quicos o sociales.

1736 Todo acto directamente querido es imputable a su autor:


As? el Se?or pregunta a Ad?n tras el pecado en el para?so: ??Qu? has hecho?? (Gn 3,13). Igualmente a Ca?n (cf Gn 4, 10). As? tambi?n el profeta Nat?n al rey David, tras el adulterio con la mujer de Ur?as y la muerte de ?ste (cf 2 S 12, 7-15).

Una acci?n puede ser indirectamente voluntaria cuando resulta de una negligencia respecto a lo que se habr?a debido conocer o hacer, por ejemplo, un accidente provocado por la ignorancia del c?digo de la circulaci?n.


1737 Un efecto puede ser tolerado sin ser querido por el que act?a, por ejemplo, el agotamiento de una madre a la cabecera de su hijo enfermo. El efecto malo no es imputable si no ha sido querido ni como fin ni como medio de la acci?n, como la muerte acontecida al auxiliar a una persona en peligro. Para que el efecto malo sea imputable, es preciso que sea previsible y que el que act?a tenga la posibilidad de evitarlo, por ejemplo, en el caso de un homicidio cometido por un conductor en estado de embriaguez.

1738 La libertad se ejercita en las relaciones entre los seres humanos. Toda persona humana, creada a imagen de Dios, tiene el derecho natural de ser reconocida como un ser libre y responsable. Todo hombre debe prestar a cada cual el respeto al que ?ste tiene derecho. El derecho al ejercicio de la libertad es una exigencia inseparable de la dignidad de la persona humana, especialmente en materia moral y religiosa (cf DH 2). Este derecho debe ser reconocido y protegido civilmente dentro de los l?mites del bien com?n y del orden p?blico (cf DH 7).

II. La libertad humana en la econom?a de la salvaci?n


1739 Libertad y pecado. La libertad del hombre es finita y falible. De hecho el hombre err?. Libremente pec?. Al rechazar el proyecto del amor de Dios, se enga?? a s? mismo y se hizo esclavo del pecado. Esta primera alienaci?n engendr? una multitud de alienaciones. La historia de la humanidad, desde sus or?genes, atestigua desgracias y opresiones nacidas del coraz?n del hombre a consecuencia de un mal uso de la libertad.

1740 Amenazas para la libertad. El ejercicio de la libertad no implica el derecho a decir y hacer cualquier cosa. Es falso concebir al hombre ?sujeto de esa libertad como un individuo autosuficiente que busca la satisfacci?n de su inter?s propio en el goce de los bienes terrenales? (CDF, instr. "Libertatis conscientia" 13). Por otra parte, las condiciones de orden econ?mico y social, pol?tico y cultural requeridas para un justo ejercicio de la libertad son, con demasiada frecuencia, desconocidas y violadas. Estas situaciones de ceguera y de injusticia gravan la vida moral y colocan tanto a los fuertes como a los d?biles en la tentaci?n de pecar contra la caridad. Al apartarse de la ley moral, el hombre atenta contra su propia libertad, se encadena a s? mismo, rompe la fraternidad con sus semejantes y se rebela contra la verdad divina.

1741 Liberaci?n y salvaci?n. Por su Cruz gloriosa, Cristo obtuvo la salvaci?n para todos los hombres. Los rescat? del pecado que los ten?a sometidos a esclavitud. ?Para ser libres nos libert? Cristo? (Ga 5,1). En El participamos de ?la verdad que nos hace libres? (Jn 8,32). El Esp?ritu Santo nos ha sido dado, y, como ense?a el ap?stol, ?donde est? el Esp?ritu, all? est? la libertad? (2 Co 3,17). Ya desde ahora nos gloriamos de la ?libertad de los hijos de Dios? (Rm 8,21).

1742 Libertad y gracia. La gracia de Cristo no se opone de ninguna manera a nuestra libertad cuando ?sta corresponde al sentido de la verdad y del bien que Dios ha puesto en el coraz?n del hombre. Al contrario, como lo atestigua la experiencia cristiana, especialmente en la oraci?n, a medida que somos m?s d?ciles a los impulsos de la gracia, se acrecientan nuestra ?ntima verdad y nuestra seguridad en las pruebas, como tambi?n ante las presiones y coacciones del mundo exterior. Por el trabajo de la gracia, el Esp?ritu Santo nos educa en la libertad espiritual para hacer de nosotros colaboradores libres de su obra en la Iglesia y en el mundo.


Dios omnipotente y misericordioso, aparta de nosotros los males, para que, bien dispuesto nuestro cuerpo y nuestro esp?ritu, podamos libremente cumplir tu voluntad. (MR, colecta del domingo 32)

Resumen

1743 Dios ha querido ?dejar al hombre en manos de su propia decisi?n? (Si 15,14). Para que pueda adherirse libremente a su Creador y llegar as? a la bienaventurada perfecci?n (cf GS 17, 1).

1744 La libertad es el poder de obrar o de no obrar y de ejecutar as?, por s? mismo, acciones deliberadas. La libertad alcanza su perfecci?n, cuando est? ordenada a Dios, el supremo Bien.

1745 La libertad caracteriza los actos propiamente humanos. Hace al ser humano responsable de los actos de que es autor voluntario. Es propio del hombre actuar deliberadamente.

1746 La imputabilidad o la responsabilidad de una acci?n puede quedar disminuida o incluso anulada por la ignorancia, la violencia, el temor y otros factores ps?quicos o sociales.

1747 El derecho al ejercicio de la libertad, especialmente en materia religiosa y moral, es una exigencia inseparable de la dignidad del hombre. Pero el ejercicio de la libertad no implica el pretendido derecho de decir o de hacer cualquier cosa.

1748 ?Para ser libres nos libert? Cristo? (Ga 5, 1).



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Publicado por mario.web @ 9:53
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