Viernes, 22 de abril de 2011
El P. Justo Ariel Beramendi reflexiona desde su blog Iglesia y comunicaci?n sobre la revoluci?n medi?tica planteada desde la Aetatis Novae. ?Conoce su blog!
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La comunicaci?n como servicio
La comunicaci?n como servicio
Ya no resulta extra?o afirmar que vivimos en medio de una ?cultura de los medios de comunicaci?n? o en una ?generaci?n de los MC?; lo que piensan los hombres y mujeres de un determinado contexto social y temporal est? condicionado ?en parte- por los MCS[1]


Contextualizaci?n

La sociedad boliviana ? en su contexto latinoamericano ? con todos los cambios sociales e que est? viviendo en los ?ltimos tiempos ha visto en los MCS un instrumento casi esencial para informar, instruir, formar y comunicar ya sea a favor o en contra de los grupos sociales; si en nuestra realidad hay analistas que hablan de una revoluci?n social, tambi?n tendr?amos que hablar de una revoluci?n medi?tica.

Los agentes pastorales nos movemos y vivimos nuestra consagraci?n en este contexto, independientemente del lugar en el que nos situemos estamos en la cultura de los medios e interactuamos con la generaci?n de los MC.

Esta fugaz mirada a lo social, nos ubica en el contexto donde nuestras comunidades religiosas realizan su misi?n, con carismas distintos, con servicios distintos abarcan espacios de la sociedad donde somos llamados a ser signos de Dios. Y as? lo hacemos en nuestro peque?o mundo, quiz?s sabiendo que no estamos solos.

?Nadie enciende una l?mpara para taparla con una olla o ponerla debajo de la cama, sino que la pone en alto para que tengan luz los que entran? Lc. 8,16

Este peque?o vers?culo del evangelio de San Lucas, ha sido una inspiraci?n para invitar sin cansancio a los colegas de mi di?cesis cuando era Delegado de Comunicaci?n en Cochabamba, y les confieso que a veces encontraba poco inter?s en compartir nuestras actividades con la comunidad ? en este caso la Iglesia Local - puede ser disfrazada de una falsa humildad y de un silencio que es m?s un omisi?n.

Por otro lado existe la antigua premisa que los MCS tradicionales son algo como el cuarto poder en la sociedad; esta teor?a ? en mi entender ? ya ha sido superada al entrar en la ?era de la informaci?n?, creada por las nuevas tecnolog?as de comunicaci?n y el acceso a ellas: la telefon?a celular, el correo electr?nico, el Internet, el Chat, entre otras. No s?lo estamos hablando s?lo de grandes implantaciones de ?ltima tecnolog?a satelital, sino tambi?n de los MCS tradicionales que han convergido en Internet y que se proponen como medios digitales a bajo costo y agilizando enormemente la fluidez de la informaci?n y por ende de la comunicaci?n.

Vosotros sois la luz del mundo: una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. (Mt. 5:14)

En este contexto al que podemos denominamos sociedad de la informaci?n y de la que somos parte como consagrados y consagradas, estamos llamados a dar un paso m?s para romper prejuicios personales o grupales que impiden comunicar con los dem?s; ya que lo poco o mucho que hagamos en materia de comunicaci?n afecta e importa directamente a la comunidad eclesial y a la sociedad.


La Comunicaci?n en el seno de la Iglesia ayuda a construir la comuni?n eclesial

Al intentar fundamentar el por qu? la comunicaci?n es un servicio, me remito a la Instrucci?n Pastoral ?Aetatis Novae? que hace una mirada hacia atr?s despu?s de 20 a?os del Concilio Vaticano II y ya en 1992 ? prof?ticamente- anuncia los cambios que se ven venir en el mundo de las comunicaciones.

En el texto de este documento se trata la ?Tarea de las comunicaciones? y se presenta a los MCS al :
- servicio las personas y de las culturas
- servicio del di?logo con el mundo actual
- servicio de la comunidad humana y del progreso social
- servicio de la comuni?n eclesial
- servicio de la Nueva Evangelizaci?n


Compartir los retos, madurar los proyectos, enriquecer las experiencias s?lo se puede hacer en comunidad, pero no s?lo al interno de una casa religiosa sino en un terreno eclesial donde quiz?s ya han habido iniciativas en el campo que nos alistamos a emprender.

Dar el paso de compartir nuestras vivencias, de informar? en definitiva de comunicar m?s all? de nuestro estrecho entorno requiere vencer la inseguridad de ?ir al encuentro con el otro?, desechar los prejuicios de competir; es dar un paso al frente y aceptar que estoy llamado a hacer comunidad en un contexto social y geogr?fico concreto.

Comunicar nuestras experiencias es aquello que tantas veces decimos en nuestras comunidades: poner las cosas en com?n. Esta ?puesta en com?n?, este ?compartir con la Comunidad Cat?lica? crea lazos humanos, y esto ? pues ? se lo hace a trav?s de acciones concretas: un e-mail, un folleto, una carta abierta, una foto enviada a los amigos. M?s a?n, una entrevista en la radio, o en la televisi?n, una p?gina web personal.

Hacer esto con una actitud constructiva es hacer comunicaci?n y es construir comuni?n.

El documento Aetatis Novae se pregunta?

?Por qu? insiste la Iglesia en el derecho de todos a tener una informaci?n correcta, en su propio derecho a proclamar la aut?ntica verdad del Evangelio y en la responsabilidad que tienen sus pastores de comunicar la verdad y de formar a los fieles para que hagan lo mismo? Porque la comunicaci?n, en la Iglesia, se entiende a partir de la comunicaci?n que hace de s? mismo el Verbo de Dios. (n. 10)


La comunicaci?n en la sociedad ayuda a fortalecer el di?logo entre la Iglesia y la Sociedad
Cuando alguna vez he visto en un programa televisivo de variedades a una religiosa que cumpl?a 60 a?os de Vida consagrada, y que hab?a sido llevada por sus hermanas m?s j?venes para dar testimonio de vida, de servicio a los enfermos y de trabajo en los asilos en los que hab?a servido.

Pensaba que hab?a dos formas de reaccionar

1.- la cr?tica exacerbada de pensar que es comunidad religiosa est? haciendo ostentaci?n de un estilo de vida; o

2.- ver en esa religiosa, una parte de mi ser cristiano o cristiana; en un sencillo acto de comunicaci?n y de testimonio

Si los cat?licos estamos llamados por nuestro bautismo a ser signos de Cristo muerto y resucitado, a?n m?s los consagrados; y esta afirmaci?n pasa por los instrumentos que tenemos a nuestro alcance. Pablo VI afirmaba en la Evangelio Nuntiandi, (n. 45) una frase que es inspiraci?n para muchos consagrados con sensibilidad por la comunicaci?n: ?la Iglesia se sentir?a culpable ante Dios si no empleara esos poderosos medios, que la inteligencia humana perfecciona cada vez m?s?

El secularismo va creciendo y el silencio s?lo puede ser una omisi?n, o peor a?n el reflejo de la indiferencia. Si la Iglesia Cat?lica est? viviendo un tiempo de purificaci?n, el aislarse o enfrascarse en s? misma no es precisamente una soluci?n

Sin embargo, si decidimos realizar una estrategia comunicativa, no basta con la buena intenci?n, porque si queremos dialogar con la sociedad hay que hacerlo usando un lenguaje comunicativo apropiado. No porque seamos Iglesia cualquier cosas que hagamos ? en materia de comunicaci?n ? ser? bien aceptado; m?s bien creo que es todo lo contrario: Porque somos Iglesia la sociedad espera de nosotros un ?producto comunicativo? ejemplar.

Esto no significa rendirnos antes de empezar el desaf?o de comunicar bien, no existen recetas a corto plazo, sino m?s bien a largo plazo; pues el aprender a comunicar pasa por un m?nimo proceso de formaci?n. En este sentido me atrevo a decir que el aspecto formativo, no va relacionado al carisma de una comunidad, sino a la formaci?n humana de un futuro consagrado o consagrada. Est? claro que de un instituto de vida consagrada cuyo carisma es la Evangelizaci?n por los M.C.S. esperamos aprender de ellas o ellos.

Un consejo pr?ctico que me atrevo a dar para la financiaci?n de nuestros peque?os o grandes medios de comunicaci?n es hacer uso de la publicidad, nuestros proyectos de comunicaci?n no pueden terminarse cuando se termine el dinero de un proyecto, hay que buscar que nuestras iniciativas sean auto-sustentables econ?micamente y esto es un gran desaf?o.

Para terminar he tomando pie del pasaje de Marcos 9, 38-40 cuando los disc?pulos van ? casi - quej?ndose a Jes?s y le dicen que han visto ?uno que expulsaba demonios en tu nombre y no viene con nosotros y tratamos de imped?rselo porque no ven?a con nosotros?. Jes?s responde: ?el que no est? contra nosotros, est? por nosotros?.

Nace la reflexi?n que todos podemos informar y comunicar en nombre de Jes?s, pues no se pueden permitir los monopolios de informaci?n, no s?lo es un derecho humano inalienable, sino tambi?n es un don de Dios.

Ahora bien, este es ya un tema de ?comunicaci?n institucional? donde la persona que comunica lo hace desde su misi?n y servicio dentro de la instituci?n eclesial; todos somos libres de comunicar pero respetando la estructura en la que nos encontramos.

Este es un tema que quedar? abierto pues un tema de profunda importancia dentro de la Comunidad Cat?lica vista como una comunidad dentro de la sociedad.

[1] cf. Aetatis Novae 2

Publicado por mario.web @ 9:58
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