Viernes, 22 de abril de 2011
Los obispos de Venezuela, fieles a la misi?n recibida de Cristo deseamos exponer algunas inquietudes y propuestas sobre la realidad de Venezuela en este momento hist?rico
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Exhortaci?n Pastoral Unidos en la Justicia y la Rectitud
Exhortaci?n Pastoral Unidos en la Justicia y la Rectitud
Publicamos el comunicado de la Conferencia Episcopal Venezoalana con el tema Unidos en la Justicia y la rectitud


Introducci?n

1. Los obispos de Venezuela, fieles a la misi?n recibida de Cristo, en comuni?n con los sacerdotes, religiosos, religiosas y todo nuestro pueblo, deseamos exponer algunas inquietudes y propuestas sobre la realidad nacional en este momento hist?rico. Se trata del grave deber pastoral de ofrecer una orientaci?n ?tica y moral para el discernimiento y la actuaci?n de los fieles. Proponemos estas reflexiones ejerciendo el derecho a expresarnos, sin pretender imponer a otros sectores nuestro modo de considerar y analizar la realidad.

2. "Yo he venido para que tengan vida y vida en abundancia" (Jn 10, 10). Esta expresi?n del Se?or nos interpela ante la grave situaci?n que amenaza la vida de los venezolanos, producto del desprecio a la verdad, de la injusticia, la corrupci?n, la impunidad, de la inseguridad generalizada, que se manifiesta en el irrespeto a la vida desde sus comienzos; el influjo perverso del tr?fico y consumo de estupefacientes; el relajamiento de las costumbres, hasta llegar a la corrupci?n de los ni?os, adolescentes y j?venes en sitios de esparcimiento y planteles educativos; la trata de seres humanos, con fines de prostituci?n y de explotaci?n. Esta realidad hunde sus ra?ces en una profunda crisis moral, generadora de dolor y temor, a la cual la Iglesia desea responder con la persona misma de Jes?s, que viene a sanar la debilidad del coraz?n humano, y lo abre a la esperanza, poniendo en ?l, por medio de su Esp?ritu, el deseo de vivir seg?n la Ley del amor.

Una realidad oscurecida por la violencia
3. Actualmente uno de los problemas m?s graves que sufre el venezolano es el de la inseguridad f?sica, jur?dica y econ?mica. Dentro de este contexto, la vida humana no es protegida ni respetada. Hay una violencia desatada y sin control, generada por la delincuencia y la impunidad. Son miles las familias que sufren hoy la desaparici?n de seres queridos. Esto debilita la esperanza de un pueblo que hist?ricamente se ha caracterizado por su actitud respetuosa de la vida de las personas.

4. Hace siete a?os los obispos expres?bamos con preocupaci?n que "la poblaci?n est? viviendo con angustia un considerable aumento de la delincuencia que se hace cada vez m?s violento y siega con sa?a miles de vidas inocentes cada a?o" (Exh. Past. "He venido para que tengan vida", 12-7-2001); hoy nos encontramos en peores condiciones, sin vislumbrar soluciones a corto o mediano plazo, ante la carencia de pol?ticas p?blicas efectivas de seguridad ciudadana que garanticen la paz social y el derecho a la vida de las personas. A ello se ha sumado de forma alarmante el secuestro y retenci?n indebida de personas, sobre todo en las zonas fronterizas.

5. Por tanto, hacemos un nuevo llamado a quienes tienen la responsabilidad de la seguridad ciudadana para que asuman con decisi?n la urgencia de resolver la problem?tica de la inseguridad, que ha pasado a ser la mayor preocupaci?n del pueblo venezolano. Exigimos al gobierno nacional todos los esfuerzos posibles para lograr la liberaci?n de las personas que se encuentran actualmente secuestradas. Debe librarse una lucha frontal contra el delito del secuestro. Sin duda, todo lo que contribuya a devolver a una persona secuestrada a su familia y a su vida ordinaria, dejando atr?s d?as, meses o a?os de forzada e injusta reclusi?n, ha de ser saludado como un hecho positivo. Los esfuerzos por erradicar el funesto tr?fico de seres humanos deben ser realizados a todo nivel y en todo sentido. De la misma manera nos dirigimos a aquellos que por distintas circunstancias han optado por la violencia para que conviertan su coraz?n al amor y depongan cualquier actitud que lesione la paz y la dignidad de las personas. Hay que decir un no a la muerte y la violencia, y un s? a la vida y a la paz.

6. Todos los cristianos, como disc?pulos misioneros del Resucitado, hemos de promover la cultura de la vida y generar actitudes y comportamientos que hagan posible la civilizaci?n del amor en el encuentro fraterno y respetuoso entre todos. De esta manera daremos testimonio del amor que Dios nos tiene, ya que "hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en la muerte" (1 Jn 3. 14). Esta ense?anza de la Escritura nos muestra que "la vida s?lo se desarrolla plenamente en la comuni?n fraterna y justa" (Documento de Aparecida, 359).

Derecho a la educaci?n.

7. La Educaci?n es un derecho de todas las personas. Una educaci?n de calidad es fundamental para el desarrollo sostenido de un pa?s. Mucho se ha avanzado en las oportunidades educativas para todos. La Iglesia, con su extensa red de planteles, la mayor parte de los cuales est? al servicio de las clases populares, ha contribuido al desarrollo del pa?s mediante una educaci?n de calidad.

8. Nuestro pueblo siempre ha tenido en alta estima la educaci?n impartida en los centros educativos de la Iglesia. Sus alumnos son tan venezolanos como los que estudian en otros planteles. Sus docentes y trabajadores tienen derecho a equipararse a los que trabajan en las escuelas oficiales. Expresamos nuestra preocupaci?n respecto a las dificultades encontradas para que los organismos oficiales competentes honren los convenios ya establecidos, principalmente en el ajuste anual de los presupuestos para cumplir con las obligaciones salariales del personal.

9. Es obligante se?alar la amenaza que se cierne sobre algunas instituciones educativas cat?licas y privadas, en el orden presupuestario, por el necesario aumento del costo de la matr?cula escolar. Para nadie es un secreto que nuestro pa?s tiene uno de los ?ndices de inflaci?n m?s altos de Am?rica Latina. Esta realidad afecta tanto a las personas como a las instituciones, entre ellas las educativas, poniendo en peligro la existencia de ?stas ?ltimas. De esto est?n conscientes los directivos, los padres y representantes de los alumnos, que temen la desaparici?n, en la pr?ctica, de la posibilidad de optar por una educaci?n cristiana para sus hijos.

10. En la b?squeda de la educaci?n que queremos los venezolanos, de acuerdo con los principios constitucionales, es fundamental proceder a la elaboraci?n de una propuesta curricular que incorpore el consenso m?s amplio, despu?s de una consulta abierta e inclusiva, que respete el derecho de los padres a elegir el tipo de educaci?n integral que ellos anhelan para sus hijos, y que est? encauzada a la formaci?n del ciudadano que requiere el pa?s.
Es necesario que las autoridades educativas favorezcan el di?logo y la concertaci?n con las organizaciones educativas cat?licas, de tal modo que se encuentren soluciones pertinentes y permanentes en bien de miles de estudiantes que se forman en esos centros educativos.

Clima pol?tico-electoral

11. El actual panorama pol?tico del pa?s se caracteriza por una crispaci?n de los ?nimos que no es saludable para el importante evento electoral que se avecina. Las elecciones son un proceso normal en el desenvolvimiento de un pa?s democr?tico. Se hace necesario el di?logo, el respeto a las personas y sus derechos y al ordenamiento jur?dico vigente para no entorpecer este proceso.

12. Como en anteriores ocasiones, exhortamos a los electores a cumplir su obligaci?n c?vica de sufragar, uno de los actos que m?s fortalecen el sistema democr?tico. A pesar de las dificultades y retrocesos que se han producido en el pasado lejano y reciente en relaci?n a la realizaci?n de comicios, ?stos siempre constituyen un canal imprescindible de expresi?n de la ciudadan?a y de consolidaci?n de la democracia. Es grande tambi?n la responsabilidad de los candidatos o actores pol?ticos: en este proceso electoral, m?s que unos cargos, est?n en juego valores esenciales de la democracia, a saber: el pluralismo, la libertad, la honestidad, la justicia, la paz.

13. A la obligaci?n de participar que tienen los electores corresponde, por parte del Estado, en particular del Consejo Nacional Electoral, el deber de garantizar la pulcritud del proceso, su f?cil acceso, la difusi?n inmediata de los resultados y el acatamiento de los mismos, como voluntad popular que de ese modo se expresa, sin que pueda antepon?rsele ning?n otro inter?s, grupal o individual, ideol?gico o de cualquier otra naturaleza. Sin embargo, dados los acontecimientos del ?ltimo semestre, en concreto, las inhabilitaciones de centenares de ciudadanos por un ?rgano administrativo, conviene poner de relieve que entre los presupuestos de un proceso de elecciones imparcial, transparente y libre, est? la garant?a para todo ciudadano, dentro de los l?mites establecidos por las leyes, de elegir y de ser elegido. A nadie se puede condenar o privar de sus derechos sin una sentencia judicial firme. Se trata de derechos humanos que s?lo excepcionalmente pueden ser limitados, y ello dentro de los cauces constitucionales (Cf. Constituci?n de la Rep?blica Bolivariana de Venezuela, arts. 42 y 65). Cualquier lesi?n de estos derechos por medidas que no est?n claramente fundadas en el ordenamiento jur?dico vigente, viola la Constituci?n, pone en entredicho la voluntad democr?tica de un r?gimen, y m?s bien sugiere la intenci?n de sacar del camino a los adversarios que tengan posibilidades de ?xito.

14. Dentro del cuadro pol?tico ya descrito, un elemento que agudiza la polarizaci?n es la imposici?n de cualquier tipo de consigna que amenace con la muerte. Este tipo de consigna es ?ticamente reprobable, y contraviene abiertamente la Constituci?n vigente y la voluntad expresada en el refer?ndum del 2 de diciembre. En vez de expresiones como ?sta, lo que el pueblo desea es la soluci?n de los graves y muy concretos problemas que vive, como la seguridad, la salud, la vivienda, la educaci?n y otros.

La Divisi?n de poderes, expresi?n y garant?a de la Democracia

15. Una aut?ntica separaci?n de poderes es garant?a de ejercicio pleno de la democracia. El argumento de que no puede haber ning?n tipo de diferencia porque los poderes deben trabajar en armon?a es falaz. Evidentemente, los grandes intereses nacionales piden el logro de acuerdos, pero estos jam?s pueden ser autom?ticos, ni responder a la l?nea dictada por uno de los poderes p?blicos, sino fruto, precisamente, del debate, de la confrontaci?n de ideas, en el respeto mutuo de los actores de dicho dialogo. El Poder Judicial, cuya misi?n es, precisamente, juzgar, incluso eventualmente a quienes detentan los dem?s poderes p?blicos, debe hacer valer y respetar su independencia y autonom?a.

Conclusi?n.

16. Nuestro pueblo quiere la vida, y una vida digna. ?sta se consigue con actitudes y pol?ticas que promuevan el reconocimiento de la dignidad personal, los valores humanos, la paz, el respeto a las diferencias, el di?logo sincero y la apertura a los otros. El progreso de Venezuela no se lograr? con una permanente conflictividad, sino mediante un clima de paz, abierto al reconocimiento e inclusi?n de todos sus habitantes y sectores humanos. La construcci?n del pa?s es tarea de todos. Nadie debe ser excluido.

17. Los cristianos no podemos abdicar de esta responsabilidad; antes bien, con la sabidur?a del Esp?ritu de Dios debemos sentirnos llamados a ser mensajeros permanentes de la Buena Noticia de Jesucristo, el Se?or, y trabajar por el bien com?n de todos los venezolanos. ?l nos llama a asumir en nuestra naci?n el gran desaf?o de construir su Reino de verdad, de justicia, de paz, de amor. Pedimos la intercesi?n de Mar?a Sant?sima de Coromoto, patrona de nuestra Patria, para que nos acompa?e en la construcci?n de este Reino y el logro de la paz duradera.

Caracas, 10 de julio de 2008

Con nuestra bendici?n.

Los Obispos de Venezuela

Publicado por mario.web @ 10:15
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