Viernes, 22 de abril de 2011

Fuente: www.yoinfluyo.com
Autor: Miguel ?ngel Fuentes, I.V.E.

?La ma?ana del 25 de julio de 1968?recordar?a a?os m?s tarde el Cardenal Casaroli, entonces Secretario de Estado?, Pablo VI celebr? la Misa del Esp?ritu Santo, pidi? luz de lo Alto... y firm?: firm? su firma m?s dif?cil, una de sus firmas m?s gloriosas. Firm? su propia pasi?n?.(1)

Se trataba de la Carta Enc?clica Humanae Vitae, sobre la regulaci?n de la natalidad; terminaba de esa manera un largo trabajo comenzado en 1963 por Juan XXIII, al constituir una ?Comisi?n para el estudio de problemas de poblaci?n, familia y natalidad?.

Pablo VI, al sucederle en el Pontificado, asumi? el reto lanzado por su predecesor, sabiendo desde el principio que ?sta ser?a una de las cruces m?s pesadas que le tocar?a llevar. En efecto, ya en tiempos de Juan XXIII, al tiempo de constituir la comisi?n de estudio, un grupo de moralistas hab?a comenzado una intensa campa?a a favor de la contracepci?n (2), que se agudiz? con la indiscreta publicaci?n del informe ?secreto? escrito para uso del Papa por la referida comisi?n.

Este informe recog?a la posici?n de los diversos especialistas sobre el tema y se divid?a en tres elocuentes partes: el informe de la ?mayor?a? que se inclinaba notoriamente por una mitigaci?n de la doctrina de la anticoncepci?n, el de la ?minor?a? que sosten?a la doctrina tradicional, y finalmente la ?respuesta? de la mayor?a a la minor?a.

El mismo esquema revelaba la tendenciosa influencia que se intentaba ejercer sobre el Papa en orden a la permisi?n moral de los anticonceptivos; su publicaci?n intent? ?probablemente? aumentar la presi?n (3).

Con la publicaci?n de la enc?clica lleg? la parte m?s dura para Pablo VI: no s?lo la incomprensi?n de muchos laicos cat?licos, sino la violenta oposici?n de influyentes grupos de te?logos y la ambigua posici?n de algunas Conferencias Episcopales (como los episcopados austriaco, belga, canadiense, franc?s, etc?tera) que, por una parte, daban la raz?n al Pont?fice y, por otra, intentaban mitigar su ense?anza (4).

Entre las reacciones de los te?logos (5), la primera fue la Declaraci?n firmada por 87 de ellos de la zona de Washington, s?lo dos d?as m?s tarde de la publicaci?n de la enc?clica. En ella se dirige al Papa la grav?sima acusaci?n de haberse opuesto al Concilio Vaticano II, identificando a la Iglesia con la Jerarqu?a, contra el ecumenismo, ignorando el testimonio de los hermanos separados, contra la actitud de apertura al mundo contempor?neo, y llega as? a afirmar que los cat?licos pueden tranquilamente ignorar la enc?clica.

M?s grave todav?a, por la autoridad de sus firmantes, por el contenido y por el posterior desarrollo, fue la Declaraci?n de 20 te?logos europeos al t?rmino de dos d?as de estudio y discusi?n en Amsterdam del 18 al 19 de septiembre de 1968.

Sus firmantes fueron J.M. Aubert, A. Auer, T. Beemer, F. B?ckle, W. Bulst, R. Callewaert, M. De Wachter, S.J., E. Mc Donagh, O. Franssen, S.J., J. Groot, L. Janssens, W. Klijn, S.J., F. Klosternann, O. Madr, F. Malmberg, S.J., S. Pf?rtner, O.P., C. Robert, P. Schoonenberg, S.J., C. Sporken, R. Van Kessel.

Tambi?n tuvo particular repercusi?n e influencia el art?culo de K. Rahner, S.J., publicado en Die Welt el 26 de agosto de 1968 y traducido en Il Regno (6) , que comienza con algunas profec?as sobre la eficacia y la suerte de la enc?clica que, como todas las profec?as del progresismo, se cumplieron exactamente al rev?s.

Afirma, por ejemplo, que ?la mayor?a de los cat?licos considerar? la norma de la enc?clica no s?lo como doctrina reformabilis (doctrina reformable), sino incluso como doctrina reformanda (doctrina que debe ser reformada)?, es decir, como doctrina err?nea.

A los c?nyuges cat?licos, Rahner no s?lo reconoce la amplia posibilidad de seguir en buena fe una norma que el Magisterio condena (lo cual nadie discute cuando se trata de conciencia invenciblemente err?nea), sino que establece para cada persona el derecho-deber de seguir los dict?menes de la propia conciencia en oposici?n a las ense?anzas del Papa. Esto cuando ?despu?s de un maduro examen de conciencia, cree llegar, con toda cautela y esp?ritu autocr?tico, a una opini?n que derogue la norma establecida por el Papa?.

Rahner ?por su prestigio e influencia en aquel momento? abri? las puertas a un craso subjetivismo moral de grav?simas consecuencias para la vida de los fieles.


1. Divisi?n de la Humanae vitae

2. Los dos significados del acto conyugal (8)

3. La Inseparabilidad de los dos significados (9)

4. Consecuencias morales

5. Falsas argumentaciones contra la doctrina de la HV

6. Conclusi?n

7. Referencias



Publicado por mario.web @ 10:30
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