S?bado, 23 de abril de 2011


Fuente: Catholic.net
Autor: P. Lluci? Pou Sabat?

?Es la religi?n un producto de nuestra imaginaci?n, algo psicol?gico que produce nuestra necesidad de pensar en un m?s all? feliz, ya que aqu? no podemos serlo del todo? Dicho de otro modo: ?Somos criaturas, imagen de Dios, o bien Dios es una imagen nuestra?

Una historia puede ilustrar la cuesti?n: Dicen que las ara?as vuelan... Si vamos por el campo nos encontraremos con frecuencia con la molestia de hilillos sutiles que nos caen sobre el rostro... son las ara?as voladoras, que llevadas por el viento, se trasladan de un lugar a otro para vivir... Y el modo de viajar es ?ste: dejan ir algo de hilo, que como alas les permite elevarse por la fuerza de rozamiento con el aire y volar, sueltan m?s hilo si quieren subir, menos si quieren "aterrizar".

Pues la ara?a de nuestra historia aterriz? en un bosque y dej?ndose colgar de la rama de un ?rbol fue tejiendo sus soportes hasta que -dando una y otra pasada- teji? su telara?a a fin de capturar las despreocupadas moscas. Y he aqu? que una vez concluida su obra se pase? por ella, admir?ndola y de pronto observ? un hilo que bajaba de lo alto, que le pareci? destrozaba la est?tica del conjunto... "este hilo es feo, cort?moslo", se dijo. Pero he aqu? que al hacerlo cay? la ara?a envuelta en su tela, prisionera de su red, como una tonta.

As? nosotros, que culminamos tantas proezas con nuestra inteligencia, la t?cnica, la obra de nuestras manos... pero no cortemos el hilo que soporta todo, no podemos prescindir de ?l pues caer?amos prisioneros de nuestras obras que se convertir?an en c?rcel para nosotros. Aprisionados en el tiempo que se escurre entre los dedos, y nosotros orientados al consumismo y a la satisfacci?n de los sentidos... perdemos la noci?n del hilo de donde venimos, tenemos la tentaci?n de caer en la animalidad, en la p?rdida del conocimiento de qu? nos separa de un mono, la p?rdida de la memoria de que podemos crear y pensar, aunque son antip?ticas esas cosas pues plantean preguntas sin respuestas c?modas: "?Qu? estoy haciendo con mi existencia... ?", "?Qu? pinto aqu??" "?Qu? he hecho estos meses para no hacer nada que recuerde?" ??De d?nde vengo y a d?nde voy, y qui?n soy? Y mientras nos movemos en t?rminos de ?productividad?, no alcanzamos la armon?a y el equilibro para hacernos estas preguntas, no tenemos tiempo para lo importante porque estamos colapsados con lo urgente, no podemos dedicar tiempo a rezar o a amar... vivimos una existencia sustancialmente igual a la de nuestra ara?a. El af?n de bienestar, de crecer en ?status? social, en dinero, competir... va formando una telara?a que nos aprisiona y quedamos encerrados en esta c?rcel, que construye la ara?a que teje y aprisiona almas. Y nos volvemos ego?stas, con af?n de ser ara?as a su vez de otros, de ?poseerlos?, que sean nuestros y tejer telas en los rincones para atrapar en ellas otras almas como si fuesen moscas.

Aparte de las cosas visibles, las que se ven, est?n las invisibles, que son las que dan soporte a todo: son los valores, como el respeto a la vida, a los dem?s, basado en la dignidad de la persona, y la amistad y el amor, que es el m?ximo valor, la fuente de la felicidad, porque cuando amamos y nos damos somos felices. Hemos de preguntarnos por este mundo casi invisible, el amor que es la energ?a de la vida, y Dios que est? en todas partes y nos infundi? el alma, como explica de modo deliciosamente ingenuo la Biblia. La ciencia nos dice que este hombre est? hecho de carbono y otras composiciones. Pero aunque nos diga mucho la estructura de algo no nos dir? la biolog?a el qu? es aquello que no se ve, esta especie de "dimensi?n invisible?.

?Hay una pista de Dios en el cerebro humano? Dos investigadores de la Universidad de Pennsylvania (Eugene D?Aquili y Andrew Newberg) han creado una nueva disciplina: la neuroteolog?a, y el semanario ?Newsweek? del 5.2.2001 indica que ambos publicar?n sus investigaciones en el libro ??Por qu? Dios no desaparecer??? ?Le Monde? recog?a estos d?as la respuesta: ?Porque el cerebro humano ha sido gen?ticamente concebido para sostener las creencias religiosas?.

Entre 1996-1998 estudiaron las funciones cerebrales y flujos sangu?neos del cerebro de 8 budistas tibetanos durante su meditaci?n y de monjas franciscanas en oraci?n. ?La meditaci?n activar?a ciertas funciones cerebrales que son las que crean la sensaci?n de plenitud absoluta y de comuni?n trascendental.?

Dicen los expertos que ser?a insensato suponer que las vivencias religiosas ?puedan reducirse a un flujo neuroqu?mico?, pues el cerebro est? programado para ayudar a la humanidad a sobrevivir en un mundo cruel, dando un sentido a la existencia. ?Queda por identificar el programador?, dec?a el final del art?culo. Me recordaba las palabras de Alexis Carrel sobre el instinto de superaci?n espiritual que ?junto a los primarios de conservaci?n y perpetuaci?n- anida en el coraz?n del hombre, y que no desaparece a trav?s de los tiempos, lo cual significa que tiene un sentido pues cualquier instinto que no puede obtener su objeto desaparece y muere: ?No conozco ?dec?a el doctor- ninguna excepci?n a esto?, porque sin duda es una necesidad b?sica ese hilillo sutil que mantiene toda nuestra vida.


Publicado por mario.web @ 13:08
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