S?bado, 23 de abril de 2011

Fuente: causademarta.net
Autor: Saturnino L?pez Santidri?n

?No s?, ni quiero saber que planes tienes para m?. Tu voluntad en m?.

Pero s?lo te pido una cosa:
Que sea lo que sea, me des fuerzas suficientes para aceptarlo y cumplirlo.
Que nunca por ello me aleje de Ti, sino que cada vez haga m?s fuertes las cuerdas que me atan a Ti.

S?lo te dejo a Ti que me gu?es. S?lo a Ti mi Dios?.
Marta



Marta siempre fue, como la describe su madre, ?la alegr?a de la casa?. Su car?cter jovial y cari?oso, hac?a de ella alguien con quien resultaba muy grato estar. Daba la sensaci?n de que viv?a muy deprisa, ya que era muy activa, impulsiva e impaciente.

Desde peque?a ten?a las cosas muy claras sobre lo que quer?a e iba a por ello decididamente. Con todo, los que la conoc?an de verdad la describ?an como una persona reservada y generosa.

Marta siempre destac? por sus cualidades en multitud de cosas y en las distintas etapas de su vida. Ella era muy consciente de ello, pero nunca fue un obst?culo para su alma naturalmente sencilla.

Cuando comenz? sus estudios de Periodismo su ilusi?n, como ella misma dec?a, era ser ?rica y famosa?, pero parece que Dios le ten?a reservada otro tipo de ?fama? muy diferente a la que ella en un principio aspiraba.


Una joven de hoy

Ya en su adolescencia Marta ten?a mucha personalidad. Ante las advertencias de sus padres, sobre los temores de ?stos con respecto a sus proyectos y decisiones, respond?a siempre que la dejasen equivocarse a ella.

La joven Marta era guapa, esbelta y coqueta. En una ocasi?n lleg? a participar en un desfile de modelos, pero nunca alarde? de ello. Moderna, le gustaba ir a la ?ltima en moda. Eleg?a su propia ropa y nunca le import? el juicio de los dem?s. Atra?a a los chicos por su f?sico y simpat?a. Tuvo dos novios, el primero de ellos en su adolescencia. Nadie pod?a estar triste a su lado, era alegre e ingeniosa, en ocasiones ?una payasa?.

Tras la experiencia que tuvo en Taiz?, Marta siempre comentaba en sus distintos ambientes (familiar y de amigos), que quer?a cambiar el mundo. Sent?a un fuerte impulso a hacerlo a trav?s de los medios de comunicaci?n.

Quer?a pasar por la vida dejando un mundo mejor del que ella se encontr?. Hija de su tiempo, y consciente de la fuerza y el poder de ?los medios?, pretend?a influir en los dem?s a trav?s de las tecnolog?as, de la imagen y el sonido, por eso decidi? hacer periodismo.


Luces y sombras

Marta siempre recibi? una educaci?n y ejemplo cristiano en el seno de su familia y se mov?a en este tipo de ambientes. Durante su estancia en Inglaterra con motivo de sus estudios, fue seducida por ?otra forma de vida?; la vida sin Cristo. Vivi? una ?poca de fiestas, discotecas? la vida de la noche. M?s que nunca llev? una vida ?moderna y actual? en el sentido mundano de los t?rminos.

En esta ?poca vivi? la parte m?s oscura de su vida. Tanto lleg? a apartarse de Cristo, que cuando decidi? cambiar su vida, despu?s de pasar unos d?as en Taiz?, le fue negada la absoluci?n en el sacramento de la reconciliaci?n. Se enfad? mucho con Dios, pues pens?, que ?l no la quer?a perdonar.

?Qu? pas? en Taiz?? No lo sabemos. Pero comenz? su b?squeda de Dios. Su vida dio un giro tal, que s?lo a trav?s de su posterior evoluci?n, la podemos valorar como una gracia muy intensa y que le marc? profundamente su existencia.

Marta siempre estaba alegre, tanto en los sufrimientos m?s peque?os como en los m?s grandes, ante los dem?s, siempre alegre.


Encuentro con la Misericordia

Nada tiene la fuerza de la propia vivencia de las cosas. Eso le ocurre precisamente a Marta cuando, uno de tantos d?as que acostumbraba a ir con unas amigas al merendero de sus padres en un pueblecito a las afueras de Burgos, Dios tuvo a bien que Marta encontrara all? a un sacerdote, que posteriormente se ofreci? a llevarla a casa en su coche.

Durante el trayecto Marta es escuchada en confesi?n y al recibir la absoluci?n, su alma se llena de profunda alegr?a y paz serena. Su alma, porque su cuerpo estalla de j?bilo y dando, literalmente, saltos de alegr?a, corre a casa de sus amigas a decirles que sab?a que Dios no la hab?a olvidado.

Al descubrir la Misericordia de Dios y sentirse perdonada y amada por ?l, se enamor? profundamente de Cristo y s?lo le preguntaba su voluntad para con ella, s?lo quer?a seguirle.


Esperanza para la juventud

Tristemente a los j?venes de hoy casi todo lo que les rodea parece que est? orientado a alejarles de Dios. Los ?pobres? andan muy perdidos y desorientados. M?s a?n, si tenemos en cuenta, que cada vez son mas escasos los ambientes en los que se les puede hablar de Dios (familia, escuela, etc...). No conocen al Dios del Amor y casi todo lo que oyen es en contra de Dios y su Iglesia.

Marta es un ?testigo de esperanza? para una juventud hastiada, vac?a y de vuelta de todo. Marta es una gracia especial de Dios a sus hijos, un modelo, espejo donde mirarse y reconocer en Jes?s su aut?ntica identidad.

En Marta pueden encontrar a una joven que vivi? como ellos: ?buscando la felicidad fuera de Dios?; en los mismos ambientes en los que ellos ahora malgastan su juventud a la deriva en un mar tormentoso en el que evidentemente ?sta, no se encuentra. Ella encontr? la verdadera felicidad en Dios, se enamor? de ?l y lo sigui? hasta el final. Nuestros j?venes merecen la verdadera felicidad y Marta les puede ayudar a encontrarla.


Testigo de Jes?s

Cuando Marta experiment? la Misericordia de Jes?s se sinti? salvada y qued? profundamente enamorada de ?L. Su alma encontr? la paz y su vida se fue ordenando. Fiel a su rato de oraci?n, de rodillas ante el Se?or, y a la Eucarist?a, a diario. Sab?a ser discreta en la generosidad, pasaba de ?puntillas?, apenas se la notaba.

    Dios es lo m?s importante en mi vida. Mi amor. Y como he conseguido llegar a adivinar esta gran verdad, no quisiera nunca perderlo. (Yo s?lo quiero seguirte, Jes?s).

    T? tienes una historia de amor guardada para m?, Se?or. Lo s?. Y lo voy descubriendo poquito a poquito.

Se sent?a m?s libre cuando se abandonaba y confiaba en ?l, hasta el punto de exclamar:

    Tanto m?s conf?o y me abandono en ?l cuanto me siento libre.

Apasionada y tenaz, supo defender su fe en cualquier momento y ante cualquier persona. Lo mismo argumentaba la defensa de su fe cuando era atacada o ridiculizada desde una c?tedra en la universidad, como escrib?a cartas a los medios de comunicaci?n denunciando la falta de valores morales y ?ticos.

Marta quer?a decididamente dar ejemplo con su vida. Siempre hablaba de Dios y con impaciencia le ped?a al Se?or ver su voluntad porque le apremiaba cumplirla, pues intu?a que ten?a poco tiempo.

    ?Oh, Dios, ay?dame por favor, ya. Que no hay tiempo.... Que la vida es much?simo m?s corta de lo que, pobres ilusos, pensamos...

    Mi falta de paciencia en ver su voluntad. ?Si pudiese dar ejemplo con mi vida!


Valores ?ticos

A lo largo de este relato se han ido presentando muchas de las cualidades, valores y virtudes m?s destacadas de Marta. No tienen m?s valor que reconocer c?mo Dios ?trabaja con nosotros, no sin nosotros? para hacernos ver su voluntad y darnos las gracias necesarias para cumplirla. Marta desde su libertad, hizo de la b?squeda y cumplimiento de la voluntad de Dios, el objetivo de su vida.

    A medida que m?s le conozco, m?s me pide el Se?or... Y me cuesta, ?pero me encanta!

Hemos hablado de una Marta alegre, sencilla y generosa. Aunque tenaz y decidida, profundamente confiada y abandonada en Dios. Fuerte y valiente con su compromiso cristiano. Apasionada y con la impaciencia divina de aquellas almas que buscan s?lo a Dios.


S? a Dios

Al final, en su cabeza s?lo cab?a Dios y su saber cumplir su voluntad.

Marta fue despojada afectivamente de todo: estudios, novio? se qued? sola? con Dios. Ella present?a que su final estaba cerca y de que no ten?a mucho tiempo para poder cumplir la voluntad de Dios sobre su vida.

Aquella noche, d?a de Santa In?s Virgen y M?rtir, Dios en sus designios insondables permiti? que Marta fuera abordada por el desalmado que le quit? la vida. Hasta su ?ltimo aliento fue heroica su lucha y resistencia en la defensa de su castidad, siendo esto lo que motiv? que de una forma brutal la asesinaran.

A los pocos d?as, fue encontrado el cuerpo. La noticia apareci? en el peri?dico. D. Jos?, can?nigo de la Catedral cuando la ley? dej? el desayuno en la mesa y se acerc? al tanatorio. Al entrar la madre de Marta le coment? si ven?a a rezar por ella. El sacerdote le respondi?, que no, que ven?a a encomendarse a ella.

Sorprend?a su semblante pl?cido y sereno, despu?s de la violenta forma en que le quitaron la vida. En su dulce semblante, se apreciaba un morat?n en el mismo lado y semejante al del rostro de Jes?s en la S?bana Santa.

Unos d?as antes, Marta hab?a comentado con una amiga las canciones que le gustar?a fueran cantadas en su funeral. Entre ellas estaba la canci?n ?Ven del L?bano, esposa?, cuya letra es del Cantar de los Cantares (Cap. 4, 8 ss). Al tratarse de una canci?n de bodas, el encargado de tocar la guitarra en el funeral de Marta no se sent?a capaz de hacerlo, pero cuando al final la toc?, coment? que no pudo tocar otra cosa.

En el lugar en el que descansa el cuerpo de Marta, reza la siguiente frase: ?porque estamos todos de paso en este mundo?.


Pinceladas de la vida de Marta

Marta nace en La Coru?a el 1 de marzo de 1969 y es bautizada poco despu?s con el nombre de Marta Mar?a de los ?ngeles. Por raz?n actividad profesional la familia se establece en Burgos en diciembre de 1970.

Curs? la educaci?n primaria con buenas notas en el Colegio de Jes?s Mar?a. Con 8 a?os recibe la Primera Comuni?n, el 19 de junio de 1977. Gozaba de gran vitalidad y desarroll? algunas aficiones deportivas, como el patinaje sobre ruedas, el atletismo, la nataci?n, destacando fundamentalmente en tenis, en lo que gan? algunos trofeos. A los 14 a?os se confirma en la actual parroquia de San Jos?. Comienza a acudir con su hermana mayor al Club Arlanza, donde un sacerdote del Opus Dei lleva la direcci?n espiritual, y en ?l participa de actividades recreativas y formativas, aprendiendo a tocar la guitarra.

Al acabar la primaria, plantea a sus padres pasar a un Instituto p?blico ?Comuneros de Castilla?, donde en sistema de coeducaci?n inicia (1983) el Bachillerato Unificado Polivalente (BUP), como puente entre el colegio y la universidad. Se abre al resto de compa?eros, en su mayor?a de clase humilde. Al igual que en la etapa precedente obtiene buenas calificaciones. A partir de 2? de BUP asiste, tambi?n, a las clases de la Escuela de Idiomas.

Seg?n su madre, Marta era espont?nea, muy cari?osa y atenta. Su amiga m?s cercana afirma que era muy noble, llena de ilusiones y dispuesta a ayudar y animar a otros. A los 17 a?os ambas dejan el Club Arlanza. En sus pensamientos juveniles cre?a que un Centro de la Obra le orientaba en una actitud muy preventiva y deseaba aprender de la vida por su cuenta. Comenz? a bajar en pr?cticas religiosas, aunque mantuvo una inquietud que, despu?s, la llev? a buscar y anhelar a Dios de una forma distinta, pero no sin pasar antes por una crisis.

Adelantado el invierno de 1988, durante tres o cuatro meses, comenz? a salir con un estudiante de tercero de veterinaria, joven simp?tico y de buena presencia, relaci?n que cort? ante la experiencia de debilidad en un espor?dico suceso, de lo que se arrepinti? enormemente. Se dice que la segunda conversi?n es la de los afectos. Por entonces concluy? el dif?cil cuarto curso de ingl?s en la Escuela de Idiomas y, en el verano, va a una localidad costera de Inglaterra a perfeccionarse en el idioma, consiguiendo hablarlo con fluidez.

En octubre se matricula en la Universidad Complutense de Madrid, en la rama de periodismo, imagen y sonido. Lo indicado antes le supuso reflexi?n, pero quer?a hacer su carrera en libertad y llegar a ser una periodista famosa. En la Capital de Espa?a se adapta y saca los estudios con facilidad y durante los dos primeros a?os procura no se?alarse, aunque su fe no estaba dormida. Se rodea de un grupo de amigas, que saben apreciar su franqueza, jovialidad y fuerte personalidad.

Durante las vacaciones de verano del segundo curso (1990), se entera en su parroquia, a la que va los domingos a Misa, que un grupo neocatecumenal tiene programado un viaje a Taiz?. Lo consulta a sus padres y, guitarra al hombro, participa en el encuentro. Marta descubri? nuevos aspectos y, al decir de su madre, de all? regres? tocada irremisiblemente por el Se?or. En efecto, ese toque de gracia lo conocemos por una carta a una de sus compa?eras de la residencia de Madrid: ?Cuando descubres algo importante en tu vida, y caes en la cuenta de cosas fundamentales, que hasta entonces pasaron inadvertidas a tu lado, te encuentras francamente bien, en paz...?

Lo cierto es que Marta quiso hacer una confesi?n en profundidad. De regreso a su ciudad, se dirigi? a una parroquia cercana y, sin que sepamos por qu?, no recibi? la absoluci?n. En su espontaneidad, ?encontr? alguna prevenci?n respecto a Taiz??, ?hubo alg?n otro desacuerdo de matices y crey? el sacerdote no estar en actitud de acatamiento? Esto le va a producir un dur?simo conflicto de conciencia, pues lo que m?s deseaba era la paz y en su car?cter sufr?a tremendamente cuando no se encontraba correspondida en sinceridad y afecto.

Poco despu?s, jugando en casa de unas amigas al ping-pong, les cont? su situaci?n, deshecha en l?grimas, porque pensaba que Dios le hab?a abandonado. Una de esas compa?eras le dec?a ?Dios te quiere, hayas hecho lo que hayas hecho? y le presentaba su propia experiencia con sus padres, dici?ndole que Dios es a?n mejor que los padres de la tierra. Unos d?as despu?s esa familia ten?a visita de un sacerdote del Camino Neocatecumenal y las hermanas la invitaron a su casa de campo, cercana a Burgos.

Terminada la comida, el sacerdote regresa a la Ciudad y le ofrece a Marta la posibilidad de retornar pronto. En cuando se vio ante el sacerdote comenz?, en su acostumbrada franqueza, a manifestarle lo que la oprim?a por dentro. Escuchada con atenci?n, no quiso que su sufrimiento se prolongase m?s, y le pregunt? que si ten?a alg?n pecado a falta que a?adir, para disponerse a recibir el perd?n. En cuando baja del coche, corre de nuevo en busca de sus amigas y les pide que la presentaran en las Comunidades Neocatecumenales, porque tambi?n ella deseaba conocer el ?Camino?, porque ?quer?a dar a Dios todo en gratitud?.

Desde este momento comienza una vida decididamente cristiana. Ahora ya no desea tanto ser famosa periodista, como el hacer el bien. Su espontaneidad se va transformando en parres?a (valent?a testimonial).

En septiembre de 1990 se celebra la boda de su hermana mayor. Entre los invitados hay un grupo de j?venes, que se relacionan todos con el apreciado jesuita P. Carlos Conde en las tareas de apostolado juvenil del C?rculo Cat?lico de Obreros. Con uno de esos muchachos inicia un amor ejemplar en el que, intuimos, Dios estaba de por medio.

De cara al nuevo curso regresa a Madrid entusiasmada y llena de fe. Con tanto br?o que, durante el a?o lectivo 1990-1991, realiza con buenas calificaciones 3? y 4? curso. All? se pone en contacto con las Comunidades Neocatecumenales en la parroquia de Santa Mar?a de Monte Carmelo. Una compa?era mayor, que la conoci? en ellas, dice que un comentario de Marta la marc? al ver c?mo una joven de 21 a?os manifest? que la entristec?a ver en Navidad que la gente se cargaba de bolsas, sin descubrir el verdadero sentido de la Fiesta. En enero y febrero asistieron a las catequesis, los lunes y jueves, de 8,30 a 9,30 de la tarde. Al terminar regresaban juntas corriendo y riendo.

Marta inicia una verdadera militancia seglar. Ahora no le importa manifestar sus convicciones en su ambiente. El ramillete de profesores que le imparten las ense?anzas es de ideolog?a variopinta. En las frecuentes conversaciones por tel?fono con los padres les daba cuenta de momentos vividos en las aulas en los que, haciendo acopio de valent?a, poco com?n, mostraba p?blicamente al profesor su desacuerdo en frases o comentarios vulgares, sugerencias pol?ticas o ideas contrarias al pensamiento cristiano, que nada ten?an que ver con la asignatura en cuanto tal. En una ocasi?n, incluso, se vio en la inc?moda necesidad de recurrir con su queja al rectorado. Los estudios la resultaban f?ciles de suerte que acort? un a?o y adelant? asignaturas de quinto.

Marta, seg?n sus amigas, era una muchacha alegre, feliz, simp?tica, din?mica, fuerte, comunicativa y buena comunicadora. Su esbeltez llamaba la atenci?n y su voz se parec?a a la de B?rbara Streisand, por lo que un locutor de radio le ofreci? el mejor instrumental para grabar unas cintas, con vistas a las pr?cticas de la Facultad. Pero ese hombre se le manifiesta enamorado, lo que la decepcion? profundamente, devolvi?ndole lo realizado, al sentir esa apariencia en su ambiente.

Decide trasladarse a Burgos. Habida cuenta de que hab?a adelantado asignaturas estar?a cerca de su novio, animador cultural, y ahorrar?a gastos. Marta procuraba no estar inactiva. Dentro de su campo de periodismo continuaba su preparaci?n intelectual y trabajos pr?cticos: Una de las cosas que hizo fue cubrir la Vuelta Ciclista a Burgos con el locutor deportivo de Radio Popular.

De este tiempo hay algunos art?culos de Marta en prensa defendiendo la vida, apoyando la paz, o en contra de la droga, y siempre destacando valores cristianos. Tambi?n fue elegida para presentar un desfile, orientado a influir positivamente en el campo de la moda femenina. A su parroquia iba especialmente los s?bados por la tarde para escuchar la Palabra en la Comunidad Neocatecumenal y acompa?ar con la guitarra las canciones en la Eucarist?a.

Su novio escrib?a en el editorial de su revista, d?as despu?s del asesinato: ?Marta triunfaba donde pisaba: todo el mundo quer?a estar con ella, hablar con ella, saber de ella, y ella, aunque amaba profundamente a su familia y a los que la quer?amos, ten?a los ojos puestos en Dios. Los ?ltimos apuntes, sus art?culos (?si al menos nos di?semos cuenta de qu? es lo que realmente importa en nuestra vida?), s?lo son la punta del iceberg, de la grandeza de su alma?.

?l no estaba en el Neocatecumenado, pero ella lo llevaba a las celebraciones, pues ?estaba muy atra?da por la vida que ve?a all?. Al preguntarle por qu? hab?a dejado de salir con ella hacia octubre, responde que no tiene explicaci?n l?gica. ?Quiz?s en un momento me agobi? por otras cosas. Posiblemente fue la Providencia. Pas? un estado an?mico, como si alguien me hubiera retirado el afecto para que pudiera soportar mejor lo que lleg?.

Marta era disciplinada y, en los ?ltimos meses, despu?s de trabajar de ma?ana (hasta diciembre), de cuatro a ocho y media de la tarde se iba a estudiar al Club Arlanza, como lugar silencioso. La siguiente media hora la pasaba en oraci?n, casi siempre de rodillas, en el peque?o oratorio, ante el Sagrario. Acabado este tiempo, sol?a hablar con la encargada del Club, haci?ndola part?cipe de sus ideas, metas y preocupaciones. A ella le contaba c?mo en su conversaci?n con el Se?or le apremiaba para que le hiciera ver su voluntad, ya que en las Comunidades se hab?a levantado en una Eucarist?a de convivencia para ofrecerse como ?itinerante?.

Su confidente intentaba ilusionarla con los proyectos profesionales, ?pero ella como de vuelta, aquello ya no la interesaba, era claro que Dios le hab?a desprendido de todo: estudios, novio, proyectos... Su forma de ser, en mi opini?n era la de una mujer que hab?a encontrado a Dios, pero segu?a busc?ndolo cada vez con m?s intimidad. En los ?ltimos meses sigui? acudiendo al Camino Neucatecumenal, al que se sent?a muy unida, y donde ella se sent?a proyectada para ayudar al mundo... Era una mujer con profunda vida interior, que se palpaba en su actitud... Al mismo tiempo que buscaba con mucha fuerza a Dios, se daba a los dem?s?. En una ocasi?n, un sacerdote que, durante la ense?anza en el Instituto hab?a sido su profesor de religi?n, se acerc? a Marta para interesarse de sus proyectos de afamada periodista y le contest?: ?hoy por hoy en mi cabeza s?lo cabe Dios?.

Era muy atenta y cari?osa, como lo indica el que, el d?a de Noche Vieja de 1991, Marta lleg? al Club vestida de frac y estuvo haciendo re?r a las ni?as unos tres cuartos de hora y, luego, se fue con sus amigas. Para la ?ltima fiesta de Reyes Magos hab?a comprado con gran ilusi?n una guitarra para su hermana de 11 a?os. Como estaba dispuesta siempre a acompa?ar y, en la tarde del mismo d?a 6, la encargada del Club deb?a permanecer all?, vino a estar con ella. Vieron un video sobre el encuentro de Juan Pablo II con los j?venes universitarios y qued? impresionada, proponi?ndose ir a Roma al siguiente encuentro por Semana Santa.

Comenz? a prepararse intensamente para los ex?menes de febrero, pero en los ?ltimos d?as hab?a notado que alguien la segu?a, manifestando sus miedos. El 21 de enero, d?a de Santa In?s, prolong? su conversaci?n con su confidente hasta las 9,40, ?present?a algo, yo lo quit? importancia? con una an?cdota en la vida de Santa Teresa. Antes de marcharse a casa, se acercaron al oratorio para despedirse del Se?or, ?hicimos una genuflexi?n delante del Sant?simo y se fue?. Al salir le indic? que no retirase los libros y apuntes de la mesa, porque, al d?a siguiente por la ma?ana, despu?s de o?r la Santa Misa y comulgar all?, pensaba seguir estudiando.

Extra?? a los padres que, siendo las diez de la noche no hubiera regresado a casa. Estaba nevando y un joven, conocido de toda la familia, invit? a Marta a subir a su coche, la dej? frente a su portal. La llave estaba rota y cerca de las veintid?s horas la vecina del segundo piso oy? un grito desgarrador. Cinco d?as se tard? hallar el cad?ver de Marta, a unos cinco kil?metros de la Ciudad.

Seg?n el informe forense falleci? en las primeras horas del d?a 22 de enero de 1992. Ten?a diversas erosiones y hematomas, fuertes presiones con las manos en el cuello y, sobre todo, 14 heridas de arma blanca en la parte izquierda del pecho, una de ellas en el centro del coraz?n. El informe y la sentencia repiten que eso sucedi? por intentar evadir la agresi?n. El imputado del crimen hab?a sido juzgado ya en cuatro ocasiones por abusos y violaciones, pero sin llegar al homicidio, al ceder sus v?ctimas a sus pretensiones.

Los hechos nos sugieren que la joven estudiante de quinto de periodismo, Marta Mar?a de los ?ngeles dej? un hermoso ejemplo, tanto en su vida agradecida al amor y misericordia de Dios, como en el testimonio de su valerosa muerte por defender la virtud.


Causa Pro-Beatificaci?n de la Sierva de Dios: Marta

Postulador Diocesano D. Saturnino L?pez
Grupo Pro-Beatificaci?n, Coordinadora Montserrat A.

Con fecha 28 de abril de 2007 se acepta el inicio de su proceso de beatificaci?n y desde ese momento es considerada Sierva de Dios.

Marta era una joven seglar y su CAUSA depende de la oraci?n y adhesi?n de todo del pueblo santo de Dios ya que no cuenta con el apoyo espec?fico de ninguna Instituci?n, Orden o Congregaci?n Religiosa.



Publicado por mario.web @ 13:09
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