S?bado, 23 de abril de 2011

Evangelio
Del santo Evangelio seg?n san Juan 13, 21-33. 36-38

En aquel tiempo, cuando Jes?s estaba a la mesa con sus disc?pulos, se conmovi? profundamente y declar?: ?Yo les aseguro que uno de ustedes me va a entregar?. Los disc?pulos se miraron perplejos unos a otros, porque no sab?an de qui?n hablaba. Uno de ellos, al que Jes?s tanto amaba, se hallaba reclinado a su derecha. Sim?n Pedro le hizo una se?a y le pregunt?: ??De qui?n lo dice??. Entonces ?l, apoy?ndose en el pecho de Jes?s, le pregunt?: ?Se?or, ?qui?n es??. Le contest? Jes?s: ?Aquel a quien Yo le d? este trozo de pan, que voy a mojar?. Moj? el pan y se lo dio a Judas, hijo de Sim?n el Iscariote; y tras el bocado, entr? en ?l Satan?s.


Jes?s le dijo entonces a Judas: ?Lo que tienes que hacer, hazlo pronto?. Pero ninguno de los comensales entendi? a qu? se refer?a; algunos supusieron que, como Judas ten?a a su cargo la bolsa, Jes?s le hab?a encomendado comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres. Judas, despu?s de tomar el bocado, sali? inmediatamente. Era de noche.


Una vez que Judas se fue, Jes?s dijo: ?Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en ?l. Si Dios ha sido glorificado en ?l, tambi?n Dios lo glorificar? en s? mismo y pronto lo glorificar?.


?Hijitos, todav?a estar? un poco con ustedes. Me buscar?n, pero como les dije a los jud?os, as? se lo digo a ustedes ahora: ?A donde Yo voy, ustedes no pueden ir? ?. Sim?n Pedro le dijo: ?Se?or, ?por qu? no puedo seguirte ahora? Yo dar? mi vida por ti?. Jes?s le contest?: ??Con que dar?s tu vida por m?? Yo te aseguro que no cantar? el gallo, antes de que me hayas negado tres veces?.

Oraci?n preparatoria

Dios m?o, eres mi Padre, me conoces y me amas, eres el ?nico en quien puedo confiar con la seguridad que nunca me vas a fallar. S?lo en Ti puedo encontrar la felicidad, dame, en este di?logo de amor, tu luz y tu fuerza para serte siempre fiel.

Petici?n

Jes?s, ay?dame a huir de la autosuficiencia y la vanagloria.

Meditaci?n

?Existe el misterio oscuro del rechazo, que con la historia de Judas se hace presente (?). El amor del Se?or no tiene l?mites, pero el hombre puede ponerle un l?mite. (?) Es el rechazo del amor, el no querer ser amado, el no amar. Es la soberbia que cree que no necesita purificaci?n, que se cierra a la bondad salvadora de Dios. (?) En Judas vemos con mayor claridad a?n la naturaleza de este rechazo. Juzga a Jes?s seg?n las categor?as del poder y del ?xito: para ?l s?lo cuentan el poder y el ?xito; el amor no cuenta. Y es avaro: para ?l el dinero es m?s importante que la comuni?n con Jes?s, m?s importante que Dios y su amor. (?) El Se?or hoy nos pone en guardia frente a la autosuficiencia, que pone un l?mite a su amor ilimitado. (?) Nos invita -por m?s perdidos que podamos sentirnos- a volver a casa y a permitir a su bondad purificadora que nos levante y nos haga entrar en la comuni?n de la mesa con ?l, con Dios mismo? (Benedicto XVI, 13 de abril de 2006).

Reflexi?n apost?lica

?Mar?a es modelo de fidelidad. La Iglesia la proclama Virgen fiel porque a lo largo de las diversas, y muchas veces dif?ciles circunstancias de su vida, mantuvo su alma en actitud de sierva del Se?or, ratificando su ?s?? inicial en cada nueva decisi?n y acogiendo d?cilmente el plan de Dios que se le iba revelando a cada paso m?s inescrutable y sorprendente? (Manual del miembro del Movimiento Regnum Christi, n. 127).

Prop?sito

Ofrecer un sacrificio por quienes se encuentran en misiones de evangelizaci?n durante la Semana Santa.

Di?logo con Cristo

Gracias Se?or por hacerte presente en mi vida y animarme a no tener miedo a mi fragilidad. No permitas que te traicione. Quiero ser fiel a mi prop?sito de entregarte toda mi vida, independientemente de las circunstancias que T? has dispuesto y, que a veces, no me acaban de gustar, pero te amo y me pongo en manos de tu Madre Sant?sima, modelo de fidelidad.?

?Nadie nace traidor; se hace a medida que deja que las pasiones del esp?ritu y de la carne se vayan apoderando de ?l. Y un pecado de traici?n, y de traici?n muchas veces m?s perniciosa y fr?a, es el pecado de omisi?n?

(Cristo al centro, n. 468).

http://meditaciones.regnumchristi.org/


Publicado por mario.web @ 13:38
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios