S?bado, 23 de abril de 2011


Evangelio
PASI?N DE NUESTRO SE?OR JESUCRISTO SEG?N SAN JUAN 18, 1?19, 42
*Apresaron a Jes?s y lo ataron*
En aquel tiempo, Jes?s fue con sus disc?pulos al otro lado del torrente Cedr?n, donde hab?a un huerto, y entraron all? ?l y sus disc?pulos. Judas, el traidor, conoc?a tambi?n el sitio, porque Jes?s se reun?a a menudo all? con sus disc?pulos.
Entonces Judas tom? un batall?n de soldados y guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos y entr? en el huerto con linternas, antorchas y armas.

Jes?s, sabiendo todo lo que iba a suceder, se adelant? y les dijo: ??A qui?n buscan??. Le contestaron: ?A Jes?s, el nazareno?. Les dijo Jes?s: ?Yo soy?. Estaba tambi?n con ellos Judas, el traidor. Al decirles ?Yo soy?, retrocedieron y cayeron a tierra. Jes?s les volvi? a preguntar: ??A qui?n buscan??. Ellos dijeron: ?A Jes?s, el nazareno?. Jes?s contest?: ?Les he dicho que soy Yo. Si me buscan a m?, dejen que ?stos se vayan?. As? se cumpli? lo que Jes?s hab?a dicho: ?No he perdido a ninguno de los que me diste?.

Entonces Sim?n Pedro, que llevaba una espada, la sac? e hiri? a un criado del sumo sacerdote y le cort? la oreja derecha. Este criado se llamaba Malco. Dijo entonces Jes?s a Pedro: ?Mete la espada en la vaina. ?No voy a beber el c?liz que me ha dado mi Padre??.

*Llevaron a Jes?s primero ante An?s*
El batall?n, su comandante y los criados de los jud?os apresaron a Jes?s, lo ataron y lo llevaron primero ante An?s, porque era suegro de Caif?s, sumo sacerdote aquel a?o. Caif?s era el que hab?a dado a los jud?os este consejo: ?Conviene que muera un solo hombre por el pueblo?.

Sim?n Pedro y otro disc?pulo iban siguiendo a Jes?s. Este disc?pulo era conocido del sumo sacerdote y entr? con Jes?s en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedaba fuera, junto a la puerta. Sali? el otro disc?pulo, el conocido del sumo sacerdote, habl? con la portera e hizo entrar a Pedro. La portera dijo entonces a Pedro: ??No eres t? tambi?n uno de los disc?pulos de ese hombre??. ?l dijo: ?No lo soy?. Los criados y los guardias hab?an encendido un brasero, porque hac?a fr?o, y se calentaban. Tambi?n Pedro estaba con ellos de pie, calent?ndose.

El sumo sacerdote interrog? a Jes?s acerca de sus disc?pulos y de su doctrina. Jes?s le contest?: ?Yo he hablado abiertamente al mundo y he ense?ado continuamente en la sinagoga y en el templo, donde se re?nen todos los jud?os, y no he dicho nada a escondidas. ?Por qu? me interrogas a m?? Interroga a los que me han o?do, sobre lo que les he hablado. Ellos saben lo que he dicho?.

Apenas dijo esto, uno de los guardias le dio una bofetada a Jes?s, dici?ndole: ??As? contestas al sumo sacerdote??. Jes?s le respondi?: ?Si he faltado al hablar, demuestra en qu? he faltado; pero si he hablado como se debe, ?por qu? me pegas??. Entonces An?s lo envi? atado a Caif?s, el sumo sacerdote.

*?No eres t? tambi?n uno de los disc?pulos? No lo soy*

Sim?n Pedro estaba de pie, calent?ndose, y le dijeron: ??No eres t? tambi?n uno de sus disc?pulos??. ?l lo neg? diciendo: ?No lo soy?. Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le hab?a cortado la oreja, le dijo: ??Qu? no te vi yo con ?l en el huerto??. Pedro volvi? a negarlo y enseguida cant? un gallo.

*Mi Reino no es de este mundo*
Llevaron a Jes?s de casa de Caif?s al pretorio. Era muy de ma?ana y ellos no entraron en el palacio para no incurrir en impureza y poder as? comer la cena de Pascua.

Sali? entonces Pilato a donde estaban ellos y les dijo: ??De qu? acusan a este hombre??. Le contestaron: ?Si ?ste no fuera un malhechor, no te lo hubi?ramos tra?do?. Pilato les dijo: ?Pues ll?venselo y j?zguenlo seg?n su ley?. Los jud?os le respondieron: ?No estamos autorizados a dar muerte a nadie?. As? se cumpli? lo que hab?a dicho Jes?s, indicando de qu? muerte iba a morir.

Entr? otra vez Pilato en el pretorio, llam? a Jes?s y le dijo: ??Eres T? el rey de los jud?os??. Jes?s le contest?: ??Eso lo preguntas por tu cuenta o te lo han dicho otros??. Pilato le respondi?: ??Acaso soy yo jud?o? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a m?. ?Qu? es lo que has hecho??. Jes?s le contest?: ?Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores habr?an luchado para que no cayera Yo en manos de los jud?os. Pero mi Reino no es de aqu??. Pilato le dijo: ??Con que T? eres rey??. Jes?s le contest?: ?T? lo has dicho. Soy rey. Yo nac? y vine al mundo para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz?. Pilato le dijo: ??Y qu? es la verdad??.

Dicho esto, sali? otra vez a donde estaban los jud?os y les dijo: ?No encuentro en ?l ninguna culpa. Entre ustedes es costumbre que por Pascua ponga en libertad a un preso. ?Quieren que les suelte al rey de los jud?os??. Pero todos ellos gritaron: ??No, a ?se no! ?A Barrab?s!? (El tal Barrab?s era un bandido).

*?Viva el rey de los jud?os!*
Entonces Pilato tom? a Jes?s y lo mand? azotar. Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza, le echaron encima un manto color p?rpura, y acerc?ndose a ?l, le dec?an: ??Viva el rey de los jud?os!?, y le daban de bofetadas.
Pilato sali? otra vez y les dijo: ?Aqu? lo traigo para que sepan que no encuentro en ?l ninguna culpa?. Sali?, pues, Jes?s, llevando la corona de espinas y el manto color p?rpura. Pilato les dijo: ?Aqu? est? el hombre?. Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y sus servidores gritaron: ??Crucif?calo, crucif?calo!?. Pilato les dijo: ?Ll?venselo ustedes y crucif?quenlo, porque yo no encuentro culpa en ?l?. Los jud?os le contestaron: ?Nosotros tenemos una ley y seg?n esa ley tiene que morir, porque se ha declarado Hijo de Dios?.

Cuando Pilato oy? estas palabras, se asust? a?n m?s, y entrando otra vez en el pretorio, dijo a Jes?s: ??De d?nde eres T???. Pero Jes?s no le respondi?. Pilato le dijo entonces: ??A m? no me hablas? ?No sabes que tengo autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte??. Jes?s le contest?: ?No tendr?as ninguna autoridad sobre m?, si no te la hubieran dado de lo alto. Por eso, el que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor?.

*?Fuera, fuera! Crucif?calo*
Desde ese momento Pilato trataba de soltarlo, pero los jud?os gritaban: ??Si sueltas a ?se, no eres amigo del C?sar!; porque todo el que pretende ser rey, es enemigo del C?sar?. Al o?r estas palabras, Pilato sac? a Jes?s y lo sent? en el tribunal, en el sitio que llaman ?el Enlosado? (en hebreo G?bbata). Era el d?a de la preparaci?n de la Pascua, hacia el mediod?a. Y dijo Pilato a los jud?os: ?Aqu? tienen a su rey?. Ellos gritaron: ??Fuera, fuera! ?Crucif?calo!?. Pilato les dijo: ??A su rey voy a crucificar??. Contestaron los sumos sacerdotes: ?No tenemos m?s rey que el C?sar?. Entonces se los entreg? para que lo crucificaran.

*Crucificaron a Jes?s y con ?l a otros dos*
Tomaron a Jes?s y ?l, cargando con la cruz, se dirigi? hacia el sitio llamado ?la Calavera? (que en hebreo se dice G?lgota), donde lo crucificaron, y con ?l a otros dos, uno de cada lado, y en medio Jes?s. Pilato mand? escribir un letrero y ponerlo encima de la cruz; en ?l estaba escrito: ?Jes?s el nazareno, el rey de los jud?os?. Leyeron el letrero muchos jud?os, porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a Jes?s y estaba escrito en hebreo, lat?n y griego. Entonces los sumos sacerdotes de los jud?os le dijeron a Pilato: ?No escribas: ?El rey de los jud?os?, sino: ?Este ha dicho: Soy rey de los jud?os??. Pilato les contest?: ?Lo escrito, escrito est?.

*Se repartieron mi ropa*
Cuando crucificaron a Jes?s, los soldados cogieron su ropa e hicieron cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la t?nica. Era una t?nica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba abajo. Por eso se dijeron: ?No la rasguemos, sino echemos suertes para ver a qui?n le toca?. As? se cumpli? lo que dice la Escritura: *Se repartieron mi ropa y echaron a suerte mi t?nica*. Y eso hicieron los soldados.

Ah? est? tu hijo - Ah? est? tu madre.

Junto a la cruz de Jes?s estaban su Madre, la hermana de su Madre, Mar?a la de Cleof?s, y Mar?a Magdalena. Al ver a su Madre y junto a Ella al disc?pulo que tanto quer?a, Jes?s dijo a su Madre: ?Mujer, ah? est? tu hijo?. Luego dijo al disc?pulo: ?Ah? est? tu madre?. Y desde entonces el disc?pulo se la llev? a vivir con ?l.

*Todo est? cumplido*
Despu?s de esto, sabiendo Jes?s que todo hab?a llegado a su t?rmino, para que se cumpliera la Escritura dijo: ?Tengo sed?. Hab?a all? un jarro lleno de vinagre. Los soldados sujetaron una esponja empapada en vinagre a una ca?a de hisopo y se la acercaron a la boca. Jes?s prob? el vinagre y dijo: ?Todo est? cumplido?, e inclinando la cabeza, entreg? el esp?ritu.

*Inmediatamente sali? sangre y agua*
Entonces, los jud?os, como era el d?a de la preparaci?n de la Pascua, para que los cuerpos de los ajusticiados no se quedaran en la cruz el s?bado, porque aquel s?bado era un d?a muy solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y los quitaran de la cruz. Fueron los soldados, le quebraron las piernas a uno y luego al otro de los que hab?an sido crucificados con ?l. Pero al llegar a Jes?s, viendo que ya hab?a muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le traspas? el costado con una lanza e inmediatamente sali? sangre y agua.

El que vio da testimonio de esto y su testimonio es verdadero y ?l sabe que dice la verdad, para que tambi?n ustedes crean. Esto sucedi? para que se cumpliera lo que dice la Escritura: *No le quebrar?n ning?n hueso*; y en otro lugar la Escritura dice:
*Mirar?n al que traspasaron*.

*Vendaron el cuerpo de Jes?s y lo perfumaron*
Despu?s de esto, Jos? de Arimatea, que era disc?pulo de Jes?s, pero oculto por miedo a los jud?os, pidi? a Pilato que lo dejara llevarse el cuerpo de Jes?s. Y Pilato lo autoriz?. ?l fue entonces y se llev? el cuerpo.

Lleg? tambi?n Nicodemo, el que hab?a ido a verlo de noche, y trajo unas cien libras de una mezcla de mirra y ?loe.

Tomaron el cuerpo de Jes?s y lo envolvieron en lienzos con esos aromas, seg?n se acostumbra enterrar entre los jud?os. Hab?a un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto, un sepulcro nuevo, donde nadie hab?a sido enterrado todav?a. Y como para los jud?os era el d?a de la preparaci?n de la Pascua y el sepulcro estaba cerca, all? pusieron a Jes?s.

Oraci?n introductoria
Ven Esp?ritu Santo, dame la luz y la fortaleza para guardar el silencio exterior e interior que me permita contemplar, en toda su profundidad, la? pasi?n y muerte de nuestro Se?or Jesucristo. No permitas que huya, que me distraiga o endurezca mi coraz?n.

Petici?n
Padre m?o, que sepa apreciar el gran misterio de tu amor y me deje moldear en este momento de oraci?n.

Meditaci?n
?Hemos contemplado a Jes?s en su rostro lleno de dolor, despreciado, ultrajado, desfigurado por el pecado del hombre (?). Desde que Jes?s fue colocado en el sepulcro, la tumba y la muerte ya no son un lugar sin esperanza, donde la historia concluye con el fracaso m?s completo, donde el hombre toca el l?mite extremo de su impotencia. El viernes Santo es el d?a de la esperanza m?s grande, la esperanza madurada en la cruz (?). Poniendo su existencia ?donada? en las manos del Padre, sabe que su muerte se convierte en fuente de vida, igual que la semilla en la tierra tiene que deshacerse para que la planta pueda crecer. (?). Desde el d?a en que Cristo fue alzado en ella, la cruz que parece ser el signo del abandono, de la soledad, del fracaso, se ha convertido en un nuevo inicio: desde la profundidad de la muerte emerge la promesa de la vida eterna. En la cruz brilla ya el esplendor victorioso del alba del d?a de la Pascua? (Benedicto XVI, 2 de abril del 2010).

Reflexi?n apost?lica
?Y en la misma cima del Calvario, la cruz de Cristo, con sus dos maderos, vertical y horizontal, fue una imagen elocuente de este sentido doble de la redenci?n. La actividad del Regnum Christi, en plena sinton?a y colaboraci?n con la Iglesia, no es diferente; es siempre una actividad ?a dos manos?: con una sacia el hambre espiritual del ser humano d?ndole el pan de la Palabra y de los sacramentos; con la otra trabaja para atender su hambre corporal colaborando con la Iglesia y con la sociedad en la ingente tarea de satisfacer las necesidades materiales de los hombres, especialmente de los m?s necesitados. El Movimiento reconoce que la ayuda material tambi?n es veh?culo de evangelizaci?n? (Manual del miembro del Movimiento Regnum Christi, n. 45).

Prop?sito
Abrazar las cruces que Dios permite en mi vida como una oportunidad para santificarme y llegar al cielo.

Di?logo con Cristo
Jesucristo, ?gracias por venir a salvarme! Desde el momento de tu encarnaci?n empez? tu pasi?n que hoy culmina en la cruz. No quiero, no puedo, ser?a una infamia permanecer igual, no reaccionar ante estos hechos. Te?ricamente quiero unirme a tu pasi?n pero en la pr?ctica sabes que el miedo o la ley del menor esfuerzo me dominan, por eso necesito que tu Esp?ritu Santo sea el hu?sped permanente de mi alma. ?l har? posible que crezca en el amor decidido, convencido, magn?nimo, que me colmar? de alegr?a y me llevar? a trabajar infatigablemente en mi misi?n de conocer, vivir y dar a conocer el Amor.

?Ponte delante del crucificado con honestidad y preg?ntale a ?l por qu? est? clavado en la cruz. Su respuesta te bastar? para no temerle, para no dudar de su benevolencia hacia ti, para aceptar con alegr?a la cruz de tu vida y para sentirte plenamente amado?

(Cristo al centro, n. 582).

http://meditaciones.regnumchristi.org/


Publicado por mario.web @ 13:41
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