S?bado, 23 de abril de 2011

Fuente: Catholic.net
Autor: P. Fernando Pascual

En el mundo "globalizado" la Universidad, la educaci?n, sufre nuevos cambios. Cada vez importa m?s la victoria, el resultado concreto. Importa el que los alumnos salgan y encuentren inmediatamente un puesto de trabajo. Importa el que cada facultad pueda tener m?s alumnado. Importa el dar una imagen de instituci?n eficaz, con las mejores tecnolog?as y los profesores de m?s renombre.

La Universidad, desde luego, necesita todo eso, y mucho m?s. Necesita no olvidar su origen "global", su nacimiento para ofrecer a muchos la posibilidad de acceder a los saberes que sirven para llegar al todo. Necesita valorar a la persona no por sus posibilidades en el mercado, sino como un ser que tiene un sentido y un valor mucho m?s all? de las cotizaciones de bolsa. Necesita abrir sus aulas para escuchar a voces viejas y nuevas que no dejen de repetirnos lo que aquel esclavo susurraba al o?do del emperador romano: "Recuerda que eres solamente hombre". Necesita dejar espacio a las cr?ticas del viejo S?crates para que vuelva a decirnos, como a los j?venes ambiciosos de su tiempo, que es una enorme temeridad llegar a ocupar altos cargos de gobierno, de empresa, de trabajo, si uno no es capaz de gobernarse a s? mismo. Necesita volver a abrir el Evangelio y escuchar, de un humilde jud?o de Palestina, que no sirve para nada ganar el mundo entero si se pierde el alma...

La Universidad necesita, en pocas palabras, volver a lo fundamental. El hombre contin?a siendo un misterio que va m?s all? de las subidas o de las bajadas del mercado, de los cambios fren?ticos de internet o de los descubrimientos de la tecnolog?a gen?tica. El saber c?mo lograr acelerar las part?culas subat?micas, c?mo llegar a mejorar las im?genes que nos mandan los sat?lites o c?mo aumentar la producci?n de ma?z con nuevos experimentos qu?micos no nos ayuda siempre a resolver los enigmas m?s importantes de la vida de cada hombre: ?qui?n soy? ?de d?nde vengo? ?a d?nde voy? ?c?mo puedo llegar a ser feliz?

Ciertamente, sin los avances tecnol?gicos muchos ni siquiera hubi?ramos nacido, o habr?amos muerto a los pocos meses. Pero una vez que nuestros pies diminutos empezaron a deslizarse por el suelo limpio o terroso del hogar, nuestro crecimiento fue suscitando cada vez m?s preguntas, y muchas de ellas requer?an respuestas definitivas, claras, profundas y sinceras.

La Universidad, desde luego, no puede dar todas las respuestas. Pero no puede tampoco dejar de lado el coraz?n inquieto de ese ser que no puede no preguntar. Junto a la alta competencia t?cnica ser? necesario abrir espacios a la reflexi?n filos?fica, moral, religiosa. Junto a la cantidad y calidad de alumnado, habr? que aprender a dejar puertas abiertas tambi?n a quien no puede llegar tan lejos, pero quiere una oportunidad de ser probado. Junto a la excelencia del profesorado, habr? que recordar que no s?lo el que m?s sabe ense?a lo m?s importante, pues a veces una anciana con arrugas y con fe puede ser una verdadera "catedr?tica" a la hora de trazar respuestas a las preguntas m?s radicales.

La globalizaci?n no puede, por lo tanto, despersonalizar nuestra vida acad?mica. El aut?ntico humanismo, el que debe ser coraz?n de todas las Universidades del mundo, tiene que pasar siempre por la centralidad del hombre. De ese ser que, como dec?a Pascal, es s?lo una ca?a, fr?gil, d?bil, capaz de romperse ante la fuerza de un hurac?n o de un peque?o virus infectivo. Pero una ca?a que piensa, que sabe que sabe, que ama y que sufre consciente de su sufrimiento. Una ca?a que necesita aprender mucho para luego poder dar mucho, pero que necesita, sobre todo, abrirse a la verdad de Dios para comprenderse plenamente a s? misma y a los dem?s. Ese el reto de la Universidad de siempre. Tambi?n en el mundo del internet, la globalizaci?n y el mercado...


Publicado por mario.web @ 13:49
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