S?bado, 23 de abril de 2011

Fuente: Razones para el amor
Autor: Jos? Luis Mart?n Descalzo

Gilbert Cesbron se pregunta en uno de sus libros si la prudencia es ?todav?a? una virtud. Y Bernanos -mucho m?s radical- dice rotundamente que ?la prudencia es la coartada de los cobardes?. Algo muy parecido suelen pensar todos los j?venes que dicen estar hartos de que amordacen su fuego a base de consejos prudentitos. Y habr?a que reconocer, cuando menos, que la palabra ?prudencia? tiene dos sentidos muy diferentes, dependiendo de que la pronuncie un santo o un mediocre. Para este ?ltimo, desde luego, todos los santos han sido imprudent?simos.

Me ha impresionado releer el otro d?a los informes que unos ?prudent?simos? superiores daban hace tres siglos sobre San Pedro Claver. Helos aqui:

Informe de 1616 - Ingenio: por debajo de la mediocridad. Prudencia: escasa. Aprovechamiento en las letras: exiguo. Car?cter: col?rico.

Informe de 1642 - Ingenio: mediocre. Juicio: mediocre. Prudencia: exigua. Adelantamiento en las letras: bueno. Car?cter.- muy melanc?lico

Informe de 1649 - Ingenio: bueno. Juicio: mediocre. Prudencia: exigua. Experiencia de la vida y de las cosas: mediocre.

Un desastre, como puede verse. A San Pedro Claver, ciertamente, ninguno de sus tres superiores le habr?a canonizado. Pero parece que el Esp?ritu Santo pensaba de otra manera. Y hoy conocemos a esos tres superiores porque firman esos ingenuos informes. Y a San Pedro Claver le tenemos en los altares, tal vez para que sirva de patrono a tantos audaces que fueron calificados de imprudentes por superiores cobardes.

Entonces, ?hay que decir adi?s a la prudencia como virtud? No, ciertamente, pero s? habr?a que revisar el concepto de prudencia que suele circular por este mundo, ya que es un hecho que todos los santos han sido considerados excesivos, imprudent?simos.

Y tal vez empecemos a entendernos si recordamos aquellas dos preciosas definiciones que de esta virtud daban San Agust?n y Santo Tom?s. La de San Agust?n era m?s aguda y brillante: ?La prudencia es un amor que elige con sagacidad.? La de Santo Tom?s es m?s concreta e iluminadora: ?La prudencia es una virtud que se refiere a los medios y nos dice c?mo debemos hacer lo que debemos hacer?.

Esto ya es otra cosa. Entonces la prudencia no ser?a esa extra?a forma de comodidad que nos invitar?a a dejar de hacer lo que debemos hacer cuando el hacerlo nos trae problemas o disgusta a alguien, que es como la prudencia suele entenderse en nuestro mundo, una ?virtud? maniatadora que nos invitar?a a apostar siempre por el ?no? en caso de duda o de riesgo. Prudente ser?a, entonces, el que nunca asume un riesgo. El ego?sta -que prefiere no tener problemas a cumplir con su deber.

Para Santo Tom?s, lo que se debe hacer se debe hacer. La prudencia es s?lo la amorosa reflexi?n para encontrar los mejores modos de hacerlo. No la virtud que dice: ?No comas esa fruta?, sino la que nos dice: ?Antes de comerla piensa si est? ya madura, porque si la comes demasiado pronto estar? ?cida y porque si, por vacilaciones o miedos, la dejas m?s tiempo del justo sin comerla la comer?s cuando ya est? podrida?. No es la virtud que nos dice: ?C?llate, no digas la verdad?, sino la que nos invita a decir la verdad, de tal manera que no hagamos da?o ni a la misma verdad ni a quienes la escuchan.

Suele decirse que hay verdades que no deben ser dichas. Personalmente pienso que toda verdad puede y debe ser dicha. Siempre que, por amor a la propia verdad, se diga d?nde, cu?ndo y c?mo debe decirse. Y no es prudente el que se calla la verdad. Es prudente el que reflexiona con seriedad sobre el modo y la ocasi?n de decirla.

Se ha escrito que una herej?a es una verdad que se ha vuelto loca, una verdad que se ha dicho antes de tiempo o que se ha expresado de manera incompleta y desequilibrada. Es cierto: todos los herejes ten?an parte de raz?n, pero a?adieron las suficientes dosis de su propio desequilibrio para que sus verdades resultaran falsas. Y quiz?, con su precipitaci?n o su falta de medida, impidieron que esas verdades madurasen en ellos y quiz? se retrasasen un siglo en su maduraci?n para los dem?s.

La prudencia no es, entonces, una forma defensiva del ego?smo que me evita problemas e incomprensiones. La prudencia es un amor que elige, un amor a la propia verdad o a la propia acci?n que emprendemos. Y se cuida lo que se ama.

?Y cuando la prudencia ha elegido ya los modos en que se debe hacer lo que va a hacerse? Entonces, esa prudencia se retira y deja paso a la audacia. Porque cuando la virtud de la prudencia no abre la puerta a la otra virtud de la audacia... las dos se pudren.


Publicado por mario.web @ 13:51
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