Domingo, 24 de abril de 2011

Mateo 26, 14-25. Mi?rcoles Santo. La ca?da de Judas es el resultado de una vida en la que poco a poco se enfri? el amor al Maestro.
Autor: Jos? Rafael Rodr?guez | Fuente: Catholic.net
Evangelio


Lectura del santo Evangelio seg?n san Mateo 26, 14-25

Entonces uno de los Doce, que se llamaba Judas Iscariote, se present? a los jefes de los sacerdotes y les dijo: ? ?Cu?nto me dar?n si se lo entrego?? Ellos prometieron darle treinta monedas de plata. Y a partir de ese momento, Judas andaba buscando una oportunidad para entreg?rselo. El primer d?a de la Fiesta en que se com?a el pan sin levadura, los disc?pulos se acercaron a Jes?s y le dijeron: ? ?D?nde quieres que preparemos la comida de la Pascua?? Jes?s contest?: ?Vayan a la ciudad, a casa de tal hombre, y d?ganle: El Maestro te manda decir: Mi hora se acerca y quiero celebrar la Pascua con mis disc?pulos en tu casa.? Los disc?pulos hicieron tal como Jes?s les hab?a ordenado y prepararon la Pascua. Llegada la tarde, Jes?s se puso a la mesa con los Doce. Y mientras com?an, les dijo: ?En verdad les digo: uno de ustedes me va a traicionar.? Se sintieron profundamente afligidos, y uno a uno comenzaron a preguntarle: ? ?Ser? yo, Se?or?? El contest?: ?El que me va a entregar es uno de los que mojan su pan conmigo en el plato. El Hijo del Hombre se va, como dicen las Escrituras, pero ?pobre de aquel que entrega al Hijo del Hombre! ?Ser?a mejor para ?l no haber nacido!? Judas, el que lo iba a entregar, le pregunt? tambi?n: ? ?Ser? yo acaso, Maestro?? Jes?s respondi?: ?T? lo has dicho.?

Oraci?n introductoria

Jes?s, gracias por estar aqu? a mi lado. Gracias por la vida, por los dones y tambi?n por las dificultades que d?a tras d?a se presentan en mi camino. Perd?n por todas las veces que te he fallado, por todas las veces que te he cambiado por mis ?30 monedas?, esas monedas mejor llamadas caprichos. Gracias por tu amor, gracias por tu paciencia.

Petici?n

Se?or Jes?s, ay?dame a amarte m?s que a mis gustos y caprichos. ?breme los ojos del alma para darme cuenta de lo ef?meros que son los bienes de la tierra en comparaci?n con los que t? me prometes en el cielo. Jes?s que no te sustituya en mi vida con estos bienes tan fugaces.

Meditaci?n

Una segunda pregunta ata?e al motivo del comportamiento de Judas: ?por qu? traicion? a Jes?s? Para responder a este interrogante se han hecho varias hip?tesis. Algunos recurren al factor de la avidez por el dinero; otros dan una explicaci?n de car?cter mesi?nico: Judas habr?a quedado decepcionado al ver que Jes?s no inclu?a en su programa la liberaci?n pol?tico-militar de su pa?s (...) Recordemos que incluso Pedro quer?a oponerse a ?l y a lo que le esperaba en Jerusal?n, pero recibi? una fort?sima reprensi?n: "Tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres" (Mc 8, 33). Tras su ca?da, Pedro se arrepinti? y encontr? perd?n y gracia. Tambi?n Judas se arrepinti?, pero su arrepentimiento degener? en desesperaci?n y as? se transform? en autodestrucci?n. Para nosotros es una invitaci?n a tener siempre presente lo que dice san Benito al final del cap?tulo V de su "Regla", un cap?tulo fundamental: "No desesperar nunca de la misericordia de Dios". En realidad, "Dios es mayor que nuestra conciencia", como dice san Juan (1 Jn 3, 20). (Benedicto XVI, Audiencia, 18 de octubre de 2006)


Reflexi?n apost?lica

Lo que sucedi? en la vida de Judas me ayuda a reflexionar sobre mi amor hacia Dios. ?Soy consciente del gran amor que Dios me tiene? ?Me doy cuenta de tantas muestras de cari?o de su parte: la vida, el don de la fe, mi capacidad de amar, mi familia, mi hogar, el alimento, el vestido, alg?n gustillo, la maravilla de la naturaleza, incluso las pruebas y dificultades que me ofrece para llevarlas con amor, su entrega en la cruz? La ca?da de Judas es el resultado de una vida en la que poco a poco se enfri? el amor al Maestro. Examin?monos con sinceridad y confianza delante de Jes?s y pid?mosle el valor y la fortaleza para guardar nuestro coraz?n s?lo para ?l.

Prop?sito

Hoy me privar? de alg?n gusto y har? un peque?o sacrificio en reparaci?n de mis pecados.

Di?logo con Cristo

Jes?s, gracias porque me amas y me perdonas cuando me acerco a Ti con un coraz?n contrito. Conc?deme vivir en este d?a como un verdadero hijo tuyo, consciente de tu amor y tambi?n consciente de esta gran responsabilidad que es ser hijo tuyo. No permitas que la avaricia, la soberbia o la sensualidad me aparten de Ti. Quiero ser como Juan, un disc?pulo fiel que te acompa?e en los momentos alegres y sobre todo en los dif?ciles. Tiempos dif?ciles pasa tu Iglesia hoy en d?a, cuenta con mis hombros para recargar un poquito el peso de esta gran cruz. Yo no quiero volver a traicionarte, no quiero volver a dejarte solo.

El mal, en todas sus formas, no tiene la ?ltima palabra. El triunfo final es de Cristo, de la verdad y del amor
(Benedicto XVI, Audiencia, 14 de abril de 2007)


  • Preguntas o comentarios al autor
  • H. An?bal Espino.

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    Publicado por mario.web @ 15:01
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