Domingo, 24 de abril de 2011

Juan 13, 1-15. Jueves Santo. Perdonar de coraz?n, lav?ndonos los pies los unos a los otros, para poder as? participar juntos en el banquete de Dios.
Autor: H. Mirko Maria Lian | Fuente: Catholic.net
Evangelio

Lectura del santo Evangelio seg?n san Juan 13, 1-15

Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jes?s que hab?a llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, ?l, que hab?a amado a los suyos que quedaban en el mundo, los am? hasta el fin. Durante la Cena, cuando el demonio ya hab?a inspirado a Judas Iscariote, hijo de Sim?n, el prop?sito de entregarlo, sabiendo Jes?s que el Padre hab?a puesto todo en sus manos y que ?l hab?a venido de Dios y volv?a a Dios, se levant? de la mesa, se sac? el manto y tomando una toalla se la at? a la cintura. Luego ech? agua en un recipiente y empez? a lavar los pies a los disc?pulos y a sec?rselos con la toalla que ten?a en la cintura. Cuando se acerc? a Sim?n Pedro, este le dijo: ??T?, Se?or, me vas a lavar los pies a m???. Jes?s le respondi?: ?No puedes comprender ahora lo que estoy haciendo, pero despu?s lo comprender?s?. ?No, le dijo Pedro, ?t? jam?s me lavar?s los pies a m?!?. Jes?s le respondi?: ?Si yo no te lavo, no podr?s compartir mi suerte?. ?Entonces, Se?or, le dijo Sim?n Pedro, ?no s?lo los pies, sino tambi?n las manos y la cabeza!?. Jes?s le dijo: ?El que se ha ba?ado no necesita lavarse m?s que los pies, porque est? completamente limpio. Ustedes tambi?n est?n limpios, aunque no todos?. El sab?a qui?n lo iba a entregar, y por eso hab?a dicho: ?No todos ustedes est?n limpios?. Despu?s de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvi? a la mesa y les dijo: ??comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Se?or, y tienen raz?n, porque lo soy. Si yo, que soy el Se?or y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes tambi?n deben lavarse los pies unos a otros. Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes.

Oraci?n Introductoria

Se?or Jes?s, gracias por darme una nueva posibilidad para amarte m?s, alabarte y glorificarte. Gracias por darme la fe cat?lica, una fe viva, que jam?s se apaga. Te ruego Jes?s de todo coraz?n que no me dejes en la soledad que me hace sentirme perdido. Te pido esperanza, pues yo s? que mi ?nico anhelo eres T?. S? que contigo jam?s quedar? defraudado porque T? eres todo para m?. T? sabes Se?or que te quiero, T? lo sabes todo, T? sabes que te amo. Mar?a, ven y qu?date conmigo en oraci?n para aprender a orar como t? lo hac?as.

Petici?n

Se?or Jes?s, que yo tambi?n te pueda amar hasta el final. T? lo has hecho todo por m?, ay?dame a vivir para ti y por ti.

Meditaci?n

En el pasaje evang?lico del lavatorio de los pies, la conversaci?n de Jes?s con Pedro presenta otro aspecto de la pr?ctica de la vida cristiana, en el que quiero centrar, por ?ltimo, la atenci?n. En un primer momento, Pedro no quer?a dejarse lavar los pies por el Se?or. Esta inversi?n del orden, es decir, que el maestro, Jes?s, lavara los pies, que el amo realizara la tarea del esclavo, contrastaba totalmente con su temor reverencial hacia Jes?s, con su concepto de relaci?n entre maestro y disc?pulo. ?No me lavar?s los pies jam?s? (Jn 13, 8), dice a Jes?s con su acostumbrada vehemencia. Su concepto de Mes?as implicaba una imagen de majestad, de grandeza divina. Deb?a aprender continuamente que la grandeza de Dios es diversa de nuestra idea de grandeza; que consiste precisamente en abajarse, en la humildad del servicio, en la radicalidad del amor hasta el despojamiento total de s? mismo. Y tambi?n nosotros debemos aprenderlo sin cesar, porque sistem?ticamente deseamos un Dios de ?xito y no de pasi?n; porque no somos capaces de caer en la cuenta de que el Pastor viene como Cordero que se entrega y nos lleva as? a los pastos verdaderos (Benedicto XVI, Homil?a 20 de marzo de 2008).

Reflexi?n apost?lica

La deuda que el Se?or nos ha perdonado, siempre es infinitamente m?s grande que todas las deudas que los dem?s puedan tener con respecto a nosotros (cf. Mt 18, 21-35). El Jueves santo nos exhorta a no dejar que, en lo m?s profundo, el rencor hacia el otro se transforme en un envenenamiento del alma. Nos exhorta a purificar continuamente nuestra memoria, perdon?ndonos mutuamente de coraz?n, lav?ndonos los pies los unos a los otros, para poder as? participar juntos en el banquete de Dios.
Prop?sito

Buscar? hacer el bien a los dem?s, comenzando por pensar bien de ellos, sin juzgarlos, y ofreciendo mi ayuda si es oportuno.

Dialogo con Cristo

Se?or Jes?s, T? s?lo tienes palabras de vida eterna, ali?ntame para que yo tambi?n pueda ser tu testigo en medio de la sociedad actual. Te pido que me des tu ayuda para tampoco separarme de ti. Yo s?, Se?or, que mi ?nica fortaleza eres T?, pues todo lo puedes. Ay?dame a no tener miedo ante las dificultades porque siempre est?s con migo. Am?n.

El Jueves santo es un d?a de gratitud y de alegr?a por el gran don del amor hasta el extremo, que el Se?or nos ha hecho
(Benedicto XVI, Homil?a 20 de marzo de 2008).



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  • H. Mirko Maria Lian


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    Publicado por mario.web @ 15:02
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