Domingo, 24 de abril de 2011
Fragmento del Catecismo dedicado al compromiso que tienen los comunicadores a dar testimonio de la verdad. Tambi?n se incluyen las ofensas a la verdad, c?mo respetarla, el derecho a la comunicaci?n, la belleza y el arte sacro.
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?Qu? dice el Catecismo de la mentira y la calumnia?
?Qu? dice el Catecismo de la mentira y la calumnia?
ART?CULO 8
EL OCTAVO MANDAMIENTO


No dar?s testimonio falso contra tu pr?jimo (Ex 20, 16).

Se dijo a los antepasados: No perjurar?s, sino que cumplir?s al Se?or tus juramentos (Mt 5, 33).


2464 El octavo mandamiento proh?be falsear la verdad en las relaciones con el pr?jimo. Este precepto moral deriva de la vocaci?n del pueblo santo a ser testigo de su Dios, que es y que quiere la verdad. Las ofensas a la verdad expresan, mediante palabras o acciones, un rechazo a comprometerse con la rectitud moral: son infidelidades b?sicas frente a Dios y, en este sentido, socavan las bases de la Alianza.

I Vivir en la verdad


2465 El Antiguo Testamento lo proclama: Dios es fuente de toda verdad. Su Palabra es verdad (cf Pr 8, 7; 2 S 7, 28). Su ley es verdad (cf Sal 119, 142). ?Tu verdad, de edad en edad? (Sal 119, 90; Lc 1, 50). Puesto que Dios es el ?Veraz? (Rm 3, 4), los miembros de su pueblo son llamados a vivir en la verdad (cf Sal 119, 30).

2466 En Jesucristo la verdad de Dios se manifest? en plenitud. ?Lleno de gracia y de verdad? (Jn 1, 14), ?l es la ?luz del mundo? (Jn 8, 12), la Verdad (cf Jn 14, 6). El que cree en ?l, no permanece en las tinieblas (cf Jn 12, 46). El disc?pulo de Jes?s, ?permanece en su palabra?, para conocer ?la verdad que hace libre? (cf Jn 8, 31-32) y que santifica (cf Jn 17, 17). Seguir a Jes?s es vivir del ?Esp?ritu de verdad? (Jn 14, 17) que el Padre env?a en su nombre (cf Jn 14, 26) y que conduce ?a la verdad completa? (Jn 16, 13). Jes?s ense?a a sus disc?pulos el amor incondicional de la verdad: ?Sea vuestro lenguaje: ?s?, s??; ?no, no?? (Mt 5, 37).

2467 El hombre busca naturalmente la verdad. Est? obligado a honrarla y atestiguarla: ?Todos los hombres, conforme a su dignidad, por ser personas..., se ven impulsados, por su misma naturaleza, a buscar la verdad y, adem?s, tienen la obligaci?n moral de hacerlo, sobre todo con respecto a la verdad religiosa. Est?n obligados tambi?n a adherirse a la verdad una vez que la han conocido y a ordenar toda su vida seg?n sus exigencias? (DH 2).

2468 La verdad como rectitud de la acci?n y de la palabra humana, tiene por nombre veracidad, sinceridad o franqueza. La verdad o veracidad es la virtud que consiste en mostrarse veraz en los propios actos y en decir verdad en sus palabras, evitando la duplicidad, la simulaci?n y la hipocres?a.

2469 ?Los hombres no podr?an vivir juntos si no tuvieran confianza rec?proca, es decir, si no se manifestasen la verdad? (S. Tom?s de Aquino, s. th. 2-2, 109, 3 ad 1). La virtud de la veracidad da justamente al pr?jimo lo que le es debido; observa un justo medio entre lo que debe ser expresado y el secreto que debe ser guardado: implica la honradez y la discreci?n. En justicia, ?un hombre debe honestamente a otro la manifestaci?n de la verdad? (S. Tom?s de Aquino, s. th. 2-2, 109, 3).

2470 El disc?pulo de Cristo acepta ?vivir en la verdad?, es decir, en la simplicidad de una vida conforme al ejemplo del Se?or y permaneciendo en su Verdad. ?Si decimos que estamos en comuni?n con ?l, y caminamos en tinieblas, mentimos y no obramos conforme a la verdad? (1 Jn 1, 6).

II ?Dar testimonio de la verdad?

2471 Ante Pilato, Cristo proclama que hab?a ?venido al mundo: para dar testimonio de la verdad? (Jn 18, 37). El cristiano no debe ?avergonzarse de dar testimonio del Se?or? (2 Tm 1, 8). En las situaciones que exigen dar testimonio de la fe, el cristiano debe profesarla sin ambig?edad, a ejemplo de san Pablo ante sus jueces. Debe guardar una ?conciencia limpia ante Dios y ante los hombres? (Hch 24, 16).

2472 El deber de los cristianos de tomar parte en la vida de la Iglesia, los impulsa a actuar como testigos del Evangelio y de las obligaciones que de ?l se derivan. Este testimonio es transmisi?n de la fe en palabras y obras. El testimonio es un acto de justicia que establece o da a conocer la verdad (cf Mt 18, 16):


Todos los fieles cristianos, dondequiera que vivan, est?n obligados a manifestar con el ejemplo de su vida y el testimonio de su palabra al hombre nuevo de que se revistieron por el bautismo y la fuerza del Esp?ritu Santo que les ha fortalecido con la confirmaci?n (AG 11).


2473 El martirio es el supremo testimonio de la verdad de la fe; designa un testimonio que llega hasta la muerte. El m?rtir da testimonio de Cristo, muerto y resucitado, al cual est? unido por la caridad. Da testimonio de la verdad de la fe y de la doctrina cristiana. Soporta la muerte mediante un acto de fortaleza. ?Dejadme ser pasto de las fieras. Por ellas me ser? dado llegar a Dios? (S. Ignacio de Antioqu?a, Rom 4, 1).

2474 Con el m?s exquisito cuidado, la Iglesia ha recogido los recuerdos de quienes llegaron hasta el extremo para dar testimonio de su fe. Son las actas de los M?rtires, que constituyen los archivos de la Verdad escritos con letras de sangre:


No me servir? nada de los atractivos del mundo ni de los reinos de este siglo. Es mejor para m? morir (para unirme) a Cristo Jes?s que reinar hasta los confines de la tierra. Es a El a quien busco, a quien muri? por nosotros. A El quiero, al que resucit? por nosotros. Mi nacimiento se acerca... [S. Ignacio de Antioqu?a, Rom. 6, 1-2).

Te bendigo por haberme juzgado digno de este d?a y esta hora, digno de ser contado en el n?mero de tus m?rtires... Has cumplido tu promesa, Dios de la fidelidad y de la verdad. Por esta gracia y por todo te alabo, te bendigo, te glorifico por el eterno y celestial Sumo Sacerdote, Jesucristo, tu Hijo amado. Por El, que est? contigo y con el Esp?ritu, te sea dada gloria ahora y en los siglos venideros. Am?n. (S. Policarpo, mart. 14, 2-3).

III Las ofensas a la verdad

2475 Los disc?pulos de Cristo se han ?revestido del Hombre Nuevo, creado seg?n Dios en la justicia y santidad de la verdad? (Ef 4, 24). ?Desechando la mentira? (Ef 4, 25), deben ?rechazar toda malicia y todo enga?o, hipocres?as, envidias y toda clase de maledicencias? (1 Pe 2, 1).

2476 Falso testimonio y perjurio. Una afirmaci?n contraria a la verdad posee una gravedad particular cuando se hace p?blicamente. Ante un tribunal viene a ser un falso testimonio (cf Pr 19, 9). Cuando es pronunciada bajo juramento se trata de perjurio. Estas maneras de obrar contribuyen a condenar a un inocente, a disculpar a un culpable o a aumentar la sanci?n en que ha incurrido el acusado (cf Pr 18, 5); comprometen gravemente el ejercicio de la justicia y la equidad de la sentencia pronunciada por los jueces.

2477 El respeto de la reputaci?n de las personas proh?be toda actitud y toda palabra susceptibles de causarles un da?o injusto (cf CIC can. 220). Se hace culpable:

? de juicio temerario el que, incluso t?citamente, admite como verdadero, sin tener para ello fundamento suficiente, un defecto moral en el pr?jimo;

? de maledicencia el que, sin raz?n objetivamente v?lida, manifiesta los defectos y las faltas de otros a personas que los ignoran;


? de calumnia el que, mediante palabras contrarias a la verdad, da?a la reputaci?n de otros y da ocasi?n a juicios falsos respecto a ellos.

2478 Para evitar el juicio temerario, cada uno debe interpretar, en cuanto sea posible, en un sentido favorable los pensamientos, palabras y acciones de su pr?jimo:


Todo buen cristiano ha de ser m?s pronto a salvar la proposici?n del pr?jimo, que a condenarla; y si no la puede salvar, inquirir? c?mo la entiende, y si mal la entiende, corr?jale con amor; y si no basta, busque todos los medios convenientes para que, bien entendi?ndola, se salve (S. Ignacio de Loyola, ex. spir. 22).


2479 La maledicencia y la calumnia destruyen la reputaci?n y el honor del pr?jimo. Ahora bien, el honor es el testimonio social dado a la dignidad humana y cada uno posee un derecho natural al honor de su nombre, a su reputaci?n y a su respeto. As?, la maledicencia y la calumnia lesionan las virtudes de la justicia y de la caridad.

2480 Debe proscribirse toda palabra o actitud que, por halago, adulaci?n o complacencia, alienta y confirma a otro en la malicia de sus actos y en la perversidad de su conducta. La adulaci?n es una falta grave si se hace c?mplice de vicios o pecados graves. El deseo de prestar un servicio o la amistad no justifica una doblez del lenguaje. La adulaci?n es un pecado venial cuando s?lo desea hacerse grato, evitar un mal, remediar una necesidad u obtener ventajas leg?timas.

2481 ?La vanagloria o jactancia constituye una falta contra la verdad. Lo mismo sucede con la iron?a que trata de ridiculizar a uno caricaturizando de manera mal?vola tal o cual aspecto de su comportamiento.

2482 ?La mentira consiste en decir falsedad con intenci?n de enga?ar? (S. Agust?n, mend. 4, 5). El Se?or denuncia en la mentira una obra diab?lica: ?Vuestro padre es el diablo... porque no hay verdad en ?l; cuando dice la mentira, dice lo que le sale de dentro, porque es mentiroso y padre de la mentira? (Jn 8, 44).

2483 La mentira es la ofensa m?s directa contra la verdad. Mentir es hablar u obrar contra la verdad para inducir a error al que tiene el derecho de conocerla. Lesionando la relaci?n del hombre con la verdad y con el pr?jimo, la mentira ofende el v?nculo fundamental del hombre y de su palabra con el Se?or.

2484 La gravedad de la mentira se mide seg?n la naturaleza de la verdad que deforma, seg?n las circunstancias, las intenciones del que la comete, y los da?os padecidos por los que resultan perjudicados. Si la mentira en s? s?lo constituye un pecado venial, sin embargo llega a ser mortal cuando lesiona gravemente las virtudes de la justicia y la caridad.

2485 La mentira es condenable por su misma naturaleza. Es una profanaci?n de la palabra cuyo objeto es comunicar a otros la verdad conocida. La intenci?n deliberada de inducir al pr?jimo a error mediante palabras contrarias a la verdad constituye una falta contra la justicia y la caridad. La culpabilidad es mayor cuando la intenci?n de enga?ar corre el riesgo de tener consecuencias funestas para los que son desviados de la verdad.

2486 La mentira, por ser una violaci?n de la virtud de la veracidad, es una verdadera violencia hecha a los dem?s. Atenta contra ellos en su capacidad de conocer, que es la condici?n de todo juicio y de toda decisi?n. Contiene en germen la divisi?n de los esp?ritus y todos los males que ?sta suscita. La mentira es funesta para toda sociedad: socava la confianza entre los hombres y rompe el tejido de las relaciones sociales.

2487 Toda falta cometida contra la justicia y la verdad entra?a el deber de reparaci?n, aunque su autor haya sido perdonado. Cuando es imposible reparar un da?o p?blicamente, es preciso hacerlo en secreto; si el que ha sufrido un perjuicio no puede ser indemnizado directamente, es preciso darle satisfacci?n moralmente, en nombre de la caridad. Este deber de reparaci?n se refiere tambi?n a las faltas cometidas contra la reputaci?n del pr?jimo. Esta reparaci?n, moral y a veces material, debe apreciarse seg?n la medida del da?o causado. Obliga en conciencia.

IV El respeto de la verdad

2488 El derecho a la comunicaci?n de la verdad no es incondicional. Todos deben conformar su vida al precepto evang?lico del amor fraterno. Este exige, en las situaciones concretas, estimar si conviene o no revelar la verdad a quien la pide.

2489 La caridad y el respeto de la verdad deben dictar la respuesta a todapetici?n de informaci?n o de comunicaci?n. El bien y la seguridad del pr?jimo, el respeto de la vida privada, el bien com?n, son razones suficientes para callar lo que no debe ser conocido, o para usar un lenguaje discreto. El deber de evitar el esc?ndalo obliga con frecuencia a una estricta discreci?n. Nadie est? obligado a revelar una verdad a quien no tiene derecho a conocerla (cf Si 27, 16; Pr 25, 9-10).

2490 El secreto del sacramento de la Reconciliaci?n es sagrado y no puede ser revelado bajo ning?n pretexto. ?El sigilo sacramental es inviolable; por lo cual est? terminantemente prohibido al confesor descubrir al penitente, de palabra o de cualquier otro modo, y por ning?n motivo? (CIC can. 983, 1).

2491 Los secretos profesionales -que obligan, por ejemplo, a pol?ticos, militares, m?dicos, juristas- o las confidencias hechas bajo secreto deben ser guardados, salvo los casos excepcionales en los que el no revelarlos podr?a causar al que los ha confiado, al que los ha recibido o a un tercero da?os muy graves y evitables ?nicamente mediante la divulgaci?n de la verdad. Las informaciones privadas perjudiciales al pr?jimo, aunque no hayan sido confiadas bajo secreto, no deben ser divulgadas sin una raz?n grave y proporcionada.?

2492 Se debe guardar la justa reserva respecto a la vida privada de la gente. Los responsables de la comunicaci?n deben mantener un justo equilibrio entre las exigencias del bien com?n y el respeto de los derechos particulares. La ingerencia de la informaci?n en la vida privada de personas comprometidas en una actividad pol?tica o p?blica, es condenable en la medida en que atenta contra su intimidad y libertad.

V El uso de los medios de comunicaci?n social

2493 Dentro de la sociedad moderna, los medios de comunicaci?n social desempe?an un papel importante en la informaci?n, la promoci?n cultural y la formaci?n. Su acci?n aumenta en importancia por raz?n de los progresos t?cnicos, de la amplitud y la diversidad de las noticias transmitidas, y la influencia ejercida sobre la opini?n p?blica.

2494 La informaci?n de estos medios es un servicio del bien com?n (cf IM 11). La sociedad tiene derecho a una informaci?n fundada en la verdad, la libertad, la justicia y la solidaridad:


El recto ejercicio de este derecho exige que, en cuanto a su contenido, la comunicaci?n sea siempre verdadera e ?ntegra, salvadas la justicia y la caridad; adem?s, en cuanto al modo, ha de ser honesta y conveniente, es decir, debe respetar escrupulosamente las leyes morales, los derechos leg?timos y la dignidad del hombre, tanto en la b?squeda de la noticia como en su divulgaci?n. (IM 11).


2495 ?Es necesario que todos los miembros de la sociedad cumplan sus deberes de caridad y justicia tambi?n en este campo, y, as?, con ayuda de estos medios, se esfuercen por formar y difundir una recta opini?n p?blica? (IM 8). La solidaridad aparece como una consecuencia de una informaci?n verdadera y justa, y de la libre circulaci?n de las ideas, que favorecen el conocimiento y el respeto del pr?jimo.

2496 Los medios de comunicaci?n social (en particular, los mass-media) pueden engendrar cierta pasividad en los usuarios, haciendo de ?stos, consumidores poco vigilantes de mensajes o de espect?culos. Los usuarios deben imponerse moderaci?n y disciplina respecto a los mass-media. Han de formarse una conciencia clara y recta para resistir m?s f?cilmente las influencias menos honestas.

2497 Por raz?n de su profesi?n en la prensa, sus responsables tienen la obligaci?n, en la difusi?n de la informaci?n, de servir a la verdad y de no ofender a la caridad. Han de esforzarse por respetar con una delicadeza igual, la naturaleza de los hechos y los l?mites el juicio cr?tico respecto a las personas. Deben evitar ceder a la difamaci?n.

2498 ?La autoridad civil tiene en esta materia deberes peculiares en raz?n del bien com?n, al que se ordenan estos medios. Corresponde, pues, a dicha autoridad... defender y asegurar la verdadera y justa libertad? (IM 12). Promulgando leyes y velando por su aplicaci?n, los poderes p?blicos se asegurar?n de que el mal uso de los medios no llegue a causar ?graves peligros para las costumbres p?blicas y el progreso de la sociedad? (IM 12). Deber?n sancionar la violaci?n de los derechos de cada uno a la reputaci?n y al secreto de la vida privada. Tienen obligaci?n de dar a tiempo y honestamente las informaciones que se refieren al bien general y responden a las inquietudes fundadas de la poblaci?n. Nada puede justificar el recurso a falsas informaciones para manipular la opini?n p?blica mediante los mass-media. Estas intervenciones no deber?n atentar contra la libertad de los individuos y de los grupos.

2499 La moral denuncia la llaga de los estados totalitarios que falsifican sistem?ticamente la verdad, ejercen mediante los mass-media un dominio pol?tico de la opini?n, manipulan a los acusados y a los testigos en los procesos p?blicos y tratan de asegurar su tiran?a yugulando y reprimiendo todo lo que consideran ?delitos de opini?n?.

VI Verdad, belleza y arte sacro

2500 La pr?ctica del bien va acompa?ada de un placer espiritual gratuito y de belleza moral. De igual modo, la verdad entra?a el gozo y el esplendor de la belleza espiritual. La verdad es bella por s? misma. La verdad de la palabra, expresi?n racional del conocimiento de la realidad creada e increada, es necesaria al hombre dotado de inteligencia, pero la verdad puede tambi?n encontrar otras formas de expresi?n humana, complementarias, sobre todo cuando se trata de evocar lo que ella entra?a de indecible, las profundidades del coraz?n humano, las elevaciones del alma, el Misterio de Dios. Antes de revelarse al hombre en palabras de verdad, Dios se revela a ?l, mediante el lenguaje universal de la Creaci?n, obra de su Palabra, de su Sabidur?a: el orden y la armon?a del cosmos, que percibe tanto el ni?o como el hombre de ciencia, ?pues por la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, por analog?a, a contemplar a su Autor? (Sb 13, 5), ?pues fue el Autor mismo de la belleza quien las cre? (Sb 13, 3).


La sabidur?a es un h?lito del poder de Dios, una emanaci?n pura de la gloria del Omnipotente, por lo que nada manchado llega a alcanzarla. Es un reflejo de la luz eterna, un espejo sin mancha de la actividad de Dios, una imagen de su bondad (Sb 7, 25-26). La sabidur?a es en efecto m?s bella que el Sol, supera a todas las constelaciones; comparada con la luz, sale vencedora, porque a la luz sucede la noche, pero contra la sabidur?a no prevalece la maldad (Sb 7, 29-30). Yo me aconstitu? en el amante de su belleza (Sb 8, 2).


2501 El hombre, ?creado a imagen de Dios? (Gn 1, 26), expresa tambi?n la verdad de su relaci?n con Dios Creador mediante la belleza de sus obras art?sticas. El arte, en efecto, es una forma de expresi?n propiamente humana; por encima de la satisfacci?n de las necesidades vitales, com?n a todas las criaturas vivas, el arte es una sobreabundancia gratuita de la riqueza interior del ser humano. Este brota de un talento concedido por el Creador y del esfuerzo del hombre, y es un g?nero de sabidur?a pr?ctica, que une conocimiento y habilidad (cf Sb 7, 16-17) para dar forma a la verdad de una realidad en lenguaje accesible a la vista y al o?do. El arte entra?a as? cierta semejanza con la actividad de Dios en la creaci?n, en la medida en que se inspira en la verdad y el amor de los seres. Como cualquier otra actividad humana, el arte no tiene en s? mismo su fin absoluto, sino que est? ordenado y se ennoblece por el fin ?ltimo del hombre (cf P?o XII, discurso 25 diciembre 1955 y discurso 3 septiembre 1950).

2502 El arte sacro es verdadero y bello cuando corresponde por su forma a su vocaci?n propia: evocar y glorificar, en la fe y la adoraci?n, el Misterio trascendente de Dios, Belleza sobreeminente e invisible de Verdad y de Amor, manifestado en Cristo, ?Resplandor de su gloria e Impronta de su esencia? (Hb 1, 3), en quien ?reside toda la Plenitud de la Divinidad corporalmente? (Col 2, 9), belleza espiritual reflejada en la Sant?sima Virgen Madre de Dios, en los ?ngeles y los Santos. El arte sacro verdadero lleva al hombre a la adoraci?n, a la oraci?n y al amor de Dios Creador y Salvador, Santo y Santificador.

2503 Por eso los obispos deben personalmente o por delegaci?n vigilar y promover el arte sacro antiguo y nuevo en todas sus formas, y apartar con la misma atenci?n religiosa de la liturgia y de los edificios de culto todo lo que no est? de acuerdo con la verdad de la fe y la aut?ntica belleza del arte sacro (cf SC 122-127).

Resumen


2504 ?No dar?s falso testimonio contra tu pr?jimo? (Ex 20, 16). Los disc?pulos de Cristo se han ?revestido del Hombre Nuevo, creado seg?n Dios, en la justicia y santidad de la verdad? (Ef 4, 24).

2505 La verdad o veracidad es la virtud que consiste en mostrarse verdadero en sus actos y en sus palabras, evitando la duplicidad, la simulaci?n y la hipocres?a.

2506 El cristiano no debe ?avergonzarse de dar testimonio del Se?or? (2 Tm 1, 8) en obras y palabras. El martirio es el supremo testimonio de la verdad de la fe.

2507 El respeto de la reputaci?n y del honor de las personas proh?be toda actitud y toda palabra de maledicencia o de calumnia.

2508 La mentira consiste en decir algo falso con intenci?n de enga?ar al pr?jimo que tiene derecho a la verdad.

2509 Una falta cometida contra la verdad exige reparaci?n.

2510 La regla de oro ayuda a discernir en las situaciones concretas si conviene o no revelar la verdad a quien la pide.

2511 ?El sigilo sacramental es inviolable? (CIC can. 983, 1), Los secretos profesionales deben ser guardados. Las confidencias perjudiciales a otros no deben ser divulgadas.

2512 La sociedad tiene derecho a una informaci?n fundada en la verdad, la libertad, la justicia. Es preciso imponerse moderaci?n y disciplina en el uso de los medios de comunicaci?n social.

2513 Las bellas artes, sobre todo el arte sacro, ?est?n relacionadas, por su naturaleza, con la infinita belleza divina, que se intenta expresar, de alg?n modo, en las obras humanas. Y tanto m?s se consagran a Dios y contribuyen a su alabanza y a su gloria, cuanto m?s lejos est?n de todo prop?sito que no sea colaborar lo m?s posible con sus obras a dirigir las almas de los hombres piadosamente hacia Dios? (SC 122).

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Publicado por mario.web @ 15:28
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