Domingo, 24 de abril de 2011
Mensaje de Mons. John Foley en el que habla del trabajo que est? ofreciendo la RIIAL para conformar una red de comuni?n.
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Una red inform?tica de la Iglesia: Identidad y desaf?os
Una red inform?tica de la Iglesia: Identidad y desaf?os


Tomado de las palabras de S.E.R. Mons. John P. Foley a los participantes
2? Reuni?n Continental de la RIIAL
Brasilia,Brasil, 27 noviembre 1995

Red para la comuni?n


Una red eclesial como la RIIAL es una red inform?tica que no se equivale a cualquier tipo de red. En primer lugar es DE LA IGLESIA. Este hecho obliga a que todo nuestro quehacer se vea impostado con las notas propias de nuestro ser miembros de la Iglesia universal, en el lugar y el tiempo concreto que nos ha tocado vivir. Desde el origen mismo del proyecto, sabemos que su objetivo m?s profundo es el servicio a la comuni?n eclesial, como lo presenta Communio et progressio (Cfr.n.11), como, de acuerdo con el enriquecimiento progresivo de una materia tan fluida como la nuestra, qued? ampliado y profundizado en Aetatis novae (Cfr.n.6). Eso mismo lo afirma el Documento de Santo Domingo (Cfr. nn. 280 y 285). Comuni?n en Cristo Resucitado, en primer lugar, con el Santo Padre -supremo garante de la construcci?n de la Iglesia del futuro - que contempla con particular afecto esta experiencia y espera mucho de ella como pionera de otras posibles que han de venir. (Cfr. Juan Pablo II, Discurso a la Plenaria del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, "L ?Osservatore Romano", 16 de marzo de 1990).

Comuni?n entre los pastores de este vasto Continente. Comuni?n extendida hacia los presb?teros, los di?conos y a ese pueblo de Dios a la vez tan lleno de capacidades y, desgraciadamente, demasiado a menudo sujeto de injusticia, pobreza y desequilibrio (Cfr. Documento de Santo Domingo, N.199).

La comuni?n es un misterio, y un regalo del Esp?ritu Santo. Misterio de unidad en lo diverso; de sinton?a com?n en la distancia; de armon?a; de solidaridad, de mutuo conocimiento y aprecio. Pero todo ello no se realiza sin nuestra libre respuesta y asentimiento a la invitaci?n de Dios. Es necesario el esfuerzo humano de acercarse, de dialogar, de comunicarse. La Red no desea otra cosa que poner todos los recursos de la t?cnica al servicio de ese gran misterio presente en la Iglesia. Esto nos lleva a otra nota de lo que significa nuestra pertenencia a ella, que adem?s en el caso de la Red se hace presente, con vocaci?n continental y universal, primeramente en AMERICA LATINA.

En Am?rica Latina


Ese ?mbito geogr?fico nos sit?a en un panorama social espec?fico, que nos exige lograr que los instrumentos de la inform?tica se pongan al servicio de los m?s desfavorecidos. Nos corresponde a nosotros resituar en el centro de los complejos mundos de la comunicaci?n social y de la tecnolog?a, a la persona humana como depositaria de los valores de siempre. Y en particular a aquellos a quienes pocos recuerdan porque han quedado al margen de la maquinaria econ?mica e informativa de sus pa?ses.

Hemos tenido siempre presente, ya desde los primeros pasos y esfuerzos en la consecuci?n de nuestro com?n objetivo, que los primeros beneficiarios de los recursos inform?ticos ser?an aquellas personas y grupos menos dotados y m?s desprotegidos; un instrumento particularmente ?til a quienes hace apenas algunos a?os viv?an casi incomunicados. Hoy resulta posible con un escaso costo, que las comunidades locales reciban informaci?n constante de sus Conferencias Episcopales y de sus Obispos, y puedan a su vez emitirla. Pueden comunicarse, es decir, establecer una corriente participativa de doble v?a, ser escuchados y escuchar en forma habitual .Siempre hemos tratado de explicar la Red como una plataforma de di?logo que deb?a quedar al alcance de todos.

Riesgos a superar


Nos corresponde asimismo sortear algunos riesgos que podr?an herir el cuerpo de la Red si no estuvi?semos atentos: el riesgo de la competitividad entre los miembros, que no deben tender a hacerse sombra unos a otros, sino alegrarse y obtener beneficio, con los carismas propios y de los dem?s. El riesgo de una especie de idolatr?a ante los instrumentos t?cnicos, que nunca son un fin en s? mismos, por muy atractivos que parezcan. El riesgo del secesionismo para quien quisiera funcionar al margen de los dem?s. El riesgo de manipulaci?n y control para quien, con abundancia de medios, pretenda la subordinaci?n de otros. Como todo trabajo dentro de la Iglesia, ?ste nos exige vigilancia y atenci?n cuidadosa, basada en la oraci?n.

Una Red es, precisamente, algo abierto y por naturaleza solidario. En el caso nuestro, muy especialmente porque deseamos contribuir, con humildad pero con plena dedicaci?n, a la formaci?n de Iglesia, en la que cada miembro tiene su funci?n irremplazable.

Tengan la seguridad de que el Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales junto al CELAM, seguiremos acompa?ando este proceso con nuestro apoyo entusiasta, y que estamos a su disposici?n para lo que requieran en esta nueva etapa de mayor madurez que ahora inicia la Red Inform?tica de la Iglesia en Am?rica Latina.

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Publicado por mario.web @ 15:38
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