Domingo, 24 de abril de 2011
Cuando yo era joven, con el fervor de la edad, con mi nativa inconformidad y con un entusiasmo desbordante, no dudaba en jugarme la vida por mis hermanos, con tal de que viniera despu?s un mundo nuevo, de justicia y aprecio del hombre por el hombre.
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Por un Cambio Cristiano
Por un Cambio Cristiano


Un anciano, revolucionario de por vida, confiaba sus experiencias. De este modo: ? Cuando yo era joven, con el fervor de la edad, con mi nativa inconformidad y con un entusiasmo desbordante, no dudaba en jugarme la vida por mis hermanos, con tal de que viniera despu?s un mundo nuevo, de justicia y aprecio del hombre por el hombre. Me abrumaba mi incapacidad para lograr ese monumental cambio. Siempre fui creyente y lo sigo siendo. Por aquel tiempo mi oraci?n era esta: Se?or, dame fuerzas para cambiar el mundo? .


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El tiempo corri? y el mundo segu?a como antes. ?No ser?a que estaba sobre mis fuerzas lo mucho que intentaba hacer? . A la mitad de mi vida, hombre ya maduro, cambi? mi oraci?n de juventud, por esta otra: Se?or, dame fuerza para cambiar a mi familia, a mis compa?eros de trabajo, a la industria en que trabajo?.

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Y ahora, ya viejo, despu?s de mis desilusiones, mi oraci?n se ha reducido: ?Se?or dame fuerza para cambiarme a m? mismo?.

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Comentario: este hombre hab?a errado el camino desde el principio. Deber?a haber comenzado por cambiarse a s? mismo. Luego, con su ejemplo, con su palabra convincente y con la ayuda de Dios alcanzada en su oraci?n hubiera subido al cambio de los dem?s. ?Cu?ndo reconoci? su equivocaci?n, no ser?a demasiado tarde para empezar de nuevo?.

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All? por los a?os setentas se escribi? y se propag? en muchos sectores de la poblaci?n, inconformes con las llamadas estructuras injustas de la sociedad, la idea recambiarlas de ra?z sin poner ?nfasis en la conversi?n del hombre. Por lo cual, Juan Pablo II en su primera enc?clica ( 4 de Marzo de 1979) ?Redemptor Hominis?, claramente advirti?: ?No se avanzar? en este camino dif?cil de las indispensables transformaciones de las estructuras de la vida econ?mica, si no se realiza una verdadera conversi?n de las mentalidades y de los corazones. La tarea requiere el compromiso decidido de hombres y de pueblos libres y solidarios?.

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Los empresarios cristianos, como los de USEM, tambi?n se han preocupado, inspirados en la Doctrina Social Cristiana, por el cambio que empiece por s? mismos, se extienda a sus empresas, a su entorno cercano ?y a la sociedad en general. Est?n convencidos de que arribar a la convivencia de una sociedad humana, justa, libre, responsable y fraterna no es posible sin el compromiso ?personal. Es cierto, con todo, estos compromisos, cambios y su efectiva perseverancia s?lo se lograr? con la ayuda eficaz del Se?or de los tiempos y de la historia.

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Y por eso, sugiero al empresario USEM que pida la ayuda de Dios siempre, sin desfallecer: ?Ay?dame, Se?or, a convertirme a m? mismo, para inducir con mi ejemplo y con mi palabra convincente el cambio en que mejores mi familia, otros empresarios y todos los colaboradores de mi empresa?.


Publicado por mario.web @ 16:24
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