Lunes, 25 de abril de 2011
Comunicado de la Conferencia Episcopal Espa?ola firmado por Mons. Jos? S?nchez Obispo de Sig?enza por motivo de la XXXVIII Jornada Mundial de las CS
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Riqueza, riesgo y responsabilidad de los medios
Riqueza, riesgo y responsabilidad de los medios

XXXVIII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

RIQUEZA, RIESGO Y RESPONSABILIDAD
DE LOS MEDIOS DE COMUNICACI?N
Mensaje de los Obispos de la Comisi?n Episcopal
de Medios de Comunicaci?n Social

23 de mayo de 2004



La celebraci?n de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales viene marcada este a?o por la efem?ride del 40 aniversario (1963-2003) del Decreto Inter Mirifica del Concilio Vaticano II, el primero que una asamblea conciliar dedica a las comunicaciones sociales que tan decisivamente est?n influyendo en la vida y cultura de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, hasta el punto de ser calificada la nuestra como ?sociedad de la informaci?n?.

Juan Pablo II en la Carta Apost?lica Novo Millennio Ineunte ha se?alado al Concilio Vaticano II como ?la gran gracia de la que la Iglesia se ha beneficiado en el siglo XX. Con el Concilio se nos ha ofrecido -manifiesta tambi?n el Papa- una br?jula segura para orientarnos en el camino del siglo que comienza" (n.57). Este juicio que hacemos propio, podemos afirmar que vale tambi?n plenamente para cuanto se refiere al magisterio conciliar sobre las comunicaciones sociales.

Vigencia de la doctrina del Vaticano II
A pesar de las enormes transformaciones que se han producido en el ?ltimo medio siglo en los medios de comunicaci?n y la velocidad con que ?stas han transcurrido, los contenidos fundamentales del Decreto Inter Mirifica siguen estando vigentes y constituyen para nosotros una orientaci?n segura con la que, en el esp?ritu positivo que caracteriza al Vaticano II, iluminar estos nuevos y complejos ?mbitos culturales en los que hemos de proseguir con la evangelizaci?n. En esta tarea ya no podemos prescindir de los medios de comunicaci?n, porque ellos constituyen los nuevos are?pagos (cf. Juan Pablo II. Enc. Redemptoris Missio , 37) desde los que proclamar el mensaje de Jes?s. Es m?s: la misma comunicaci?n social necesita ser evangelizada por los cristianos, especialmente por los seglares, pues como se?ala el Concilio, ?corresponde principalmente a los laicos penetrar de esp?ritu cristiano esta clase de medios a fin de que respondan a la gran esperanza del g?nero humano y a los designios divinos? (IM, n.3).

Damos gracias a Dios por las numerosas obras eclesiales en la pastoral de las comunicaciones sociales que, por impulso del Concilio, se han llevado a cabo en estas d?cadas en Espa?a: bien sea en el ?mbito de la Iglesia diocesana, con la creaci?n y desarrollo de las delegaciones de MCS, bien se trate de iniciativas de la Iglesia en Espa?a, entre las que cabe destacar las facultades de Comunicaci?n pertenecientes a Universidades Cat?licas, as? como la Cadena COPE y el incipiente proyecto Popular TV , sin olvidarnos de numerosas realizaciones que tanto en el sector editorial como en el de la prensa escrita (semanarios, revistas, etc.) e Internet realizan numerosos institutos religiosos, asociaciones y movimientos seglares. Les alentamos a seguir con renovada ilusi?n en esta importante labor.

Coherencia y unidad
As? mismo, pedimos a Dios que nuestra Iglesia, fiel a su larga tradici?n comunicativa, sea a?n m?s creativa y decidida a emprender nuevos proyectos en este campo, y a consolidar y renovar, conforme a los fines de la nueva evangelizaci?n, los existentes. S?lo el mandato misional de extender el Reino de Dios y contribuir a la construcci?n de nuestro mundo conforme a ?l, y no otros objetivos por leg?timos que ?stos puedan parecer, constituye la raz?n de ser de los medios de comunicaci?n de la Iglesia. Otros objetivos han de estar siempre subordinados a su misi?n evangelizadora.

La tarea en el campo de las comunicaciones sociales se nos ha tornado hoy no s?lo importante, sino tambi?n urgente, si queremos que el mensaje y la vida de la Iglesia sean conocidos de manera clara y coherente por la opini?n p?blica espa?ola, y en particular por nuestros propios fieles. Para ello es necesario que todos estemos decididos a coordinar las numerosas y variadas iniciativas eclesiales existentes, en un empe?o com?n, renunciando a particularismos ineficaces y apostando por la unidad y la comuni?n. En este sentido es conveniente establecer los oportunos cauces o instancias eclesiales que fijen los proyectos comunicativos a realizar y hagan eficaz el trabajo conjunto. Como siempre, la unidad -en este caso en la comunicaci?n- har? m?s cre?ble (cf. Jn 17,21) y significativa a la Iglesia y su mensaje en la sociedad espa?ola, de lo que, en la sociedad de la informaci?n, depende en no poca medida la vitalidad moral y la cohesi?n social de nuestro pueblo.

Al mismo tiempo que exhortamos a todas las instancias eclesiales a que se sumen a un esfuerzo com?n en proyectos de comunicaci?n que los pastores les propongan, pedimos a los fieles que los apoyen con su audiencia y colaboren en su sostenimiento econ?mico. Tambi?n en esto la Iglesia precisa ser ayudada en sus necesidades.

Riqueza y riesgos
Por otra parte, en consonancia con el lema elegido para la Jornada de este a?o: Los medios de comunicaci?n social en la familia: un riesgo y una riqueza , es necesario dirigir tambi?n nuestro trabajo a propiciar una buena relaci?n de los medios de comunicaci?n con la instituci?n b?sica de la sociedad y de la Iglesia: la familia.

Siguiendo el Mensaje del Papa Juan Pablo II para esta Jornada, los obispos reconocemos la gran riqueza que pueden aportar a la familia los medios de comunicaci?n, correctamente usados, para que contribuyan al sano entretenimiento, a la mejora de la formaci?n de los m?s peque?os, y a la necesaria informaci?n de los mayores.

As? mismo, somos conscientes de la enorme importancia que los medios tienen en la conformaci?n de la sociedad, hasta el punto de que han llegado a relegar a un segundo plano la influencia educadora de la escuela y hasta de la misma familia. Prueba de ello son, por ejemplo, los datos que ofrecen numerosos estudios y estad?sticas sobre el excesivo e incontrolado tiempo que dedican los m?s j?venes y los mayores al consumo televisivo, en detrimento de la convivencia familiar y de su aprovechamiento educativo en el caso de los ni?os.

En este sentido pedimos a los responsables de los medios, especialmente los audiovisuales, un mayor esfuerzo para la producci?n de adecuados programas educativos, as? como de un aumento del tiempo dedicado a la emisi?n de programas infantiles de calidad, exentos de violencia y de aquello que pueda afectar negativamente al adecuado desarrollo integral de los ni?os y de los j?venes.

Desgraciadamente, dej?ndose llevar en muchos casos de una exclusiva visi?n mercantilista de la comunicaci?n, se ha instalado en una parte importante del sector televisivo espa?ol un bajo perfil ?tico y cultural en muchos de sus contenidos, lo que constituye un atentado continuado a la salud moral y cultural de sus usuarios. Especialmente doloroso e injusto es el fen?meno llamado ?telebasura? cuando se ensa?a en la ridiculizaci?n de la concepci?n aut?ntica de la familia y de los sentimientos religiosos de los cat?licos y hasta en el ataque abierto o solapado.

No puede justificarse esta pr?ctica con el recurso, sin m?s, a la libertad de expresi?n. ?sta, cuando no se usa con justicia, se vuelve en contra del adecuado ejercicio del derecho de la informaci?n, al no armonizarse ?ste con el respeto debido al resto de los derechos fundamentales de la persona, como son el de la intimidad, el del honor, el de la libertad religiosa, etc. Derechos estos de los que tambi?n son depositarios los cat?licos, que constituyen la gran mayor?a de nuestro pueblo, y la misma Iglesia como instituci?n.

Para excusar esta patolog?a televisiva tampoco se puede apelar al refrendo de audiencias numerosas a las que previamente se les induce machaconamente al consumo de dichos productos audiovisuales y no se les da, en la pr?ctica y al alcance de los bolsillos de la gente humilde, otras alternativas televisivas, debido la homogenizaci?n mim?tica de este tipo de programas en las mismas bandas horarias en las parrillas de casi todas las cadenas.

Gracias a Dios, esta visi?n de la situaci?n no es exclusiva de los obispos, sino que son ya numerosas y coincidentes otras voces, provenientes de los m?s diversos sectores sociales, que han denunciado esta situaci?n negativa en parte de la programaci?n televisiva espa?ola -especialmente en el ?prime time?- que oscurece el trabajo de otros programas de televisi?n, muchos de ellos de gran calidad y a los que ser?a injusto extender este juicio.

Invitaci?n a la responsabilidad y a la formaci?n
Ante esta situaci?n no cabe en absoluto la pasividad en ninguno de los actores sociales, por lo que, en primer lugar, como dijimos en nuestro mensaje del a?o 2001 y seguimos manteniendo ahora: ?Es obligaci?n de la Administraci?n preservar unos m?nimos de calidad ?tica y est?tica en los medios, sobre todo en el ?mbito televisivo, y pensamos que un instrumento que contribuir?a a ello ser?a la creaci?n en Espa?a, al igual que ya existe en la mayor parte de los pa?ses europeos, de un Consejo Audiovisual que, gozando de la mayor representatividad social posible, velase por la calidad de los ?productos? audiovisuales a la que tienen derecho los ciudadanos como consumidores? (n.6). La anunciada reforma de la Televisi?n P?blica por parte del Gobierno recientemente constituido puede ser la ocasi?n para abordar la creaci?n de este Consejo Audiovisual tantas veces demandado, que ya existe en otros pa?ses.

Por otro lado, el p?blico ha de asumir tambi?n una mayor responsabilidad en el uso de los medios. Ha de llevarla a cabo mediante un sano y maduro sentido cr?tico que, para los cat?licos, ha de estar guiado por la doctrina de la Iglesia. Especial misi?n tienen, en este sentido, los padres y educadores, sin olvidar a la propia comunidad cristiana.

Como acertadamente supo prever el Concilio Vaticano II, uno de los retos m?s importantes de la pastoral de las comunicaciones sociales est?, sobre todo, en el ?mbito de la educaci?n. ?Habida cuenta de que el uso de los instrumentos de comunicaci?n social, que se dirigen a personas diversas por edad y cultura, requieren en estas personas una formaci?n y una experiencia acomodadas y apropiadas, deben favorecerse, multiplicarse y encauzarse, seg?n los principios de las costumbres cristianas, las iniciativas que sean aptas para conseguir este fin (sobre todo si se destinan a los j?venes), en las escuelas cat?licas de cualquier grado, en los seminarios y en las asociaciones apost?licas seglares. Para realizar esto con mayor rapidez, la exposici?n y explicaci?n de la doctrina y disciplina cat?licas en esta materia debe ense?arse en el Catecismo? (IM, n.16).

La defensa de los derechos del p?blico tiene, adem?s, uno de sus cauces m?s efectivos en las asociaciones de usuarios, en las que, salvada la libertad de informaci?n de los medios y sus profesionales, los ciudadanos puedan expresar ante las autoridades y los propios medios de comunicaci?n su parecer y sus justas demandas en materia comunicativa.

Por ?ltimo, a la par que les dirigimos nuestro recuerdo especial y nuestro reconocimiento, elevamos a Dios nuestra oraci?n por los periodistas que han muerto violentamente en el ejercicio de su profesi?n por transmitir la verdad y defender el derecho a la informaci?n; queremos expresar tambi?n nuestro apoyo al resto de la profesi?n period?stica a fin de que, como se?ala el Papa Juan Pablo II en su mensaje, ?sean conscientes de que son los aut?nticos dispensadores y administradores de un inmenso poder espiritual que pertenece al patrimonio de la humanidad y est? destinado al enriquecimiento de toda la comunidad humana? (n.6).

+ Jos? S?nchez, Obispo de Sig?enza-Guadalajara y Presidente
+ Antonio Montero, Arzobispo de M?rida-Badajoz
+ Jos? H. G?mez, Obispo de Lugo
+Juan del R?o, Obispo de Asidonia-Jerez
+ Joan Carrera, Obispo Auxiliar de Barcelona


Publicado por mario.web @ 7:32
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